Los hechos no necesitan calificativos. Pero, al unir hechos
se pueden sacar conclusiones. por ejemplo, al unir las decenas de
procesamientos a medios, el montaje de sistemas de vigilancia a medios 24/7 a
cargo de empresas privadas.
La contratación de consultorías con supuestos “expertos” para
completar la vigilancia a los medios y el montaje de observatorios estatales
para ofrecer los parámetros supuestamente técnicos para refinar la persecución
en contra de medios y periodistas. Y con todos estos hechos, podemos decir que
a un año de su vigencia la Ley de Comunicación superó con creces las peores
expectativas y se ha convertido en un verdadera masacre de la libertad de
expresión. Una vez dejemos hablar a los hechos.

