miércoles, 8 de julio de 2026

 

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Es horrible. La flota de Kristján Loftsson ha matado once ballenas en las últimas semanas. El multimillonario islandés ha reanudado su macabra caza y podría terminar la temporada dejando 150 rorcuales muertos. Ayúdanos a entregar a la primera ministra una petición histórica para prohibir la caza de ballenas en Islandia. Firma antes de que zarpe el próximo barco.
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Queridos amigos y amigas:
Sufren una muerte atroz. Les disparan arpones explosivos que pueden dejarlas agonizando hasta dos horas.

Aunque los expertos consideran que es una técnica inhumana, el millonario Kristján Loftsson no tiene intención de detenerse. Y mientras nadie se lo impida, otros 139 rorcuales podrían morir en las próximas semanas, ya que su cuota de caza sigue vigente.

El rorcual común es un animal fascinante: se comunica a kilómetros de distancia mediante cantos, establece vínculos sociales profundos y es capaz de sentir amor, duelo y sufrimiento.

Súmate a la indignación mundial y firma ya para impedir definitivamente que Kristján Loftsson vuelva a echar al mar su mortífera flota. El gobierno islandés lleva demasiado tiempo posponiendo la decisión; ya es hora de alzar la voz para que nuestro clamor resuene en Reikiavik y en los puertos de Islandia.
La ciencia ha descubierto que las ballenas tienen neuronas capaces de procesar emociones complejas, como el enamoramiento y el duelo. Aunque durante mucho tiempo se han considerado células exclusivas del cerebro humano y de los grandes simios, ¡resulta que algunas ballenas podrían tener hasta tres veces más que nosotros!

Hoy la caza de ballenas está prácticamente prohibida en todo el mundo, pero quedan tres países que se resisten: Japón, Noruega e Islandia siguen cazando a estas majestuosas criaturas.

En Islandia, los avances son desesperantemente lentos. Hace tiempo el gobierno se comprometió a poner fin a la caza comercial de ballenas, pero mientras no se decida a actuar, uno de los hombres más ricos del país continúa haciendo negocio con ella. Tras una pausa de dos años, la flota de Kristján Loftsson ha vuelto al mar con permiso para matar 150 ballenas durante la temporada.

No podemos perder ni un minuto más. Únete al movimiento global para instar a la primera ministra de Islandia a suspender la caza de ballenas antes de que zarpe el próximo barco.

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