CUENCA NO NECESITA CONCEJALES DECORATIVOS
Mi criterio particular es que el balance del Concejo Cantonal de Cuenca en esta administración es desigual y, en términos generales, insuficiente.
La función de un concejal no es acompañar al alcalde, aplaudirlo ni formar parte de su aparato de comunicación. El Concejo Cantonal es el órgano de legislación y fiscalización del gobierno municipal, integrado por el alcalde y quince concejales; y la normativa asigna a los concejales la obligación de intervenir, legislar, participar en comisiones y fiscalizar la gestión del Ejecutivo cantonal.
Desde esa perspectiva, creo que en Cuenca hay concejales que sí han intentado ejercer un rol de control político, pedir información, cuestionar decisiones, votar con independencia y poner temas incómodos sobre la mesa. A esos concejales sobre todo a dos concejalas valientes las he reconocido públicamente como corresponde.
Pero también hay que decir con claridad que una buena parte del Concejo ha mantenido un perfil demasiado bajo frente a los grandes problemas de Cuenca. Muchos parecen más preocupados por no incomodar al Alcalde que por representar con fuerza a los barrios, parroquias, sectores productivos y ciudadanos que los eligieron. Eso, en lenguaje ciudadano, se percibe como lambonería; en lenguaje institucional, es complacencia acrítica y renuncia al deber de fiscalizar.
Sobre los viajes, no se trata de satanizar que una autoridad viaje. Un viaje puede ser útil si trae resultados concretos para la ciudad. El problema aparece cuando hay viáticos, pasajes, eventos internacionales o agendas fuera de Cuenca sin que la ciudadanía vea después informes claros, beneficios verificables, proyectos derivados o soluciones reales. La propia transparencia municipal publica información mensual sobre viáticos, informes de trabajo y justificativos de movilización; por tanto, es legítimo que la prensa y la ciudadanía pregunten cuánto se gastó, para qué se viajó y qué ganó Cuenca con cada viaje.
Por ejemplo, en registros oficiales de febrero de 2025 consta una concejal con USD 1.460,80 en viáticos y USD 3.046,17 en pasajes aéreos, sumando USD 4.506,97. No digo que por sí solo eso sea ilegal, pero sí obliga a una explicación pública seria, cuàl fue el objetivo, agenda, informe, resultados y beneficio concreto para Cuenca.
¿Dónde habrá quedado empolvada la Ordenanza de dos en moto?, ¿donde habrá quedado el ofrecimiento de mover la zona de tolerancia que está a 1km del centro de Cuenca con todo lo que esos prostìbulos traen?, ¿dónde quedó la ordenanza de arrendamientos para saber quienes están en Cuenca? ¿dónde quedó el control del uso del suelo en decenas de prostìbulos clandestinos? ¿dónde quedó el control del uso del suelo en la zona de la Chola Cuencana, Terminal Terrestre, 9 de octubre, Huayna Capac, feria libre? ¿dónde quedó el control de la contaminación ambiental en Cuenca? ¿dónde quedó la fiscalización de los contratistas suertudos? ¿dónde quedó la fiscalización de los hospitales a un solo contratista? ¿dondé quedó la fiscalización del patrimonio injustificado del alcalde? ¿dónde quedó la fiscalización del chofer sin licencia que volcó el carro de 180 mil dólares? ¿dónde quedó la fiscalización, ¿dónde quedó la fiscalización de los asesores sin título profesional? y así la lista de deudas es interminable.
Mi conclusión en general bajo estos argumentos sería que en Cuenca hay concejales que sí han fiscalizado y merecen reconocimiento, pero el Concejo como cuerpo político le queda debiendo mucho a la ciudad. Una cosa es legislar y fiscalizar; otra muy distinta es hacer barra al alcalde. La ciudad no necesita concejales decorativos, ni concejales de foto, ni concejales que solo aparecen para respaldar al alcalde. Cuenca necesita concejales con carácter, con capacidad de legislar, fiscalizar y poner límites al abuso y a la corrupción.
Dr. Adrián Castro Piedra
Asambleísta
No hay comentarios:
Publicar un comentario