ROSANO, PICQ Y ALONDRA: ¿RESPONSABILIDAD O REPRESALIA?
Un extranjero debe respetar las leyes del país que lo acoge. Pero el Gobierno también debe respetar la ley. La responsabilidad no puede convertirse en pretexto para la persecución, ni la ideología en excusa para exigir impunidad.
La ministra de Educación, Gilda Alcívar, ha pedido separar al docente español Santiago Rosano de la Universidad de Cuenca tras los incidentes durante la visita de Daniel Noboa al campus Balzay.
Si Rosano cometió una infracción, debe responder por ella. Ser extranjero no lo exime de sus obligaciones, pero tampoco lo obliga a renunciar a sus opiniones. La protesta no justifica cualquier conducta; la discrepancia política, por sí sola, tampoco constituye una falta. Los hechos deben investigarse y cualquier sanción debe sustentarse en pruebas y respetar el debido proceso.
Quien decide vivir y trabajar en otro país debe conocer sus normas, RESPETAR sus instituciones y asumir las consecuencias de sus actos. Pero respetar al país que te acoge no significa someterte al Gobierno de turno. Confundir ambas cosas es convertir la responsabilidad en obediencia política.
PICQ Y ALONDRA: ¿DÓNDE QUEDAN LOS PRINCIPIOS?
En 2015, durante el Gobierno de Correa, Manuela Picq, académica franco-brasileña vinculada a la Universidad San Francisco de Quito, fue detenida en el contexto de las protestas indígenas. Las autoridades revocaron su visa y ella salió del país.
En 2024, el Gobierno de Noboa revocó la visa de Alondra Santiago, periodista cubana, invocando razones relacionadas con la seguridad del Estado y apoyándose en información reservada. La decisión provocó cuestionamientos sobre el debido proceso y la libertad de expresión.
Los casos son jurídicamente distintos: Picq y Santiago afrontaron decisiones migratorias; Rosano, por ahora, una petición de sanción laboral, que podría cambiar a revocatoria de visa. Sería incorrecto, al momento, equipararlos como si fueran idénticos. Pero ignorar la pregunta de fondo también sería una forma de doble rasero: ¿defendemos los mismos principios cuando gobierna alguien de nuestra corriente política y cuando gobierna el adversario?
Quien denunció posibles abusos contra Picq debe examinar con el mismo rigor las actuaciones del Gobierno de Noboa. Y quien exige sanciones para Rosano debe exigir también pruebas, legalidad y derecho a la defensa.
AUTONOMÍA UNIVERSITARIA: SIN PRESIONES
La ministra puede solicitar que se investiguen los hechos, pero no sustituir a las autoridades competentes de la Universidad de Cuenca ni convertir una exigencia pública de destitución en una sanción anticipada. La autonomía universitaria exige decisiones conforme a la ley, no al vaivén de las presiones políticas.
Tampoco debe confundirse una eventual sanción laboral con una decisión migratoria. Una revocación de visa requeriría su propio fundamento legal y procedimiento. No corresponde afirmar que el Gobierno haya decidido tomar esa vía sin pruebas.
La regla debe ser inequívoca: el extranjero responde por sus actos; el Gobierno, por la legalidad de sus decisiones; y la universidad, por defender su autonomía.
Ni impunidad para quien infringe la ley ni represalias contra quien incomoda al poder. Los principios que solo se defienden cuando convienen no son principios: son conveniencias políticas.
Dr Fernando Arias
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