martes, 29 de agosto de 2017

La división de Alianza País

Portada :: Ecuador



Interpretación para las izquierdas latinoamericanas
Pablo Ospina Peralta
Rebelión
A estas alturas del partido, la ruptura en el oficialismo en Ecuador es irreversible. Solo resta aclarar por dónde se cortará el partido y cuántos funcionarios y dirigentes quedarán de cada lado. ¿Cómo interpretar la división interna en Alianza País, entre Rafael Correa y Lenin Moreno? No hay duda de que el carácter intratable del máximo líder, esa megalomanía que no acepta la más mínima variación en el libreto que se inventó, cuenta para explicar su alucinante rapidez. Pero es apenas anecdótico. Se dibuja en el horizonte el perfil de un discurso correísta que presenta la división como una fractura entre la izquierda y la derecha del partido; entre la intransigencia de los principios y la negociación de todo y todos con los principales factores de poder del orden establecido. Cuando el morenismo firme un nuevo tratado de libre comercio complementario al que firmó Rafael Correa, cuando continúe con las amplias concesiones al empresariado que empezó el gobierno anterior y cuando tome medidas impopulares de austeridad, esa justificación se volverá más popular entre la fracción correísta y entre sus cajas de resonancia entre aquella parte de las izquierdas latinoamericanas que han mostrado tanta ceguera ante la deriva conservadora y autoritaria de los progresismos. Pero será una explicación falsa, aunque fácil de entender para quienes acostumbran a profundizar poco en la complejidad de las opciones políticas.
Quiero proponer una interpretación alternativa que elude tanto las etiquetas ideológicas rápidas como los significados superficiales basados únicamente en las características de los liderazgos, sus estilos personales o sus discursos justificatorios. La interpretación que propongo es que con el cambio de gobierno se produjo en Ecuador un desplazamiento dentro de la coalición gobernante. Nadie, ni siquiera los más poderosos sectores empresariales pueden gobernar solos. Siempre hay, en todo gobierno, una mezcla variable de grupos empresariales, tecnócratas y políticos profesionales, y grupos ideológicos. Las coaliciones, informales y cambiantes, no siempre integran a todos los beneficiados de las políticas de gobierno pero sus integrantes pueden distinguirse por la facilidad con que acceden a la toma de decisiones políticas y económicas estratégicas.
Durante el neoliberalismo (digamos, entre 1992 y 2006) los grupos empresariales que más claramente formaron parte de la coalición dominante fueron los banqueros y los agroexportadores. La medida económica que debilitó la hegemonía de estos sectores empresariales fue la dolarización, adoptada en enero de 2000, que privó a ambos de su principal herramienta de control de las ganancias: es una medida que favorece a los importadores, no a los exportadores y que le quita a los bancos la posibilidad de especular con los tipos de cambio. En 2006 ese debilitamiento se expresó en un gobierno, el de la revolución ciudadana versión Rafael Correa, que ya no integró en la coalición a ninguno de los dos. Las enormes utilidades de la banca durante el correísmo no pueden ocultar el hecho de que su gobierno se caracterizó por un constante conflicto con los principales banqueros del país. Sus insólitas ganancias provinieron de la financiación de las importaciones y del auge del sector inmobiliario y no de sus buenas relaciones con el gobierno. El sector agroexportador finalmente tuvo su tratado de libre comercio con la Unión Europea, pero ese resultado final no debe hacernos olvidar que la firma ocurrió tardíamente y luego de muchas vacilaciones. Un gobierno plenamente comprometido con el sector agroexportador hubiera firmado ese tratado mucho antes y con menos vaivenes.
El correísmo expresó, entonces, una coalición gobernante diferente a la del neoliberalismo. ¿Cuál? Fue un gobierno cuyos sectores hegemónicos variaron a lo largo de los años, sin embargo, se pueden distinguir cuatro grupos que formaron el corazón de la coalición gobernante. El primero fue un núcleo de intelectuales y militantes de izquierdas, algunos ligados por años a movimientos sociales, sindicales e indígenas, que constituyó el núcleo de los estrategas políticos del buró político de Alianza País hasta la culminación de la Asamblea Constituyente a fines del año 2008. Aunque varios de estos militantes se quedaron en el gobierno, fueron perdiendo progresivamente la hegemonía que alguna vez tuvieron. Este primer grupo le otorgó al correísmo su inicial perfil heterodoxo, un perfil que le valió la simpatía de las izquierdas latinoamericanas y mundiales. El segundo grupo fue el de un conjunto de tecnócratas más o menos progresistas, pero decididamente estatistas, cuyo poder deriva siempre de la capacidad de aumentar la autoridad de los organismos del sector público. El propio Rafael Correa, sin ninguna tradición ni cercanía con ningún movimiento social ni militancia de izquierdas, expresó bien a este grupo que atrajo permanentemente y del que se rodeó en todas partes. Este grupo le otorgó al gobierno un perfil de eficiencia técnica, muchas veces más aparente que real, pero lleno de cifras, de presentaciones en power point y de profundo desprecio por la ignorancia popular. Este sector vive mostrando una aristocrática desconfianza hacia los “intereses particulares” de todos los actores sociales, los considera potencialmente mafiosos e incluso busca independizarse de los políticos a quienes ven como personas que los obligan a tomar decisiones alejadas de la técnica y el saber experto, que debería gobernar por sobre quienes no tienen ni los conocimientos ni los méritos de hacerse cargo de sí mismos. Este perfil ideológico era claramente distinguible en el gobierno desde el principio pero se volvió crecientemente dominante conforme la dinámica política del Ecuador concentraba poder en la figura presidencial.
El tercer grupo era ya un poderoso grupo empresarial moderno, consolidado, que había ocupado posiciones relativamente secundarias durante el neoliberalismo. A diferencia de los dos anteriores, este grupo disponía de poder real en la economía. Son grupos monopólicos de importadores y empresarios cuyos principales negocios dependen de la expansión del mercado interno y cuya coincidencia con las políticas de expansión del gasto del correísmo los hizo aliados naturales del gobierno. Son grupos empresariales con importantes conexiones internacionales como el grupo PRONACA, dedicado a la producción de carnes, embutidos y otros alimentos; el grupo SUPERMAXI y El Rosado, dedicados al comercio minorista en supermercados, con ramificaciones inmobiliarias; el grupo ELJURI, radicado en la Sierra sur del país, dedicado fundamentalmente a la importación pero también a la industria ligera. El crecimiento del consumo, de las importaciones y el aumento de las clases medias los favorece inmediatamente, a diferencia de los agro-exportadores cuyo negocio no necesita ninguna política de expansión del gasto o de los salarios. Al mismo tiempo, este grupo empresarial despliega una competencia descarnada y desigual con un país de pequeños negocios comerciales, el autoempleo y la producción campesina. Las políticas económicas del correísmo expresaron muy bien el contenido contradictorio de los intereses de este grupo empresarial, tanto “progresista” (la expansión del gasto y el consumo de clases medias crecientes) como reaccionario (destrucción del pequeño comercio y subordinación campesina a las agroindustrias y supermercados).
El cuarto grupo que integró la coalición dominante apareció públicamente desde el principio del gobierno de la revolución ciudadana pero se volvió una presencia descollante al final. Si hay un personaje que expresó la presencia de este grupo en los primeros momentos del gobierno de Rafael Correa fue el hermano del presidente, Fabricio Correa, que aseguró los fondos para la campaña con sus contactos y con su aporte personal y que siempre vivió de contratos con diferentes organismos del Estado. Se trata de grupos empresariales cuya giro de negocio más importante es altamente dependiente de los contratos con el gobierno. Este grupo efectuaba las conexiones y la intermediación con el capital internacional para inversiones en sectores de bienes primarios y sobre todo en la construcción de infraestructura. La presencia hegemónica de este grupos en el núcleo más estrecho de toma de decisiones estratégicas en el gobierno de la revolución ciudadana explica cosas irracionales que de otra manera serían inexplicables. Explica que en lugar de apoyar a escuelas politécnicas que se contaban entre las mejores del país, el gobierno decidiera construir una costosa y demencial “ciudad del conocimiento” planificada para desperdiciar mil millones de dólares. Explica que se construyeran al menos dos represas hidroeléctricas más de las necesarias. Explica que se hicieran las carreteras más caras de la historia y que cuando todavía no se había cumplido a obligación constitucional de invertir el 6% del PIB en educación (solo se llegó al 3,5% en el mejor momento) se prefiriera invertir el dinero en tres faraónicas “plataformas gubernamentales” que sirven estrictamente para nada. Este grupo, cuya cabeza política era el vicepresidente Jorge Glas Espinel, es el que está siendo desplazado en el gobierno de Lenin Moreno.
El modelo basado en el gasto irracional y el despilfarro, base del poder del grupo empresarial dependiente de los contratos públicos, era sencillamente insostenible en las nuevas condiciones de alto endeudamiento y asfixia fiscal. El desplazamiento del balance de poder interno no es tanto un acto de limpieza moral como una condición forzada por las circunstancias económicas. Es desembarazarse de un núcleo de autoridad política y económica dentro del gobierno que fortalece de manera desigual a los otros tres grupos. No es claro quién se reforzará más: Lenin Moreno está buscando reorganizar aliados por todos lados, a su derecha y a su izquierda. Entregó todo el gabinete productivo a sectores empresariales. Entregó el área social a intelectuales de izquierdas. Por lo tanto, el desplazamiento en la coalición dominante no implica ni un giro a la derecha ni a la izquierda. Además, los empresarios e intermediarios desplazados podrían perfectamente ser reemplazados pronto por otros peores. Pero, aun con todas sus incertidumbres a cuestas, significa una oportunidad de disputa que se había perdido en los últimos seis años de una degradada y avasallante hegemonía de lo más nefasto de los últimos años del correísmo.
Aunque no sea un giro a la izquierda, este desplazamiento en la coalición dominante ofrece una oportunidad. A las izquierdas ecuatorianas nos corresponde reforzar el giro y exigir una política económica alternativa en medio de la crisis. Aunque al final quizás Lenin Moreno sucumba al mismo pragmatismo del poder o a los intereses de los poderosos grupos empresariales que forman parte de su base social, su giro es una coyuntura que debemos aprovechar en todo lo que pueda dar. Es un riesgo, como fue un riesgo el apoyo crítico brindado en los inicios de la revolución ciudadana. Hay que demandar y luchar, como siempre, por un programa de gobierno que fortalezca las experiencias alternativas de la sociedad civil. Hagamos lo necesario, después la vida seleccionará lo posible.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de las autoras mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 

 

SERCOP denuncia un nuevo ’Caso ETAPA‘



Funcionarios de la empresa municipal son investigados por un presunto caso de corrupción. 
EL TIEMPO
“Otra obra pública contratada por ETAPA presenta una evidente vinculación directa familiar entre quien contrata y el proveedor”, informó el subdirector nacional del Servicio de Contratación Pública, SERCOP, Juan Pablo Bermeo, quien esta semana visitará la ciudad.
Se trata, según el funcionario, de un proceso por más de un millón de dólares, en el que se presume favoritismos para la entrega de un contrato de provisión a un familiar directo de un funcionario de la empresa pública.
La indagación no tiene relación con el proceso de investigación que lleva adelante la Fiscalía del Azuay en torno a la contratación de la ampliación de la planta de agua potable de Tixán por cerca de 10 millones de dólares, el cual se encuentra en etapa de indagación previa, aclaró el subdirector del SERCOP.
La Fiscalía Provincial del Azuay informó que se encuentra investigando este nuevo caso, y se guarda las reservas debidas mientras duren las indagaciones correspondientes. La denuncia fue aceptada el 17 de julio de acuerdo con la página web de la institución.
Apertura
El gerente general de ETAPA, Boris Piedra, señaló por su parte, que los procesos de la Fiscalía en torno a la empresa municipal son “más bien de índole personal contra algunos funcionarios y exfuncionarios”.
Recalcó que ETAPA no es un actor directo en los procesos, pero, pese a ello, han entregado toda la información requerida y espera una resolución legal para tomar decisiones sobre la continuidad de los contratos y funcionarios investigados por la Fiscalía.
Denuncia
El subdirector nacional del SERCOP indicó que la nueva denuncia se refiere a una “potencial vinculación familiar entre un proveedor y un funcionario de ETAPA a cargo del procedimiento, quien estableció las necesidades de ciertas contrataciones”.
“Es otro proceso de contratación, otra obra pública contratada por ETAPA. Se han presentado los respectivos informes a la Fiscalía y hemos solicitado algunas diligencias necesarias para que la Fiscalía tenga sus argumentos y podamos motivar más fuertemente nuestra acusación”, añadió.
“Es nuevamente una ilegalidad. El proveedor no podía participar y, a nuestro parecer, evidentemente se configura un tráfico de influencias”, sostuvo el funcionario.
denuncia
Investigación
El subdirector nacional del Servicio de Contratación Pública, detalló que el caso fue detectado con base en un sistema de control basado en la gestión masiva de datos, detección de alertas tempranas y malas prácticas de contratación, proceso que es automatizado, por lo que no hay lugar a direccionamientos contra ETAPA.
Explicó que el sistema analiza la ejecución presupuestaria a nivel zonal, los procesos y los hallazgos históricos de malas prácticas, “lo que permite supervisar de oficio posibles irregularidades”.
El sistema está enlazado además a las bases de datos de la Superintendencia de Compañías, la Superintendencia de Economía Popular y Solidaria, el Servicio de Rentas Internas y el sistema de Datos Públicos, por lo que detecta vinculaciones entre oferentes y funcionarios de forma certera. (JPM) (I)
Cuenca.
La Fiscalía Provincial del Azuay investiga los dos casos de presunto tráfico de influencias en la empresa.
Investigación sobre Tixán
En tanto, la Fiscalía prepara los argumentos para la audiencia de llamamiento a juicio en torno a la investigación por una presunta adjudicación de un contrato por 10 millones de dólares a familiares de un alto cargo de la empresa municipal.
El subdirector del SERCOP señaló que la entidad consta como acusador particular en este caso y, por lo tanto, “es una obligación darle seguimiento”, pero respetará las decisiones de la Fiscalía. La audiencia se prevé para mediados de septiembre.
El gerente de ETAPA indicó que, a más de la indagación de la Fiscalía, en torno al contrato de la ampliación de la planta de Tixán, existen otros dos procesos de investigación, uno iniciado por la Contraloría y otro por la Procuraduría. En ambos se esperan resultados el próximo mes.
DATOS
Denuncia
La denuncia fue puesta por el SERCOP en la Fiscalía del Azuay el 17 de julio y se encuentra en fase de indagación previa.
Caso
Según Juan Bermeo, subdirector del SERCOP, se trata de un caso de presuntos vínculos familiares entre funcionarios y contratistas.
Valor
El contrato que está bajo investigación comprende una proceso de provisión por más de un millón de dólares, según el SERCOP.

lunes, 28 de agosto de 2017

Glas, más pobre que don Ramón
Según publicaciones de la prensa, tiene activos por USD 300 000 y deudas por USD 100 000. Es la primera vez que conocemos públicamente a un pobre con casa, carro y activos por miles de dólares. Decir que los periodistas tienen más dinero que él y con esto dar a entender que cualquier ecuatoriano puede tener más dinero que él, es un irrespeto. Glas actualmente no sabe lo que es necesidad económica.
28 de agosto del 2017
POR: Ana Minga
Periodista de Investigación, escritora de poesía y narrativa corta, especialista en perfilación criminal.
¿Acaso Jorge Glas no ahorró? Son muchos años de ostentar cargos impor-tantes en el Ecuador".
Nunca tiene para pagar el arriendo, únicamente posee lo que lleva puesto: un pantalón y una camiseta vieja. Tiene mala suerte para los negocios, su pobreza es evidente, no come, no duerme y encima debe soportar los maltratos de una vecina. Así es el personaje ficticio, don Ramón, del conocido programa de entretenimiento, El Chavo del Ocho, que ha unido con sus bromas a América Latina, más que cualquier ideología política. El vicepresidente de la República, Jorge Glas, se muestra como don Ramón cuando señala que su situación económica es precaria, que en su cuenta solo tiene USD 2000.
“…Me han revisado por los ocho costados … yo tengo dos mil dólares en la cuenta, ustedes tienen más a lo mejor”, indicó Glas la semana pasada a los periodistas. Pero, cómo puede ser precaria la economía del vicepresidente, si en la propia página de la vicepresidencia se indica que su sueldo, hasta julio, es de 6011 dólares. Sueldo que recibe íntegro pues el transporte, la comida, materiales de trabajo, guardaespaldas, etcétera, de los altos funcionarios públicos se cancelan en su totalidad fuera de su mensual.
Bueno, digamos que le creemos y que en este momento no tiene dinero. Pero ¿acaso no ahorró? Son muchos años de ostentar cargos importantes en el Ecuador. Según los administradores del Estado, el anterior gobierno no dejó ahorros, sino deudas. ¿Acaso en lo personal tampoco se conoce lo que es ahorrar? Está bien, digamos que no ahorró, pero ahora ¿dónde vive y cómo vive?  Bueno, supongamos que su acomodada vida se debe al fío (no al tío), a la bondad de quien lo quiere, a la buena providencia, etcétera. Pero ¿en dónde estudian sus hijos? En instituciones públicas no.
Gerente del Fondo de Solidaridad, varias veces ministro y ahora vicepresidente del Ecuador, según su hoja de vida no se puede concluir que su situación económica sea crítica. Por respeto a todos los ecuatorianos no debería ser tan osado en afirmar que no tiene dinero pues todo está invertido en su casa y carro. Según publicaciones de la prensa, tiene activos por USD 300 000 y deudas por USD 100 000. Es la primera vez que conocemos públicamente a un pobre con casa, carro y activos por miles de dólares.
Decir que los periodistas tienen más dinero que él y con esto dar a entender que cualquier ecuatoriano puede tener más dinero que él, es un irrespeto. Glas actualmente no sabe lo que es necesidad económica. Como él mismo mencionó enfáticamente, aún es el vicepresidente y aunque no ocupa el avión presidencial, es tratado como autoridad. Su cargo le da poder y beneficios hasta económicos. Por ejemplo, no va de su casa a su trabajo en bus, se moviliza en carros del Estado con guardaespaldas. Su cargo le permite realizar ruedas de prensa. Exigir entrevistas en los medios de comunicación. Hasta ahora no hemos visto a un pobre parar la agenda del resto porque va a dar una rueda de prensa. A los pobres no se les permite dar ruedas de prensa sobre su condición. El sistema los obliga a callar, justamente, por ser pobres.
La afirmación de Glas terminó en la carcajada de los memes de las redes sociales. Pero lo dicho hay que tomarlo con pinzas; primero, por ser una burla, y segundo porque desde su cargo él está consciente de que puede decir lo que sea, ya que hay un público que lo escucha y otro que le cree.
Él y los integrantes del anterior y actual gobierno (que son casi los mismos) saben que en el discurso está el poder. La herramienta para dominar es el discurso, su discurso, desde su cargo de mando, está creando la verdad, no su verdad, ¡la verdad! Glas y sus amigos de Alianza País nos tienen medidos, saben que somos un país pasivo, que los dejamos vivir a sus anchas, sin pagar las deudas, como en el caso de don Ramón, que viva nomás sin pagar la renta…

Alianza País en el ocaso de su caudillo


lunes, 28 de agosto de 2017

Es por decir lo menos lamentable que A.P siga imponiendo el ritmo del debate político, incluso en el momento de su ocaso. Este escenario muestra la precariedad de la organización política de la sociedad ecuatoriana. Al final, lo único que se discute son las broncas internas del movimiento de gobierno: sus negociaciones, sus conspiraciones, sus reconciliaciones, sus separaciones, etc. Tristemente, los diez años de A.P. causaron que todo el movimiento político de la sociedad ecuatoriana haya sido reducido al destino del movimiento en el gobierno.
¿Cómo entender este empobrecimiento de la política ecuatoriana?
Equivocadamente se piensa que es el movimiento Alianza País el que determina el juego político de sus fracciones y miembros, es decir, que es esa composición ideológica bizarra, que va de la extrema izquierda a la extrema derecha, la que provoca y define los conflictos internos al movimiento, que en estos días más que nunca observamos. Esta idea parte de otro error conceptual, creer que Alianza País era un todo político que determinaba el comportamiento y articulación de sus partes ideológicas. Al contrario de esta perspectiva teórico política, fue una de sus partes ideológicas la que surgió como núcleo autorrelacionado que sobredeterminó la red de su relaciones con las otras. Más aún, este núcleo ni siquiera es una fracción ideológica, sino un individuo: el caudillo. Es así el caudillo, una parte ínfima del movimiento, el que subsumió bajo de sí la totalidad política de la cual surgió. Es Rafael Correa la particularidad que sintetizó esa amalgama ideológica que es A. País y la sometió a su autorreferencialidad narcisista.
Lo dicho explica porque es tan difícil, sino imposible, ubicar ideológicamente a las fracciones que en el actual contexto de conflicto interno aparecen enfrentadas. No está nada claro cuál es la disputa ideológica de los distintos grupos dentro de A. PAIS que están en conflicto. Por ejemplo: No se sabe qué es lo que defienden políticamente los tres miembros (Patiño, Pabón y Hernández) que acaban de renunciar a sus funciones dentro del Gobierno. Más allá de su retórica de defensa de los logros de la “revolución”, sabemos que en el anterior gobierno ellos defendían toda las decisiones política de Correa, sean o no coherentes con la ideología de izquierda. Nunca dijeron nada en contra de la firma del Tratado Comercial con la Comunidad Económica Europea, ni de la ampliación de la frontera extractiva, ni de la criminalización de la lucha social, ni del endeudamiento externo, ni de los coqueteos en los últimos años con el FMI y otros organismos financieros, ni de la entrega de los bienes del país al capital chino, solo por poder algunos casos.
Tampoco se explica que en la supuesta línea de la “izquierda radical” del movimiento, que se alinea con el expresidente, se encuentre juntos los tres militantes mencionados, las asambleístas Soledad Buendía, Gabriela Rivadeneira, Marcela Aguinaga, Viviana Bonilla y el mismo Jorge Glas. De lo que se sabe vienen de historias distintas, de visiones ideológicas al menos distantes por no decir antagónicas. Esto solo se explica porque no hay tal línea de “izquierda radical”, ni defensa de la “revolución”, lo que hay es defensa de esa particularidad caudillista que les da existencia política.
Lo que alguna vez fue el proyecto de la Revolución Ciudadana, de alguna manera expresado en la Constituyente de Montecristi, terminó retroactivamente determinado, manipulado y transformado por el caudillo. Es en esta determinación retroactiva que las ideologías que en el inició formaron alianza País se convirtieron en un primer momento en el credo correísta; basta recordar que en los 8 últimos años de la década que gobernó Correa prácticamente se eliminó el debate, no solo al interior de A.P. sino incluso en toda la sociedad ecuatoriana. La única ideología existente era el correísmo. Todo las acciones tomadas en esta última década, valga decir en función de la ampliación y actualización del capitalismo, se justificaban en lo que decía Correa, quién se autoproclamo revolucionario. En un segundo momento de determinación retroactiva de las diferencia ideologías por parte de caudillo, en su momento de retirada, la ideología se fractura en correístas y morenistas. En el momento actual el debate es así de miserable.
Como en realidad no fueron las distintas ideológicas de los grupos políticos, que conformaron Alianza País en su origen, las que postularon a su máximo líder, sino que fue el máximo líder el que postuló ideológicamente a sus miembros, hoy el debate ideológico es entre correísmo y morenismo. Poco o casi nada se habla sobre cuál es el proyecto político de Correa y cuál el de Moreno y sobre todo cuáles son sus proyectos económicos para el país, en donde particularmente veo una continuidad de la dominación capitalista.
La confrontación actual de sus militantes, que ya se anunciaba, no responde a sus posiciones políticas e ideológicas de origen (izquierda, socialdemocracia, derecha; socialcristianismo, democracia cristiana, izquierda democrática, MIR, Alfarismo, etc.) Simplemente busca sobrevivir políticamente e incluso material y socialmente apegándose Correa o a Moreno, no a sus proyectos, sino a ellos como particularidades de reconstitución de un nuevo campo político que ellos sobredeterminen y que les otorguen la causa de su existencia política.
En conclusión, el debate de Alianza País no es entre la “izquierda” de Correa y la “traición” de Moreno, es la disputa de un movimiento que se quedó sin el elemento (caudillo) que le daba coherencia. Lamentablemente esta disputa que atraviesa el país entero. Es este el triste legado de los caudillismos.
Publicado por Natalia Sierra en 8:59

El camino de la impunidad

Publicado el  | REPORTAJE
La votación de este 25 de agosto en la Asamblea Nacional, que pretende allanar el supuesto juicio penal al Vicepresidente Jorge Glas, es en realidad es un enredo que la Fiscalía General del Estado ha instaurado en el país: el fiscal Baca Mancheno no necesita permiso para investigar a Glas. Parece correr pero continua en el mismo lugar



Jorge Glas en su visita a la Asamblea Nacional el pasado 21 de junio, dijo ser el responsable político de las mega obras que Odebrecht construyó en el país. La delación del ex superintendente de esa constructora, Jose Santos Filho, dice que el vicepresidente recibió sobornos por 14 millones de dólares



EDITORIAL



MILHOJAS.IS

Hoy viernes 25 de agosto miramos con decepción la forma en la que el fiscal general del Estado ha dado un paso más para hacer de la justicia en el Ecuador una aspiración inviable. Ello porque en lugar de proceder directamente a la instrucción fiscal, como indica el artículo 589 del COIP, pidió a la Corte Nacional solicite autorización a la Asamblea Nacional para investigar al Vicepresidente Jorge Glas. Tal autorización solamente era necesaria en caso de dictamen acusatorio al terminar  la instrucción fiscal lo que implicaría pasar a la etapa de juicio contra Jorge Glas.   Secundando al fiscal Baca Mancheno, el juez Miguel Jurado Fabara –quien cuenta con el mérito de haber condenado a un ciudadano a dieciocho meses por aplaudir- dirigió a la Asamblea Nacional  un escrito pidiendo tal autorización.  El escrito trastoca el Art. 589 del COIP y reemplaza la norma expresa en él, donde se definen instrucción fiscal, evaluación y juicio como etapas separadas,  por una definición del diccionario jurídico de Cabanellas.

Es decir, contra la naturaleza de su función, deja atrás la norma expresa que es ley de la república ecuatoriana por las generalidades de un diccionario.

Lo actuado por Baca Mancheno y el juez nacional Jurado es de gravedad porque crea una barrera de protección política a favor de Jorge Glas: multiplica las ocasiones en que la asamblea debería ser consultada y votar. Es decir en vez de consultarla cuando se fuera a su juzgamiento, habría que consultarla cada vez que se lo vincule a una investigación.

En el caso Odebrecht puede estar involucrado en varios delitos ¿El fiscal pedirá permiso cada vez que Glas sea investigado? ¿La asamblea autorizará todas esas líneas o múltiples casos de corrupción, que los ecuatorianos sabemos pueden ser decenas?

Para colmo el delito que le lleva al fiscal Baca a pedir autorización de investigación es el más leve e indirecto que pudo encontrar, el de facilitar la comisión de asociación ilícita a favor de otros, cuando Odebrecht lo ha señalado inequívocamente como su hombre en Ecuador.

Hoy a los Asambleístas no les queda más remedio que votar sí.  Se trata de un Sí que no debe ser ingenuo sino demandante, acompañado de la exigencia al fiscal Baca Mancheno de que cumpla las necesidades éticas e históricas del Ecuador.