Domingo, 30 de agosto de 2026
El intocable
Felipe Rodríguez Moreno
PhD en Derecho Penal; máster en Creación Literaria; máster en Argumentación Jurídica. Abogado
30 ago 2026 - 05:55
Confieso que escribo esta columna con miedo. Con el mismo miedo que, por ejemplo, un soviético hubiese escrito una columna sobre Lavrenti Beria en 1938.
Veo a José Serrano esposado y la mirada que devuelve a la cámara no es de derrota. Y lo veo y me acuerdo que es el villano más sanguinario de la historia del Ecuador.
Y entiendo lo que pocos entienden, mientras el monstruo no haya perdido sus tentáculos, seguirá siendo capaz de arrasar con todo. Mientras sus garras sean largas, estoy en peligro por escribir esta columna.
Tiene docenas de investigaciones abiertas y hasta ahora ningún fiscal se había atrevido a procesarlo.
Es que, antes de estar encadenado en Estados Unidos, ponía pálidos a todos los fiscales generales que han pasado por el cargo.
Ni los más poderosos del país se atrevían a tocarlo. Contra delincuentes de cuello blanco, sí. Contra sicarios, sí. Contra narcos, sí. Pero contra Serrano todos perdían el control de los esfínteres.
Es mucho más que el capo de la información y del espionaje; es la representación sanguinolenta de la era más oscura del país, quien intentó convertir a la Policía y a la Senain en una Gestapo criolla.
Hoy llega a Ecuador por el magnicidio de Fernando Villavicencio y a la legítima y valiente lucha de sus hijas por hallar la verdad y hacer justicia en nombre de su padre.
Y esa es la punta del ovillo. Su llegada reactiva decenas de investigaciones contra la administración pública y otros crímenes contra la vida.
¿Responderá en el caso de diezmos denunciado por Oswaldo Rivadeneira?
¿Responderá por el sobreprecio en la compra de patrulleros y caballos?
¿Se podrá abrir un nuevo capítulo en el caso Balda por su participación directa en su secuestro?
¿Responderá por las centenas de denuncias que tiene por intimidación?
¿Responderá por los atentados contra la vida de los que le acusan?
¿Se acuerdan del compadrito lindo? Si ustedes no se acuerdan, Carlos Pólit sí.
¿Responderá por plantar pruebas a sus enemigos? Si no pregúntenles a sus víctimas, Diego Vallejo o Galo Lara.
¿Responderá por haber manejado el sistema de justicia a su antojo, como un carnicero contra tantos inocentes que encarceló sin piedad?
¿Responderá por esa visita que hizo en la cárcel a Carolina Llanos que le provocó un aborto?
¿Fiscalía moverá la denuncia que tengo presentada en su contra por hackear mi celular (en el que no encontró nada para extorsionarme)?
La lista es interminable.
Haciendo leña del Pólit caído
Así como para mí fueron interminables los días en que mandaba a cubanos, disfrazados de policías, a perseguir a mi padre, Jorge Rodríguez Torres, amenazando con romperle los huesos.
¿Se acordará de las veces que nos mandó a decir que, si no nos callábamos, entenderíamos lo que significa la crueldad sin filtros?
¿Se acordará Serrano cuando ordenó quebrar Alfaseguros, la empresa de mi padre, para silenciar sus denuncias de corrupción del gobierno de Rafael Correa?
¿Se acordará Serrano del sargento Tobar, a quien encargó hacerme seguimientos y quien me tenía con el corazón en un hilo cuando yo salía de mi oficina y, sin ocultarse, me sonreía desde la esquina?
¿Se acordará Serrano del auto que esperaba a mi familia afuera de su casa, no para vigilarlos, sino para recordarnos a todos quién tenía la sartén por el mango?
¿Se acordará de todas las familias que destrozó, de todos los porvenires que truncó, de toda la vileza que dejó sembrada en nuestro mundo?
Yo sí me acuerdo. Yo no me olvido cómo persiguió a mi familia y como, cuando le hicimos frente, nos encontramos con un país arrodillado ante su poder. Lo denunciamos públicamente. La prensa tembló. Lo denunciamos en Fiscalía. El Ministerio Público se orinó.
Hoy la historia hace lo suyo, su especialidad: nos deja sentados en la vereda mientras vemos el cadáver de nuestro enemigo pasar.
Hoy, quien debe tenerle terror son sus aliados. El gobierno de Noboa no trae a un exministro del Interior, trae una caja de Pandora.
Ábranla, que saldrán las historias más truculentas del pasado. Ábranla, que solo el mayor monstruo de nuestra historia puede darnos cátedra de monstruosidades.
Hoy cae el intocable.
Hoy cae la perversidad.
Hoy se incinera quien hizo de tantas vidas un infierno.
A Serrano le deseo memoria y justicia. Memoria para el país. Justicia para él y para sus víctimas.
Porque con miedo, yo sí me acuerdo.
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