EL “CARNAVALAZO” DE ZAMORA EN CUENCA 🎭
Cuenca no es un escenario de circo.
Cuenca no es una feria improvisada.
Cuenca no es turismo del chuzo, del choclo y del algodón de azúcar plantado frente a la Catedral de la Inmaculada, una de las joyas más queridas y respetadas por los cuencanos.
¿En qué momento normalizamos este turismo populista y sin identidad en el corazón de nuestra ciudad?
En este Carnaval 2026 no solo vimos cómo se rompieron ramas y se dañaron árboles del Centro Histórico; fuimos testigos de algo más grave: la falta total de respeto por Cuenca.
Zapatos lanzados a nuestras araucarias centenarias del Parque Calderón, árboles que han visto pasar generaciones enteras de cuencanos, hoy convertidos en blanco de la farra y el desorden.
El alcalde del circo 🎭 y la improvisación impulsa un turismo raro, ajeno, que llena Airbnbs en el Centro Histórico mientras expulsa a los cuencanos de sus propias casas, matando las ganas de vivir donde siempre se vivió.
La gentrificación, asumida como política, está convirtiendo a Cuenca en un caldo de cultivo para la delincuencia y el caos.
Nos tocó ver prostitución en la Gran Colombia y Borrero.
Venta de cuyes asados en Padre Aguirre y Bolívar, como si el Centro Histórico fuera una verbena sin reglas.
Malandros abriendo puertas de carros en el Parque Calderón, agrediendo a cuencanos que ni siquiera pudieron bajar a caminar tranquilos por su ciudad.
Piscinas en plena calle, como si estuviéramos en Daule o Naranjal, no en Cuenca.
Pero claro, ¿de qué nos quejamos si para el alcalde todo lo debe resolver el Gobierno?
¿Acaso no está en sus manos mover la zona de tolerancia que hoy está prácticamente incrustada en el centro, en pleno barrio Cayambe?
¿De verdad cree que traer narcocorridos o reguetón sucio es el turismo que Cuenca necesita?
¿No aprendimos nada del pasado, cuando los conciertos los hacían los privados y el Municipio cuidaba la ciudad en vez de destruirla?
Tal vez sería mejor invertir en lo básico: alcantarillado, veredas, agua potable, iluminación, seguridad.
En lo que realmente mejora la vida de la gente.
Si este populismo continúa, lo único que veremos es casas repletas de gente que no viene a sumar, sino a desordenar; personas que llegan a Cuenca no a construir, sino a perturbar la paz que siempre nos caracterizó.
Alcalde, su política está completamente alejada de lo que somos los cuencanos.
Abandonó la ruralidad y también la ciudad.
Hoy gobierna para asesores y para quienes manejan bares de mala muerte, licorerías, discotecas, gimnasios y barberías donde, casualmente, se lava dinero.
Cuenca fue otra cosa.
Cuenca fue orden, respeto, cultura y dignidad.
Y quienes la amamos, no nos vamos a quedar callados.
Se tenía que decir.
Y se dijo. ✅
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