jueves, 16 de abril de 2026

 

Expreso: defender lo indefendible

Silencio. Así responden quienes defienden al Gobierno, pero callan cuando se cuestiona el ataque del que es víctima la empresa editora de los diarios Expreso y Extra, Gráficos Nacionales S.A., su dueño, Galo Martínez Leisker, y su familia.

Lejos de ser dueña de la verdad —y siendo cada vez más escasa en Ecuador— la prensa independiente cumple el rol de observar y cuestionar aspectos de la realidad que el ciudadano no alcanza a ver. Piedra en el zapato del poder: eso es, en esencia, el periodismo libre.

También le corresponde llamar a las cosas por su nombre. Y lo que hoy hace el Estado contra una empresa que sostiene cientos de empleos y acumula medio siglo de trabajo honesto en el país, se llama persecución.

En las distintas medidas emprendidas contra Granasa participan funcionarios del sector judicial, la UAFE, el SRI y la Superintendencia de Compañías. Esto constituye, sin duda, una medida ejemplificadora y una clara señal a todo el sector privado: Correa dejó escrito el libreto.

Expreso y La Hora ya vivieron el cierre de la revista Vanguardia, ejecutado por Vinicio y Fernando Alvarado, entonces operadores del poder. Lo que ocurre hoy no es distinto.

Cuando recibió a la Sociedad Interamericana de Prensa y firmó la Declaración de Chapultepeccomprometiéndose a respetar la libertad de prensa, el presidente Daniel Noboa recordó que “él también” fue víctima de la persecución del correísmo.

Si algo enseñó esa década es que, en la cúspide del poder, quien gobierna es tan implacable como poderoso. El silencio de quienes hoy socapan este atropello podrá protegerlos ahora, pero no los blindará ante el juicio de la historia.

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