LA FURIA DEL YANUNCAY
El día jueves 12 de marzo de 2026, quedará registrado en la historia de Cuenca, como un día que provocó pánico por la feroz crecida del río Yanuncay, uno de los cuatro ríos que bañan a la ciudad. Eran las 11h00, cuando los moradores de la urbanización San Marcos, nos percatamos que se venía el desastre, el río cobraba fuerza inusitada, se desbordaba con furia en diferentes sectores; y, en cuestión de minutos ya estaba sobre el espacio verde, y la avenida 27 de Febrero, se transformó en un correntoso río, y los moradores mirábamos impotentes cómo el agua con lodo, piedras y toda clase
de materiales, ingresaba incontenible a las casas, unas más afectadas que otras.
Fue una desgracia con felicidad, porque aparte de los serios daños materiales, ninguna persona, ni chicos ni grandes, salieron lesionados mientras cumplían con las tareas de socorro, todos unidos, todos solidarios, ayudándonos mútuamente, porque la unión hace la fuerza.
Una pala mecánica del B. Cuerpo de Bomberos, se hizo presente, ya caída la tarde, mientras seguía la dura y penosa tarea de tratar de limpiar con escobas, palas, baldes, con todo lo que se podía; la pala mecánica fue de enorme ayuda, retirando grandes cantidades de lodo acumulado en la avenida y las veredas.
Varios árboles cayeron, las plantas ornamentales del espacio verde quedaron destruidas, la ciclovía inutilizada. Comentaban los vecinos que si la paupérrima administración municipal, en vez de derrochar el dinero a manos en llenas en parrandas, conciertos millonarios y tarimas populistas, mejor hubiese invertido en obras de prevención de riesgos naturales, no estaríamos lamentando la tragedia que vivió Cuenca, un jueves 12 de marzo del año 2026.
Mientras Zamora está planificando las fiestas de abril, los nuevos contratos direccionados, para comer y beber hasta el hartazgo; los afectados pedimos al cielo que la Madre Naturaleza, se apiade y no nos vuelva a golpear. Ojalá escuche las súplicas.
"Un pedido a la Madre Naturaleza (Pachamama) es un acto de gratitud y conexión espiritual para solicitar equilibrio, salud, abundancia y protección. Se basa en el respeto, agradeciendo por la vida, alimentos y recursos, pidiendo perdón por el daño causado y comprometiéndose a cuidar su equilibrio con amor y conciencia".
El Observador
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