martes, 21 de abril de 2026

 DEL COLUMPIO AL MUSEO DEL PRADO

Por Jaime Cedillo F,
Sin duda, la señora vicepresidenta de la república, María José Pinto, está viviendo un descrédito político de incalculables consecuencias. Pero quién tiene la culpa: el presidente Noboa, que pésimamente mal asesorado por su círculo íntimo de amigos y socios, o por simple y puro capricho, le encargó el ministerio de Salud, sin tener, la vice, ni la más remota idea de cómo se maneja la salud pública, en terapia intensiva, prácticamente es un cadáver.
Zapatero a tus zapatos, dice el refrán. Han pasado meses de la tragedia nacional, con hospitales desmantelados, con perchas vacías, con personal despedido, los familiares de los pacientes tienen que adquirir los medicamentos en la calle, todo mismo, desde hilo para suturar hasta un botellón con oxígeno para poder trasladar al moribundo desde el hospital "Vicente Corral Moscoso" hasta un hospital de Quito.
Un gasto oneroso y envano el viaje de la señora Pinto a la Madre Tierra, para ver de cerca el funcionamiento de la salud pública, y de paso se dió un baño de cultura por los museos famosos como el del Prado. Cuánto costó el desplazamiento: pasajes aéreos, hospedaje, alimentación, viáticos, para ella y sus acompañantes, seguramente un ojo de la cara. Pero qué importa, el dinero brota cuando se trata de viajes de placer (digo de trabajo). De qué sirvió, de nada, porque apenas aterrizó la María José, molida y con los pies hinchados de tanto recorrer los museos; el presidente Noboa, terminó de deshojar la margarita, y le comunicó que se acabó el encargo, le agradeció y condecoró por sus valiosìsimos servicios a la Patria desde la cartera destartalada de Salud.
Fuentes cercanas y bien informadas al servicio de Carondelet, me avisaron, en chico, que la María José, descansará unos días, en el columpio, y volverá con más fuerza, para hacerse cargo del nuevo encargo de su amigo Nobita, que le encantaría comandar los operativos de seguridad, porque tampoco se ven resultados concretos, sólo estadísticas y propaganda con el cuento de que vivimos en el país de las mil maravillas. A la final, la tercera es la vencida. María José no te desanimes, refuerza el columpio y sigue adelante.
"El mejor maestro de la vida es el error: cobra caro, golpea fuerte y enseña bien".
El Observador



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