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jueves, 18 de junio de 2026
miércoles, 17 de junio de 2026
YA BASTA DE TANTA NEGLIGENCIA
La madre de la periodista Roxana Guzmán clama por ayuda a dos semanas del secuestro: “Me dijeron que se la llevaron a la comandancia”
A Roxana Guzmán se la llevaron delante de los ojos de sus padres, de sus hijos, de su hermano y sus sobrinos. Un comando armado arrancó a la periodista de Veracruz de su casa, la tumbó en el patio de su familia en Nanchital, la esposó y golpeó, la tiró en la calle antes de meterla a trompicones en la parte de atrás de un coche y llevársela “rumbo a lo desconocido”. Era la mañana del 2 de junio. Han pasado ya dos semanas sin noticias de su paradero y su familia está “destrozada, acabada”. Así lo define su madre, Rubicelia Ramírez, que tiene 62 años y un miedo total. Con voz amable, la mujer reconoce que nunca imaginó tener que dar entrevistas, tener que vivir esto: “Me uno de corazón a las madres buscadoras porque esto es estar en un infierno”. La Fiscalía General de la República (FGR) ha atraído la investigación sobre la periodista tras lo rápido que ha escalado el caso, en parte debido al brutal video de su secuestro. Los agentes federales apenas este lunes llamaron a Rubicelia para reportarse. Eso la ha tranquilizado un poco, cuenta al otro lado del teléfono: “Siento que va a haber más presión, que van a redoblar esfuerzos. Tienen que avanzar ya para que me entreguen a mi hija”.
Veracruz se ha convertido de nuevo en el epicentro de la violencia contra periodistas. A principios de enero mataron a Carlos Leonardo Ramírez, un joven periodista de Poza Rica; el 2 de junio secuestraron a Roxana Guzmán, que dirigía una página de Facebook de noticias locales en Nanchital, y el mismo día que millones de ojos seguían la inauguración del Mundial de Fútbol 2026 en Ciudad de México, a 300 kilómetros era asesinado Luis Ángel López Valdez, también en Poza Rica. No es la primera vez que el Estado se vuelve el foco del terror contra la prensa: el sexenio del gobernador Javier Duarte (2010-2016) está registrado como el más violento en la historia del país con 18 periodistas asesinados. Desde el año 2000, en ningún otro lugar de México han matado a más comunicadores que en Veracruz. La actual gobernadora, Rocío Nahle, se ha limitado a decir que las agresiones “no son por su trabajo periodístico”: “Aquí en mi gobierno hay absoluta libertad de expresión”.
A las 6 de la mañana del 2 de junio, un comando armado entró en el patio de la familia Guzmán en Nanchital. “Eran cuatro personas vestidas de negro, portaban armas largas. Yo pensaba que era la policía porque venían vestidos tal cual: ropa oscura y encapuchados, uno o dos de ellos traían tenis, no traían botas”, describe Rubicelia Ramírez, que relata que su hija, Roxana Guzmán se estaba preparando para ir a correr, como hacía a diario. “Ellos la agarraron, la sacaron de la casa, la tiraron al suelo, la esposaron, la golpearon. Mi esposo iba saliendo en ese momento también y lo tiraron al suelo, lo golpearon, ella todavía les decía ‘a mi papá no, porque mi papá está enfermo”, desgrana Ramírez. Su esposo es diabético y tiene neuropatía crónica (un daño a los nervios que provoca dolor en las piernas y en los pies): “Él padece mucho y desgraciadamente ese día en las piernas fue donde lo patearon y lo golpearon con el arma”.
Rubicelia, que todavía porta un catéter por su última cirugía de riñón del 22 de mayo, consiguió que no la tiraran al suelo. La arrinconaron contra la pared, pero corrió a por su nieta, la hija de Roxana, que tiene 16 años. “Se estaba preparando para ir a la escuela. Y vi que un hombre entró hacia donde estaba ella. Me dio mucho miedo. La estaban apuntando con un arma larga en el pecho. Ya me puse en medio, la traje al comedor y me puse delante”, relata la mujer. Su nieto pequeño, de 7 años, estaba durmiendo cuando uno de los atacantes entró en su recámara y lo encañonó. El niño empezó a gritar hasta que su hermana pudo sacarlo también.
Después de someterlos a ellos, el comando armado se dirigió a la vivienda del hermano de Roxana, que está justo enfrente. Es esa entrada la que fue grabada en el video. Durante 35 segundos de angustia, el hombre trató sin éxito detener a los agresores. “Ahí estaban mis otros nietos: los mayores, cuatro de ellos, y una bebé de un año. El joven que se ve ahí en la pantalla de short pues es mi hijo y si ya tenían a mi hija aquí tirada y ese era su objetivo, ¿por qué fueron ahí atrás todavía a hacer su jelengue, su desastre, y asustar a mis otros nietos?“, pregunta. En el momento de la grabación, relata Rubicelia, Roxana ya estaba esposada y tirada en el suelo. Los 12 integrantes de la familia fueron doblegados en el patio común de las viviendas. “Ellos se quedaron adentro del domicilio de mi hijo, dispararon. Y ya cuando salieron, todos se fueron contra mi hija”.
En ese momento, cuenta su madre, Roxana ya había sido muy golpeada. “Cuando ellos quisieron que se levantara ella no podía, les decíamos que no la lastimaran. Luego yo les pregunté: ‘¿A dónde la llevan? ¿A dónde la llevan?’. Y ellos me dijeron: ‘A la comandancia, vaya a la comandancia’. Fue todo lo que me dijeron y se la llevaron“, recuerda. Durante todo el ataque nadie respondió al llamado de auxilio de Roxana, solo una vecina trató de grabar hasta que también fue amenazada.
El hermano de Roxana fue quien llegó a la Fiscalía a poner la denuncia. Mientras el resto de la familia estaba “aterrada”. Después de eso siguió el “caos”: policías municipales, estatales y ministeriales entraban y salían de la vivienda. Rubicelia señala que la Fiscalía estatal sí organizó operativos y cateos hasta el pasado jueves, cuando ya no volvió a saber nada de ellos. Para esos momentos, el caso ya había escalado hasta Palacio Nacional. La propia Rubicelia pudo pedirle ayuda a la presidenta Claudia Sheinbaum, en una conferencia que la mandataria tuvo en Coatzacoalcos, a unos 15 kilómetros de Nanchital. “Yo le pedí por favor que como mamá me apoyara, no como presidenta, sino como mamá, ‘póngase en mi lugar’. Fue cuando me abrazó, me dijo que me iba a apoyar, que estaban trabajando”, relata.
La Fiscalía de Veracruz puso para la familia vigilancia aérea y terrestre al principio, apunta Rubicelia, “pero ahorita ya nada”. Sin embargo, han conseguido seguridad gracias al apoyo de la Asociación de Periodistas: “Es muy importante porque solamente así podemos descansar. Así a veces duermo una hora, a veces duermo dos y a las 3 de la mañana ya estoy parada”. La mujer afirma que tiene que mantenerse fuerte por sus nietos, porque sobre todo el más pequeño está “muy, muy mal, no ha vuelto a dormir”. “Mi esposo está destrozado, está acabado. Él llora mucho, quiere su hija ya de regreso”, dice con tristeza.
La familia compartía un pequeño negocio de mariscos, otro de botanas y un último de micheladas. Preparaban todo en casa y lo repartían por Nanchital. “Si mi esposo es luchón, mi hija lo supera”, dice orgullosa sobre Roxana. Ella había abierto hacía unos meses la página de Facebook Pulsión Informativa del Sureste, donde publicaba noticias muy locales de la región: desde desaparecidos hasta choques viales o apertura de nuevos negocios. “Desde chamaca le interesó mucho el periodismo, tiene ese carisma, le sale desde el corazón poder transmitir tanto una noticia bonita, alegre, como una noticia triste”, describe Rubicelia. La mujer rechaza que su hija tuviera que salir de Veracruz antes por la violencia y no sabe quién puede estar detrás de la agresión. Solo pide: “Vamos a empezar de nuevo. A ver qué novedades nos dan”.
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