sábado, 7 de febrero de 2026

 Cuenca Informativa

El Carnaval del Derroche no es una inversión ni una apuesta por el desarrollo cultural de Cuenca. Es, simple y llanamente, un gasto desmedido.
Medio millón de dólares se derrocharán en apenas dos días y en solo dos fiestas. Dinero público que no deja obra, no deja empleo sostenible, no deja procesos culturales ni fortalece a los artistas locales. Nada se queda. Todo se gasta.
Los recursos se van con artistas internacionales, productoras externas y espectáculos efímeros. Cuando se apagan las luces y se desmontan las tarimas, Cuenca no gana nada: ni infraestructura, ni turismo sostenido, ni impulso económico real. Solo queda la factura.
Este carnaval no responde a una visión de ciudad ni a una estrategia cultural seria. Responde a la lógica del aplauso inmediato, del show momentáneo y de la autopromoción política. Un evento pensado más para alimentar el ego del alcalde que para beneficiar a la ciudadanía.
Mientras se habla de austeridad y prioridades, medio millón de dólares se esfuman en dos días. Para Cuenca queda el ruido, el desorden y el derroche. Para la administración, la foto.
La pregunta es inevitable: ¿esto es gestión o simple espectáculo pagado con dinero de todos?


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