Las Islas Galápagos: ¿a la
venta para los super ricos?
Por lo menos 20 nuevos proyectos
hoteleros, algunos de ellos inversiones millonarias que apuntan a los super
ricos, tendrían luz verde para construirse en Galápagos y, en especial, en la
Isla San Cristóbal, donde se asienta la capital provincial. Un grupo de
activistas ha presentado recursos legales mientras que el Consejo de Gobierno
los desmiente.
05 de abril del 2015
REDACCIÓN PLAN V
Galápagos, al parecer, va rumbo hacia el turismo de
lujo. En las
tranquilas calles de Puerto Baquerizo Moreno hay incertidumbre. A pocas cuadras
del centro de la población, en las pequeñas playas que conforman la bahía de la
capital provincial, se está planificando construir nuevas urbanizaciones y
centros turísticos, que están a la espera de que el Consejo de Gobierno de las
Islas, que preside la ex canciller María Isabel Salvador, junto con otras
instituciones del Estado, entregue los permisos respectivos.
Pero
no se trata de cualquier hotel: se piensa construir resorts de lujo para los
más ricos del mundo, mercadeados por una de las casas de bienes raíces más
destacadas a nivel mundial en venta y arriendo de propiedades multimillonarias,
diseñados por una importante firma de arquitectos interioristas de Miami y con
el soporte de un complejo hotelero de Oriente Medio.
El
apacible panorama de la capital provincial, llamada así en honor al presidente
Alfredo Baquerizo Moreno, quien fue el primer mandatario en visitar las Islas a
bordo del Cañonero Calderón, es apenas interrumpido por el arribo de algún
avión de las aerolíneas nacionales que aterrizan en el aeropuerto. Los lobos
marinos levantan la mirada hacia las aeronaves que aterrizan, mientras parecen
custodiar la playa que comparten con los habitantes de la pequeña ciudad. Para
alojarse en San Cristóbal hay pequeños hostales o hay casas en las que los
vecinos arriendan sus habitaciones a los turistas.
A
principios de abril de 2015, llegar desde Quito a Galápagos en uno de esos
vuelos podía costar entre USD 400 y USD 600 por persona, dependiendo de
la aerolínea.
"Cada
vez encarecen más el pasaje, quieren acabar con el turismo de medio pelo",
dice el ex diputado Eduardo Véliz, en diálogo telefónico con este portal.
Esto
lo saben los habitantes de las Islas, poco acostumbrados a ver a ecuatorianos
de paseo en la Región Insular. "Cada vez encarecen más el pasaje, quieren
acabar con el turismo de medio pelo", dice el ex diputado Eduardo Véliz,
en diálogo telefónico con este portal.
Véliz
explica que un turismo de multimillonarios del primer mundo requerirá de toda
una nueva infraestructura de lujo, como autos costosos, yates, aviones y demás
parafernalia, al mismo tiempo que teme que esas empresas no generen empleo para
los locales.
María
Elena Ricaurte, quien tiene una agencia de viajes y un negocio que define como
de pesca vivencial en Puerto Baquerizo Moreno, ratifica que son pocos los
ecuatorianos que llegan a las Islas. Los habitantes de Galápagos están más
acostumbrados a ver turistas europeos y norteamericanos de mediana o tercera
edad, quienes llegan en determinadas épocas del año.
Para
ella, el problema es que hay transnacionales del turismo que quieren construir
en las ocho hectáreas de la zona de Playa Mann y Punta Carola, ubicada a diez
minutos del centro de Puerto Baquerizo. Enumera las especies que se podrían
afectar: "iguanas negras, tortugas verdes, fragatas, piqueros de patas
azules, pelícanos, pinzones de Darwin", y afirma que, a pesar del ingreso
del ingreso en 2013 de 203 mil visitantes a Galápagos, solo el 70% de las camas
fueron ocupadas, lo que evidenciaría que no es necesario construir más
hoteles.
Ricaurte
cree que ha cambiado el modelo de turismo en la actualidad, ya que habría
interés en conocer los centros poblados de Galápagos en por lo menos el 60% de
los turistas. Aunque admite que los hoteles y operadores de lujo
internacionales se llevan el 80% de las ganancias del negocio turístico en
Galápagos.
"El
mismo mercado que antes iba en hoteles flotantes ahora lo quieren hacer en los
puertos, con la diferencia de que eso va a causar un gran impacto",
afirma. La mujer cree que el turismo que va a Galápagos no busca hoteles de
cinco estrellas con tratamientos de rejuvenecimiento, que sería una de las
ofertas que se está planteando en el mercado internacional para los nuevos
desarrollos en San Cristóbal, sino un turismo de contacto con la naturaleza.
Precisa
que estudios determinan que no deben entrar más de 180 mil turistas al año en
las Islas, mientras que solo en 2014 ya las habrían visitado por los menos 220
mil. Ricaurte denuncia que los servicios básicos en la Isla no funcionan, y que
las aguas negras son vertidas al mar.
"Hay
proyectos que se venden en internet en por lo menos USD 90 millones, con campo
de golf y playa privada", afirma la activista.
¿Se necesitan más hoteles?
Playa
Mann y Punta Carola son dos rincones de la Isla San Cristóbal en donde, en
varios terrenos de propiedad privada, se está planificando construir nuevos
desarrollos urbanísticos, que han levantado polémica entre los habitantes de
Puerto Baquerizo Moreno.
Aunque
en Galápagos, si se tiene suerte, no es difícil ver estacionado en alguno de
los dos aeropuertos que sirven al archipiélago a jets privados de alguna
celebridad de Hollywood, el turismo de los super ricos hacia la Región Insular
ecuatoriana se había dirigido a los cuatro hoteles de lujo que
existen en la Isla Santa Cruz, en donde una noche puede llegar a costar hasta
USD 2000 por habitación o hacia los cruceros y catamaranes que recorren el
archipiélago casi sin detenerse en los centros poblados por los
ecuatorianos.
Pero
la inquietud de los pobladores de la Isla San Cristóbal se debe a que, gracias
al levantamiento de la moratoria de nueva infraestructura hotelera que el 29 de
agosto de 2014 decretó el Consejo de Gobierno de las islas, se permitiría que
no menos de 20 nuevos proyectos hoteleros, algunos con inversiones millonarias,
empiecen a construirse en todo el archipiélago.
De los 20 nuevos
proyectos, 11 se levantarían en la Isla San Cristóbal y en la cercana Floreana,
siete en la Isla Santa Cruz y dos en la Isla Isabela, según denuncia el ex
diputado Eduardo Véliz, quien es dueño de un pequeño hostal de siete
habitaciones en Puerto Baquerizo Moreno.
De
los 20 nuevos proyectos, 11 se levantarían en la Isla San Cristóbal y en la
cercana Floreana, siete en la Isla Santa Cruz y dos en la Isla Isabela, según
denuncia el ex diputado Eduardo Véliz, quien es dueño de un pequeño hostal de
siete habitaciones en Puerto Baquerizo Moreno.
En
efecto, según documentos del Consejo de Gobierno, en la Isla San Cristóbal
habrían pedido desde el 2013 autorización para construcción el proyecto Cerro
Verde Ecolodge, de la empresa Galápagos Organic; el Eco Hotel San Cristóbal, de
Ho Galápagos; Las Fincas Agroecológicas Pomarrosa de Reynaldo Huerta; El
Paraíso Hotel de Taneya SA; la Casa El Matazarno de Violeta Pesantez; Galápagos
Suites San Cristóbal de Joseline Cardoso; el Sea Lion Island de Ana María
Olmedo, Las Cabañas El Roncador de Rosa Silvana Cueva y el hotel Latitud Cero
de Gustavo Andrade. En la Isla Floreana, que se considera parte de San
Cristóbal, se presentaron los proyectos para las Eco Cabañas de Edwin Egas y
Electriblue de Electriblue y Daniel Gordillo.
En
la Isla Santa Cruz, entre tanto, están planteados proyectos como el Plaza Luna
Hotel, de Pelicanbay Vargas y Esther Vargas Castillo; El Fragata House
Galápagos de Jorge Ordóñez; el Galápagos Élite Hotel de Luisa Palacios; el
Galápagos Eco-Lodge de Galápagos Travel; El Galápagos Paraíso Hospedaje de
Felipe Gómez; Pelikan Suites de Dolly Morillo y Zaploe de Reyna Oleas.
Finalmente,
en la Isla Isabela estarían a la espera de autorización el Eco Hotel Blue Wave
de Alicia Valladares y el Galápagos Eco-Lodging de Ismael García.
Solo
en San Cristóbal y Floreana, hasta el 27 de mayo de 2013, se habían presentado
11 proyectos, con un monto total de inversión de USD 46´331.543,47, que juntos
sumaban 412 habitaciones. Los más grandes eran el proyecto del Eco Hotel San
Cristóbal, con 174 habitaciones y valorado en USD 26´156.205 y El Paraíso
Hotel, con 100 habitaciones y un costo estimado en USD 3´639.000. Los otros
nueve proyectos no superan las 40 habitaciones.
En
las islas vecinas, como Santa Cruz e Isabela, los proyectos hoteleros
representarían una inversión de USD 58´552.058 pero ninguno de los proyectos
superaba las 20 habitaciones, siendo el más grande el Plaza Luna Hotel, con 30
cuartos y valorado en USD 2´400.250.
Según
denunció públicamente Véliz en octubre de 2014, tres grandes empresas, llamadas
HO Galápagos, Galápagos Organic y Taneya tenían previsto realizar inversiones
millonarias para construir complejos hoteleros de más de 100 habitaciones cada
uno. Esto fue desmentido por la presidenta del Consejo de Gobierno, María
Isabel Salvador, en diálogo con este portal.
Véliz
dijo que, de aprobarse estos proyectos, significaría que habría entre 600 y 800
personas por día alojadas en una isla cuya escasa provisión de agua dulce y
alcantarillado se vería afectada. En una carta enviada al Palacio de Gobierno,
Véliz y su abogado, Milton Castillo, sostiene que los nuevos hoteles
"causarían irrecuperables daños y destrucción de los ecosistemas naturales
de Galápagos", al tiempo que, en su criterio, la resolución del Consejo de
Gobierno es "sesgada y discriminatoria" pues impide que los actuales
hoteles de las islas sean mejorados o remodelados, lo que, precisa la carta
"coarta nuestro legítimo derecho a prosperar y emprender".
En
criterio de los denunciantes, el ecoturismo es incompatible con "la
apertura de esta multimillonaria inversión de megahoteles que consumirían los
recursos locales, ocuparían con exclusividad toda la infraestructura local, los
medios de transporte y logísticos, y dañarían irremediablemente al santuario
Galápagos".
El Gobierno niega que sean "megahoteles"
La
carta de Véliz al presidente Rafael Correa le fue respondida en su calidad de
"propietario del Royal Bambú", que es el hostal que regenta en Puerto Baquerizo
Moreno -sus habitaciones cuestan USD 30 por noche- el 25 de noviembre de 2014,
y en ella la presidenta del Consejo de Gobierno, María Isabel Salvador,
sostiene que no se ha autorizado la construcción de "mega hoteles" en
la zona aunque admite que "los tres proyectos forman parte de la lista de
los 20 priorizados que aún no han sido evaluados por el Comité
Interinstitucional, en base a los parámetros aprobados que deberán cumplirse
previo a ser calificados por el Pleno del Consejo".
La
respuesta oficial precisa que este Comité Interinstitucional deberá evaluar el
cumplimiento de varios pasos, entre los que detalla, una precalificación del
Consejo de Gobierno, una licencia ambiental emitida por el Parque Nacional
Galápagos, una autorización de funcionamiento del Ministerio de Turismo, la
aprobación de planos por parte del Municipio local, una autorización o negación
del Pleno del Consejo y un permiso de construcción emitido por el
Municipio.
Pero
a pesar de la respuesta, Véliz y 18 moradores de las islas presentaron ante el
juez multicompetente de Puerto Baquerizo Moreno una acción de protección en
contra de la resolución del Consejo de Gobierno, alegando una serie de
violaciones legales y constitucionales.
La
demanda decía que "El Consejo de Gobierno, al realizar el levantamiento de
la moratoria, a más de haberlo hecho sin las formalidades legales e invocando a
las ZEDES (Zonas de desarrollo económico) como sustento de tal resolución,
violó nuestros derechos constitucionales a la información y participación y
pone en grave riesgo al patrimonio natural de Galápagos".
La
acción de protección, que buscaba que se deje ser efecto la resolución del
Consejo de Gobierno, fue desechada por el juez Armando Salavarría Palma,
dejando a los denunciantes la posibilidad de que concurran ante el Tribunal de
lo Contencioso Administrativo.
"Yo no
conozco a nadie de acá que tenga doce millones de dólares para invertir como
residente permanente", me han asegurado los moradores de Galápagos.
Las ciudades son pequeñas y todos se conocen.
Según
el abogado Castillo, los denunciantes no van a concurrir ante dicho Tribunal,
pero han interpuesto la apelación a la decisión del juez, que ha sido remitida
a la Corte Provincial más cercana a Galápagos, la de Guayas, en donde espera
una resolución. Castillo dijo también que se habría declarado a Galápagos Zona
Especial de Desarrollo Económico (ZEDE) así como ampliado el aeropuerto de San
Cristóbal y construido un nuevo hospital con el fin de favorecer intereses
económicos que no se han podido identificar.
El
abogado precisa también que, para invertir en las Islas, es necesario por
obligación legal contar con un socio residente en Galápagos que aporte el 51%
del capital, y que, sin que se sepa como, algunas personas conocidas en las
Islas por carecer de recursos económicos han aparecido como socios mayoritarios
de inversiones millonarias.
El
abogado presentó un pedido a la Unidad de Análisis Financiero para que
investigue el origen de esos fondos, pues sospecha que podría haber casos de
lavado de activos o un presunto testaferrismo por parte de personas que
aparecen como socios de empresas internacionales o fideicomisos dueños de las
empresas que pretenden invertir en los hoteles de San Cristóbal.
Ricaurte,
de su lado, piensa que tras los inversionistas de los nuevos hoteles podrían
estar políticos y empresarios de Guayaquil, vinculados al actual Gobierno,
aunque admite que no hay pruebas de tales sospechas. "Yo no conozco a
nadie de acá que tenga doce millones de dólares para invertir como residente
permanente", dice la guía turística, quien asegura que en las pequeñas
ciudades del archipiélago todos se conocen.
San Cristóbal: a la venta para los multimillonarios
En
la Internet es posible encontrar varios proyectos de financiamiento de los
emprendimientos hoteleros en la Isla San Cristóbal. Es el caso del folleto que
distribuye la empresa Stock and Found Managers, para el financiamiento del
complejo del hotel Paraíso en Galápagos. Esta empresa, que afirma haber
financiado grandes hoteles en el mundo como el Four Seasons de Bora Bora, el
Four Seasons de Buenos Aires o el Radisson Plaza Hotel en Tahíti, busca fondos
para la construcción del complejo en San Cristóbal.
El
representante en Guayaquil de esta empresa es el ex gerente de la Fundación
Malecón 2000, que reconstruyó el Malecón de Guayaquil durante la alcaldía de
León Febres Cordero y luego en la de Jaime Nebot, el argentino de 60 años Pedro Gómez Centurión,
vinculado al Partido Social Cristiano y amigo, según precisa una nota de prensa
del 2002, de varias figuras del empresariado guayaquileño.
Según el folleto
en donde constan los datos de Pedro Gómez Centurión como contacto, lo que se
quiere construir en la Isla San Cristóbal no es un hotel ecológico, sino un
"resort de lujo de playa y montaña" que incluye "un hotel y spa,
un campo de golf y una urbanización".
Según
el folleto en donde constan los datos de Gómez Centurión como contacto, lo que
se quiere construir en la Isla San Cristóbal no es un hotel ecológico, sino un
"resort de lujo de playa y montaña" que incluye "un hotel y spa,
un campo de golf y una urbanización". Según el folleto, se trata de dos
complejos, el uno con una superficie de 31 mil metros cuadrados y el otro con
91 mil metros cuadrados.
Según
el folleto, los inversionistas ya consultaron con la Fundación Charles Darwin y
obtuvieron un parecer favorable para la construcción del proyecto, algo que las
autoridades niegan. El folleto, sin embargo, no menciona ninguna autorización
del Gobierno del Ecuador ni detalla los requisitos que habría que cumplir para
la construcción.
La Fundación Charles Darwin es una entidad
privada, con base en Puerto Ayora, que no toma decisiones en el Gobierno de las
Islas ni forma parte de las instituciones involucradas en el otorgamiento de
permisos, según pudo constatar PLAN V.
Entre
los integrantes del equipo que construiría el proyecto están Campbell Gray Hotels, empresa hotelera que se
encargaría de la gerencia y gestión del resort, que maneja dos hoteles en
Oriente Medio: uno en Beirut (Líbano) y otro en construcción en Amman (la
ciudad capital de Jordania), y que se especializa en proyectos hoteleros
nuevos; Bilkey Llinas una empresa de diseño
interior, con sede en Miami, Florida y oficinas en Hong Kong, que ha trabajado
en hoteles de lujo como el Hyatt o el Ritz Carlton en especial en Asia, que se
encargaría del diseño del hotel; mientras una casa de bienes raíces de lujo de
origen británico, llamada Sothebysaseguraría la venta
de las propiedades en San Cristóbal a los super ricos.
El
proyecto en San Cristóbal sería de tal lujo, que lo mercadea una casa como
Sothebys, que asegura vende propiedades multimillonarias en zonas como la
Riviera francesa, los barrios más exclusivos de Manhattan, la zona de los
Hamptons (donde se encuentran las mansiones de los millonarios de Nueva York) o
algunas ubicadas en los mejores barrios de Londres o Beverly Hills.
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