LA JUSTICIA TARDA PERO LLEGA
"Quien humilla a otros para demostrar su poder, demuestra su propia miseria".
El alcalde de Cuenca, Cristian Zamora, debe comparecer mañana ante el Tribunal Contencioso Electoral, para defenderse de la denuncia presentada en su contra, por hacer proselitismo político a favor del excandidato presidencial, Yaku Pérez (lo que podría acarrear suspensiones de funciones si se determina la infracción electoral). La demanda la presentó el ciudadano Juan Esteban Guarderas, quien vino a Cuenca para exponer las pruebas de la supuesta infracción. La audiencia única se ha ido dilatando hasta que llegó la hora de comparecer ante la justicia electoral.
Una segunda imputación por el delito de violencia política de género, entregó la concejala Diana González Arteaga, víctima, (infracción electoral muy grave), tipificada en una serie de agravios y acusaciones públicas de Zamora en su contra (artículo 279 numeral 14 y fundamentada en los numerales 1, 3, 6, 10, 11 y 12 del artículo 280 de la Ley Orgánica Electoral y de Organizaciones Políticas de la República del Ecuador, Código de la Democracia.
Se imponen multas de 21 a 70 salarios básicos unificados, destitución y/o suspensión de derechos de participación de 2 a 4 años. Se aplica específicamente a la violencia política de género, campaña anticipada y otras prohibiciones severas del proceso.
Dice el dicho: La justicia tarda pero llega. Los cuencanos cansados de los abusos de Zamora, al frente de la administración municipal, las ofensas a las autoridades nacionales y locales, con una prepotencia desaforada; los atropellos a la dignidad de las personas, sin distinción, sean hombres o mujeres; las amenazas a los organismos de control que han auditado procesos irregulares en contratos millonarios al margen de la ley, sin respetar leyes ni reglamentos, creyéndose el amo y señor de todos los poderes, el dueño de la verdad.
Dueño insuperable del récord con 18 indicios de responsabilidad penal, que le impuso la Contraloría General del Estado. Y, como si esto fuera poco, la Fiscalía allanó dos de sus viviendas y su despacho, por el presunto delito de enriquecimiento ilícito. (ocurre cuando un servidor público incrementa su patrimonio de manera injustificada, sin poder acreditar la procedencia legítima de sus bienes o ingresos, aprovechando su cargo. Constituye un delito de corrupción penado, que puede acarrear la destitución, inhabilitación y penas de prisión de 3 a 10 años según la legislación).
La ciudadanía está a la espera del pronunciamiento de la Fiscalía, una vez que concluya las investigaciones, luego de reunir todas las pruebas, de las comparecencias de los testigos y denunciantes, para saber si se le formula cargos penales. Nadie está por encima de la ley, la justicia tiene que actuar sin dejarse presionar ni intimidar, peor sobornar.
A mi nadie me gana, ha dicho con esa sobradez que lo caracteriza, con esa soberbia, con esos pujos de capataz de hacienda. Que la ciudad ha cambiado gracias a él, claro que ha cambiado, ha convertido el centro histórico en una gran mercado ambulante, ha sido cómplice de la destrucción del patrimonio cultural edificado; la inseguridad hace de las suyas, mientras vocifera que la seguridad de los cuencanos esa no es competencia municipal, pero recaudan mucho dinero (tasa de seguridad); claro que ha cambiado la ciudad, la delincuencia ha crecido sin control, la venta de drogas, la prostitución en el sector de la Chola Cuencana, el terminal terrestre, convertidas en zonas rojas. Dice que hay que agarrar a los ladrones, claro, a todos, incluídos los de cuello blanco, que arranchan todo lo que pueden. Dice que es naranja, pero todos sabemos que es rosa-do.