En esa época me encontraba como Comandante Provincial de la novel provincia de Santa Elena y supe advertir a los altos mandos sobre la inconformidad existente de los miembros policiales por las reformas en ciertas leyes que afectaban la economía y estabilidad del personal, a diario aparecían pasquines y mensajes de inconformidad; de hecho no existió el interés necesario para hacer frente por parte del mando institucional hacia el mando político.
Llegó el 30 de septiembre y se dio la protesta laboral en ciertas unidades de FF. AA y Policía Nacional el resto es de conocimiento general de la protesta que fue llevada a la falsa narrativa de magnicidio y golpe de Estado.
Esto demostró claramente un mando con un temor repentino y sin iniciativas de cómo solucionar desde antes este suceso gravísimo con muertos que se pudo haber evitado.
Recordar esta historia, resulta muy triste, por tanto dolor e injusticias que crearon, nunca más debe repetirse estos hechos provocados por un gobierno prepotente y malicioso, para esto requerimos de mandos debidamente preparados académicamente, acompañados de doctrina, liderazgo, valores y sobre todo legitimidad.
Para el mando actual y futuros recordar por siempre el compromiso de “valor, disciplina y lealtad” útiles “para servir a la sociedad, a la institución y a la Patria libre y soberana” como reza nuestra trilogía de valores institucional.
Por: Carlos Hernán Orbe
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