Una bomba estalló anoche en la puerta de ingreso a las oficinas de Violencia Contra la Mujer del Consejo de la Judicatura en Machala.
Los grupos de delincuencia organizada, actúan con saña, sin medir consecuencias, para amedentrar a jueces y fiscales. A pesar de los esfuerzos que realiza la policía, a pesar de los estados de excepción decretados por el presidente Noboa, la delincuencia es imparable, las bandas de criminales han acabado con la tranquilidad de los ecuatorianos, y han convertido al país en uno de los más inseguros a nivel mundial.
No hay ciudad que se salve de esta ola de violencia perversa. Mientras las estadísticas dicen una cosa, en la práctica la cruda y triste realidad es otra, y no pueden tapar el sol con un dedo. Cuenca, otrora isla de paz franciscana, hoy está tomada por toda clase de malhechores, que matan, vacunan, extorsionan, asaltan en el día y la noche. Hasta cuándo Padre Almeida.
"La injusticia más peligrosa es la que se disfraza de ley, porque cuando el poder lo firma, la verdad queda sin defensa".
El Observador
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