HERMOSA DE FUENTES Y FLORES…Y LA DE GALAS VESTIDA…?
René Cardoso Segarra.
Cuenca es la ciudad que se la irrespeta a diario. Las autoridades llamadas a defenderla, no han demostrado ser cultas y sensibles a la historia. Al contrario, son permisivas de pecados mortales urbanos.
El llamado centro histórico va convirtiéndose en caparazón de fachadas, sus interiores están vacíos de alma, han sido convertidos en bodegas o parqueaderos.
Y ese brusco cambio urbano también se ve en la acelerada construcción de mamotretos de acero y vidrio, muchos de ellos sin respetar paisajes históricos, alterando irreversiblemente su volumetría tradicional y perspectivas como ahora ocurre en el Medio Ejido y su corazón y eje central, la avenida Solano, en donde constructoras han anunciado, con boato, nuevos conjuntos de edificios, uno de ellos en las propias narices del legendario colegio Benigno Malo.
Ese armonioso rostro primigenio de la ciudad, con arquitecturas de proporciones humanas, que un tiempo fue el atractivo de propios y extraños, ahora es casi irreconocible, agoniza, se le pierde todos los días con pleno conocimiento de las autoridades municipales y de un INPC que ya nadie conoce para qué diablos sirve.
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