Grupos de venezolanos se siguen manifestando a pesar del
Carnaval. A ese frente interno, la oposición sumó una ofensiva diplomática en
respuesta a la que hace el canciller Elías Jaua, actualmente en Ginebra.
Dirigentes de la oposición exigieron ayer a la Organización
de Estados Americanos (OEA) la activación del mecanismo interamericano para que
el caso de Venezuela sea analizado en el seno de la OEA. "Esperamos -dijo
la diputada María Corina Machado- una reacción firme, decidida, tanto del
secretario general como de los jefes de Estado de los países democráticos del
continente en estas horas".
Machado y Antonio Ledezma encabezaron una marcha en el este
de Caracas hasta la sede de la OEA para entregar un documento, dirigido al
secretario general del organismo, José Miguel Insulza. En ella le piden que se
pronuncie y se active para tratar la situación de su país. "Si la OEA da
la espalda a Venezuela en estas horas -dijo Machado-, no solamente estará
traicionando a Venezuela, estarán enterrando a la OEA".
Para ella: "Esta es la oportunidad que tiene el
secretario general Insulza de demostrar que él no es parte de este proyecto de
destrucción de la OEA".
Ledezma señaló a periodistas: "(No esperamos de la OEA)
una palabra de pésame, no queremos un manifiesto post mórtem, no queremos que
ellos esperen para ser observadores lejanos de cómo se asesina una democracia
para que, después, nos hagan un comunicado de solidaridad. Queremos un respaldo
oportuno a los valores, principios, que sustentan la lucha cívica de los
venezolanos".
De paso, Ledezma rechazó de nuevo la llamada hecha por el
Gobierno para participar en la Conferencia Nacional de Paz lanzada por Maduro
la semana pasada y a la que se han sumado desde sectores empresariales como la
patronal Fedecámaras a la Conferencia Episcopal, así como diputados y líderes
opositores a título personal. "Eso no son reuniones de paz, son reuniones
de violencia, en las que no se respeta a los ciudadanos ni hay una agenda clara
de qué es lo que se quiere lograr realmente".
A este pedido se suma el del líder de la oposición Henrique
Capriles. Él pidió a la ONU que se le permita informar sobre lo que realmente
pasa en Venezuela. Su anuncio se produce después de que, ayer, también el
canciller venezolano, Elías Jaua, dijera en el Consejo de Derechos Humanos de
la ONU en Ginebra que su Gobierno está siendo víctima de una "guerra
psicológica" por parte de medios nacionales e internacionales con el
objetivo de derrocar a Nicolás Maduro. "Las acciones de propaganda y
agitación comunicacional de algunas corporaciones comunicacionales nacionales y
transnacionales privadas han pretendido hacer ver que en nuestro país hay un
caos generalizado de represión indiscriminada y desproporcionada de las
autoridades hacia el pueblo".
Según el canciller venezolano esta "guerra
psicológica", que a su entender es de "naturaleza política
ideológica", pretende "justificar la intervención extranjera en los
asuntos internos y promover condenas y sanciones injustas". Para él,
Venezuela ha sido sometida en el último mes "a un asedio continúo"
que ha logrado "situar al país como un Estado violador de los derechos
humanos".
Jaua debía reunirse con el secretario general de Naciones
Unidas. Antes de la reunión, Ban Ki-moon apeló a las autoridades venezolanas a
que escuchen las demandas de aquellos que desde hace semanas se manifiestan en
las calles en protesta contra el Gobierno. "Urjo a las autoridades
venezolanas a que escuchen las legítimas aspiraciones de los que
protestan". Les pidió además que velen para que se respeten los derechos a
la libertad de expresión y de manifestación, pero dejó bien claro que los
manifestantes deben expresar su descontento "de forma pacífica".
Capriles anunció para el sábado una nueva gran movilización
nacional. Se denominará "Protesta de las ollas vacías" y se realizará
con motivo del Día Internacional de la Mujer. Tiene como objetivo, según la
Mesa de la Unidad Democrática, señalar los altos niveles de inflación y la
acentuada escasez de alimentos, medicamentos y productos de primera necesidad.
Leopoldo López, preso en un penal militar desde el pasado 18
de febrero, hizo saber, por su lado, que la lucha "apenas comienza".
Lo dijo en un mensaje que colgó en un video en Internet su colaborador Carlos
Vecchio, contra el que hay orden de captura.
"Vienen nuevas etapas de esta lucha. Esto apenas
comienza (...) y todos los días se anunciarán acciones contundentes que irán de
menos a más".
En su "ruta de acción" incluye la liberación de
quienes llama "presos políticos" y el regreso al país de "los
exiliados", así como el procesamiento de los responsables de las 18
muertes y de un admitido desfalco de las arcas públicas por un monto que
calculó en $30 000 millones. (Red. HOY con EFE)
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