miércoles, 6 de diciembre de 2017

Espinosa es el perfecto politiquero que parió la revolución

  en La Info  por 
Richard Espinosa no podía admitir su caída. Él fue destituido por el Contralor y Lenín Moreno tenía que despedirlo, como ente nominador, porque su caso era tan escandaloso como insostenible. Pero Moreno no podía botarlo como pañuelo usado: es su amigo. Por eso disfrazaron la destitución con una renuncia. Así Espinosa dejó de ser hoy Presidente del Consejo Directivo del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS).
Espinosa hizo mucho mercadeo para venderse como un funcionario modelo. En realidad, es el prototipo perfecto de politiquero que parió la revolución ciudadana: un administrador ineficiente, oscuro, que puso las instituciones que manejó al servicio del partido y de su líder, que no vaciló en esquilmar los recursos públicos que le confiaron y que usó a enfermos y jubilados para proyectar su carrera política. En su entorno se sabía que el siguiente deseo era llegar a la alcaldía de Quito.
Espinosa es el héroe incontestable de muchos informes de la Contraloría en los que seguramente saldrá glosado y con responsabilidades. En su hoja de vida se podrá leer que apoyó al gobierno Correa cuando decidió eliminar el aporte estatal del 40% al IESS para las pensiones jubilares. Entonces dijo que no había eliminación sino sustitución porque el Estado entregaría la cantidad necesaria cuando se requiriera hacerlo… Gran falacia. También se leerá que Espinosa y sus funcionarios desaparecieron, en octubre de 2016, $2507 millones de la deuda que el Estado tenía con el IESS; deuda que creció hasta $2800 millones.  Esto le valió su destitución. Y aún se ignora qué sanción emitirá la Contraloría en el caso de la venta del Hotel Quito. Pero es obvio que Espinosa, como principal responsable, no informó al directorio del cambio de precio que pasó de $37,4 millones a $30,8 millones. Tampoco dispuso que  lo haga el Gerente General del IESS.
Espinosa no solo ayudó a desfinanciar el IESS. Puso sus recursos al servicio del gobierno. Siempre aceptó las propuestas de inversión hechas por el Ministerio de Finanzas para invertir la liquidez del IESS en cupones del Estado, Certificados de Depósito a Plazo, Certificados de Tesorería o inversiones hasta 29 días… Colocaciones que, en general, reciben menos interés que el ofrecido en el mercado. Esto incidió en la disminución de los activos del IESS. ¿Cuánto dinero perdieron los miembros de los Fondos Complementarios Previsionales Cerrados que fueron asumidos por el IESS y traspasados al Biess? No se sabe. Pero esos fondos delatan su inoperancia. Sus propios funcionarios reconocen en informes internos que ese banco no tenía capacidad para gestionar esos fondos. La actitud cómplice de la Superintendencia de Bancos y el enorme flujo de recursos lo ayudaron a disimular el pésimo manejo del Biess. Ese banco tiene creciente morosidad de la cartera hipotecaria y quirografaria y una disminución de créditos hipotecarios.
No hay sector del IESS que no requiera una auditoria profunda tras el paso de Espinosa. Hay ruido de corrupción, de contratos hechos a dedo… Incluso de bufetes de abogados favoritos. Un capítulo oscuro es el manejo totalmente discrecional con mecanismos controvertidos para tomar decisiones con el mínimo de miembros requerido en el directorio, sin reuniones formales y permanentes y con actas no firmadas.
Espinosa puso al IESS al servicio de la politiquería, la propaganda y la agenda electoral del correísmo. Correa inauguró alas o partes de hospitales, dispensarios, centros de salud en ese esfuerzo colosal que hizo para convertirse en mito. Espinosa estuvo muy activo igualmente al lado de Moreno durante la campaña electoral. Con el uno y el otro, Espinosa vendió la imagen de un gran constructor de obra física en el campo de la salud y un militante capaz de acarrear masas para concentraciones y mítines. No tuvo empacho alguno en movilizar burócratas y traerlos a Quito para que le apoyen -como muestra de poder- en su diferendo con la Contraloría.
Su caída política no obedece a un examen juicioso por parte del morenismo del papel nefasto jugado por Espinosa en el IESS y en el Biess. De hecho, sorprendió positivamente al Presidente en la charla personal que tuvieron sobre las cuentas del IESS. Porque Espinosa, labrado en la escuela del cinismo correísta, en esa escuela política donde se puede decir cualquier cosa, engaño al Presidente y amigo. Su caída no significa que el gobierno de Moreno haya desentrañado lo que hizo y deshizo en el IESS y en el Biess. Su caída se explica solamente por la imposibilidad política de sostenerlo por el costo que implica. Por eso es posible que salga premiado. Como Guillaume Long. Como René Ramírez…

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