LA MARISOL SE BLINDA EN EL BLINDADO
Para celebrar el Día Internacional del Turismo, la Marisol convocó al coordinador institucional, o sea, al correísta Leonardo Berrezueta, al director de la Fundación de Turismo, o sea, al chef Carlos Bacacela, al superagente de inteligencia blindada, o sea, al Guillermo Cobo, y a la directora de comunicación, o sea, a la Martha Urgilés.
Llegaron puntuales a la cita: partieron en el blindado hacia el mercado 10 de Agosto, para hacer su agosto degustando unos suculentos platos de hornado, con tortillas de papa, ají, y para enfriar la garganta y los intestinos, se sirvieron unos rrompenucas, que les congeló el cerebro.
Todo estuvo fríamente planificado para la celebración: la idea fue del chef, es que la Marisol tenía que ganarse aplausos del populacho, y qué mejor que en el mercado, donde ella nada como pez en el agua.
El correísta-coordinador, coordinó que la mesa esté bien tendida, los platos bien lavados, los vasos y las cucharas desinfectados.
La Martha, puso a punto la escenografía y la coreografía, que no se escape detalle, para que las fotos y el vídeo, salgan a pedir de boca, como le gusta a la Marisol, cada detalle a la perfección, en su punto
El Guillermo, es el que carga con la carga más pesada: la supervigilancia, la hiperseguridad, es que los riesgos que corre la Marisol, son de alto riesgo. Antes que suba la Marisol al segundo piso del mercado, donde la gente está atestada, haciendo cola para mandarse al paso, una libra de hornado; el Fausto checa que en los tejados no estén apostados los del equipazo de Zamora con sus miras telescópicas, para atentar contra la vida de la que un día les juró amor eterno y complicidad.
Así, festejaron el Día Internacional del Turismo, con plato de hornado y rrompenucas. Se treparon al blindado de 180 mil dólares, de propiedad del prófugo, y partieron en medio de la multitud que los ovasionaba.
Marisol: que Cuenca nos una; pero que no nos desuna por el silencio cómplice.
El Observador
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