viernes, 2 de junio de 2017

Los fantasmas de su mandato



Rafael Correa, diez años de mano impúdica y corrupción rampante
30 MAY 2017
Publico esta columna en solidaridad con periodistas ecuatorianos que ya no pueden informar so pena de ir a la cárcel o abandonar el país.
Rafael Correa Delgado dejó el poder en Ecuador la semana pasada, pero se olvidó de soltar el agua patriótica del retrete presidencial. Dejó atascados los desechos de diez años de un gobierno de mano impúdica y corrupción rampante, cuyo símbolo más amable fueron las vociferaciones hebdomadarias con las que todos los sábados –sin haber faltado uno solo– barrió el piso impunemente con la honra y la dignidad de quienes se le venía en gana e invitaba a lincharlos, para lo cual exhibía sus fotografías. Lo hacía durante espectáculos circenses televisados en los que a lo largo de la mañana y parte de la tarde cantaba baladas románticas, declamaba poemas revolucionarios, impartía órdenes, recetaba medicinas y vociferó disparates tales como que había logrado acabar con el inveterado analfabetismo nacional durante su primer año –meta que nunca consiguió realmente–; que en Cuba estaba la única democracia verdadera que conocía o que su desaparecido colega el antropoide bolivariano Hugo Chávez es y será “la luz de nuestra América”. La mayor parte de quienes ponían en duda sus pronunciamientos o bromeaban con ellos caían presos sin fórmula de juicio –dejó las cárceles llenas de ellos–, eran desterrados o morían. Su séquito íntimo –sumiso y espantadizo, como el del norcoreano Kim Jong-un–, que incluía un “ministro del buen vivir”, dedicado a abrazar los árboles en los parques públicos frente a cámaras filmadoras que lo seguían (ver video aquí), se sintieron siempre en la obligación de usar las mismas blusas blancas con cuello de viuda negra –que él diseñó e impuso–, bordadas por sus amigos con flores andinas de colores fuertes y motivos terrígenos, como muestra de entrega a la patria.
El acto de partida de Correa fue rápido. En medio de una salva de aplausos, se inclinó para terciarle la banda a su sucesor, Lenin Boltaire (con b labial) Moreno, que la esperaba sentado en su silla de ruedas, le estrechó la cabeza entre sus brazos, corrió al excusado más cercano apretando las piernas y de allí su caravana de motociclistas, francotiradores y carros blindados lo condujo con aullidos de sirenas hasta un hospital en el que permaneció cuatro días postrado por un fenómeno morboso de evacuaciones del vientre causado por la pérdida del poder.
Su ausencia de inmediato despertó los fantasmas dormidos de sus corruptelas y crímenes de estado ante los cuales el nuevo presidente deberá decidir pronto si cargará con ellos sobre su débil humanidad o dejará que la justicia y la prensa, cooptadas, amenazadas y amordazadas por Correa, cumplan con su deber. ¿Lenin Boltaire será el equivalente ecuatoriano del subyugado y conforme Maduro de Chávez o el Santos rebelde y “traidor” de Uribe? No tendrá mucho tiempo para resolver esa postura en un país al borde de la ruina, cuya liquidez económica fundamental es la resultante de unos créditos chinos onerosos y la venta de engañosos bonos del Estado.
Solo unos pocos de los fantasmas más grandes que se levantan pueden resumirse así:
Refinería del Pacífico. Correa anunció que entraría en servicio en 2013 y a diciembre de 2016 ya había enterrado en ella US$ 1.600 millones, pese a lo cual no hay ninguna construcción a la vista, excepto una explanada y un depósito de agua unido a una tubería de oleoducto, a lo que él llama “acueducto”. Ese elefante blanco fue contratado con Odebrechet. “Ahí, donde algunos ven un terreno baldío, yo veo una refinería”, vociferó Jorge Glas enardecido y el Ecuador entero se volcó a preguntar en las redes sociales sobre qué tipo de marihuana estaba fumando el vicepresidente. Hoy ya no hay nadie que quiera invertir en esta obra inexistente. Son impecables las investigaciones al respecto del periodista ecuatoriano Fernando Villavicencio, quien debió correr a pedir asilo político en el Perú cuando supo que los gorilas de Correa lo estaban buscando.
Una investigación hecha por la empresa australiana Cardno reveló ante la justicia de Estados Unidos grandes coimas que pagó la consultora de ingeniería ecuatoriana Caminosca en las que aparece Jorge Glas, quien prosigue en esa función al lado de Lenin Boltaire Moreno. En los papeles del negociado es referido como “Jorge Vidrio”.
Repotenciación de la refinería de Esmeraldas. El precio inicial anunciado por Correa fue de US$ 167 millones y terminó costando US$ 2.600 millones. No ha habido ninguna explicación seria sobre el sobrecosto de US$ 2.433 millones. Mucho menos se sabe a dónde fue a parar ese dinero, pero hay algunas hipótesis relacionadas con giros a Suiza, Panamá y otros paraísos fiscales. Rafael Correa sostiene que nunca conoció a Alex Bravo, el encargado de la contratación de esta obra y ex gerente de la estatal Petroecuador, pese a lo cual existe un video, que la justicia se niega a ver, en el que lo llama “mi querido Alex”.
Las “autopistas” de Correa. Durante su gobierno Correa puso por delante la formidable propaganda sobre sus supuestas autopistas de marca mundial. No obstante, hoy comienzan a ser uno de sus tormentos. Mientras en Europa un kilómetro de autopista –más grande y eficiente que los de Correa, con coimas incluidas– cuesta, en promedio, US$ 170.000, en Ecuador el precio es de US$ 1.2 millones, en unos casos, y US$ 17 millones, en otros. Los únicos valores cercanos a los europeos son los de las carreteras ya construidos que Correa repavimentó, como lo reveló el equipo de periodistas investigadores de la organización Mil Hojas.
Helicópteros inservibles y asesinato de un general. En diciembre de 2010 el sicario Derly Salazar Vargas, alias “Francia” entró a la casa del comandante de la Fuerza Aérea, general Jorge Gabela, y lo asesinó, delante de su hija. El sicario fue capturado un mes más tarde, poco después quedó en libertad tras el pago de US$ 20.000 y al cabo de un año, aproximadamente, fue ametrallado en la vía pública, en Guayaquil, por un gatillero que descendió de una camioneta blanca en la que iban otras tres personas. El rastro de Salazar desapareció para siempre de los archivos de la policía.
Ahora bien, el general Gabela llevaba un buen tiempo denunciando un negociado que, decía él, el presidente Rafael Correa iba a cometer con la adquisición sobrevalorada a la India de siete helicópteros Dhruv, cuya mala fama estaba suficientemente advertida y documentada con accidentes mortales por la industria aeronáutica mundial. El escándalo por el negociado en ciernes llegó a la Asamblea Nacional, donde el también general de la Fuerza Aérea José Rodrigo Bohórquez amenazó en forma pública a Gabela (ver aquí), quien fue asesinado días después.
No obstante, Correa compró los helicópteros, los recibió gustoso, los puso en servicio y cinco de ellos se desplomaron sucesivamente –como lo advirtió Gabela– y murieron muchos de sus ocupantes. Los dos aparatos restantes quedaron fuera de servicio. El perseguido oficial denunció que estaba siendo espiado, llamó a otro oficial y le avisó que iba a ser asesinado (oír grabación aquí)”. El chanchullo de los helicópteros todavía no ha sido aclarado, pero se sabe que en él intervino el extinto traficante de armas Silvio Salomón Heller, de la firma Sumil S.A., la cual pagó coimas en bancos suizos y de Panamá, entre otros, a Rafael Correa y al hoy presidente de la Asamblea Nacional, José Serrano.
El escándalo de los Dhruv, por petición de Correa, lo investigó el perito argentino Roberto Meza Niella –hoy residenciado en Brasil– pero su informe fue mutilado y adulterado y el original desapareció, según lo ha confirmado él mismo. Esto coincide con nuevas versiones sobre una cuenta bancaria en suiza que Correa compartía con un político corrupto de la India.
A Patricia Ochoa de Gabela, la viuda del general, Correa le negó siempre el acceso al informe sobre el negociado, así como al concepto del perito Meza Niella y hoy sus abogados preparan la instauración de denuncias en el sistema interamericano y la Corte Penal Internacional, si bien la justicia de Ecuador ha resultado inútil porque hace parte de la servidumbre del hoy expresidente. Por ejemplo, Carlos Baca, el fiscal general, fue por años su asesor de confianza y un hermano de este, Patricio, es el presidente del tribunal electoral (antes de llegar a este cargo dirigió una legión de calumniadores e insultadores anónimos a través de Twitter, en defensa de Correa).
Publico esta columna en solidaridad con periodistas ecuatorianos que ya no pueden informar so pena de ir a la cárcel o abandonar el país. Situación que tiende a agravarse en la medida que el último acto del presidente saliente fue proponer una ley, ahora en trámite, para tomar control policial sobre las redes sociales (ver aquí) y con ello ocultar su propia corrupción por todos los medios. La opresiva ley de comunicaciones que Correa dejó funcionando, provista de un tribunal draconiano de única instancia, haría palidecer a los censores más inhumanos de Augusto Pinochet.FUENTE HISPANO POST

Policía allana departamento de Ricardo Rivera, tío del vicepresidente Jorge Glas, por el caso Odebrecht



Diario El Comercio
La Fiscalía confirmó en su cuenta de Twitter que realiza varios allanamientos con fines investigativos por el caso de corrupción de Odebrecht.
Alexander García Agentes del Grupo de Intervención y Rescate (GIR) de la Policía Nacional y de la Dirección General de Inteligencia (DGI) allanaron durante la madrugada del viernes 2 de junio del 2017 el departamento en Guayaquil de Ricardo Rivera, tío del vicepresidente Jorge Glas. La Fiscalía confirmó en su cuenta de Twitter que realiza varios allanamientos con fines investigativos por el caso de corrupción de la constructora brasileña Odebrecht. El operativo contra Ricardo Rivera inició sobre las 5:00 con un gran estruendo con el que los agentes tumbaron la puerta del condominio en Urdesa, al norte de Guayaquil. Alrededor de las 8:40 tras la revisión del departamento y de un vehículo, los agentes bajaron al sospechoso esposado de los altos del condominio. El Fiscal Geovanny García informó que está previsto que se ofrezcan más detalles del caso en una rueda de prensa en Quito. En las afueras de la casa de Carlos Pólit, Contralor General del Estado, se mantenían hasta pasadas las 10:00 una camioneta del GIR. Una veintena de periodistas, fotógrafos y camarógrafos esperan por novedades a las afueras del lugar. Según se informó de forma extroficial agentes fiscales y policías se encuentran en el interior de la casa de Urdesa, donde no se han registrado detenidos. Ampliar Agentes del GIR entran y salen de la casa del Contralor General del Estado.
Ricardo Rivera protagonizó en febrero de este año un incidente en plena campaña electoral con el entonces candidato presidencial Dalo Bucaram, que había lanzado duras acusaciones de corrupción contra el familiar del Vicepresidente. Jacobo Bucaram, hermano de Dalo, le propinó un golpe a Ricardo Rivera en un restaurante en un centro comercial de Guayaquil.
Este contenido ha sido publicado originalmente por Diario EL COMERCIO en la siguiente dirección:
http://www.elcomercio.com/…/policia-allanamiento-odebrecht-…. Si está pensando en hacer uso del mismo, por favor, cite la fuente y haga un enlace hacia la nota original de donde usted ha tomado este contenido. ElComercio.com
Agentes del Grupo de Intervención y Rescate (GIR) de la Policía Nacional y de la Dirección General de Inteligencia (DGI) allanaron durante la madrugada del viernes…
ELCOMERCIO.COM

 

jueves, 1 de junio de 2017


 
¿Lucha contra la corrupción?
Al margen de la decisión de la Fiscalía brasileña de mantener en reserva los nombres de los involucrados, el gobierno ecuatoriano tiene toda la potestad y justificación para exigir su divulgación. A fin de cuentas, se trata de un caso de sobornos que comprometen fondos públicos. Es decir, de un delito contra el patrimonio nacional.
01 de junio del 2017
POR: Juan Cuvi
Master en Desarrollo Local. Director de la Fundación Donum, Cuenca. Exdirigente de Alfaro Vive Carajo.
Lenín Moreno no necesita más que una pisca de voluntad. El caso COOPERA es para-digmático".
Se necesita algo más que retórica para luchar en serio contra la corrupción. Aunque no mucho. Porque así como existe un entramado estatal de difícil desmontaje, que probablemente requiere de profundas reformas constitucionales para transparentarlo, hay medidas simples e inmediatas que provocarían efectos concretos. Por ejemplo, anular la decisión de declarar reservados los documentos contables de COOPERA, la cooperativa de ahorros azuaya que provocó una de las más sonadas estafas de la era correísta. Para hacerlo, Lenín Moreno no necesita más que una pisca de voluntad. El caso COOPERA es paradigmático, porque estuvo estrechamente ligado a actividades y funcionarios del gobierno correísta y de Alianza País.
Algo similar podría ocurrir con la lista de Odebrecht. Al margen de la decisión de la Fiscalía brasileña de mantener en reserva los nombres de los involucrados, el gobierno ecuatoriano tiene toda la potestad y justificación para exigir su divulgación. A fin de cuentas, se trata de un caso de sobornos que comprometen fondos públicos. Es decir, de un delito contra el patrimonio nacional.
Es cierto que muchos casos de corrupción están sometidos al típico enredo jurídico y burocrático de nuestra legislación. No sería lícito exigirle a Moreno que atropelle la Constitución y las leyes para desenmarañarlos. Pero sí podemos demandar una hoja de ruta para desmontar el esquema de impunidad que nos heredó Correa. Empezando por el mal llamado Consejo de Participación Ciudadana y Control Social.
A partir de eso podría pensarse en una reestructuración profunda de las instancias estatales encargadas de velar por la transparencia en la administración pública. De manera particular, la Contraloría y la Fiscalía. Porque tal como están diseñadas y conformadas, estas instancias no tienen más propósito que el soterramiento de los actos de corrupción del correísmo. ¿Puede alguien en sus cabales pensar que funcionarios que durante una década han medrado del régimen van a convertirse en sus principales verdugos?
Dos explicaciones pueden ensayarse para el intento del gobierno de crear un frente para combatir la corrupción: ingenuidad o una perversa intención. En todo caso, cualesquiera de las dos explicaciones nos conducen al mismo callejón sin salida: la total inutilidad de la iniciativa. Ya la Comisión Cívica Anticorrupción puso la debida distancia con la invitación del Presidente de la República.
Mal inicio para una responsabilidad que exige mucho más que buenas intenciones. Peor aún luego de las promesas expresadas en el discurso de posesión. Lenín Moreno no puede generar dudas ni suspicacias al respecto, pues durante diez años fue parte de correísmo. Si no genera hechos concretos, como divulgar la lista de Odebrecht, su imagen puede quedar envuelta en los sutiles velos de la complicidad. FUENTE PLAN V.

La peste




Diario El Universo
Hernán Pérez Loose
Convirtió a su país en una de las naciones más corruptas del mundo, de acuerdo con los índices de organismos internacionales. Las arcas fiscales sufrieron el más grande saqueo que la historia recuerda. Un ejército de nuevos ricos, vividores del Estado y sin otro mérito que su esbirrismo e inmoralidad, irrumpió de la nada. Viven hoy como reyes, declarando impuestos como pobres, si es que los declaran. Cómo habrá sido de corrupto su régimen que decretó que las coimas no causan un perjuicio al Estado, y que cuando se pagan “diferidamente” no son delito. Es un Estado que recibió el más grande flujo de recursos jamás imaginado, más de 300 mil millones de dólares. En manos de su cuadrilla de vivos e ineptos fue una riqueza despilfarrada y mal administrada. De haber sido manejados con un mínimo de inteligencia y honradez, otra sería la nación. Deja un país quebrado y endeudado, con desempleo y pobreza galopantes.
Corrompió las instituciones como lo hacen los dictadores de la peor calaña. Contaminó el discurso y la arena pública a base del ultraje, la mentira y la vulgaridad permanente. Hizo gala de su poder para perseguir cobardemente y deshonrar a quienes pensaban diferente e inclusive la memoria de gente honesta. Insultó a activistas, indígenas, maestros e intelectuales y en especial a mujeres. Con el enorme poder de la billetera fiscal, asaltó todas las instituciones públicas. Puso de rodillas a la justicia y a los órganos de control, que los usó para perseguir a quienes osaron perturbar sus delirios enfermizos y asegurar su impunidad. No tuvo empacho en deambular por los juzgados, dizque como un ciudadano común, demandando por daño moral a quien le venía en gana; enviaba los borradores de las sentencias a sus jueces. Hasta obtuvo una que le permitió llevarse una fortuna sin pagar impuestos para construirse su casa. Algo que a un profesional le costaría años de trabajo, él lo obtuvo yendo al tribunal con guardaespaldas. Su mediocridad solo fue comparable con su vanidad. El culto a su persona le costó millones al fisco en propaganda, incluyendo un museo donde se exhiben solamente los regalos que dice no haber aceptado. No es una coincidencia que entre sus últimos actos estuvo condecorar al responsable del organismo electoral –que como a las otras instituciones él lo controla, según lo ha reconocido– e indultar a un sentenciado por peculado. Allí quedó retratado el lodazal de fraudes por donde le gusta navegar.
Pero como en la novela de Albert Camus, lo peor no fue la peste como tal sino las debilidades y miserias humanas que ella reveló. ¿Por qué se toleró semejante desgobierno de corrupción y mentiras? ¿No sienten vergüenza esos jueces, “juristas”, empresarios, y otros “referentes sociales” que colaboraron con semejante régimen o que guardaron mojigato silencio? Si todavía queda algo de esperanza es gracias a un puñado de periodistas y medios independientes –acosados y perseguidos–, baluartes que nunca pudo doblegar, y a una sociedad civil –especialmente sus mujeres– que comenzó a despertar. (O)

Descorreizar

GONZALO Ortiz

Diario El Comercio 
Columnista invitado
Una vez que Rafael Correa dejó el poder, se presenta para la mayoría de ecuatorianos una tarea decisiva para el futuro: descorreizar la sociedad y descorreizarnos a nosotros mismos. ¿Qué hizo Correa estos nueve años, nueve meses y 14 días? Dividir al Ecuador, confrontar sin cuartel a reales o supuestos contrincantes, insultar, humillar, denostar, denigrar. La constancia de esta acción durante 2.845 días, sumado al enfermizo narcisismo, ha dejado en la sociedad una impronta perversa: también nosotros estamos viendo el mundo en blanco y negro, también nosotros creemos que el Ecuador se divide en amigos y enemigos, también nosotros abrigamos odios profundos, también en la sociedad hay amistades en ruinas, hermanos enemistados, parientes expulsados, amores estragados. Es que Correa lo entendió muy bien: insultar, dividir, denostar le permitió subir al poder y mantener su alta popularidad, con el pretexto fácil de que todo lo malo provenía de la partidocracia, los pelucones o la prensa corrupta. Creado el enemigo, inventado el culpable, se simplificaba el panorama para explicar, sabatina tras sabatina, cómo él encarnaba la solución, cómo era él el superhéroe de la comiquita en que había convertido la historia del Ecuador. Y el artilugio y maquinaria de propaganda, de una astucia sin igual, amplió, machacó y consolidó este resultado. Pero Correa se dio cuenta de otra cosa: que mientras más insultaba y más exorbitantes eran sus enojos, obtenía más primeras páginas y más minutos de televisión. Supo instrumentar a la que llamaba “prensa corrupta”, supuesta enemiga suya, para que le sirviera, inconsciente y encabronada, de caverna de eco y así dominar los ciclos de las noticias y ser el foco y centro de toda conversación. Ahora que ha dejado el poder, la tarea es salir del encantamiento al que nos sometió. Y trazar puentes, recuperar el diálogo, impulsar la participación. Lenin Moreno sabe que no podrá gobernar un país polarizado. No es cuestión de estilo sino de supervivencia; por eso subraya su carácter conciliador. Muchos dudan de él, consideran que fue cómplice y partícipe de lo que aconteció en los últimos 10 años y no le creen ni una palabra. Moreno ofrece la mano tendida (no extendida, esa no es la forma de decir en castellano, a no ser que se refieran a la mano que algunos extendieron durante estos años para coimas y cohechos) pero hay quienes no se la quieren aceptar. La rechazan porque están correizados, bajo efectos de la droga de la polarización. Y aunque no podamos declararlo santo, que no se trata de canonizaciones, tampoco las actitudes extremas o seguir en blanco y negro es bueno para el país. Ya habrá tiempo de juzgar si lo que dice es cierto y sólido, pero por ahora lo que toca a partidos, movimientos sociales y prensa es avanzar en el diálogo.
Diario La Hora
2 h
Acá nuestra caricatura de hoy: "Desde la escuela".
#Opinión