¿VOLVERÁ CRISTIAN ZAMORA AL MUNICIPIO O TENDRÁ QUE RESPONDER ANTE LA JUSTICIA?
Durante meses se intentó instalar una idea peligrosa en Cuenca: que fiscalizar era perseguir, que denunciar irregularidades era “hacer oposición” y que cuestionar al poder era atentar contra la ciudad.
Pero las investigaciones no aparecieron por arte de magia.
Muchas de ellas tuvieron su origen en la labor de la Comisión de Fiscalización del Concejo Cantonal, presidida por Diana González. Lo que empezó como pedidos de información y denuncias públicas terminó en expedientes de Contraloría, investigaciones de Fiscalía y procesos judiciales.
Hoy existen informes de Contraloría con indicios de responsabilidad penal remitidos para investigación, relacionados con el caso de los radares y otros procesos de contratación municipal observados por los organismos de control. También están los cuestionamientos sobre los hospitales rurales, el allanamiento a la vivienda y al despacho del alcalde dentro de una investigación previa por presunto enriquecimiento ilícito, el escándalo del presunto troll center que habría operado para atacar y desacreditar a críticos y opositores, y la querella por presuntas calumnias impulsada por Diana González. A ello se suma la sanción del Tribunal Contencioso Electoral por violencia política de género.
Hay que ser responsables y decirlo con claridad: ninguno de estos casos constituye, hasta hoy, una sentencia condenatoria ejecutoriada. Todos se encuentran en etapa de investigación o trámite judicial. La presunción de inocencia debe respetarse.
Pero la presunción de inocencia no puede convertirse en un cheque en blanco para descalificar toda investigación como “persecución política”. Tampoco puede utilizarse para sembrar la idea de que exigir explicaciones es un acto de deslealtad con la ciudad.
Cuando tantas alertas institucionales recaen sobre una misma administración, Cuenca tiene derecho a conocer la verdad. Merece saber si todo esto fue una sucesión de denuncias infundadas o si las investigaciones terminarán revelando responsabilidades que hoy aún permanecen sin respuesta.
La ciudad no necesita propaganda ni relatos de victimización. Necesita transparencia, rendición de cuentas y justicia.
Y la pregunta sigue vigente:
¿Cristian Zamora volverá al Municipio reivindicado y fortalecido políticamente, o terminará respondiendo ante los jueces por alguno de los procesos que hoy rodean a su administración?
El tiempo, las pruebas y la justicia tendrán la última palabra.
Dr Fernando Arias
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