domingo, 19 de abril de 2026

 ENERGÍA: BASTA DE PARCHES Y DE DOGMAS

Por Alberto Acosta

La mente es como un paracaídas… 

solo funciona si la tenemos abierta”.

Albert Einstein

Nuevamente aparecen problemas en el suministro de electricidad. Era esperable. La indudable mediocridad y la masiva corrupción presentes entre quienes son responsables del sector, y que ven la energía como una opción para hacer billetes, pasa, una vez más, factura.

Los cortes de electricidad en la primera etapa de la gestión noboista eran evitables. A inicios del año 2023, se anticipó la llegada de un agudo estiaje y se elaboró un plan para enfrentarlo. Existiendo recursos para financiarlo, nada se hizo en el gobierno del banquero Guillermo Lasso. Luego, con Noboa, no solo que se incumplió con dicho plan de emergencia, sino que incluso se retiraron recursos de las cuentas de las empresas eléctricas para cerrar el déficit fiscal. A renglón seguido, en operaciones abiertamente corruptas, se despilfarró decenas de millones de dólares en la contratación de equipos termoeléctricos obsoletos, sin que tampoco se haya dado paso a un adecuado mantenimiento del sistema. Y en este escenario, sin posibilidad de acceder al suministro eléctrico de Colombia, como consecuencia de la “guerra comercial” desatada por Noboa, se alienta más aún el dogma de la privatización como la alternativa, apuntalado por un par de leyes de urgencia económica. El problema de fondo no es únicamente la falta de electricidad. Es la forma en que entendemos y organizamos la energía: como un negocio de corto plazo, con parches permanentes y no como la base material de un proyecto país.

Frente a tantos problemas causados por el propio gobierno, agravados por temas ambientales (previsibles), precisamos lo antes posible una mayor oferta de electricidad y un sistema mucho más confiable. Eso es evidente. Pero el asunto es muchísimo más complicado.

La solución no implica solo aumentar la oferta energética para satisfacer cualquier creciente demanda. Tampoco basta la diversificación energética o el empleo de tecnologías de punta. El tema exige decisiones políticas estructurales con un horizonte de largo plazo. Algo que no se impulsa con simples soluciones temporales, ni con dogmatismos privatizadores o estatizantes.

Lo que se requiere es impulsar procesos de cambio que transformen las estructuras energéticas en toda la economía y en la misma sociedad, destacando el reto energético de las ciudades. Eso demanda, en paralelo, la mayor descentralización energética posible, sin seguir entrampados en las megaobras que, entre otras dificultades, acarrean en si mismas un elevado nivel de vulnerabilidad. Y todo, asumiendo con responsabilidad la inevitable descarbonización, en suma, superando de forma paulatina y planificada el uso de los combustibles fósiles.

Para plantear ese cambio estructural tenemos que entender la energía como un derecho, no como una mercancía o un simple insumo. Esto implica la planificación y construcción de un sistema energético que sea sustentable, económico, confiable, de calidad, democrático y socialmente equitativo. Tarea que empieza por combatir la “pobreza energética” de amplios segmentos de la población, enfrentando simultáneamente el despilfarro de energía, que se da, por ejemplo, cuando se destinan ingentes cantidades de electricidad a megaproyectos mineros, social y ambientalmente no sustentables, que económicamente no son rentables para el país.

Si la energía es un derecho, se precisa, por supuesto, propender a la eficiencia en el aprovechamiento, la transformación, el transporte y el uso, tanto como a la diversificación de fuentes y tecnologías energéticas. Hacer realidad la soberanía energética es imprescindible; es decir lograr el mayor autoabastecimiento posible, que no se alcanzará en detrimento de la soberanía alimentaria, ni afectando a las comunidades o a la Naturaleza, incluyendo los ciclos vitales del agua.

Destaquemos un punto crucial. La utilización de la energía en las ciudades es una cuestión en extremo compleja, pero indispensable de enfrentar. Dejar de consumir combustibles fósiles, alentando la utilización de vehículos eléctricos particulares, que pueden dar lugar a una menor contaminación del aire, no resuelve el tema del transporte, pues con cada vez más autos aumentan muchos otros problemas, incluyendo los ecológicos. No solo eso, la creciente demanda de autos eléctricos se traduce en una mayor ampliación de la frontera minera especialmente en los países del Sur global, dando lugar a lo que se conoce como “colonialismo verde”. La solución pasa por impulsar sistemas de transporte público eficientes y de alta calidad, que necesariamente deberán ser subsidiados; sobre todo a cargo de los municipios. Por supuesto que también se precisan sistemas de transporte de carga que utilicen fuentes energéticas realmente renovables.

Este tema del transporte es apenas un punto que conduce a valorar la capacidad de construir/reconstruir participativamente las ciudades, restableciendo lazos con el mundo rural. Igualmente es indispensable incidir en la planificación urbana, teniendo en la mira la densidad poblacional, las estructuras productivas y los patrones de consumo. Entre muchas otras acciones, hay que cambiar el paradigma de la arquitectura y la construcción de viviendas y edificios, tanto como la organización de la vialidad urbana. Las ciudades precisan de más y más espacios verdes, llenos de vida y biodiversidad, con más parques y huertos urbanos. Atrás deben quedar las lógicas consumistas, tanto como el frenético ritmo de vida en las urbes. Y, en esa línea, el reto es recuperar los espacios urbanos para la gente, desplazando al automóvil particular. La reducción del uso de dichos vehículos, así fortaleciendo el transporte público, es pues una opción indispensable y concreta, que se cristaliza ya en varios países.

En paralelo, para mencionar al paso otro punto de una larga lista de posibilidades, se podría alentar el uso de energía solar en las viviendas, a través de políticas municipales que favorezcan la instalación de paneles, los que podrían ser fabricados localmente.

En este punto emerge con fuerza la construcción de nuevas lógicas de integración regional con Colombia y Perú, teniendo horizontes de largo plazo. Por igual, precisamos una adecuada política de precios y subsidios de la energía con una visión integral en todo momento, es decir con criterios sociales, productivos, ecológicos y por supuesto energéticos, para superar los ajustes fiscalistas atados a las condiciones impuestas por el FMI.

Así las cosas, la viabilidad del sistema energético tiene que planificarse de forma democrática y darse en armonía con la justicia social y la justicia ecológica, logrando un verdadero fortalecimiento institucional, que no se alcanzará con simples reformas legales. Sin negar el potencial de otros sectores de la sociedad, hay que fortalecer a las empresas energéticas del sector estatal, permitiendo que funcionen como tales, incluso dotándolas de las garantías suficientes para que puedan fondearse en el exterior.

Para resumir, se precisa propiciar el mayor nivel de autosuficiencia energética nacional, que incluya no solo a las empresas sino a las comunidades. Una transición fundamentada en la democracia energética equivale a potenciar la participación de consumidores y consumidoras en la toma de decisiones, de emprendimientos comunitarios y cooperativos generadores de electricidad, con la intervención activa de municipios y prefecturas, así como del gobierno central.

Un punto clave es asumir el consumo eficiente de la energía viéndolo incluso como una nueva fuente de energía, lo que obliga a enfrentar el doble reto: eficiencia y suficiencia. Este aspecto, con los anteriormente enunciados, deben configurar los elementos a emplear y desarrollar una transición energética democrática y democratizadora, es decir popular, justa y sustentable. En la mira está el beneficio de las mayorías, no un proceso para que las élites económicas sigan acumulando riqueza y despilfarrando energía. Esto nos lleva a repensar el sistema energético (y económico, por cierto) desde sus cimientos, sobre nuevas bases que, sin marginar las cuestiones técnicas, privilegien la equidad, la participación democrática y el respeto por los Derechos Humanos y los Derechos de la Naturaleza.

Para lograrlo, las preguntas que debemos formularnos son: energía para qué; energía para quién; energía controlada por quién; de qué energía estamos hablando; cómo se obtiene, se distribuye y consume esa energía. Y en todo momento hay que considerar una cuestión crucial, su cristalización requiere participación y no imposición. En consecuencia, se trata de un asunto político (no partidista, por si acaso) y no solo técnico.

En el fondo, la discusión energética no trata solo de megavatios o infraestructura. Trata del tipo de sociedad que queremos construir: una que garantice la vida o una que siga subordinada a la acumulación de capital. En las actuales circunstancias, con gobiernos – mediocres y corruptos, como el actual -, que ven en la energía la posibilidad de hacer negocio, estas preguntas no tienen cabida y menos aún tendrán las respuestas adecuadas.-

* Economista, especializado en economía de la energía en Alemania. Presidente de la Asamblea Constituyente (2007-2008). Ministro de Energía y Minas (2007). Funcionario de la Corporación Estatal Petrolera Ecuatoriana (CEPE – hoy PETROECUADOR) y de la Organización Latinoamericana de la Energía (OLADE), en los años 80. Consultor energético. Profesor universitario.


 

El IDIOTA

Lo que nos acontece como sociedad y civilización es   grave, lo grotesco transformado en   condición relacional, estamos ante la caída del pensamiento y la toma de los impulsos emocionales; la sobre exposición a información violenta y degradada nos ha introducido en una realidad compleja, vivimos una suerte de deshumanización, banalización de lo trascendente. 

La tecnología posibilitó la evolución civilizatoria, estamos ante la mayor disponibilidad de información en la historia, empero la misma tecnología en la esfera de la comunicación, está produciendo serios problemas, con graves repercusiones, en:  el pensar, el sentir, la interacción social, las relaciones humanas, las formas de organización y gobierno. 

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En palabras del semiólogo, filósofo escritor y pensador italiano Umberto Eco, vivimos la invasión de los idiotas, gestada por el Internet y las redes sociales, idiotas que jamás en la historia la sociedad les permitió que su palabra pueril, trascienda la opinión doméstica,   pero en el tiempo presente,  por el fenómeno tecnológico, poseen la libertad de emitir opiniones sobre absolutamente todo, en  consecuencia,  por  su  interacción en la sociedad y  redes digitales, su condición se ha expandido al encontrar resonancia de congéneres,  han crecido los idiotas como una  gran mancha, tanto es su peso y poder que han asumido representación plena en todos lados y hoy ejercen de influencers, concejales, alcaldes, gobernadores, periodistas sesgados, opinólogos, políticos primarios, congresistas, voceros sociales, ministros,  presidentes. 

Quizá el especimen más representativo de esta legión es el presidente de USA, claro producto de la interacción entre:  vanidad, ego exacerbado, poder económico, pensamiento básico, populismo y redes sociales; en días anteriores el New York Times, publicó un análisis llamado “Los hábitos del presidente“de esta investigación periodística  se desprende, la constatación de la peligrosa dependencia de sus redes sociales y el tiempo a ellas destinado. 

Vivimos una especie de lumperización intelectual, hay una degradación pasmosa de los liderazgos; individuos que durante toda la historia y hasta hace pocos años atrás la sociedad excluía por su mediocridad y porque representan los antivalores, hoy conducen los Estados, y envían mensajes cada vez peores, al punto que nada de lo que hagan o digan nos sorprende: 

“Toda una civilización morirá esta noche”,

“El martes será el día de la central eléctrica y el día del puente, no abra nada igual¡¡ abran el maldito estrecho, malditos locos o vivirán el infierno ¡¡ Ya verán ¡¡ Alabado sea Alá, Presidente Donal J Trump”!!! 

“El pápa Leo es débil, en materia de delincuencia y en política exterior…Leo debería estar agradecido…la iglesia lo puso allí porque era estadounidense y pensaron que esa era la mejor forma de lidiar con el presidente ... Si yo no estuviera en la Casa Blanca, Leo no estaría en el Vaticano”

Auto revestido de arrogancia y soberbia, toxicidad inmensa, no cesa en sus desatinos cotidianos que han esparcido: confusión, agresión y dolor a millones de seres humanos. 

¡Y pensar que hay varios presidentes queriendo emularlo¡¡¡¡¡¡ pequeños dictadorzuelos¡¡¡¡¡¡¡

Trump en su calidad de idiota mayor, ha cometido varios errores estratégicos: romper la confianza, maltratar, burlarse y abandonar a sus aliados (internos y externos), sumergirse en los pantanos de una guerra sin estrategia, ignorar las enseñanzas de la historia, y confrontar malsanamente al Papa León XIV en tanto autoridad moral, de estos errores no se vuelve. 

En medio de la vorágine de la guerra, gestada por Idiotas y sus congéneres que se prosternan en adulación, en el momento más oscuro de la estupidez de los dueños del mundo; la voz del papa ha surgido cuando menos nos esperábamos, en medio de su peregrinaje por el África, desde los pueblos más humildes de la negritud, se ha levantado con un sorprendente poder esencial, la voz…la simple voz, limpia como cuando una campana nos convoca: 

"No tengo miedo ni de la administración Trump ni de hablar en voz alta sobre el mensaje del Evangelio" 

En Argelia a dicho : 

El futuro pertenece a los hombres y a las mujeres de paz. Al final, la justicia triunfará siempre sobre la injusticia, así como la violencia, más allá de toda apariencia, no tendrá nunca la última palabra.

En Camerún a hablado:

Gobernar significa amar al propio país y también a los países vecinos; el mandamiento “ama a tu prójimo como a ti mismo” es aplicable también en las relaciones internacionales. Gobernar significa escuchar realmente a los ciudadanos, valorar su inteligencia y su capacidad para contribuir a la construcción de soluciones duraderas a los problemas. "

" Hay quienes doblegan las religiones y el mismo nombre de Dios, a sus propios intereses militares económicos y políticos, arrastrando lo que es santo a lo más sórdido y tenebroso "

" Los señores de la guerra, fingen no saber que basta un instante para destruir, pero que a menudo no basta una vida para reconstruir. Disimulan no ver que se necesitan miles de millones de dólares para matar y devastar, y que no se encuentran los recursos para sanar, educar y levantar"

" El mundo está siendo destruido por unos pocos tiranos y se mantiene en pie gracias a una inmensidad de hermanos y hermanas solidarios "

Lejos está, en interés maniqueo, reducir la amplia, compleja y rica diversidad de la vida humana, el mundo y las ideas, a bandos contrarios de pensamiento básico; el presente es un tiempo particularmente complejo, azotado por peligros, nos demanda preservar el legado civilizatorio; la convivencia de los distintos, diferentes y complementarios; la interacción entre seres humanos mediante el diálogo. 

Sin ánimo de simplificar esquemáticamente las cosas, entre las contradicciones, hoy de mayor importancia, en nuestro espacio vital, sea este: ciudad, país, continente y a nivel planetario, está la de los idiotas contra su opuesto. 

En medio de la noche de los desaciertos, frente al poder de los idiotas; ayuda caminar juntos, apoyándonos los unos a los otros, sirve de mucho la experiencia de los viejos, sostienen las raíces, alienta la esperanza, energía y el coraje de los jóvenes, caminar sosteniendo una lámpara, que, a pesar de ser pequeña, guía. 

 

Juan Pablo Serrano Neira


 #ALERTA CUENCA

Mientras en el mundo se protege el patrimonio…
en Cuenca lo están destruyendo.
📍 Denuncian trabajos de construcción en el cerro Monjas, un espacio de alto valor natural, cultural y simbólico para la ciudad.
⚠️ Movimientos de tierra, cimientos y posible intervención en una zona que:
* Regula el agua
* Protege biodiversidad
* Forma parte de nuestra identidad
* Tiene valor ancestral
❗ No es cualquier terreno.
Es parte del alma de Cuenca.
Hoy, ciudadanos alertan lo que podría ser un nuevo avance de intereses urbanos sobre áreas que deberían estar protegidas.
👉 La pregunta es clara:
¿Quién autorizó esto?
¿Existe permiso? ¿Estudios ambientales? ¿Control municipal?
📢 Exigimos:
* Suspensión inmediata de obras
* Transparencia total
* Pronunciamiento urgente del Municipio y autoridades ambientales
Porque los cerros no son lotes…
son historia, equilibrio y vida.
Si permitimos esto hoy, mañana no quedará nada.


sábado, 18 de abril de 2026

 

Lo que García Márquez pensaba de otros escritores en sus cartas

Los comentarios críticos que García Márquez hizo sobre los libros que leía en su correspondencia con Carlos Fuentes y Mario Vargas Llosa.

Por:
Centro Gabo

En junio de 2023, la editorial Alfaguara publicó Las cartas del Boom, una recopilación de 207 cartas, postales, telegramas y faxes que intercambiaron, entre 1955 y 2012, los escritores Carlos Fuentes, Julio Cortázar, Mario Vargas Llosa y Gabriel García Márquez. De esa profusa conversación epistolar, 40 cartas fueron redactadas por García Márquez, especialmente en la década de los sesenta, durante el clímax literario que periodistas e investigadores han denominado como “Boom latinoamericano”.

Se trata de un libro que muestra la sintonía creativa y política entre los cuatro autores más representativos de América Latina, y en el que puede apreciarse sus ideas en torno a las nuevas narrativas del continente, los concursos literarios, las revistas culturales, la Revolución cubana, el papel comprometido de los escritores y la industria editorial. La intimidad de la correspondencia también revela opiniones que no se atrevieron a decir en entrevistas y congresos, ya sea por consideración con sus colegas o por mantener esa información dentro de los confines de la privacidad. En el caso de García Márquez, por ejemplo, pueden leerse varios de sus juicios sobre los novelistas del momento, algunos de ellos tan negativos que resulta comprensible la decisión de no expresarlos en público.

Como si se tratase de una bitácora de lecturas, Las cartas del Boom permite conocer las impresiones de los libros que iban cayendo en las manos del autor de Cien años de soledad mientras residía en Ciudad de México y Barcelona: desde La casa verde (Vargas Llosa), Zona sagrada (Fuentes) y Todos los fuegos el fuego (Cortázar), hasta Gazapo (Gustavo Sainz), José Trigo (Fernando del Paso) y Tres tristes tigres (Guillermo Cabrera Infante).

En el Centro Gabo hemos seleccionado estos comentarios críticos que García Márquez consignó en sus cartas. Los compartimos contigo:

 

1. La casa monumental de Mario Vargas Llosa 

Acabo de leer La casa verde. Es monumental. Me doy cuenta de que estamos de acuerdo en el propósito de no abandonar por manoseados los viejos reinos de Gallegos y Rivera, sino por el contrario, como lo haces tú y como yo trato de hacerlo en mi último libro, atraparlos otra vez por el principio para atravesarlos por el camino correcto. Ya te habrás dado cuenta de que los gacetilleros europeizantes no son muy comprensivos en este sentido. Aquí se han publicado los absurdos más estrepitosos sobre el supuesto folklorismo de tu novela. Yo, que ni siquiera leo lo que se escribe sobre mis libros, no consigo curiosamente soportar la rabia que me producen las imbecilidades que se dicen sobre libros que, como el tuyo, me parecen tan importantes.

 

Carta a Mario Vargas Llosa. México, 24 de agosto de 1966.

 

2. Viviendo en un cuento de Julio Cortázar 

En Todos los fuegos el fuego, Cortázar tiene un cuento —«El otro cielo»— que es genial. Me desmadró de nostalgia: de algún modo que no logro precisar, yo viví todo eso.

 

Carta a Carlos Fuentes. México, 30 de septiembre de 1966.

 

3. Literatura de la Onda: mucho ruido y pocas nueces  

Aunque Gazapo, de Sainz, tiene virtudes prometedoras, está muy lejos de ser una revelación. José Agustín y otro adolescente cuyo nombre no recuerdo empiezan a hacer mucho ruido, pero a mi juicio tienen dentro muy pocas nueces.

 

Carta a Carlos Fuentes. México, 26 de enero de 1967.

 

4. Fernando del Paso: interesante, pero ilegible 

El José Trigo de Fernando del Paso, en el cual fincamos tantas esperanzas, es un accidente descomunal: capítulo por capítulo es interesante, pero el ladrillo total es simplemente ilegible.

 

Carta a Carlos Fuentes. México, 26 de enero de 1967.

 

5. Los mitos futuros de Carlos Fuentes 

Zona sagrada, mi querido máster, es un libro hermoso y triste. El patetismo de esos dos protagonistas, y el mundo absurdo y falso en que viven, me resultan terriblemente conmovedores. En cuanto a la forma en que lo has escrito, no puedo menos que recordar una frase que no recuerdo dónde he leído: «Civilización es moverse con facilidad por entre las cosas». Esa impresión me causa tu técnica: no hay un solo tropiezo en ese laberinto de prejuicios, necedades, mezquindades, pasiones y compasiones en que te has metido a explorar. Los personajes están vivos. Los conocemos. Nos exaltan, nos irritan y, sobre todo, nos comprometen. Aquí me acuerdo de otra frase que tampoco recuerdo dónde he leído y que hace poco mencioné como si fuera mía en una entrevista: «Lo que me importa no es ser un escritor comprometido, sino un escritor que comprometa a sus lectores». Tu libro nos compromete. Para mí con eso bastaba.

     Ahora bien: trato de explicarme por qué no ha gustado desde el primer momento. Estás en un terreno peligroso: capturando los mitos de nuestra más inmediata actualidad, descubriéndolos, desnudándolos, descarnándolos antes de que hayan siquiera empezado a petrificarse. Estos no son los mitos nostálgicos de nuestra infancia, ni los de otra época, mejor o peor. Son los mitos que constituyen nuestra realidad circundante de esta noche, los que están haciendo nuestro propio mundo, los protagonistas de las noticias que vamos a encontrar en el periódico de mañana. Hacer, por decirlo así, un periodismo trascendente.  Es natural que esto siembre el desconcierto, al menos al primer impacto. Y solo nosotros, los que sabemos lo que es enfrentarse a una máquina de escribir, estamos en condiciones de comprender el inmenso valor personal —aparte de todo lo demás— que se necesita para entrarle al toro de la literatura en esa forma, es decir, agarrándolo por los cuernos. Estas consideraciones, que yo había vislumbrado en toda tu obra anterior, se me han alumbrado muy nítidamente en Zona sagrada. Algún día, próximo, acabaremos de ponerle orden a esta conversación descosida en torno a un buen vaso de Beaujolais.

 

Carta a Carlos Fuentes. México, 8 de mayo de 1967.

 

6. Guillermo Cabrera Infante, un ingenioso descalibrado 

Leí los Tres tristes tigres. Pocas veces me he divertido tanto como en la primera parte, pero luego se me desarmó todo, se me volvió más ingenioso que inteligente, y al final me quedé sin saber qué era lo que me querían contar. Cabrera, con sus estupendas dotes de escritor, está, sin embargo, descalibrado.

 

Carta a Mario Vargas Llosa. Barcelona, 2 de diciembre de 1967.


 LAS PROMESAS DE LA RECONSTRUCCIÓN, LUEGO DEL TERREMOTO EN MANABÍ Y ESMERALDAS EN EL AÑO 2016, QUEDARON BAJO LOS ESCOMBROS. GLAS PRESO EN LA CÁRCEL DE EL ENCUENTRO, CLAMANDO AYUDA A SU SOCIO CORREA, PRÓFUGO DE LA JUSTICIA, LEJOS DE LA PATRIA QUE SAQUEARON CON INFINITO AMOR CON MANOS LIMPIAS, MENTES LÚCIDAS Y CORAZONES ARDIENTES. SI TE HE VISTO NO ME ACUERDO. RECAUDARON MÁS DE 3500 MILLONES DE DÓLARES PARA LA RECONSTRUCCIÓN, FUERON A PARAR A LOS BOLSILLOS DE DELINCUENTES DE CUELLO BLANCO, Y TIENEN EL CINISMO DE DECLARARSE PERSEGUIDO POLÍTICOS.

"LA AMBICIÓN DE PODER Y DINERO ES LA MADRE DE TODAS LAS DESGRACIAS, QUE HAN SUCEDIDO Y SE SUCEDERÁN".
EL OBSERVADOR


 DESTRUYEN CASAS PATRIMONIALES

EN EL CENTRO HISTÓRICO DE CUENCA.
Por Jaime Cedillo F.
Cuenca, reconocida por la UNESCO desde 1999, enfrenta riesgos de perder su estatus de Patrimonio Cultural de la Humanidad debido a la falta de un Plan de Gestión del Centro Histórico actualizado.
La UNESCO realiza evaluaciones periódicas a fin de comprobar la aplicación del plan de manejo que garantiza la permanencia de ese bien, decía Hernán Crespo Toral, allá por el año 2003, respondiendo las inquietudes de El Observador, sobre los atentados que se venían dando al patrimonio de la ciudad, apenas designada como Patrimonio Cultural de la Humanidad.
Al constatar que un bien puede sufrir modificaciones que alteren sus características de originalidad y autenticidad puede retirarlo de la lista del patrimonio mundial, o declararlo bien en peligro.
Intervenir en bienes culturales trae inmensas responsabilidades. Los bienes patrimoniales no son renovables; por lo mismo, antes de tocarlos no sólo que conviene conformar equipos interdisciplinarios de técnicos, científicos y expertos en historia del arte y de la cultura, sino que se debe consultar y poner al tanto a la comunidad.
Los bienes culturales no pueden ser motivo de experimentaciones sensacionalistas o de manejo poco serios.
La arquitectura es verdadera mientras haya una relación profunda entre el espacio interior y la fachada Si vaciamos el contenido y dejamos la fachada, estamos frente a una MENTIRA CERDOSA.
Qué vamos a dejar a nuestros hijos, preguntaba Hernán Crespo Toral: una especie de falsificación. La declaratoria es una obligación de conservar los bienes de la ciudad que es un ente vivo. Si se hacen intervenciones en el Centro Histórico, tienen que haber normas éticas en la intervención.
Desde 1999 (diciembre) año de la declaratoria del Centro Histórico de Cuenca, como Patrimonio Cultural de la Humanidad, cuántos inmuebles se han destruído con la nefasta complicidad de las administraciones municipales, y el silencio de instituciones públicas y privadas, que por conveniencias políticas, por negocios económicos, por intercambio de favores, por contratos de consultorías y otras prebendas más, han jugado el papel de ciegos, sordos y mudos. La lista de la infamia es larga y dolorosa.
Sobre la reciente demolición de dos inmuebles más, bellos, incomparables, históricos, joyas culturales de la ciudad; conversamos con el doctor Felipe Díaz Heredia, autor de esa extraordinaria obra de investigación: " Epigrafía y Escultura Patrimonial de Cuenca", ciudadano, como pocos, que ha dedicado sus mejores años a defender a Cuenca y su invaluable patrimonio cultural.
Doctor Díaz, qué criterio le merece esta nueva acción perversa que han cometido, entre gallos y media noche, los enemigos del patrimonio cultural edificado en el corazón de la ciudad?
Las casas patrimoniales de Cuenca se desploman una tras otra en pleno Centro Histórico, no por accidente ni fatalidad, sino por el abandono deliberado y la negligencia criminal de los funcionarios de Áreas Históricas del Municipio. Cada derrumbe es una prueba del fracaso institucional y del desprecio absoluto por la memoria de la ciudad.
A esta situación se suma —con honrosas excepciones— el silencio de ciertos medios de comunicación que han renunciado a su deber de informar y fiscalizar para convertirse en espectadores mudos de una tragedia anunciada. Su silencio no es inocente: legitima la
destrucción.
Esta inacción institucional y periodística no solo permite, sino que facilita la desaparición progresiva del patrimonio arquitectónico y escultórico de Cuenca. Es un daño irreparable, cometido a plena luz del día, con responsables claros y con un silencio que ya no es omisión, sino complicidad. Cada inmueble que cae es una acusación directa contra quienes, teniendo la obligación de protegerlo, prefirieron mirar a otro lado. ¿Y qué más falta para reaccionar?
Y, la Dirección de Áreas Históricas y Patrimoniales del Municipio de Cuenca, qué papel juega?
Una profunda preocupación ciudadana respecto a la grave inoperancia de la Dirección General de Áreas Históricas y Patrimoniales de Cuenca en relación con la conservación, mantenimiento y protección del patrimonio arquitectónico, escultórico y material de nuestra ciudad.
Han permitido la demolición casi total de la casa que perteneció a la familia Díaz Cueva, un inmueble que data de la década de 1850 y que formaba parte del tejido histórico del centro de Cuenca. La propiedad ubicaba frente a la antigua Clínica Vega, en la calle Bolívar, entre Padre Aguirre y General Torres, en un sector de alto valor patrimonial.
El inmueble tuvo como propietario original al filántropo Tadeo Torres, quien destinó su legado económico al amparo de niños huérfanos y ancianos desprotegidos. Posteriormente, la casona
fue adquirida por don David Díaz Mosquera, importador de mercaderías europeas, hijo político del doctor Mariano Cueva Vallejo, quien se desempeñó como Vicepresidente de la República,
Presidente de la Corte Nacional de Justicia, Segundo Rector de la Universidad de Cuenca y primer Decano de la Facultad de Jurisprudencia. En esta residencia vivió sus últimos años el
doctor Mariano Cueva Vallejo. Casa que se encontraba en perfecto estado de conservación.
Asimismo, en esta casa nació el doctor Miguel Díaz Cueva, reconocido como paladín de la justicia, motivo por el cual existe una placa epigráfica de bronce en el frontis del inmueble, testimonio material de su relevancia histórica, colocada en 1984
Sólo han dejado el frontis, son las mentiras cerdosas, como decía Hernán Toral?
La desaparición interna y posterior (solo quedó el frontis) de esta casona lo hizo el arquitecto Claudio Ullauri según información del Arquitecto Juan Izquierdo. Tras la adquisición por el señor Vera Vázquez compró adicionalmente otro inmueble colindante en la calle Padre Aguirre, desde donde se procedió a la demolición interna de la casona. Este caso no es aislado.
Hay una segunda casa patrimonial destruída en la calle Juan Jaramillo?
Situaciones similares han ocurrido con la casa Carrasco (ubicada en las calles Juan Jaramillo y Luis Cordero) y la casa Vintimilla, situada en la calle Hermano Miguel, inventariada como patrimonio por encontrarse dentro de los límites históricos de la ciudad,
anterior a 1872 y de características vernáculas.
La demolición, destrucción, no constituye únicamente la pérdida de una estructura física, sino un atentado directo contra la memoria histórica de la ciudad. Resulta alarmante que, pese al valor histórico y simbólico de estos inmuebles, las autoridades competentes no hayan actuado con la diligencia necesaria para garantizar su preservación. Esta reiterada falta de acción evidencia un preocupante patrón de desprotección institucional que pone en riesgo el legado cultural que identifica y da sentido a nuestra ciudad.
Qué le parece la poco o nula intervención de entidades como el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural, las facultades de arquitectura de las universidades, el Concejo Cantonal, sobre este política de dejar hacer, dejar pasar?
El punto central de mi pronunciamiento Jaime es abrir un debate serio y responsable sobre la verdadera función y el accionar de la Dirección de Áreas Históricas del Municipio de Cuenca,
frente a la pérdida sistemática de inmuebles patrimoniales en nuestra ciudad desde hace muchos años.
Lo que se percibe, lamentablemente, es que la actuación institucional se ha reducido a un enfoque meramente sancionatorio y recaudatorio: se derriba una casa patrimonial, se impone
una multa, se paga la sanción económica y el asunto se da por concluido. Sin embargo, la pregunta de fondo es inevitable: ¿es esa la finalidad de una entidad creada para proteger el patrimonio histórico?
Pobre el rol de la Dirección de Áreas Históricas y Patrimoniales?
Entendemos que la función esencial de Áreas Históricas debería ser preventiva antes que punitiva. Su rol no puede limitarse a registrar demoliciones consumadas y aplicar sanciones económicas. Por el contrario, su misión institucional —según el espíritu mismo de la normativa patrimonial— debe orientarse a velar por la conservación de la arquitectura vernácula y patrimonial, supervisar el mantenimiento adecuado de los inmuebles protegidos, promover su restauración, acompañar técnicamente a los propietarios y, sobre todo, evitar que las edificaciones históricas lleguen al punto de deterioro o demolición.
Cuando varias casas patrimoniales desaparecen de manera reiterada, no estamos frente a hechos aislados, sino ante un posible patrón de omisión institucional. La pérdida de estos bienes no puede considerarse un daño reparable únicamente con una multa, porque el patrimonio histórico no es sustituible ni cuantificable en términos económicos. Una vez demolido, el legado cultural desaparece de forma irreversible.
Un llamado a la reflexión, nunca es tarde?
El debate que propongo no es un ataque personal ni político; es un llamado a la reflexión ciudadana. Resulta legítimo preguntarse si la Dirección de Áreas Históricas está cumpliendo eficazmente con su mandato o si, por el contrario, existe una preocupante inoperancia que está permitiendo el progresivo debilitamiento del centro histórico.
Si la función de la institución es proteger, conservar y prevenir, entonces debe rendir cuentas claras sobre los mecanismos de control, seguimiento y acompañamiento que aplica. Pero si en
la práctica su intervención se limita a sancionar cuando el daño ya está consumado, estamos ante una falla estructural que debe ser revisada con urgencia.
Mi intención es sensibilizar tanto a la ciudadanía como a los medios de comunicación para que este tema no pase inadvertido.
El patrimonio cultural pertenece a todos y su defensa no puede
depender únicamente de trámites administrativos o de sanciones posteriores. Se requiere una política activa, transparente y eficaz.
Fotos: Felipe Díaz Heredia. (corresponden a la casa patrimonial de la calle Juan Jaramillo), destruída con la complicidad de la Dirección de Áreas Históricas y Patrimoniales del Municipio, y el silencio de los concejales. Hasta el momento la Comisión respectiva, guarda silencio. no ha movido un dedo para exigir sanciones a los responsables de la destrucción de las casas patrimoniales en el Centro Histórico.