lunes, 12 de enero de 2026

 Tienen las horas contadas: Mario Godoy, presidente del Consejo de la Judicatura (institución envuelta en permanentes escándalos de corrupción), nombrado no por méritos, ni trayectoria, sino por esos acuerdos perversos que hacen las mafias políticas que gobiernan el país a su antojo y conveniencia; y, José Suing, presidente encargado de la Corte Nacional de Justicia, desde el 7 de febrero del 2024, fue quien incluyó en la terna a su "socio" Godoy. Hoy el país está pagando las consecuencias.

Godoy, enfrentará en los próximo días un juicio político en la desacreditada Asamblea Nacional, donde, a más de negociar votos, favores y prebendas, se acusan entre los "honorables" de todos los pecados políticos cometidos y por cometer. Si hay un poco de decencia y pudor, Godoy debe ser juzgado y destituído, con la prohibición de ejercer cargo público de por vida, porque es, simplemente, intolerable que desde esa función se haya presionado a jueces para que favorezcan a narcotraficantes procesados.
Por su parte, Suing, cómplice, ha perdido el apoyo de sus colegas en el pleno de la Corte de Justicia, quienes están exigiendo dé un paso al costado. Ambos se resisten a dejar sus altos cargos de manera voluntaria, pero el destino está trazado; mientras tanto gozan del repudio de una colectividad cansada de tanta inmundicia política. He dicho.
"Tristemente vivimos en un mundo donde le aplauden al farsante, y le tiran piedras al que dice la verdad".
El Observador



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