lunes, 19 de enero de 2026

 ¿POR QUÉ LOS CONCEJALES NO LEGISLAN NI FISCALIZAN?

En este tema analizado, siempre hay honrosas EXCEPCIONES, como en efecto ocurre en muchos CANTONES donde uno que otro CONCEJAL nos redime como ciudadanos por su valentía, convicción y desempeño enmarcados dentro de lo que demanda la Constitución y la ley (COOTAD).
Vale recalcar que, el CONCEJO CANTONAL o MUNICIPAL, fue concebido por la ley como TRIBUNA DE DEBATE, TALLER de NORMAS y MURALLA de CONTROL, pero en la práctica suele operar como PALCO DE CORTESANOS.
El COOTAD les entrega a los concejales la ESPADA de la LEGISLACION y el ESCUDO de la FISCALIZACIÓN; sin embargo, muchos prefieren colgarlos en la pared para no incomodar al ALCALDE. Así, el órgano colegiado se DESNATURALIZA y empieza a parecer un ente donde se aplaude más de lo que se analiza, crea y verifica.
La PRIMERA razón del no cumplimiento de sus funciones es: La confusión entre LEALTAD POLÍTICA y LEALTAD INSTITUCIONAL. Fiscalizar al ALCALDE o ALCALDESA es visto como traición y no como DEBER; asimismo, legislar con criterio propio, se califica como REBELDÍA. Bajo el pretexto de la “GOBERNABILIDAD”, el concejal abdica de su ROL y se convierte poco a poco en CORTESANO PROFESIONAL, convencido de que el silencio garantiza estabilidad, cuando en realidad garantiza MEDIOCRIDAD y también POBREZA para la comunidad que representa.
La SEGUNDA causa es menos noble y más popular: el TRUEQUE. Cargos para el recomendado, reconocimientos para familiares en sesiones solemnes del GAD, contratos para el amigo, obras pequeñas para el barrio fiel. La fiscalización se NEGOCIA, las ordenanzas se postergan y el CONTROL se archiva. En ese intercambio, el concejal deja de representar al ciudadano y pasa a administrar favores, confundiendo gestión pública con ECONOMÍA de su BOLSILLO.
Como TERCER causa, se suma la DEBILIDAD TÉCNICA. Legislar y fiscalizar exige leer presupuestos, entender contratación pública y dominar el COOTAD. Pero donde el estudio incomoda y el criterio expone, la ignorancia se vuelve refugio. Mejor no preguntar, mejor no investigar, mejor no dejar rastro. El desconocimiento no siempre es casual: muchas veces es ESTRATÉGICO.
El resultado es tanto PREDECIBLE como CORROSIVO. Los municipios siguen en pie, las sesiones se transmiten y las actas se firman, pero el CONTROL se OXIDA por dentro y las poblaciones siguen clamando por necesidades básicas insatisfechas que ya debieron haber sido abastecidas hace más de 50 años.
Ningún cantón sufre por sus ORDENANZAS ni por falta de ATRIBUCIONES; sufre porque quienes deben ejercerlas confunden FIDELIDAD con SUMISIÓN, MERITO con AMENAZA y FUNCIÓN PÚBLICA con HACIENDA. Cuando un CONCEJO CANTONAL no legisla ni fiscaliza, no gobierna: administra un botín y reparte silencio.
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/ZAR


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