lunes, 5 de febrero de 2018

4. La herencia de la década: Los pelucones

  en El Humor/La herencia de la década/La Info/Textos  por 
Antes del 2007, pelucón era un término casi olvidado y era utilizado, a veces, para identificar a los burgueses y ricachones de la derecha ecuatoriana. Unos lo eran por las cantidades industriales de plata que poseían; y otros lo eran únicamente por el hecho de llevar sangre azul en sus venas, fruto de un ilustre apellido, no por ser acaudalados.
Cuando empezó la revolución, Rafael y sus estrellas desempolvaron a los pelucones. Los utilizaron en propagandas y sabatinas para la diversión y entretenimiento de todos sus adláteres y adoradores. Los alicaídos pelucones eran mal vistos y estigmatizados. Eran parte del escarmiento socialista contra todo aquel que ostentara o poseyera bienes materiales conseguidos, según ellos, ilegítimamente, con base en la explotación de sus obreros y trabajadores. Dividieron al país al sembrar la semilla del odio y/o resentimiento hacia los que más tenían y se erigieron como los paladines justicieros de todas las injusticias y desmanes cometidos por la clase pelucona.
La pasión de los socialistas siempre ha sido la izquierda, que es donde les late el corazón. Y su karma siempre ha sido la derecha, que es donde se les vira el hígado.
Por eso ni bien empezaron a gobernar, se abalanzaron a la yugular de los contribuyentes (unos); y a las ubres de la contratación pública (los demás). Esto, más la propaganda de Goebbels, bastó para que el campo de concentración correísta empezara a reverdecer: creció el pasto de la revolución a la par que sus fortunas crecían como árboles bajo la sombra de la Ley. Ya no podían regresar a ver el bosque de la pobreza que dejaron atrás. Los revolucionarios mutaron y se volvieron pelucones de manos llenas, mentes lúcidas y corazones ardientes. Aprovechando la negra noche neo socialista, los neo pelucones de izquierda se multiplicaron, ya no como borregos sino como conejos. Y entonce fue la Gaby, que en un arrebato de lucidez y quebranto de su cerebro ardiente dijo: que los pobres coman pan y los ricos mierda. La verdad es que con esa frase nos pilló con las manos en la masa, pues a esas alturas del gobierno socialista, los ecuatorianos ya no sabíamos qué comer: los de allá abajo y la clase media comíamos pan de 15, 20 o 25 centavos. Los del centro, es decir, los ovejunos, comían sánduches de pan francés o de miga, cada vez que asistían involuntariamente a espantar a los sufridores. Los de allá arriba; es decir los tradicionales pelucones comían pan centeno de agua, de ajonjolí o de molde. Y los de bien arriba; es decir, los neo pelucones socialistas podían adquirir pan acorde a su modus vivendi y de exclusivas marcas como baguette, croissant, brioche o pita, entre otros. Entonces, la pregunta que nos hacíamos era: si todos comíamos pan, ¿a quién rayos le tocaba comer la mierda?
Otra pregunta que nos atormentaba era saber: ¿qué mismo, en qué consistía o a quién llamarlo pelucón?. Hasta ahora nos asaltan las dudas y queremos que alguien nos explique por qué un no pelucón tiene las cuentas casi en cero, en Ecuador, y las tiene por millones en Islas Caimán. Por qué nadie nos explica en qué consistía ese empeño de desplumar a los ricos y a la clase media con el pretexto de combatir su excesivo afán de lucro, si ellos eran los primeros en lucrar del Estado y sin pedir nada a cambio (según ellos), obtenían ganancias que cualquier sufridor ni trabajando siglos obtendría, percibiendo un salario que ellos mismos imponían.
Hasta hoy nadie nos explica.
Pero, a pesar de que ya no los hacen como antes, gracias a la revolución tenemos pelucones de talla internacional. Los hay franceses como le petit Guillaume Long; estadounidenses como el long-hair Peter Delgado o el Miami Vice Charles Pólit; chilenos como Patricio Mery Bell; chinos como Caroline Chang; de sangre azul como Sir Julian Assange o belgas como Rafael, entre otros.
Para en algo salir de dudas, veamos una clasificación de pelucones, entregada por la Secretaría de Sangre Azul :
Pelucón de segunda: es todo aquel que tiene un patrimonio que supera el millón de dólares.
Pelucón de primera: es todo aquel que tiene un patrimonio que supera los 10 millones de dólares (pero no en el Ecuador); lo que le da derecho a hablar mal de la justicia, insultar a los jueces, amenazar a los fiscales y declararse un perseguido político.
Pelucón de alcurnia: es aquel que no tiene en qué caerse muerto; pero que su grupo sanguíneo o su apellido de abolengo le sirven para seguir siendo pelucón.
Pelucona Hilfiger: es la que no ha oído ni jamás ha ido a Ipiales; pero conoce de memoria todos los centros comerciales de Miami.
Pelucona vivísima: es la que hace sus compras por catálogo, en plena sesión legislativa, con sueldo pagado por todos y con la venia de todos sus compañeros de bancada.
Pelucón inactivo: es aquel al que se le extinguió el fuego y la pasión por la revolución. José Serrano, (como tantos otros) es un volcán apagado.
Pelucón rudo: es aquel que le metió las manos a la justicia. Tantas veces que hasta le atrofió las trompas de falopio.
Pelucón publicitario: es aquel que tapaba en 30 segundos todos los errores cometidos por la revolución. ¿Quién no se acuerda de miles de cortes comerciales?
Pelucón vidrioso: es aquel que ante sus amigos es transparente, pero ante la Ley es esmerilado.
Pelucón iluminado: es todo aquel que logró fama y gran fortuna. A la sombra de la Ley y bajo la luz de la revolución.
Pelucón sanduchero: mecenas de mente lúcida y de dos pies, que donaba sánduches a gente ovejuna de cuatro pies.
Pelucón heterodoxo: es aquel que explota al rico pero jamás explota al pobre. Sin embargo, mientras al rico lo mantiene rico de por vida, al pobre lo mantiene pobre de por vida.
Pelucón romántico: es aquel que empezó atraído por las pompis, pero terminó perdidamente enamorado de toda la revolución.
Pelucones milagrosos: son los empresarios e industriales que fallecieron atropellados el 15 de enero del 2007, pero resucitaron el 24 de mayo del 2017.
Pelucones devotos: son aquellos que empezaron rezando de pie, pero terminaron cantando de rodillas a la revolución. (Ciertos periodistas).
Pelucón de pedigrí: es aquel que tiene todos sus papeles en regla, está destetado, posee vacunas y ya pertenece a la guardia ex presidencial.
Pelucón de alto vuelo: es aquel que voló hace años a la boda de su hijo y todavía no regresa.
Pelucón diabólico: es aquel que está poseído de pies a cabeza por la revolución.
Pelucón soñador: es aquel que siempre soñó con ser como los hermanos Alvarado, pero que su cuenta bancaria solo le alcanza para ser como los hermanos de la caridad.
Pelucón ignorante: es todo aquel que no sabe que es un pelucón, hasta que le toca pagar los impuestos municipales.
Pelucón a sueldo: sicario que por honorarios se dedica a matar las ideas opositoras en cualquiera de las redes sociales.
Pelucón submarino: es el que aguantó la respiración 10 años bajo el agua.
Pelucón entero: es la crema y nata de la revolución. Es 100% socialista (Nicolás Maduro). Y se debe a que se alimenta solo de hierba de los llanos venezolanos.
Pelucón semidescremado: es aquel que tiene el 20% de crema y el 20% de nata socialista. (Vinicio Alvarado).
Pelucón deslactosado: es aquel que tiene apenas el 0.001% de socialismo en la sangre. (Alexis Mera).

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