martes, 30 de abril de 2019

Publicado en la Revista El Observador, edición 110, Abril de 2019

Candidatos y clientelismo electoral
La soberanía reside en el pueblo; es inalienable e imprescriptible; su ejercicio está delegado a los poderes Legislativo, Ejecutivo, Judicial, Electoral y el mal llamado CPCCS. La independencia y coordinación de estos poderes deberían ser la base del gobierno. 

Según la carta magna, el Estado se sustenta en los valores de “unidad, igualdad, inclusión, dignidad, libertad, solidaridad, reciprocidad, respeto, complementariedad, armonía, transparencia, equilibrio, igualdad de oportunidades, responsabilidad y justicia social”.

Desde nuestra óptica, para que haya gobernanza y democracia participativa,  para poder enfrentar los desafíos locales y a nivel nacional, presente y futuro, no hay mejor camino que convocar a una mayor y más activa participación política de los grupos y asociaciones que conforman la heterogénea “sociedad civil”.

Al  respecto, el concepto democracia alternativa alude a un objetivo muy preciso: promover que los ciudadanos se involucren, lo más permanentemente que sea posible, en las tareas encaminadas a resolver los muy diversos asuntos que afectan a la comunidad nacional e internacional.

Solo así, podemos lograr  una praxis política alternativa que, por un lado, no se circunscriba a la esfera de los organismos estatales; y, por el otro, propicie la incorporación dinámica de los individuos a los diversos movimientos sociales que reconocen la importancia de incrementar su nivel de auto organización y concientización ciudadana.

Una manera de  superar los tradicionales mecanismos burocráticos y clientelares de una clase política, cada día más alejada de los electores y  desprestigiada por actuar principalmente en función de conservar y perpetuarse en el poder. 

El creciente descontento y la apatía electoral ciudadana que se siente  constreñida a tener sólo una participación política mínima, periódica y que repudian la paulatina degradación que se manifiesta en la actividad política profesional, es decir, su conversión en un oficio exclusivo para ciertas élites, y, peor aún, su transformación en un espacio en donde prolifera la corrupción, el fraude  y la impunidad.

Es más, la presencia electoral de ciudadanos que supuestamente, por su arte o profesión, no son presentables socialmente, figuraron en las listas de la contienda electoral, que se realizó el pasado 24  de marzo del 2019. 

Muchos medios de comunicación – que se olvidaron de su lucha por la libertad y la igualdad - advirtieron sobre el uso y abuso de figuras estelares de la farándula que los partidos y movimientos utilizan o compran, pues carecen de militantes que tengan algún carisma o destello que las figuras de las tarimas lo poseen y convocan. Por eso se reclama y protesta cuando esos ciudadanos de “tercera” pueden ser candidatos a Prefectos, Alcaldes o Concejales. 

En el ámbito local contemplamos a diario, el desfile de  cantantes,   bailarinas, deportistas, sedientos de “algún carguito”,  simplemente han sido llamados por caciques electorales para que apuntalen sus listas, que de otra manera carecerían de atractivo. Ellos lo hacen libremente, incluso conscientes de que son objeto de una perversa manipulación. 

Sin embargo otros ciudadanos, que no pertenecen a la farándula, son desconocidos y solo rellenan las escuálidas listas para que con suerte pueda ser elegido el patrón que encabece la nómina. Ellos hacen el papel de tontos útiles y caballitos de batalla. 

Otros tratan de ser reelectos aunque su gestión política ha pasado inadvertida o llena de denuncias por malos manejos y abusos de poder. Lo único que buscan desesperados, es el refugio de la impunidad, para protegerse  del tráfico de influencias, el clientelismo, el soborno, el enriquecimiento ilícito de las élites y sus testaferros.

Frente al deterioro ético operado desde el poder, vinculado con el debilitamiento de la institucionalidad democrática, ciudadanas y ciudadanos del Ecuador, debemos  reflexionar sobre la ineludible obligación de asumir el reto de combatir la corrupción y la impunidad  asumiendo con firmeza y valentía el compromiso de desmantelar este sistema decadente y delincuencial, por una democracia radical, participativa, incluyente y soberana. 

Es importante  que la democracia haga posible el relevo generacional. De no ser así, cuál va a ser el papel de las nuevas generaciones si no participan e inciden en la toma de decisiones de las políticas públicas.
POR: Jaime Chuchuca Serrano

Publicado en la Revista El Observador, edición 110, Abril de 2019

¿Juntos y revueltos?Un nuevo escenario políticoEditorial
La modernización del Estado correísta alteró el tejido social y organizativo de las expresiones sociales. Las primeras fracturas de la hegemonía correísta se pueden recoger empíricamente en los años 2010, 2011, pero la primera gran crisis estalla en el 2013, la que se traduce en el revés electoral de 2014 y en grandes movilizaciones. Tiendas políticas de todo el espectro ideológico crean vínculos y se forma el anticorreísmo. Entre las causas pululan la pérdida del consenso con fracciones de la burguesía, los acuerdos del régimen con los imperialismos estadounidense, europeo y chino, la represión del régimen, la ebullición de un movimiento ecologista y antiminero, el menoscabo de los derechos de los trabajadores de la ciudad y el campo, la violación de las libertades de organización y expresión, el endeudamiento excesivo, la corrupción y varias otras. En los episodios de crisis, el correísmo fue muy hábil con la restauración hegemónica. No obstante, la crisis más grave del correísmo empieza con un Caballo de Troya propio: Lenin Moreno; después del oscuro proceso electoral de 2017, la ruptura con Correa/Glas y el fraccionamiento interno de Alianza País (AP) en un contexto de decrecimiento económico y apertura al Fondo Monetario Internacional (FMI).

Los resultados de las elecciones de marzo de 2019 cambian la correlación de fuerzas, generando un escenario plural en la geografía política. En este momento, se remarcan tres fenómenos para el estudio del mapa ideológico político: primero, la gran mayoría de organizaciones han realizado alianzas políticas del más variado tipo para la participación electoral; segundo, tanto las alianzas cuanto la composición electoral esta intermediada por el eje correísmo/anticorreísmo (aquí se cuenta la ineptitud y descomposición de la dirigencia correísta para organizarse a pesar de tener numerosas instituciones, funcionarios y un alto porcentaje electoral); y, tercero, los conceptos: derecha e izquierda toman relevancia en conexión con las posiciones democráticas que enfrentan la modernización autoritaria y el pacto neoliberal, lo que aclara la composición ideológica y política en las 23 prefecturas y 221 alcaldías.

Del lado de la derecha y el pacto neoliberal del poder se contabilizan más de 50 alcaldías para el PSC, 9 para CREO y 9 para Alianza País (de Moreno). Si se suman a estas, las otras formaciones locales de derecha, tendrían aproximadamente 170 alcaldías. En prefecturas, los socialcristianos tendría 8: 3 propias (Cañar, Esmeraldas, Los Ríos) y 5 en alianzas (Bolívar, Guayas, Santa Elena, Imbabura y Pastaza); SUMA gana en Sucumbíos; otras coaliciones empresariales tendrían el Oro y Loja; el correísmo 2 (Manabí y Pichincha; en 2014 tenían 10). En total sumarían 13 prefecturas.

Las organizaciones políticas que, por lo pronto, se alejan del pacto neoliberal (las izquierdas y la socialdemocracia) Pachakutik (PK) (14), Unidad Popular (UP) (6), algunas alcaldías de Democracia Sí, la Izquierda Democrática (ID) y otros movimientos llegarían aproximadamente a 50 alcaldías. En prefecturas sin alianzas PK tiene 4 (Azuay, Napo, Morona Santiago, Tungurahua), en alianza con UP 1 (Cotopaxi); UP en alianza 2 (Orellana y Zamora), Democracia Sí (DS) en alianza 1 (Santo Domingo), la ID 1 (Carchi), Cambio 1 (Chimborazo). En total 10 prefecturas. Esta situación se podría alterar por los acuerdos políticos. Aquí la cercanía o el alejamiento del pacto neoliberal se vuelve vital para el análisis.
Asimismo, de la lid electoral se puede concluir una formación política de centros y periferias en las provincias. La derecha y los empresarios tienen la mayoría de capitales (17) y la izquierda la minoría (7). Aunque no es general, la izquierda reconstituye la geografía política triunfando en las periferias, aunque no únicamente en estas. 

En la costa, la derecha triunfa (6) con Agustín Casanova en Portoviejo (PSC-Unidad Primero, Movimiento Camino), Carlos Gaibor en Babahoyo (PSC), Wilson Erazo en Santo Domingo (Unidad 20/100), Cynthia Viteri en Guayaquil (PSC-MG), Otto Vera en Santa Elena (MPCNG) y Henry Cobos en San Cristóbal (CREO). Mientras que la izquierda lo hace con Lucia Sosa (UP) en Esmeraldas y Darío Macas (UP-Avanza) en Machala. La izquierda nunca había tenido más de una alcaldía en las capitales del litoral.

En la Sierra, la derecha y los grupos empresariales ganan (6) con Livardo Benalcázar (Alianza conservadores y PSC), Andrea Sacco en Ambato (Únete), Jorge Yunda en Quito (Unión Ecuatoriana), Byron Pacheco en Azogues (PSC), Pedro Palacios (Ecuatoriano Unido) y Jorge Bailón en Loja (ALPT). Las izquierdas y la socialdemocracia (4): Byron Cárdenas en Latacunga (PK, 18-20), Medardo Chimbolena en Guaranda (PK), Javier Altamirano en Ambato (ID,12-63) y Cristian Benavides Tulcán (centro izquierda, SOMOS).

En la Amazonía la derecha se lleva casi todas las alcaldías (5): Abraham Freire en Lago Agrio (SUMA-Acuerdo Ciudadano), Carlos Guevara en Pastaza (PSP), Elías Jachero en Puyo (Unidos-PSC), Franklin Galarza en Morona (CREO) y Víctor González Zamora (CREO). La izquierda tiene en alianza una alcaldía con Ricardo Ramírez en Orellana (Alianza Orellana).

En Guayas, el PSC gana 16 de las 25 alcaldías, en total la derecha tiene 23 alcaldías y la centro izquierda 2. En Pichincha la derecha se lleva 6 alcaldías y la centro izquierda 2. En Azuay la centro-izquierda tendría alrededor de unas 5 alcaldías y la centro derecha 10. Las decisiones políticas de las Cámaras Provinciales y de los Consejos Municipales estarán signadas, en su mayoría, por los consensos, salvo algunas excepciones como en Guayas y Guayaquil.

El llamado al voto nulo a un electorado confundido permitió que el correísmo organizado tenga 4 miembros en el Consejo de Participación Ciudadana. Aunque la salida jurídica para la eliminación de esta Función sería la Asamblea Constituyente, la voz de Trujillo por la Consulta Popular gana adeptos.

Algunas maquinarias electorales se conservan, pero otras tienen un rotundo fracaso. Aparecen numerosas expresiones con menor poder político y económico que a través de campañas austeras y en el mundo interactivo logran arrebatar espacios a caudillos y fuerzas tradicionales.

La desarticulación del correísmo deja un panorama electoral diferente. La derecha tradicional tiende a reagruparse junto a formaciones nuevas. Por su parte, la socialdemocracia y las izquierdas ganan una fuerza no vista en el siglo XXI. Existen fronteras borrosas entre la izquierda/derecha, pero la distribución de los presupuestos del gobierno central vendrán de la mano con la lucha contra el acuerdo del FMI. Todo parece apuntar a que la izquierda si quiere alterar el rumbo histórico tendrá que calificar su discurso ideológico y político, la crítica dentro de la administración pública y aprender a combatir la presión del capital dentro y fuera de las instituciones.

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El liberado Leopoldo López y Juan Guaidó llaman a la "fase final" contra el gobierno de Nicolás Maduro

Este es el video que muestra a Guaidó y López juntos en Caracas.
Un video publicado este martes en las redes sociales mostró al autoproclamado presidente de Venezuela, Juan Guaidó, junto al líder opositor Leopoldo López, quien cumplía en arresto domiciliario una condena de casi 14 años.
Ambos aparecen rodeados de efectivos de las fuerzas de seguridad.
En su cuenta de twitter, López afirmó que fue liberado con ayuda de "militares a la orden de la Constitución".
Guaidó, cuyo mentor político es López, dijo que esto supone la "fase final" en su plan de derrocar al presidente Nicolás Maduro, al que califican de usurpador.
El 23 de enero, Guaidó se autoproclamó presidente encargado en su condición de presidente de la Asamblea Nacional, el Parlamento, único poder controlado por la oposición.
"Nuestras Fuerzas Armadas, hoy valiente soldados, valientes patriotas, valientes hombres apegados a la constitución, han acudido a nuestro llamado, nos hemos encontrado en las calles de Venezuela", dijo Guaidó en el video publicado en su cuenta de twitter y en la de López.
El ministro de Comunicación, Jorge Rodríguez, confirmó que hay "un grupo de efectivos militares traidores" promoviendo lo que califica como un "golpe de Estado".
El ministro de la Defensa, Vladimir Padrino, también habló de intento de "golpe de Estado" y reportó "normalidad" en todo el país.
Guaidó y López hablaron desde cerca de la base aérea militar La Carlota, desde donde se lanzaron gases lacrimógenos contra el grupo que acompañaba a Guaidó.
La autopista que circunda la base militar se encontraba bloqueada por unos camiones y autobuses.

"El cese de la usurpación comenzó hoy"

"Los invito inmediatamente a cubrir las calles de Venezuela. El 1 de mayo comenzó hoy", dijo Guaidó en referencia a la gran marcha opositora a la que convocó para este miércoles.
"El cese definitivo de la usurpación comenzó hoy, contamos con el pueblo de Venezuela", alentó.
López, uno de los líderes opositores más radicales contra Hugo Chávez primero y contra Maduro después, fue detenido en 2014 y condenado en 2015 a casi 14 años por alentar a la violencia en las protestas callejeras de 2014.
En julio de 2017 pasó de la cárcel militar de Ramo Verde a continuar con su pena en arresto domiciliario, desde donde pese a tener las comunicaciones limitadas, siguió liderando en la sombra el partido Voluntad Popular, que dirige ahora la estrategia de la oposición con Guaidó.
Leopoldo LópezDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionLeopoldo López liberado en Caracas a la espera de la respuesta del gobierno.
Miembros de la Guardia Nacional leales a Guaidó.Derechos de autor de la imagenEPA
Image captionMiembros de la Guardia Nacional leales a Juan Guaidó y a Leopoldo López.
Guaidó aseguró a la agencia Reuters que en virtud de su condición de presidente encargado "dictó un decreto de amnistía para liberar a algunos presos políticos".
Relajado, López, con lentes y chaqueta gris con la bandera de Venezuela, habló con periodistas y simpatizantes. "Mis custodios se vinieron conmigo", dijo.
Su casa, en un barrio de clase alta de Venezuela, estaba siempre vigilada por agentes del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin).
"Fui liberado por este movimiento militar", dijo López. "Estoy convencido de que van a ser muchos más en la fuerza militar los que se van a sumar a nosotros", agregó.