martes, 28 de abril de 2026

 ALLANAN CNEL:

El "Voltaje" de la Impunidad y el Interruptor de la Justicia
Por: Froilán Casco
Nota de Análisis y Opinión ¡Basta de robarnos la energía y el dinero! Que caigan los intocables de las planillas, porque la paciencia del Ecuador ya se quedó sin batería.
🚨​Por fin alguien se atrevió a entrar a las oficinas de CNEL sin pedir permiso, y no fue precisamente para rogar que le revisen una planilla inflada.
Ver al presidente Daniel Noboa, flanqueado por el ministro John Reimberg y la ministra Inés Manzano, recorriendo los pasillos de la Corporación Nacional de Electricidad mientras la fuerza pública ejecutaba allanamientos, es una imagen que, para el ciudadano de a pie, tiene un sabor a justicia poética... o al menos a un alivio necesario frente a tanto cortocircuito moral.
​Es que vivir bajo el régimen de CNEL ha sido, por décadas, un ejercicio de masoquismo puro. ¿Quién no ha experimentado esa dulce tradición guayaquileña de recibir una factura con el triple del consumo habitual? Y claro, el proceso de "reclamo" es una obra maestra de la burocracia kafkiana: usted hace la fila, entrega el formulario, le prometen una inspección que nunca llega, y al final, el veredicto es siempre el mismo: "El medidor está perfecto, el error es suyo por querer prender el ventilador en el trópico".
​La corrupción en CNEL no es un cable suelto; es una red eléctrica clandestina que se alimenta directamente del bolsillo del pueblo. Mientras los ciudadanos hacen malabares para pagar planillas que parecen sacadas de una mansión en Beverly Hills, dentro de la institución los expedientes de reclamos parecen entrar en un agujero negro. ¡Qué maravilla de eficiencia! Siempre salen favorecidos ellos, siempre pierde el usuario. Es el único lugar del mundo donde la ley de Ohm se reemplaza por la "ley del más vivo". El respaldo a la gestión de Noboa y a las autoridades judiciales en esta causa es total, porque ya no aguantamos más el cuento de que "el sistema falló". El sistema no falla por error, falla por diseño para que unos pocos se beneficien mientras el resto nos quedamos a oscuras.
​Por eso, la firmeza mostrada este martes en los operativos simultáneos en varias provincias es un mensaje clarísimo. Ya no basta con "revisar los procesos"; hay que allanar la desvergüenza.
​La ironía de todo esto es que CNEL, una empresa que debería darnos luz, se ha convertido en el símbolo de la sombra y el manejo oscuro. Es hora de que se fundan los fusibles de la corrupción. Si este allanamiento es el inicio de una limpieza profunda, bienvenido sea. El pueblo ya no quiere más "seguimientos" que no llegan a nada; quiere que, por una vez, el interruptor de la justicia se encienda y no se vuelva a apagar jamás.
Un cortocircuito necesario al sistema de la impunidad
​La intervención directa del Ejecutivo y la fuerza pública en las entrañas de CNEL marca un punto de inflexión que el país demandaba a gritos. Por años, la institución ha operado como un estado dentro del Estado, blindada por una burocracia diseñada para el desgaste del ciudadano y el favorecimiento sistemático de la empresa frente a cualquier reclamo por abusos en la facturación.
​Esta acción no es solo un procedimiento judicial; es un acto de validación al hartazgo ciudadano. La presencia del presidente Noboa en el operativo envía un mensaje contundente: la "oscuridad" administrativa con la que se han manejado los recursos y los cobros eléctricos ya no será tolerada bajo la excusa de fallas técnicas.
​Para que este esfuerzo no quede en un simple despliegue mediático, los resultados deben ser radicales:
📌​Desmantelar las mafias internas que bloquean los reclamos ciudadanos.
📌​Transparentar los algoritmos de cobro que asfixian el presupuesto familiar.
📌​Garantizar que la justicia llegue hasta los responsables de este perjuicio histórico.
​En definitiva, la limpieza de CNEL es una deuda pendiente con el pueblo ecuatoriano. Es hora de que la única corriente que fluya en la institución sea la de la honestidad, y que el ciudadano deje de ser el "pagano" de una ineficiencia que siempre huele a corrupción. Si se logra sanear esta entidad, se habrá ganado una de las batallas más importantes contra la impunidad cotidiana que carcome al Ecuador.— me siento positivo(a) en Daniel Noboa Presidente.


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