LOS GAD SOLO DEDICAN ENTRE 20 Y 25 POR CIENTO DE SUS INGRESOS A INVERSIÓN REAL
Las cifras oficiales del Banco Central del Ecuador evidencian un problema estructural en la gestión fiscal territorial. En 2024, el conjunto de gobiernos autónomos descentralizados registró ingresos por USD 5.436,2 millones y destinó a activos no financieros USD 1.371,1 millones. El propio BCE define a los activos no financieros como formación bruta de capital fijo, obra pública y bienes de larga duración para inversión, el resultado es inequívoco. Esa y no otra es la verdadera inversión. En promedio, apenas alrededor del 25,2 % de los ingresos se transformó en inversión real, mientras la mayor parte del flujo de recursos se absorbió en otros componentes del gasto. Ese comportamiento explica el atraso acumulado en mantenimiento, reposición de infraestructura y servicios, aun cuando la ciudadanía financia a los GAD mediante impuestos, tasas, contribuciones y transferencias.
En 2025, con el corte de enero a noviembre, la relación inversión-ingresos se deteriora todavía más. Los ingresos acumulados alcanzan USD 6.040,4 millones y la inversión devengada apenas suma USD 1.226,4 millones, lo que implica que únicamente un 20,3 % del ingreso se ha convertido en inversión real. Es una reducción significativa de la capacidad del sistema para producir obra pública y bienes duraderos. Además, existe un riesgo adicional que no puede omitirse. Dentro de los rubros registrados como activos no financieros seguramente existen componentes que, en la práctica, no son inversión, no generan activos verificables ni resultados físicos medibles, por lo que el indicador podría incluso sobreestimar la inversión real.
Es indispensable añadir una precisión conceptual para evitar lecturas incorrectas. Los ingresos reportados por el BCE en estas operaciones no incluyen recursos provenientes de endeudamiento interno o externo. El endeudamiento no se registra como ingreso, sino como financiamiento del resultado fiscal, es decir como la forma de cubrir la brecha cuando los egresos son mayores a los ingresos. Por tanto, el porcentaje de inversión calculado sobre ingresos no está inflado por deuda. Esto refuerza el diagnóstico. Los Gobiernos Autónomos Descentralizados del Ecuador convierten en inversión real solo entre una quinta y una cuarta parte de sus ingresos anuales.
Este escenario exige una reforma seria, orientada a resultados. La inversión debe definirse de forma estricta y operativa, circunscrita a inversión con ejecución física comprobable, y su cumplimiento debe evaluarse con indicadores verificables, metas físicas y reportes comparables, sin margen para reclasificaciones discrecionales. Si el sistema mantiene como norma que solo entre 20 % y 25 % del ingreso se traduzca en inversión real, persistirán la menor obra pública y el deterioro sostenido de la infraestructura, junto con una creciente pérdida de legitimidad fiscaly una mayor exigencia de transparencia y rendición de cuentas frente a GAD que no convierten proporcionalmente los recursos en servicios y activos para la población.
¿Qué factores explican que los gobiernos autónomos descentralizados destinen cada año un porcentaje tan bajo de sus ingresos a la inversión real en el Ecuador y qué dudas razonables surgen, a partir de ese resultado, sobre la eficiencia, las prioridades y la transparencia en el uso de los recursos públicos?
Econ. Marco Flores T.
Febrero 21 de 2026
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