lunes, 18 de mayo de 2026

 Jaime Vicente Chuchuca Serrano

Me fijo que el Rector de la Universidad de los Hemisferios, Daniel Fernando López Jiménez, no tiene registrado el título de tercer nivel en la Senescyt. Revisen y me avisan.
Por ley en las universidades así no se pasa ni la fase de méritos docentes.
¿Dirán que es una "desactualización" de la web...?
Así no debe funcionar la Educación Superior del Ecuador.
¿Qué pasa con los entes de control?
No se si se dan cuenta, pero el Rector al no tener sus títulos en regla, los papeles que firme no serían legales.


 


 “FUE 3 VECES A LA UNIVERSIDAD Y SE CONECTÓ 100 VECES EN LÍNEA” ESTUDIANTES DE HEMISFERIOS PIDEN VER EVIDENCIAS DE TRAYECTORIA DE LAVINIA VALBONESI

El escándalo por el título exprés de Lavinia Valbonesi no se apaga. Y ahora, quienes estudian en la misma universidad están alzando la voz.
Según reveló el periodista Galo Arellano, estudiantes y exalumnos de la Universidad Hemisferios no están conformes con la explicación oficial.
"No se soluciona solo diciendo que usó la Validación de Trayectoria Profesional", dijeron. "Queremos saber qué evidencia concreta se usó para validar su experiencia y cómo fue el proceso de auditoría".
Una fuente de la propia universidad le habría entregado cifras al periodista: Valbonesi se habría conectado a clases en línea unas "100 veces" y habría ido presencialmente solo "3 veces" a las instalaciones.
Para reducir el tiempo de estudios, según la misma fuente, tomaron en cuenta la experiencia de la primera dama en "relaciones públicas, organización de eventos, creación de contenido en redes, su marca personal y personal branding". Habrían presentado 300 páginas con evidencia.
Cada semestre en esta universidad cuesta 3,500 dólares.
Los estudiantes consultados quieren actuar con cautela. Temen represalias. Pero algunos exalumnos ya piensan en una demanda legal colectiva contra la universidad.
Además, las sospechas sobre una supuesta manipulación de la tesis en el sistema empeoran la situación. Los estudiantes hacen un llamado a las autoridades para que investiguen.
Mientras tanto, la universidad ya advirtió que demandará por calumnias. Y los exalumnos no descartan hacer lo mismo.


 LA CORRUPCIÓN DE ALTO VUELO


domingo, 17 de mayo de 2026

 VERGUENZA AJENA

Así están los graderíos del estadio de la Universidad de Cuenca, en total abandono. Y, en estas condiciones deplorables, los estudiantes, profesores y padres de familia, tienen que "acomodarse" para disfrutar de los partidos de fútbol del campeonato interuniversitario que se desarrolla en diferentes canchas de los centros de educación superior.
Parece que a las autoridades de la universidad estatal, poco o nada les importa el deporte, la buena imagen que deben dar a propios y extraños, pero no, esto no se ve ni en canchas de pueblos lejanos, y vaya que sí hemos visto espacios deportivos bien cuidados y mantenidos, en rincones alejados, de los centros poblados.
Señor rector: qué tan difícil es dar mantenimiento a los graderíos del estadio universitario. Usted nos debe una explicación, estaremos atentos.
La Libertad de Expresión: ni se compra, ni se vende, ni se transa.
El Observador


 


 Adriana Oña Toledo

El escándalo por el fraude en la graduación de la esposa de Noboa no es un simple desliz administrativo: es la radiografía descarnada de la crisis jurídica y ética que corroe a Ecuador, con la educación superior como epicentro del desastre. El repliegue del Estado ha sido total. Ya no hay regulaciones serias, ni monitoreos, ni evaluaciones reales de calidad; el sistema navega sin capitán, a la deriva, mientras los controles se desvanecen.
En ese vacío florece un segundo tumor: la educación convertida en vil mercancía. Un negocio donde lo que se vende no es conocimiento, sino un cartón. La lógica comercial lo devora todo, y las universidades operan como fábricas de títulos a la carta, sin pudor ni consecuencia.
La tercera arista exhibe algo aún más corrosivo: el desprecio absoluto por la ley. No es torpeza, es desdén. El gobierno de Noboa y su círculo íntimo se burlan de las normas, escupen sobre los procedimientos y pisotean la institucionalidad con una sonrisa cínica en el rostro. La regla es para los otros; para ellos, la impunidad como privilegio de casta.
Cuarto: este fraude pone al descubierto a una sociedad anestesiada, intelectualmente perezosa, que confunde verdades con bulos según la conveniencia. Antaño, personajes de otro espectro político fueron linchados con acusaciones de fraudes académicos jamás probados. Muchos de aquellos procesos fueron legítimos, pero sucumbieron ante campañas de odio orquestadas —con singular entusiasmo— por los mismos que hoy aplauden al oficialismo. La hipocresía es monumental.
Y finalmente, el mensaje que se le escupe a la juventud es devastador: el esfuerzo honesto no importa, el rigor académico es decorativo, el conocimiento es accesorio. El título se erige como un fetiche vacío, un fin en sí mismo cuyo valor real se desploma porque el proceso detrás es una farsa.
Esto es grave, profundamente grave. Tanto que el caso ya no debería quedarse en el terreno del escándalo mediático. Lo que aquí está en evidencia pública es el cometimiento flagrante de delitos. La acción legal contra las instituciones y los responsables no es una opción; es una obligación urgente e ineludible