El regalito que le mandaron a dejar a la concejal María Augusta Peñafiel, sin remitente, para tratar de intimidarla, callarla, asustarla, para que deje de denunciar a la administración municipal. Veamos si la Fiscalía actúa frente al acoso, a la amenza, o si se cruza de brazos, como en otros casos, manteniendo un silencio cómplice.
El Observador
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