sábado, 24 de octubre de 2026

 LA CODICIA QUE DESTRUYE LA NATURALEZA, EL AGUA Y LA HISTORIA.


Paute, Kimsacocha y Río Blanco: tres escenarios de una misma amenaza.
La codicia humana parece no tener límites. Cuando el afán de lucro se impone sobre la naturaleza, cuando los intereses económicos prevalecen sobre el bienestar colectivo y cuando la historia se convierte en un estorbo para los negocios, estamos frente a una sociedad que camina peligrosamente hacia su propia destrucción.
En Paute, Kimsacocha y Río Blanco se manifiestan, de distintas maneras, las consecuencias de una misma mentalidad: explotar, construir y obtener beneficios económicos, aunque en el camino queden destruidos el paisaje, las fuentes de agua y el patrimonio que pertenece a todos.
PAUTE: ¿PROGRESO O NEGOCIO A COSTA DE LA NATURALEZA?

En el cantón Paute, un proyecto inmobiliario que, según la información que ha trascendido, contempla la construcción de un edificio de aproximadamente catorce pisos, con múltiples departamentos, amenaza con alterar el paisaje rural de una zona privilegiada por su belleza natural.
¿Es esto lo que entendemos por progreso? ¿Debemos aceptar que cualquier rincón de nuestro territorio termine convertido en una oportunidad para los negocios inmobiliarios, sin importar las consecuencias ambientales, paisajísticas y sociales?

Quienes promueven este tipo de proyectos deben responder preguntas elementales que no pueden despacharse con propaganda arquitectónica ni con promesas de modernidad.
¿De dónde saldrá el agua potable para abastecer a semejante edificación, si existen cuestionamientos sobre la capacidad del sistema de Paute para atender incluso las necesidades de su población actual?
¿Se han realizado estudios técnicos públicos que demuestren que existe disponibilidad suficiente de agua para los futuros residentes, sin perjudicar a los habitantes del cantón?

Y hay otra cuestión que merece una explicación seria: se habla de alrededor de cuarenta mil plantas que serían incorporadas a la edificación. Si esa cifra es correcta, ¿cuánta agua necesitarán para su mantenimiento? ¿De dónde procederá ese recurso? ¿Qué sistema de riego se utilizará? ¿Se ha evaluado su consumo en épocas de sequía?

No basta con llenar de plantas una construcción para convertirla en un ejemplo de ecología. La vegetación ornamental no puede utilizarse como maquillaje verde para ocultar los impactos de una obra que debe justificar su compatibilidad con el entorno.
La verdadera arquitectura ecológica comienza por respetar la capacidad del territorio, proteger el agua, preservar el paisaje y garantizar que el desarrollo no imponga sus costos a la comunidad.
Paute no puede convertirse en un simple escenario para inversiones ajenas a las necesidades de sus habitantes. El desarrollo debe mejorar la vida de la población, no comprometer sus recursos naturales ni sacrificar la identidad paisajística del cantón.

KIMSACOCHA Y RÍO BLANCO: EL ORO NO PUEDE VALER MÁS QUE EL AGUA

Mientras en Paute se debate la transformación del paisaje por intereses inmobiliarios, en Kimsacocha y Río Blanco la preocupación se concentra en los riesgos que la actividad minera puede representar para ecosistemas frágiles y fuentes hídricas fundamentales.
La pregunta es inevitable: ¿qué sentido tiene obtener riqueza mineral si para conseguirla ponemos en peligro el agua que necesitamos para vivir?
Los páramos no son terrenos baldíos a la espera de que alguien encuentre la manera de obtener ganancias. Son ecosistemas esenciales para la regulación hídrica, la conservación de la biodiversidad y el abastecimiento de agua para las poblaciones.

Sus lagunas, humedales, suelos y vegetación cumplen funciones que no pueden sustituirse fácilmente cuando resultan afectados. Por eso, cualquier intervención debe someterse a controles rigurosos, estudios independientes, transparencia y respeto a la legislación ambiental.
La riqueza de un territorio no puede medirse exclusivamente por los minerales que esconde su subsuelo. También está en el agua que fluye por sus ríos, en la vida que sostiene, en sus paisajes y en el derecho de las generaciones futuras a disfrutar de un ambiente sano.
Cuenca y los demás cantones del Azuay no pueden permanecer indiferentes ante las amenazas que pudieran comprometer sus fuentes hídricas. Defender el agua no es oponerse irracionalmente al desarrollo: es exigir que la economía respete las condiciones indispensables para la vida.

ZHUMIR: CUANDO UN ÁRBOL CENTENARIO SE CONVIERTE EN ESTORBO

Pero la destrucción de nuestro patrimonio natural no se limita a los grandes proyectos inmobiliarios o a las controversias mineras. También se manifiesta en actos que hieren nuestra memoria colectiva.
En Paute se produjo, según la historia que se ha dado a conocer, la tala de un centenario olivo que habría sido sembrado por don Gil Ramírez Dávalos, fundador de Cuenca, en terrenos de la antigua hacienda Zhumir.
Un árbol de semejante antigüedad no representa únicamente un conjunto de raíces, ramas y hojas. Es un testigo vivo del pasado, un elemento del paisaje y un símbolo de la continuidad histórica entre generaciones.

Su valor trasciende el precio de la madera o el espacio que ocupa. Forma parte de una memoria que ninguna nueva urbanización puede recuperar una vez destruida.
Según la denuncia, el árbol habría sido derribado porque su presencia obstaculizaba un proceso de lotización. Si esa fue efectivamente la razón, estamos ante un ejemplo doloroso de cómo el interés económico puede terminar imponiéndose sobre un bien de valor natural e histórico.
Y surge otra interrogante: ¿qué hicieron las instituciones llamadas a proteger ese patrimonio?
Se ha cuestionado la actuación del Ministerio de Agricultura y de las entidades competentes en materia ambiental, así como la del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural. Corresponde esclarecer qué protección legal tenía el árbol, qué autorizaciones existieron, qué informes se emitieron y si hubo alguna actuación institucional para impedir su desaparición.
No basta con que las instituciones existan sobre el papel. Su razón de ser es actuar cuando los bienes naturales, culturales e históricos están amenazados, no limitarse a contemplar las consecuencias una vez consumado el daño.
Al pie de esta nota publicamos una fotografía del árbol centenario mencionado, como testimonio gráfico de un patrimonio que, según la denuncia, se perdió y que ninguna declaración posterior podrá devolvernos.

¡BASTA DE CONFUNDIR EL NEGOCIO CON EL PROGRESO!

Un edificio puede levantarse en pocos años. Una urbanización puede extenderse sobre antiguas tierras rurales. Una explotación minera puede extraer riqueza del subsuelo. Pero un paisaje destruido, una fuente de agua contaminada o un árbol histórico derribado no se recuperan con discursos ni con campañas publicitarias.
El verdadero progreso exige responsabilidad. Exige planificación territorial, protección efectiva de las fuentes hídricas, respeto al patrimonio y autoridades capaces de poner límites cuando los intereses particulares amenazan el bienestar colectivo.
No se trata de impedir toda construcción ni de negar la necesidad de actividades económicas. Se trata de establecer una regla elemental: ningún negocio particular puede considerarse más importante que el agua, la naturaleza, la historia y el derecho de una comunidad a conservar su entorno.

Paute merece desarrollarse sin perder su paisaje. Cuenca merece proteger las fuentes que la abastecen. Kimsacocha y Río Blanco merecen que sus ecosistemas sean tratados con la seriedad que exige su importancia ambiental. Y nuestra historia merece algo más que homenajes tardíos a los bienes que dejamos destruir.
La codicia no puede seguir dictando el destino del Azuay.
Porque cuando el dinero se convierte en el único criterio para decidir qué se construye, qué se explota y qué se destruye, ya no estamos hablando de progreso: estamos hablando de una pérdida colectiva cuyo precio terminarán pagando todos.
EL OLIVO CENTENARIO DE ZHUMIR: UN TESTIGO DE LA HISTORIA QUE YA NO EXISTE
Esta fotografía histórica muestra el imponente árbol centenario de la antigua hacienda Zhumir, en Paute, que, según la inscripción de la propia imagen, fue sembrado por don Gil Ramírez Dávalos, fundador de Cuenca. Bajo su frondosa presencia posan varias personas, dejando un testimonio gráfico de un patrimonio natural e histórico que debió ser preservado.
Su desaparición constituye un motivo de reflexión y una pregunta que interpela a las autoridades y a la sociedad: ¿puede el interés por lotizar un terreno justificar la pérdida de un árbol que formaba parte de nuestra memoria histórica?


 HASTA LA VICTORIA SIEMPRE...


 


viernes, 23 de octubre de 2026

 Kléber Moreno Flor

 
Carlitos ahora se llama José Julio.


 TVN News

🆕️ #OpiniónPública La Caída de La Narco Comandante que Terminó Traicionada y Señalada por el Narco de Ecuador
La primera mujer en comandar la Policía Nacional del Ecuador terminó detenida en su propia casa, señalada de ser el escudo de la mafia albanesa dentro de la institución que ella misma dirigió. Le decían la madrina. Y si la fiscalía tiene razón, ese apodo lo ganó haciendo exactamente lo que hace una madrina, proteger a los suyos.
Solo que los suyos no eran los policías que tenía a cargo, eran otros. 40 años de carrera. La primera general de distrito en la historia de la institución, la primera en llegar a la comandancia. cuatro décadas subiendo, escalafón por escalafón, en las zonas más violentas del país. Y entonces asumió el mando del país con el peor momento de su historia en seguridad, con un albanés que ya llevaba más de una década moviendo cocaína hacia Europa y lavando millones en propiedades y porches pagados en efectivo, con una mafia que no usaba
sicarios, usaba abogados, empresas exportadoras y según la fiscalía, a alguien muy adentro de la policía que garantizaba que las investigaciones incómodas murieran antes de llegar a ningún lado.
Había un expediente, tenía nombres, rutas, fechas. Se llamaba León de Troya y justo cuando más apretaba, el equipo que lo construyó fue dispersado, los agentes trasladados y la causa archivada por falta de elementos.
Los elementos existían, los que los tenían ya no estaban. Lo que la fiscalía encontró después fue un audio. Cinco palabras que destruyeron 40 años de cohartada. A mí no me importa esto. ¿Quieren bajarle? Bájenle. Y cuando los propios subalternos de Varela se sentaron ante la fiscalía como testigos protegidos y admitieron todo, ella quedó sola en la punta del expediente, sin barrera, sin escudo, con el celular y la computadora ya en manos de los forenses.
Esto es lo que pasó adentro de la Policía Nacional del Ecuador y es peor de lo que cualquiera quería creer. Jueves 18 de diciembre de 2025. Antes del mediodía, cinco grupos tácticos se movieron al mismo tiempo en Pichincha y Manabi. No fue un allanamiento, fueron cinco, coordinados al segundo entre la Fiscalía General del Estado y la Policía Nacional. El objetivo era la cúpula.
En Pomaski, norte de Quito, los peritos de criminalística entraron a la casa de Taña Varela. La primera mujer en comandar la Policía Nacional del Ecuador fue detenida ahí en su propia residencia. Le incautaron el celular y la computadora, los mismos aparatos que ahora están en manos de los forenses.
Mientras eso pasaba en Quito, en Manabí el cerco se cerraba sobre el coronel José Luis Erazo, jefe del distrito policial de Manta. Lo detuvieron dentro de la propia jefatura en el aeropuerto Mariscal Sucre. Al mismo tiempo, interceptaron al excapitán Rodney Rengle. Estaba ahí en el terminal cuando lo pusieron bajo custodia.
Tres nombres, cinco allanamientos, un solo cargo central. Artículo 180 del Código Orgánico Integral Penal. Difusión de información de circulación restringida. En términos simples, alguien sacó documentos que eran secretos y los entregó a quien no debía tenerlos. Al día siguiente, viernes 19 de diciembre, la Corte Provincial de Pichincha instaló la audiencia de formulación de cargos.
La fiscal Mayira Soria fue directa, pidió prisión preventiva para los tres. El argumento fue concreto. Varela y los suyos conocen exactamente cómo opera el sistema de rastreo policial. Tienen recursos económicos para moverse y los registros migratorios muestran que los tres habían salido del país varias veces antes. Riesgo de fuga, dijo la fiscal alto...


 

El agua ya no alcanza dice la ONU: el mundo frente a una bancarrota hídrica global

Lagos, ríos y acuíferos se agotan a un ritmo alarmante. Esto significa la bancarrota hídrica global, según la ONU.


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El mundo ha entrado en una nueva etapa que los científicos ya no describen como una simple crisis, sino como una bancarrota hídrica global. Así lo advierte un reciente informe de la Universidad de las Naciones Unidas, que señala que la humanidad está utilizando el agua a un ritmo mucho mayor del que la naturaleza puede reponer.

A diferencia de una emergencia temporal, la bancarrota implica una condición estructural: incluso si se toman medidas de mitigación, muchas regiones deberán adaptarse a vivir con menos agua de forma permanente.

cráter de agua subterránea en área de cultivo
El 50 % de los grandes lagos del mundo han perdido agua desde principios de los años 90. Foto: cortesía Instituto para el Agua, el Medio Ambiente y la Salud de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU-INWEH)

¿Qué significa exactamente “bancarrota hídrica”?

El concepto funciona de forma similar a una economía personal en números rojos. La naturaleza aporta “ingresos” de agua mediante la lluvia, la nieve y el deshielo, pero el planeta está gastando más de lo que recibe.

La sobreexplotación de ríos, lagos, humedales y acuíferos subterráneos —sumada al aumento de temperaturas y sequías provocado por el cambio climático— ha creado un déficit hídrico que sigue creciendo.

El resultado ya es visible: cuerpos de agua que se encogen, acuíferos en declive, terrenos que se hunden y un avance acelerado de la desertificación.

Según el informe Global Water Bankruptcy: Living Beyond Our Hydrological Means in the Post-Crisis Era, el mundo ha entrado en una etapa post-crisis en la que la sobreexplotación y la degradación de los sistemas hídricos han provocado pérdidas irreversibles del capital natural que sostiene el agua. México y Estados Unidos figuran entre los países donde este fenómeno ya es visible, con impactos estructurales en regiones como el suroeste estadounidense y el norte mexicano.


Las cifras que confirman el colapso

Los datos del informe son contundentes:

  • Más del 50 % de los grandes lagos del planeta ha perdido agua desde 1990
  • El 70 % de los principales acuíferos está en declive a largo plazo
  • Una superficie de humedales casi del tamaño de la Unión Europea ha desaparecido en 50 años
  • Los glaciares han perdido alrededor del 30 % de su volumen desde 1970

Incluso en regiones con relativa abundancia, la contaminación reduce la cantidad de agua apta para consumo humano.


Ciudades al límite y regiones en riesgo

La bancarrota hídrica ya no es una advertencia futura. Sus efectos se sienten hoy en distintas partes del mundo:

  • Kabul podría convertirse en la primera ciudad moderna en quedarse sin agua
  • Ciudad de México se hunde hasta 50 centímetros al año por la sobreexplotación de su acuífero
  • El río Colorado, en Estados Unidos, enfrenta disputas constantes por un caudal cada vez menor
  • Oriente Medio y el norte de África viven un estrés hídrico extremo
  • Regiones del sur de Asia dependen de acuíferos que se agotan rápidamente

Según los expertos, muchos acuerdos de distribución del agua se basan en condiciones climáticas que ya no existen.


Un problema humano, no solo ambiental

Las consecuencias no son solo ecológicas. Se estima que casi 4 mil millones de personas enfrentan escasez de agua durante al menos un mes al año.

Aun así, el informe advierte que en muchas regiones el agua sigue tratándose como un recurso infinito, permitiendo el crecimiento urbano y agrícola sin considerar los límites reales del entorno.

“El sistema parece funcionar… hasta que deja de hacerlo”, alertan los investigadores.


¿Qué se puede hacer ante la bancarrota hídrica?

Reconocer la gravedad del problema permite cambiar el enfoque: pasar de respuestas de emergencia a estrategias de largo plazo. Entre las principales acciones propuestas destacan:

  • Transformar la agricultura, el mayor consumidor de agua del mundo
  • Implementar sistemas de riego más eficientes
  • Mejorar el monitoreo hídrico con inteligencia artificial y sensores remotos
  • Reducir la contaminación del agua
  • Proteger humedales y acuíferos subterráneos

Limitar el calentamiento global también será clave para frenar el deterioro del ciclo del agua.


Un recurso que puede unir en un mundo fragmentado

Pese al panorama alarmante, los autores del informe destacan un punto de esperanza: el agua es un tema que trasciende fronteras políticas y puede convertirse en un puente de cooperación global.

Reconocer la bancarrota hídrica no significa resignarse, sino aceptar la realidad para tomar decisiones difíciles que protejan a las personas, las economías y los ecosistemas antes de que el déficit sea irreversible.