viernes, 25 de septiembre de 2026

 

Lo de Mocolí es el secreto peor guardado de los capos. El narcotráfico dejó hace mucho tiempo de ser solamente hombres armados transportando droga. El verdadero poder está en el entramado que permite que ese dinero entre a la economía, se lave, se multiplique y termine pareciendo legal. Los narcos necesitan empresas, testaferros, cuentas, propiedades, contratos y protección. Y cuando el crimen organizado logra penetrar las instituciones, requiere también funcionarios corruptos que miren hacia otro lado o trabajen para la red. La lucha contra el narcotráfico no puede comenzar cuando la Policía tumba una puerta. Tiene que empezar mucho antes. Por eso siempre insisto en preguntar: ¿Qué está haciendo la inteligencia del Estado? ¿Dónde estaban los controles de la UAFE? ¿Qué supervisión ejerce la Superintendencia de Compañías? ¿Y la Superintendencia de Bancos? ¿Qué está haciendo la justicia? La acción del Estado no puede ser únicamente reactiva. Tiene que ser preventiva. Hoy cayó una organización que, según las autoridades, operaba para el Cártel Jalisco Nueva Generación. Bien. Pero hay que seguir. Porque el 7 de enero de 2026 asesinaron a alias “Marino” en Mocolí, y su muerte dejó numerosas preguntas abiertas sobre bienes de lujo, compañías, relaciones con personajes públicos y personas de su entorno. Recuerden a los chicos Sambo y a las Narcobabies. ¿Cómo salieron del país sin complicaciones? ¿Quién los protege? Han pasado más de ocho meses. ¿Qué pasó con todas esas líneas de investigación? ¿Hasta dónde llegaron? ¿Quiénes fueron procesados? ¿Qué ocurrió con las empresas y el dinero? Y hay más. Vayan también por alias “Loco Ovidio”, Celso Oviedo Zambrano Casanova, prófugo desde 2016 y señalado por información policial como operador relacionado con esa organización criminal. Investiguen a qué uniformados y políticos está financiando y dónde mantiene las caletas de armas y dinero en Manabí. Vayan por el Clan Figueroa. Vayan por alias El Gringo. Vayan por todos.


 

Diario Expreso
#ANÁLISIS | ONU califica de ejecuciones extrajudiciales ataques de EE. UU. y Ecuador a pesqueros. Un informe documenta 68 ataques marítimos con 223 muertos sin pruebas previas de narcotráfico.