Una etapa que se cierra y un nuevo ciclo que se abre
Hace una década, cargado de maletas repletas de ilusiones y esperanzas, arribaba a Ecuador. Un país que me abrió las puertas de “Nuestra América”. Ahora, ha llegado el momento de retornar a mis “peñas Atlánticas” con sobrepeso de afectividades en el alma.
Atrás quedan experiencias inolvidables, un intenso trabajo desplegado, producto de un decidido y tangible compromiso con la sociedad ecuatoriana y latinoamericana, y el inmenso privilegio de conocer a un amplio elenco de personas generosas que me brindaron su mano y amistad sincera.
Me encantaría nombrar a cada una de ellas, pero sería un extensísimo registro. En cualquier caso, tampoco creo que sea necesario, pues sabemos entre nosotros el alcance, la profundidad de nuestra convivencia y la complicidad compartida a lo largo de ese tiempo.
Por todo ello, mantendré siempre mis brazos extendidos hacia ustedes y encendida la llama de mi eterna gratitud a todos.
No quiero despedirme, tan solo “Tupananchiskama”, hasta que la vida nos vuelva a encontrar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario