CAYÓ LA "MACHETERA"
Por Jaime Cedillo F.
Luisa dormía plácidamente, soñando en los próximos viajes por el mundo, disfrutando de las comidas y bebidas exóticas, bailando como solo ella sabe hacer, siempre con esa risita sarcástica, burlona, nerviosa; sin imaginarse que sería su última noche en su recinto de Canuto. Junto a su lecho, reposaban el sombrero, las botas de caucho, y el machete, que siempre llevaba al cinto, para las largas y agotadoras jornadas de zafra. Es que la Luisa sí se ganaba cada centavo con el sudor de la frente, no como otros que se pasan la gran vida en los exilios dorados, disfrutando de las fortunas que se llevaron del desmantelado país.
Era la madrugada del jueves 22 de octubre del año que transcurre, todo era tinieblas, apenas se escuchaba unos leves susurros del viento, a lejos un eco débil de un perro ladrando, nada mismo se movía, sería el presagio de lo que se venía inmediatamente.
Un piquete de agentes de la Fiscalía, armados hasta los dientes, interrumpieron el sueño de la bella durmiente, con un golpe estruendoso en la puerta, que hizo sacudir los cimientos de la rústica vivienda de la "montubia", y de un salto ya estaban en el interior procediendo con la ley en la mano: le mostraron la orden escrita y firmada por un juez, dentro de un proceso de investigación penal. Señora Luisa queda usted detenida. Procedieron a leerle sus derechos según el artículo 77 de la Constitución de la República y el Código Orgánico Integral Penal (COIP).
Señora Luisa González, usted tiene:
Derecho al silencio: Nadie está obligado a declarar en su contra.
Derecho a un abogado: A contar con la asistencia de un defensor público o privado desde el primer momento de la detención.
Derecho a ser informado: Conocer de manera clara los motivos de la detención y los cargos o hechos que se le atribuyen.
Derecho a comunicarse: A notificar a un familiar o a una persona de su confianza sobre su aprehensión.
Se prohíbe el aislamiento o la incomunicación del detenido.
A ser presentado ante una autoridad judicial competente en un plazo máximo de 24 horas para la respectiva audiencia de calificación de flagrancia o legalidad.
La noticia cayó como un balde de agua helada entre sus coidearios, partidarios, seguidores (entiéndase borregos), prófugos de la justicia, encarcelados, procesados penalmente por una cadena interminable de delitos que deberán responder ante la justicia, cometidos mientras saqueaban con el cuento de las "manos limpias, mentes lúcidas y corazones"ardientes". De uno en uno van cayendo, mientras les llega el turno, sigan vociferando con la cantaleta de "somos perseguidos políticos".
No son perseguidos políticos, son peligrosos delincuentes de cuello blanco, que se aprovechan de la buena fe del pueblo honesto y trabajador, para robar el sagrado dinero asignado a las instituciones públicas para obras. Para los "zánganos" es legal cobrar coimas, vacunar, extorsionar, armar contratos direccionados con sobreprecios, fingir eventos que nunca se dieron, contrabandear combustibles con subsidios, pagar sueldos dorados a una caterva de "asesores" fantasmas, montar troll center, etc. etc. etc.
"Donde todos aplauden, casi nadie piensa".
El Observador

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