martes, 12 de mayo de 2015

El hombre que abrió, sin querer, la caja de Pandora
Abogado litigante y político, Jorge Acosta defiende sus decisiones al frente del Tribunal Supremo Electoral que, dice, fueron hábilmente capitalizadas por políticos ex correístas como Gustavo Larrea para entronizar en el poder casi absoluto al modelo de Rafael Correa. Cuestiona a periodistas que, en su momento, defendieron las maniobras del Gobierno. Una semblanza del hombre que abrió, sin querer, la caja de Pandora correísta.
10 de mayo del 2015
REDACCIÓN PLAN V
Jorge Acosta no tiene problema en recordar sus humildes orígenes en la provincia de Imbabura, en donde ayudaba a su madre a atender un pequeño salón de comidas en Ibarra, con el cual la mujer, que se había quedado viuda, sacó adelante a sus hijos. Ni tampoco le incomoda contar que, joven estudiante, llegó a Quito a bordo de una camioneta con una cama, su maleta de ropa y 15 sucres. 
Es de esos hombres que no teme decir las cosas como fueron. Locuaz y campechano, recibe a PLAN V en su oficina, en donde se evidencia el relativo éxito económico de un abogado establecido ya durante muchos años. Hay algunos adornos interesantes, como un retrato del general Eloy Alfaro, una figura de San Jorge venciendo al dragón, o réplicas de barcos antiguos, como el Titanic. El que Jorge Acosta tiene, precisa con gracia, no se hunde, básicamente, porque flota sobre una mesa.
Quien fue un modesto estudiante de provincia que vino a estudiar derecho en la Universidad Central del Ecuador, llegó a ser presidente del Tribunal Supremo Electoral (TSE), hoy Consejo Nacional Electoral (CNE), ex abogado del derrocado presidente Lucio Gutiérrez, y, actualmente, una de las figuras de un Observatorio ciudadano que pretende fiscalizar las acciones del CNE, que se encuentra realizando un concurso de méritos para renovar el pleno del llamado Quinto Poder. 
Acosta es un hombre frentero. Cuando la semana pasada se enteró de que René Maugé, ex político de izquierda y actual funcionario del CNE y quien fuera su vicepresidente en el TSE, había ido a la Fiscalía para denunciar presuntas "calumnias" en contra del CNE y el concurso, por parte del Observatorio, no dudó en plantarse en la puerta del Edificio Patria de la Fiscalía para esperar que saliera. Y cuando lo tuvo enfrente, le emplazó a que le meta preso. Aquí estoy le dijo, si me quieres meter preso, por decir la verdad.
Acosta dice que nunca ha sido afiliado a ningún partido político. También dice que nunca ha salido a una manifestación, pero que conocer de política es una de sus aficiones. "Ningún líder político me ha convencido al extremo de afiliarme a un partido".
Maugé rehuyó la discusión en plena calle, pero Acosta dijo que lo quieren intimidar. Y recordó que no hay calumnia cuando se hacen afirmaciones verdaderas. 
La vida de Jorge Acosta parece recordar la historia de un hombre hecho a sí mismo. Aunque nació en Otavalo el 12 de octubre de 1956, se mudó muy pequeño a la capital de Imbabura donde hizo sus estudios secundarios, mientras ayudaba a su madre en su negocio de comidas. Huérfano de padre a los 15 años e hijo mayor, recuerda que molía el morocho para hacer las empanadas.
Luego llegó a Quito a estudiar derecho, mientras trabajaba en la casa editorial de Luis Mejía Montesdeoca, ex prefecto y ex diputado de Imbabura, quien dirigía la empresa Editora del Norte. Mejía Montesdeoca, paisano también de Acosta, le confió varias tareas en publicaciones como la revista Cambio, un magazine de opinión y crítica. Ahí empezó como mensajero y cobrador, fue luego distribuidor y llegó a presidente de la editorial. Se empapó en esa empresa de la mecánica editorial, en el periódico local que hasta el momento circula en la provincia de Imbabura. 

Cuando iba a cumplir 25 años de edad, Acosta terminó sus estudios de abogado y se dedicó al derecho. Se vinculó a varios estudios jurídicos, con reputación de ser buenos litigantes y peleadores. Luego fue director del Departamento Jurídico de la Financiera Andina, Finandes, y poco después abrió su propio estudio, con apoyo de su hermano, su hijo y su sobrino. "En todas la áreas en donde he incursionado lo he hecho desde abajo. Cuando trabajaba con mis primos, yo mismo hacía los escritos y los iba a dejar".

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