lunes, 11 de diciembre de 2017

El sistema educativo en capilla



Publicado el 9 diciembre, 20178 diciembre, 2017 por AGN
[Alberto Ordóñez Ortiz]
Por ahora vamos a centrar nuestra atención en el tema de la educación. Un tema en extremo sensible, porque es, aunque resulte un lugar común, el sustento con el que y sobre el que se edifica la formación de los niños y jóvenes, es decir la de los futuros conductores de nuestra nación. Entonces, el tema, exige de la máxima atención de nuestros gobernantes y particularmente del Ministro de Educación, cuya presencia, por cierto, ha pasado inadvertida: breves apariciones en los Medios para “defenderse” en el clamoroso caso de los niños violados y para informar que durante este año se ha solucionado [parcialmente] el pago de jubilaciones de los ex-maestros que han sobrepasado los 70 años, con prioridad para los que sufren enfermedades catastróficas.
En buen romance, si algo se ha hecho, esa es obligación de quien percibe un sueldo pagado por nosotros, para que la educación alcance calidad y excelencia. Mientras no ocurra, ese Ministerio será el que padece de grave enfermedad catastrófica.
En lo que concierne al tema de los niños violados, no se visibiliza ni la premura, menos la impetuosa reciedumbre de una investigación que debió estar resuelta si se quería evitar que se volviera crónica y fatal. La crisis moral, la más grave de todas, porque estigmatiza de manera indeleble al espíritu: la condición suprema de los seres humanos, se instauró -en el caso de los niños abusados- sobre una base legal que tal como está redactada protege a los responsables: Bastó que Correa expidiera una reforma al Art. 355 del Reglamento a la Ley Ecuatoriana Intercultural para que ese tipo de ilícitos -entre otros- no fuera conocido por la Fiscalía, como manda la ley, sino que se detuviera en los casi insuperables enredos administrativos del Ministerio de Educación, dando así opción para que los 90 días que se conceden para las investigaciones penales previas, caducaran de forma vergonzante.
Pero más allá de esos siniestros picos de tiniebla que enardecen y horrorizan, hay otros de similar [catadura] que atentan contra la vigencia de un sistema educativo incluyente, de calidad y democrático. No de otra manera se explica que actualmente alrededor de 272 mil bachilleres no hayan podido ingresar a las universidades -salvo contadas excepciones- dada la presencia de un muro de pruebas virtualmente infranqueables.
¿Quiénes son los beneficiarios?, pues los centros de educación superior remunerados, a cuyos estudiantes -con dedicatoria incluida- se les ha liberado de esos complejos exámenes. La no discriminación garantizada constitucionalmente ha pasado a mejor vida. El autor: el “revolucionario” Correa, quien revolucionariamente liquidó también a la educación gratuita y laica, instaurada en su momento por el genial visionario que fue el ilustre Eloy Alfaro. Pero hay algo más: si los bachilleres no tienen opción a su educación superior, habría un dispendio de los cuantiosos fondos que el Estado emplea en su formación, a sabiendas de que sus carreras terminarían con el bachillerato: título que, hoy por hoy, no sirve para nada. Señores Asambleístas, Contralor y Fiscal, Ustedes tienen la palabra. (O)

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