sábado, 23 de mayo de 2026

 Jaime Vicente Chuchuca Serrano

Daniel Noboa cumple un año desde su reelección, dos años y medio desde su primera presidencia. La tendencia del proyecto neoliberal securitario y dictatorial se ha conservado; además del ajuste estructural, se ha profundizado el militarismo y la obsesión policíaca. El neoliberalismo usa también al Estado para garantizar su programa. Mientras se subió el IVA a productos indispensables para la población, los grandes grupos se han beneficiado con la condonación de las deudas. Ha continuado la disminución de los subsidios a los combustibles y el encarecimiento de los productos. El crecimiento de las utilidades de los bancos más grandes del país refleja el aumento del lavado de activos, mientras la economía real de los ecuatorianos sigue en crisis. El crecimiento del PIB en 2025 fue a consecuencia del efecto rebote de una de las peores contracciones económicas en 2024. La deuda pública se aproxima a los 90 mil millones.
Aunque el gobierno maquilla las cifras, no puede ocultar que existen 2,8 millones de personas que tiene una comida al día. Las tasas de desempleo han incrementado, aunque se ocultan manejando proyecciones poblacionales y no censos reales. Desde 2023 a 2026, el crecimiento del salario básico ha pasado apenas de 450 a 482 dólares, mientras la canasta básica subió de 784,65 a 829 USD. En las cifras del INEC, a diciembre de 2025, la pobreza llegó al 21,5% y la pobreza multidimensional a 41,5%.
En este último año, Noboa continuó enviando proyectos de ley inconstitucionales a la Asamblea Nacional, a través de la figura de urgencia económica, como las leyes de solidaridad y de integridad. Estos proyectos modificaron diferentes materias y se fueron en contra de los derechos humanos, de la naturaleza, de la organización social, de la protesta, abriendo frentes para la persecución política. La fusión de los ministerios trastocó todas las políticas públicas y se despidió a más de 5 mil funcionarios. Esto constituye parte de las crisis en la salud, educación, obra pública, energía, petróleo, seguridad, cárceles, ambiente. Noboa continuó la toma de las instituciones, entre ellas las de la judicatura y la Fiscalía, coincidiendo con la acumulación de los casos de corrupción. El CNE ha proscrito partidos y ha adelantado el fraude. La política internacional de Noboa sigue alineada a Trump y recrudece las formas autoritarias como la reciente guerra política y comercial contra Colombia


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