Nadie se cansa y nadie se salva. Una vez conocido el informe final de la Policía sobre el magnicidio del candidato presidencial Fernando Villavicencio, sus hijas Amanda y Tamia pidieron a las autoridades examinar la actuación de otras personas vinculadas al caso, entre ellas Verónica Sarauz de Proaño, quien era la esposa del político asesinado, "que aparece en chats periciados intercambiando estrategias jurídicas, mediáticas e intimidatorias con María Paula Christiansen -pareja del sospechoso José Serrano-, así como información sensible de las víctimas, como la ubicación de nuestra casa y la de nuestros familiares".
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