martes, 29 de mayo de 2018

Mera solo habla para abogados


El exsecretario jurídico estuvo en la Comisión de Fiscalización por su supuesta injerencia en la justicia. La sesión empezó con retraso. Él llegó puntual.
ROBERTO AGUILAR / 29 MAY 2018 / 00:00

Alexis Mera no presionó a los jueces: luchó contra la corrupción. Es lo que él dice. Ayer, el antiguo secretario jurídico presidencial del correísmo anduvo por la Asamblea, con su astroso portafolio de viejo litigante y su fe inquebrantable en las destrezas del procedimiento. La Comisión de Fiscalización lo llamó para que rindiera su testimonio en el marco del juicio político levantado contra el Consejo Nacional de la Judicatura (CNJ) por presiones indebidas sobre el sistema de justicia. Según los interpelantes, Esteban Bernal de CREO y el independiente Raúl Tello, él es una de las figuras clave del caso. Según él, lo único que hizo fue defender los intereses (y el dinero) del gobierno.
Dos pruebas documentales involucran a Mera en el escándalo de intromisión en la justicia: una carta dirigida a los jueces de un tribunal distrital de Portoviejo, recordándoles su obligación de fallar a favor del Estado en un caso de jubilaciones del magisterio y amenazándoles con recurrir al CNJ en caso contrario; y el audio de una conversación telefónica en la que Mera pide a un juez modificar un fallo. Le dice que el caso es de interés del señor presidente y remata con un pedido que el juez sabría interpretar: “Ayúdenos en lo que se pueda”.
Mera se tomó 13 minutos para librarse de responsabilidades. Sentado entre María José Carrión y Silvia Salgado, la presidenta de la Comisión y su escurridizo factótum, el exfuncionario despachó sus razones no aptas para profanos de la ciencia del derecho: “Los que no son abogados –pontificó–, no saben. Y los que son abogados puede que no lo sepan”.
Lo cierto es que hay abogados que elevan los debates jurídicos al terreno de los principios. Mera, en cambio los hace descender al de los procedimientos. Y el que siguió en este tema de sus cartas y sus llamadas telefónicas, según él, es el que cualquier abogado particular aplicaría en cualquier caso: remitir escritos, “pelearse con los jueces” y aplicar el lenguaje común de los litigantes, “que debo reconocer –admitió– es agresivo”. Después de todo, “siempre digo que el latino es un poco agresivo”.
Así que Mera fue agresivo con los jueces como cualquier litigante lo sería. Más aún en su caso, dijo, en que se trataba de defender el dinero público y los intereses del gobierno ante la amenaza de “jueces corruptos que se dejan manipular por abogados mañosos que les ofrecen el 10 por ciento”. Dejó caer estas palabras sin que nadie en la sala advirtiera que se encontraba ante un nuevo caso de corrupción encubierto admitido por un funcionario del anterior gobierno.
Según el argumento de Alexis Mera, “es legítimo que el Estado haga gestiones” como las que él cumplió por escrito y por vía telefónica. La injerencia, sostiene, es otra cosa: “No he visto ninguna comunicación en la que el presidente del Consejo de la Judicatura dijera a los jueces que me hagan caso”. Eso sí sería injerencia. Lo otro, agresividad normal de un litigante latino.
Este argumento, al parecer, fue del gusto de Silvia Salgado. En realidad, dijo, para saber si hubo injerencia habría que conocer qué efectos tuvieron la carta y la llamada telefónica de Mera, cómo actuó el CNJ y qué hicieron finalmente los jueces. A Mera le parece, cree recordar, que el caso del magisterio se falló a favor del gobierno. No está seguro, ya no es funcionario. Y aunque Raúl Tello lo acusó de haberse atribuido funciones del procurador (representar al Estado), no hubo mayor lugar para el debate. Prevaleció la incómoda sensación de no saber muy bien qué hacer con el compareciente. Al fin y al cabo, contra él no es el juicio político.
Finalmente, se fue como llegó: sin dar declaraciones.
Los ausentes
Hubo cuórum con las justas
La sesión se instaló con siete miembros de la Comisión presentes. Algunas de las ausencias ya son recurrentes: la de la correísta Sofía Espín. Otras, pueden resultar significativas. No fueron los oficialistas Daniel Mendoza, Kharla Chávez y Karla Cadena, así como el correísta Hermuy Calle.

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