#ATENCIÓN// Son de la misma escuela política, trabajaron juntos y crecieron por sus propios intereses. Según ellos "uno fue mejor que el otro pero creció el "odio".
"EL PODER TRAS EL PODER: MARCELO CABRERA Y SU HERENCIA POLÍTICA
Durante casi tres décadas, Marcelo Cabrera ha sido una de las figuras de mayor permanencia en la política de Cuenca y Azuay. Dos veces prefecto, dos veces alcalde de Cuenca, asambleísta y posteriormente ministro de Transporte y Obras Públicas, su trayectoria no solamente puede medirse por los cargos que ocupó. También existe otra dimensión menos visible: la generación de dirigentes que comenzaron o consolidaron parte de sus carreras dentro de su entorno político y administrativo.
Entre ellos aparecen nombres que posteriormente construyeron caminos propios: Cristian Zamora y Adrián Castro. También hubo una estrecha alianza política con Paúl Carrasco, aunque en este último caso sería impreciso presentarlo como un “pupilo” de Cabrera: Carrasco desarrolló una carrera política propia, llegó a la Prefectura del Azuay y posteriormente ambos se convirtieron en aliados electorales. En 2014, Cabrera ganó la Alcaldía y Carrasco fue reelegido prefecto mediante una alianza entre Igualdad y Participa. �
Cristian Zamora: del despacho de Cabrera a la Alcaldía
El caso de Cristian Zamora es quizá el ejemplo más claro de esta genealogía política.
Su entrada a la función pública se produjo junto a Marcelo Cabrera. En 2005, Zamora se convirtió en secretario particular del entonces alcalde, formando parte de su círculo de confianza durante la primera administración municipal de Cabrera. Después se alejó temporalmente de la actividad pública para continuar su formación académica.
Cuando Cabrera preparó su regreso a la Alcaldía para las elecciones de 2014, Zamora volvió al escenario político y consiguió una concejalía por el movimiento Igualdad. Pero aquella relación política no permaneció intacta: durante el período municipal aparecieron diferencias y Zamora terminó convirtiéndose en fiscalizador de la propia administración de quien había sido su jefe político.
En 2019 volvió a ser elegido concejal, esta vez dentro de una alianza vinculada a Paúl Carrasco. Finalmente, en las elecciones de 2023 dio el salto definitivo y ganó la Alcaldía de Cuenca.
La trayectoria resulta llamativa: secretario particular de Cabrera, concejal electo inicialmente bajo su movimiento, posteriormente adversario político y finalmente alcalde de la misma ciudad que años antes administraba su antiguo jefe.
Adrián Castro: del círculo de confianza al escenario nacional
Adrián Castro representa otra rama de esa herencia.
Durante la segunda Alcaldía de Marcelo Cabrera, Castro ocupó posiciones importantes dentro de la administración municipal y llegó a ser gerente general de la Empresa Pública Municipal de Movilidad, Tránsito y Transporte de Cuenca (EMOV EP). Distintas referencias de la época lo describieron como una figura cercana o de confianza del entonces alcalde.
La relación profesional volvió a cruzarse en el Gobierno de Guillermo Lasso.
Aquí existe una precisión importante respecto de la historia planteada inicialmente: Cabrera no fue ministro de Gobierno, sino ministro de Transporte y Obras Públicas. En junio de 2021, siendo titular del MTOP y presidente del Directorio de la Agencia Nacional de Tránsito, Cabrera posesionó a Adrián Castro como director ejecutivo de la ANT.
Castro adquirió así proyección nacional y posteriormente buscó construir su propio espacio político. En 2023 fue candidato a la Alcaldía de Cuenca por una alianza distinta a Igualdad y terminó tercero. Su separación del entorno político de Cabrera incluso produjo tensiones internas en el movimiento que había acompañado al exalcalde.
Es decir, nuevamente se repite el patrón: un funcionario cercano a Cabrera termina adquiriendo identidad, protagonismo y proyecto político propios.
Una escuela de poder que terminó produciendo liderazgos independientes
Por eso, hablar de la “herencia política” de Marcelo Cabrera no significa afirmar que actualmente controle a quienes alguna vez trabajaron o caminaron políticamente junto a él. Los hechos muestran precisamente algo más interesante: varios terminaron separándose de su estructura y construyendo carreras independientes, e incluso enfrentándose políticamente a ella.
Zamora pasó de colaborador a fiscalizador y posteriormente alcalde.
Castro pasó de funcionario municipal de confianza a autoridad nacional y después candidato a alcalde por otra organización.
Carrasco, por su parte, nunca fue propiamente un discípulo de Cabrera: fue un dirigente con estructura propia que encontró en Cabrera un poderoso aliado. Los dos protagonizaron conjuntamente uno de los momentos electorales más importantes de la política azuaya reciente cuando en 2014 ganaron simultáneamente Alcaldía y Prefectura.
Y la lista alrededor de Cabrera fue todavía más amplia. Un recuento publicado después de las elecciones de 2023 identificó también dentro de su antiguo círculo a figuras como Esteban Bernal y otros funcionarios que posteriormente alcanzaron posiciones relevantes.
El poder tras el poder
Ahí está quizá la paradoja de Marcelo Cabrera.
Su mayor legado político podría no encontrarse únicamente en las elecciones que ganó, sino en la cantidad de actores que pasaron por sus administraciones, movimientos o equipos y que posteriormente ocuparon espacios propios de poder.
Algunos permanecieron aliados. Otros se marcharon. Algunos terminaron enfrentándolo. Y otros construyeron organizaciones completamente distintas.
Cristian Zamora llegó hasta la Alcaldía.
Adrián Castro saltó de la administración municipal a la dirección nacional de la ANT y posteriormente a disputar electoralmente la Alcaldía.
Paúl Carrasco construyó paralelamente una de las carreras políticas más extensas del Azuay.
Por eso, la fotografía política resulta particularmente simbólica: Cabrera detrás y una nueva generación delante.
No necesariamente porque continúe dirigiéndolos, sino porque una parte importante de la política cuencana contemporánea pasó, en algún momento de su historia, cerca de su órbita.
Marcelo Cabrera puede haber dejado de ocupar el centro cotidiano del poder local, pero parte de quienes hoy lo disputan aprendieron, trabajaron, crecieron o hicieron política a pocos metros de él. Esa podría ser su herencia más duradera".
Via: CuencaInformativa
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