martes, 7 de abril de 2026

 EL "MANUAL DE FUGA" Y EL CINISMO COMO ESTRATEGIA POLÍTICA.

Nota de Análisis: ​En la política ecuatoriana la originalidad brilla por su ausencia, pero el descaro sobra.
Lo que estamos presenciando con la figura de Marcela Aguinaga no es una crisis de conciencia ni un tierno sacrificio familiar; es la puesta en escena de un guion tan ensayado que ya ni siquiera califica como drama, sino como una burda comedia de repetición. El libreto es de sobra conocido: el "perseguido político" de hoy es el prófugo con las maletas listas de mañana.
​La Contraloría: Un simple adorno en la pared
Resulta fascinante y aterrador observar cómo para ciertos personajes de la "Revolución Ciudadana" la vida sigue igual a pesar de los estruendos legales. La Contraloría General del Estado ha acumulado contra Aguinaga una colección de señalamientos, investigaciones y glosas que harían temblar a cualquier ciudadano común. Hablamos de una glosa de 40 millones de dólares, una cifra que para el resto de los mortales sería una condena perpetua, pero que para ella parece ser apenas un trámite administrativo sin importancia, casi un gaje del oficio de "servir" al pueblo.
​Mientras los procesos judiciales duermen el sueño de los justos en los escritorios fiscales, la narrativa correísta se activa con precisión quirúrgica. No se defienden con pruebas en los tribunales; se defienden con "renuncias por amor" y retiros estratégicos que casualmente coinciden con el sonido de los grillos judiciales.
La jugada maestra no es el retiro, sino el cambio de coordenadas del mando. La vida de Aguinaga no va a cambiar en esencia; lo único que se mudará de lugar es el origen de sus instrucciones. Ya no será el eco digital que llega desde el famoso ático en Bélgica, donde Rafael Correa líder máximo hoy sentenciado y prófugo de la justicia dicta cátedra de moralidad desde su exilio dorado. El nuevo destino apunta a México, ese hotel de cinco estrellas para el asilo político selectivo, donde el eslogan de "perseguido" se otorga con la misma facilidad con la que se sirve un tequila.
​Es el cinismo en su máxima expresión: utilizar la enfermedad de un familiar como escudo humano para abandonar el barco justo antes de que la justicia, siempre lenta pero eventualmente presente, decida despertar de su siesta.
¿Hasta cuándo el electorado aquellos que siguen defendiendo el "legado" mientras les meten la mano al bolsillo seguirá aplaudiendo mientras le pasan la factura de los platos rotos? La corrupción no es solo el sobreprecio o el soborno; la corrupción máxima es la burla descarada a las instituciones y al sentido común.
​Si la Fiscalía no actúa con la celeridad que el caso amerita, pronto veremos a otra figura estelar del correísmo tomándose fotos frente a las pirámides mexicanas, denunciando "lawfare" con una copa en la mano, mientras en Ecuador los 40 millones de la glosa se pierden en el olvido de una justicia que, una vez más, llegó cuando el avión ya había despegado.
​Ojo con eso. La función está por terminar y las puertas de embarque ya están abiertas.
#Para cerrar este análisis, es imperativo trascender la narrativa política y observar las implicaciones estructurales que este tipo de maniobras dejan en el Estado de derecho ecuatoriano.
​La posible salida del país de figuras con glosas millonarias y procesos abiertos no es una anécdota de persecución, sino la consumación de una estrategia de impunidad diseñada para evadir la responsabilidad administrativa y penal.
Cuando la política utiliza los afectos familiares o las crisis personales como salvoconductos procesales, la justicia se convierte en un espectáculo de sombras donde el principal perdedor es el erario nacional. El país no puede seguir normalizando que el exilio sea la respuesta automática a la fiscalización; permitir que el ciclo de "glosa, renuncia y fuga" se repita es aceptar que en Ecuador la ley es opcional para quienes ostentan el poder.
​Desde una perspectiva jurídica estrictamente técnica, el escenario que rodea a Marcela Aguinaga y otros actores similares presenta aristas críticas que la justicia no puede ignorar:
​Naturaleza de la Glosa y Responsabilidad Civil: Las glosas emitidas por la Contraloría General del Estado, como la mencionada de 40 millones de dólares, constituyen una determinación de responsabilidad civil culposa o indicios de responsabilidad penal. Jurídicamente, una glosa en firme es un título ejecutivo; ignorarla o evadirla mediante el abandono de la jurisdicción nacional representa un perjuicio directo al Estado que debería activar medidas cautelares de carácter real (prohibición de enajenar bienes) y personal (arraigo).
​La Figura del Asilo vs. Delincuencia Común: El derecho internacional, específicamente la Convención de Caracas sobre Asilo Diplomático y Territorial, es claro: el asilo se concede a perseguidos políticos, no a personas procesadas por delitos comunes o actos de corrupción.
El uso sistemático del eslogan "perseguido político" busca desnaturalizar procesos técnicos de fiscalización para convertirlos en disputas ideológicas, viciando la cooperación jurídica internacional.
🚨​Obstaculización de la Justicia: La renuncia a cargos de elección popular en medio de investigaciones activas puede interpretarse jurídicamente como un indicio de riesgo de fuga.
📌Bajo el Código Orgánico Integral Penal (COIP), la Fiscalía tiene la facultad de solicitar medidas de aseguramiento cuando existe la presunción de que el procesado abandonará el país para evitar la comparecencia en juicio, especialmente en delitos que no prescriben en ausencia, como el peculado.
​En conclusión, el marco legal ecuatoriano posee las herramientas para evitar la impunidad, pero estas son inútiles si la Función Judicial y la Fiscalía no actúan con una celeridad proporcional al riesgo de evasión.— me siento asqueado(a) en Ratael Correa y la porquería de socialismo del siglo XXI.


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