miércoles, 11 de febrero de 2026

 Manuela Gallegos Anda

UN POCO DE RESPETO
Los políticos deben entender que su misión es el servicio a la sociedad. El que hayan recibido los votos que los han llevado a ocupar un sitio en la estructura política del país no es un premio, menos aún se les ha entregado una patente de corso.
Desde hace algunos años la política a mutado en una búsqueda de poder para beneficio de grupos. Personajes oscuros y cuestionables se presentan como los que salvarán al Ecuador del deterioro evidente de la calidad de vida, del impacto de la falta o mala calidad de los servicios públicos, de la inoperancia de la burocracia, del abuso o indiferencia de las dignidades electas…, todos.
En las últimas décadas muchos hemos votado por el que consideramos menos malo o peligroso. Si esto sucede con personas capaces de analizar la situación del país, que podemos esperar del enorme grupo obligado a votar para evitar una multa.
La ciudadanía y el país nos merecemos respeto y responsabilidad de todos los que conforman el aparato estatal, desde el presidente hasta el funcionario encargado de la gestión más mínima. El haber recibido los votos necesarios para ocupar una curul o el gobierno del país, provincias, ciudades, etc., no se debe tomar como una dádiva, todo lo contrario, tienen la gran responsabilidad de cumplir con lo que necesita su ámbito de gestión con honradez y conocimiento técnico. Así también los gobernantes de todos los niveles son responsables de los funcionarios nombrados por ellos y deben responder a la población sobre sus acciones y el control de la ejecución de sus planes.
Proponerse como candidato a un espacio de poder debe partir de su total responsabilidad de la solución de los problemas que enfrente su gestión, por lo que es necesario contar con el conocimiento técnico necesario.
Durante años hemos visto cuestionables personajes aspirando a ocupar sitios de poder fundamentales para la democracia y funcionamiento del aparato estatal, que poco después sacan las uñas y sin máscara trabajan para su beneficio o peor aún, por las mafias que están destruyendo al país. Ministros que dejan mucho que decir cuando los vemos involucrados de alguna manera en procesos truchos y no tienen la decencia de renunciar, pero también es cuestionable que el presidente los mantenga en su gabinete.
El último capítulo de esta novela que compite con las mejores series televisivas es el del posible juicio político al presidente de la Judicatura. ¿Quién debe responder a la ciudadanía de que alguien cercano a la defensa jurídica de narcos llegó a ocupar este puesto tan importante? Más aún en el país condicionado por el narcotráfico, lo que nos tiene a todos temerosos del día a día.
Pero también hay que pensar en lo de más allá de la gestión gubernamental. Deben responder a la ciudadanía: los sindicatos que bloquean los cambios necesarios para crear más fuentes de empleo privadas y reconocer que aspirar a que el estado contraste más burocracia improductiva impide el crecimiento del país; los ambientalistas extremos que sueñan con el paraíso perdido e impiden el desarrollo de la minería legal y controlada y los beneficios económicos para inversión pública, más aun cuando son ciegos y mudos sobre la minería ilegal; las organizaciones sociales que dicen no a todo pero exigen inversión y calidad en los servicios públicos.
El Ecuador está lleno de “sabios multitemas”, los que opinan sobre todo presentándose como el máximo conocedor. Criticar todo da seguidores, no importa que con eso se perjudique el desarrollo del país y por lo tanto los beneficios a la población.
Enfrentarse a los gobiernos de turno es el deporte nacional, no hay una apreciación objetiva y menos aun el deseo de alcanzar acuerdos. La política se vive en el ring de pelea: el que más grita y desacredita al adversario cree ser el más fuerte si sus críticas y denuncias logran ocupar la primera plana de los periódicos o encabeza los noticieros y es explotado por las redes sociales.
Todavía tengo un poco de esperanza de que el Ecuador encuentre el camino hacia la recuperación de la paz y bienestar. Solo trabajando unidos y pensando en un país de todos tendremos la posibilidad de salir adelante. Los ecuatorianos nos merecemos respeto.
Mi editorial del martes 10 de enero en el programa 90 Minutos de la Radio Católica.

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