Simón Pachano
Con su gran sabiduría, el líder aconseja siempre ganar
elecciones antes de expresar alguna idea o de sostener una posición. Es un revolucionario
concepto de democracia que seguramente por modestia no lo difundió en sus
conferencias en las universidades gringas o desde el púlpito barcelonés. Es una
pena que no lo haya hecho, porque sin duda el público lo habría valorado como
un gran aporte a la teoría política. Ningún escenario mejor para ello que la
academia del primer mundo. Además, a los mandatarios de esos países les habría
proporcionado un excelente argumento para callarle a la oposición que tanto
daño les hace. Sobre todo en España, habría sido muy útil para que el señor
Rubalcaba y su PSOE entiendan que tienen que quedarse callados, como buenos
perdedores, y que deben escuchar mansamente al señor Rajoy, porque él triunfó
en los comicios.
