Comisión Nacional Anticorrupción CNA Ecuador
jueves, 17 de septiembre de 2026
EDITORIAL.
LA ESCUELA SAN JOSÉ NO SE RESTAURA PARA HACER NEGOCIO
Hay momentos en la vida de una ciudad en que guardar silencio también significa ser cómplice.
La restauración de la antigua Escuela San José de los Hermanos Cristianos de La Salle es uno de esos momentos.
Por eso, desde la ciudadanía, debemos decirlo con absoluta claridad a quienes tienen en sus manos la restauración y, sobre todo, el destino futuro de este inmueble histórico:
¡La Escuela San José no puede ser restaurada para terminar convertida en otro negocio del Centro Histórico!
Que nadie pretenda confundir las cosas.
Una cosa es restaurar un inmueble patrimonial y otra, muy diferente, es utilizar la restauración como una operación inmobiliaria para después llenar sus espacios de actividades comerciales que nada tienen que ver con su historia.
Si eso ocurriera, podríamos tener un edificio hermosamente restaurado, pero con su memoria completamente mutilada.
Y eso sería un fracaso.
¿QUÉ ESTAMOS RESTAURANDO: EL EDIFICIO O SU HISTORIA?
La antigua Escuela San José no es solamente una construcción antigua.
Fue una escuela.
Fue un lugar de formación, disciplina, enseñanza y convivencia. Allí transcurrieron años decisivos en la vida de varias generaciones de cuencanos.
Sus aulas fueron testigos de una época.
Sus patios escucharon voces de estudiantes.
Sus paredes vieron pasar maestros y alumnos.
Sus espacios forman parte de la historia educativa de Cuenca.
Por eso, cuando se restaura este inmueble, no se están recuperando únicamente paredes, cubiertas, patios, puertas y ventanas.
Se está interviniendo una parte de la memoria colectiva de la ciudad.
Y la pregunta que deben responder las autoridades no es solamente cuánto costará la restauración.
La pregunta verdaderamente importante es:
¿Qué harán con ella cuando la restauración termine?
CUENCA YA ESTÁ SATURADA DE COMERCIO
No hace falta ser especialista en patrimonio para observar lo que está ocurriendo en nuestro Centro Histórico.
Cada vez encontramos más tiendas, restaurantes, cafeterías, establecimientos de souvenirs y negocios de toda naturaleza ocupando inmuebles antiguos.
Hasta los zaguanes y las azoteas han terminado convertidos, en determinados casos, en espacios para actividades comerciales.
¿Hasta dónde vamos a llegar?
¿Vamos a seguir entregando cada inmueble patrimonial a la misma fórmula?
Restaurar, acondicionar, comercializar y cobrar.
¿Ese es el futuro que queremos para el Centro Histórico de Cuenca?
Porque si cada edificio antiguo debe terminar produciendo ingresos comerciales para justificar su existencia, entonces estamos confundiendo peligrosamente patrimonio con negocio.
Una ciudad no conserva su patrimonio para que cada metro cuadrado produzca dinero.
Lo conserva porque su historia no tiene precio.
LA ESCUELA SAN JOSÉ MERECE OTRO DESTINO
La oportunidad que tenemos delante es extraordinaria.
La antigua Escuela San José podría convertirse en uno de los grandes centros culturales de Cuenca.
Un verdadero espacio de memoria ciudadana.
Un lugar para bibliotecas.
Para archivos históricos.
Para exposiciones.
Para pintura.
Para fotografía.
Para documentos antiguos.
Para investigación.
Para conferencias.
Para actividades educativas.
Y, especialmente, para recuperar la historia de la propia institución.
¿Por qué no crear allí un espacio permanente dedicado a la educación de otras épocas?
¿Por qué no mostrar los antiguos pupitres?
¿Los textos escolares?
¿Los cuadernos?
¿Los mapas?
¿Las pizarras?
¿Los materiales didácticos?
¿Las fotografías de maestros y alumnos?
¿Los uniformes?
¿Los documentos?
¿Por qué no recuperar testimonios de quienes estudiaron allí?
Eso sería darle una segunda vida a la escuela sin destruir la primera.
EL 90 % DEBE SER CULTURA
Desde la ciudadanía debería plantearse una exigencia concreta:
Al menos el 90 % de los espacios de la antigua Escuela San José debería tener un destino cultural, histórico, educativo y patrimonial.
No estamos diciendo que el inmueble deba convertirse en un museo muerto.
Todo lo contrario.
Queremos un lugar vivo.
Un lugar donde haya exposiciones, conferencias, investigaciones, actividades escolares, presentaciones de libros, encuentros culturales y recuperación documental.
Un lugar abierto a los ciudadanos.
Un lugar que produzca conocimiento, no solamente consumo.
Porque una cafetería puede existir en muchos lugares.
Una tienda puede abrir en cualquier calle.
Un restaurante puede instalarse en otro inmueble.
Pero una antigua escuela centenaria, con su historia y su memoria, no puede reproducirse en ninguna parte.
AUTORIDADES: NO MIREN SOLAMENTE LOS MUROS
A quienes tienen la responsabilidad de aprobar, supervisar y definir el futuro de esta restauración les corresponde una enorme responsabilidad histórica.
No basta con controlar que el edificio conserve sus características arquitectónicas.
También hay que preguntarse qué función será compatible con su significado histórico.
El patrimonio no se destruye únicamente con un martillo.
También puede destruirse lentamente cuando se conserva la estructura física, pero se elimina el significado cultural que justificaba su conservación.
Un edificio puede mantener sus paredes intactas y, sin embargo, perder su alma.
Eso sería particularmente doloroso en la Escuela San José.
Porque no estamos hablando de cualquier inmueble antiguo.
Estamos hablando de un lugar donde Cuenca aprendió a educarse.
NO QUEREMOS OTRO "CENTRO COMERCIAL PATRIMONIAL"
Hay que decirlo sin eufemismos:
Cuenca no necesita otro centro comercial disfrazado de patrimonio.
Necesita cultura.
Necesita memoria.
Necesita archivos accesibles.
Necesita bibliotecas.
Necesita espacios de investigación.
Necesita lugares donde nuestros jóvenes puedan conocer la historia de la ciudad que heredarán.
Necesita recuperar aquello que el paso del tiempo, la indiferencia y el olvido han ido borrando.
Y la antigua Escuela San José puede cumplir una función extraordinaria en ese propósito.
ESTA VEZ, QUE LA CIUDAD NO LLEGUE TARDE
Muchas veces los ciudadanos reaccionamos cuando las decisiones ya están tomadas.
Primero se interviene.
Después se entrega.
Luego se inaugura.
Y finalmente se pregunta a la ciudadanía qué piensa.
Esta vez debería ser diferente.
El destino de un inmueble patrimonial de esta importancia debe ser discutido públicamente.
Los ciudadanos tienen derecho a conocer cuál será su uso.
Tienen derecho a saber qué proyecto cultural existe.
Tienen derecho a conocer los estudios técnicos.
Tienen derecho a saber quién administrará el inmueble y bajo qué condiciones.
Y tienen derecho a exigir que el patrimonio de todos no termine beneficiando prioritariamente a intereses particulares.
Porque ese edificio no pertenece sentimentalmente a una administración de turno.
Pertenece a la historia de Cuenca.
QUE LAS AUTORIDADES ESCUCHEN
Todavía estamos a tiempo de evitar que la antigua Escuela San José sea reducida a una hermosa envoltura histórica destinada a albergar actividades que podrían funcionar perfectamente en cualquier otro lugar.
Todavía estamos a tiempo de hacer las cosas bien.
Todavía estamos a tiempo de demostrar que en Cuenca el patrimonio no es una mercancía.
Por eso, esta no es una petición nostálgica de antiguos alumnos.
Es un reclamo ciudadano.
Es una defensa de nuestra memoria.
Es una advertencia a quienes tomarán las decisiones.
Restauren la Escuela San José.
Pero restáurenla respetando sus estudios técnicos, su arquitectura y su historia.
Y cuando terminen, no le quiten aquello que precisamente están restaurando: su espíritu educativo y cultural.
Que sus antiguos corredores vuelvan a llenarse de gente.
Pero no de consumidores.
Que sus aulas vuelvan a llenarse.
Pero no de mercancías.
Que sus paredes vuelvan a hablar.
Pero no para anunciar ofertas comerciales.
Que vuelvan a hablar de Cuenca.
De sus maestros.
De sus alumnos.
De sus libros.
De su educación.
De sus generaciones.
De su historia.
Porque una ciudad que permite que sus escuelas históricas se conviertan simplemente en negocios puede conservar sus edificios, pero está perdiendo algo mucho más importante:
la memoria de lo que fue.
Y Cuenca no puede darse ese lujo.
La Escuela San José fue creada para educar.
Restaurémosla para que vuelva a hacerlo.
No con pupitres llenos de alumnos esta vez, sino con una ciudad entera sentada frente a su propia historia.
Felipe Durán Alemán, ex alumno de la Escuela San José de los HH.CC de la Salle.-
Foto colorizada con IA.
miércoles, 16 de septiembre de 2026
martes, 15 de septiembre de 2026
El Dato Ec
#Urgente ¡CHATS DE FISCALÍA REVELAN NEXOS ENTRE ALEX SAAB, ANDRÉS ARAUZ Y NARCOS!
Alex Saab chateaba con Andrés Arauz para coordinar aportes, vehículos blindados y otros insumos a la campaña correísta.
Hay un chat donde narcos le dicen que apoye al correismo porque Correa es de los nuestros.
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