domingo, 31 de mayo de 2026
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De la escritura y otros demonios
LA CARTA
El presidente se ha dignado enviarme una carta, acuso recibo de la misma, es una misiva abierta, por ende pública, nos compete a todos, en esa pluralidad me incluyo.
Me he acercado a ella con el anhelo de lo incierto, quien en su vida alguna vez recibió una, sabe bien, de las expectativas que despierta; comunicación de proximidad, lejos del discurso grandilocuente y fogoso expresado en plaza pública, la despersonalización del E Mail, la masividad casi vulgar del trino de twitter, o la trivialización mecánica del Whatsapp, Facebook o TikTok; recibir una carta, es altamente simbólico, hay algo importante que procura ser comunicado; diálogo personal y directo; su lectura demanda, voz baja, pausa y silencios, otorgarse tiempo, apertura al otro.
Las epístolas son lenguaje y símbolo, hoy olvidados en la era de impensados desarrollos tecnológicos, en donde la vertiginosidad de los acontecimientos ha liquidado, la lentitud serena que las letras demandan en la lectura, por eso hoy las cartas son un tipo de comunicación olvidada.
Hubo un tiempo, en el cual fueron una forma de comunicación especial, en forma y contenido, implicaban la creación de vínculo directo.
La diversidad de cartas es amplia, desde las estratégicas que abordan los grandes problemas de las colectividades humanas hasta las íntimas misivas de amor.
El fondo epistolar de Simón Bolívar alcanza los 8000 documentos, entre estas se encuentra “La carta de Jamaica” redactada en 1815, delinea una visión del orden social y político para América.
García Moreno mantiene correspondencia con Carlos Ordóñez Lasso, amigo cercano y gobernador del Azuay, los documentos están fechados entre 1860 - 1873, traslucen el Ecuador del siglo XIX, los referentes estratégicos, el ideal de progreso, las disputas políticas y las visiones confrontadas.
Las cartas de Alfaro entre 1902 – 1911, recopiladas por Osvaldo Albornoz Peralta, son la viva muestra de la revolución Liberal, testimonio de un cambio de época, entre una sociedad monacal y las demandas del pensamiento de avanzada.
En su maravilloso libro “Cartas públicas de Mujeres Ecuatorianas” Ana María Goetschel saca a la luz un tesoro escondido, elaborado con una finura única, entre los siglos XIX y XX, “cartas, solicitudes, hojas volantes, manifiestos, publicados en periódicos, revistas, y otros medios impresos, así como escritos que sin haber pasado por la imprenta tienen que ver con la vida pública” 3
José María Velasco Ibarra, generó una valiosa cantidad de despachos personales, cinco veces llegó a la presidencia y 4 interrumpió su mandato por su recurrente falta de observancia a la institucionalidad y sus procesos, entre los documentos personales escritos, destaca una pequeña cartita suscrita en 1945, que devela su condición de pulcritud en relación al dinero y su concepción en el ejercicio de la presidencia de la república.
Proclama pública, fue el manifiesto de Wittenberg, que, en 1517, clavado en las puertas de las iglesias germanas, difundió el pensamiento de Martín Lutero, como pública también fue la declaración de la comuna de París escrita en carteles y hojas volantes en 1871. En consonancia lo fueron las revolucionarias proclamas que signaron el mayo francés con leyendas como: " La Imaginación al poder " " Prohibido Prohibir " " Seamos realistas, pidamos lo imposible " " La Belleza es la calle " " Las paredes tienen palabra " " Debajo de los adoquines, la playa " " Todo el poder a los consejos obreros " " la barricada cierra la calle , pero abre la vía " " Abolición de la sociedad de clases ", y el manifiesto público que se colocó en las principales universidades: París - Nanterre y Sorbona 5
La amplitud de la clasificación epistolar nos conduce hasta lo más íntimo y delicado, Rosa de Luxemburgo en 1917 escribió un conjunto de bellísimas cartas a su amigo Hans Diefenbach, años después fueron publicadas en el libro “Cartas de Amor “ 6
Antonio Skármeta, autor de “El Cartero de Neruda “llevada al cine bajo el título de “ Il Postino “y dirigida por Michael Bradford, describe la suigéneris amistad en un pueblecito olvidado, entre el escritor consagrado y un humilde y sencillo cartero, el poeta guía en la escritura, las metáforas cobran vida y conmueven….
” Tu sonrisa se expande igual que una mariposa, y quema”…..las Mariposas necesitan aire.....bordar un mantel, un mantel que nos una, con símbolos que solo sean conocidos por los dos........ Mariposita......
Aprender a escribir cartas al ser amado, implica un movimiento interior, poco común; en Japón se conservó la tradición del Koibumi, arte de escribir cartas de amor, desde la pureza del corazón, Kinuyo Tanaka, dirige, actúa y aborda con singular hermosura esta vieja tradición en la película de nombre homónimo filmada en 1953.
“ Chinita linda, Negrita de mi corazón, simplemente te he querido de una forma que me asusta, con todas las fuerzas de un hombre viejo “……..así inicia una carta de amor, como un acto pulcro y refinado de intimidad inmensa.
Las letras, cuando son bien elaboradas, pueden trascender y volverse canción, en el momento más duro de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez en Venezuela, Guillermo Castillo Bustamante, escribió el poema trasformado en una de las cumbres del bolero .. “ Escríbeme…“
Son tus cartas mi esperanza
Mis temores, mi alegría
Y aunque sean tonterías
Escríbeme, escríbeme
Escribir una carta, es algo que reviste trascendencia, quien lo hace se enfrenta a permanecer cautivo de sus ideas y sentimientos, simplemente se desnuda, se devela interiormente ante el destinatario/a de sus letras.
Jamás ninguna de las referencias señaladas, tocan temas triviales, pedestres, o de menor cuantía, la constante es ubicar valores superiores, sean colectivos o individuales.
Escribir una carta, pública o privada, demanda claridad de ideas, vínculo emocional, atención de esfuerzo; lo banal y baladí no resuenan menos permanecen, la pacotilla no trasciende.
He leído cartas públicas de varios presidentes, por décadas, todas han convocado al interés nacional, a valores superiores, a la unidad de todos frente a la adversidad, documentos trabajados y pulidos, jamás ordinarios.
En la carta que el señor presidente se ha dignado enviarnos, no encuentro un eje vertebrador, mucho menos un valor ético o estético, convocante y unificador, tampoco ideas políticas claras; el escrito es pródigo en lugares comunes, básico, poco elaborado; con una inmensa pobreza en múltiples planos : conceptual, experiencial, de lenguaje, y de mundo; lo observo hostil a los distintos y diferentes; lo percibo ordinario y de mal gusto, atisbo un afán hedonista y frívolo, procurar ser valorado por lo que se tiene y no por lo que se es; me sorprende que lo firme el presidente de este país atravesado por la violencia y la falta de seguridad, con un sistema de salud colapsado, con fuertes carencias económicas por falta de trabajo; en donde millares de pobres viven con muy poco cada día, una sociedad con agudos problemas de generación energética por muy mala gestión y por procesos de corrupción bochornosos; un sistema de caminos en diversas zonas gravemente deteriorado, en donde los exclusivos vehículos que se precia en manejar, jamás llegarán; es decidor que un gran porcentaje de la población exprese un estado de ánimo pesimista. Y para variar, una guerra comercial con Colombia, declarada por Ecuador en procura de interferir en el proceso electoral, en perjuicio del candidato Cepeda.
He leído la carta y siento que hay una pasmosa confusión de planos y límites entre lo: familiar, corporativo, privado, individual, público y estatal.
Estoy sorprendido, pero no para bien.
JUAN PABLO SERRANO NEIRA

