domingo, 13 de julio de 2014

LA PUGNA QUE NO EXISTE



 Los hechos no necesitan calificativos. Pero, al unir hechos se pueden sacar conclusiones. por ejemplo, al unir las decenas de procesamientos a medios, el montaje de sistemas de vigilancia a medios 24/7 a cargo de empresas privadas.
La contratación de consultorías con supuestos “expertos” para completar la vigilancia a los medios y el montaje de observatorios estatales para ofrecer los parámetros supuestamente técnicos para refinar la persecución en contra de medios y periodistas. Y con todos estos hechos, podemos decir que a un año de su vigencia la Ley de Comunicación superó con creces las peores expectativas y se ha convertido en un verdadera masacre de la libertad de expresión. Una vez dejemos hablar a los hechos.

Caricatura.


Caricatura.


La reelección indefinida es una monstruosidad



Luis Verdesoto Custode
Había “guardado” este tema para una circunstancia política más pausada, para una discusión con menor apasionamiento. Pero no. La maniobra ya se avizora en el horizonte. Dados los costos políticos que tendrá calificarla como una enmienda, los estrategas gubernamentales han decidido imponer “todas” las reformas constitucionales que necesitan bajo ese paraguas. Y pagarlo en cuotas. La entrada menor la pagará el presidente, quien las propone, y las cuotas y los intereses serán cobrados a los legisladores. Rafael Correa se quedará con el capital –una norma a su discreción– y los asambleístas con los costos restantes –el repudio popular que se expresará en la siguiente elección–. Quiero correr una apuesta. ¿Habrá algún legislador gobiernista –uno solo– que se oponga a este burdo atropello a la soberanía popular? No saben cuánto quiero perder. Pero ganaré. Lo sostengo en las argumentaciones banales y pueriles que los asambleístas ponen todos los días sobre la mesa.

La voluntad del Gobierno de controlar la información



El análisis de reporteros sin fronteras sobre la situación de la prensa
Amenazas de las autoridades nacionales y locales, juicios, pedidos de rectificación constantes, cadenas de descrédito, uso de medios para descalificar..., son los ecos de la Ley de Comunicación.
“Periodistas ecuatorianos bajo presión, un año después de la aprobación de la Ley de Comunicación”, dice el informe de Reporteros Sin Fronteras. Este es el balance de esa organización.

Reformas



Simón Pachano
Cuando dijeron que la Constitución duraría trescientos años no explicaron que para eso sería necesario deshacerla y hacerla cada vez que les quedara estrecha. Ahora han comprendido que dejaron cabos sueltos al limitar la reelección a una sola vez y que se equivocaron al llenar páginas de páginas con garantías y derechos. Sostuvieron que al restringir el mandato de una misma persona cerraban la puerta a los caudillismos propios de la partidocracia. Al inundar con buenos deseos el texto constitucional aseguraron que el futuro inmediato sería de justicia, igualdad y buen vivir para todos (y todas, por supuesto). Con esas y otras disposiciones revolucionarias, fácilmente se podían superar los tres siglos previstos, aunque ninguno de sus autores –ni siquiera el semidiós que reina entre ellos– pudiera llegar a comprobarlo porque inexplicablemente no incluyeron un artículo sobre la inmortalidad humana.

Ley genera clima hostil contra medios y periodistas



Al cumplirse un año de vigencia de la Ley Orgánica de Comunicación (LOC), el balance es negativo. Eran previsibles esos resultados con los prejuicios y el espíritu hostil y agresivo contra los medios de comunicación que no controla el Gobierno.
Las graves limitaciones que introduce la LOC y su reglamento contradicen las declaraciones de democratización y otros enunciados esgrimidos para justificar la normativa legal. El saldo rojo es señalado no solo por organizaciones de derechos humanos y voces ciudadanas y de periodistas en el país, sino en el ámbito internacional. Así, por ejemplo, el reciente balance de Reporteros sin fronteras, “Periodistas ecuatorianos bajo presión, un año después de la aprobación de la LOC”, resulta en este sentido significativo: clima hostil y perjudicial para la libertad de prensa, para algunos medios de comunicación y periodistas; voluntad gubernamental de controlar la información son, entre otras, las serias observaciones del informe.