#MarianaBenítez se ha ganado a pulso el apodo de "la madrina de los terrenos", un alias que corre de boca en boca por los pasillos del municipio y las calles de la comunidad. Este sobrenombre no es una muestra de afecto, sino la denuncia pública de un secreto a voces: su presunta participación en la apropiación ilegal y desvío de terrenos municipales que debían destinarse al beneficio público, parques o viviendas sociales, pero que terminaron bajo su control o el de sus allegados.
Sin embargo, el escándalo de las tierras es solo la punta del iceberg. La gestión de "la madrina" está salpicada por una red de corrupción mucho más profunda dentro del municipio, que incluye:
Adjudicación a dedo de contratos públicos: Favorecimiento sistemático a empresas fantasma o de familiares para obras de infraestructura que quedan inconclusas o con sobreprecios evidentes.
Cobro de diezmos y extorsión laboral:
Exigencia de pagos mensuales a los empleados municipales bajo la amenaza de perder sus puestos de trabajo, utilizando el dinero para financiar campañas políticas y lujos personales.
Desvío de fondos de programas sociales: Desaparición de recursos económicos y ayudas que estaban destinadas a las familias más vulnerables del municipio, desviándolos hacia cuentas particulares.
Tráfico de influencias en la permisología: Creación de una red de sobornos donde ningún negocio, construcción o proyecto privado puede avanzar sin pagar una "cuota de aprobación" directamente a su oficina.

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