martes, 25 de septiembre de 2018

Caso Balda: Correa es acusado por Fiscalía de ser autor del delito de asociación ilícita

16:26

El fiscal general Paúl Pérez presentó la tarde de hoy un dictamen acusatorio en contra del expresidente Rafael Correa, el exsecretario nacional de Inteligencia Pablo Romero y los exagentes de la Senain Diana Falcón y Raúl Chicaiza. Foto archivo API.
Redacción QUITO
El fiscal general Paúl Pérez presentó la tarde de hoy un dictamen acusatorio en contra del expresidente Rafael Correa, el exsecretario nacional de Inteligencia Pablo Romero y los exagentes de la Senain Diana Falcón y Raúl Chicaiza.
Les acusa de ser autores del delito de asociación ilícita con el fin del secuestro del político Fernando Balda, hecho que ocurrió el 13 de agosto de 2012, en Bogotá, Colombia. 
A las 14:05 se reinstaló la audiencia preparatoria de juicio en contra de los cuatro procesados. Primero la jueza resolvió declarar válido el proceso, después de que en la mañana se escucharon las réplicas del acusador particular y de la Fiscalía sobre presuntos vicios del procesado expuestos por el abogado de Correa el pasado viernes.
La jueza de la Corte Nacional de Justicia Daniella Camacho señaló que los argumentos presentados por la defensa del expresidente no eran procedentes, por lo que se continuaba con la audiencia. 
Tras esa resolución, el fiscal tomó la palabra y comenzó su exposición indicando que acusaba a cada uno de los procesados de ser autores del delito, para después presentar los elementos de convicción que tiene contra cada uno y que se encuentran en el expediente de 105 cuerpos. 
Así, presentó 28 elementos de convicción en contra de Correa que determinarían su responsabilidad en el cometimiento del delito al haber sido el que dio la orden de "traer a como dé lugar" a Balda desde territorio colombiano. Este pedido, según Pérez, fue motivado por la denuncia presentada por un ciudadano en contra de Correa por un supuesto acoso sexual, en el caso denominado 'Mameluco', lo cual habría molestado el exmandatario, tras lo cual habría ordenado el seguimiento a Balda y después que se le trajera a territorio ecuatoriano.
Esto se comprobaría según la Fiscalía con las versiones rendidas por exfuncionarios de la Secretaría Nacional de Inteligencia, de la Dirección General de Inteligencia y de la Presidencia. Igualmente, con pericias realizadas, como de la cadena de mando, audios de conversaciones entre los exagentes y Pablo Romero, entre otros. 
Así, determinó que se hizo un seguimiento a Balda ordenado por Correa, que se utilizaron varias instituciones para traer al exasambleísta a Ecuador y que "la que terminó prosperando fue la de la Senain", entidad que se constituyó, según Pérez, en "una policía política". 
El fiscal continuó con la presentación de elementos de convicción en contra de Romero. Hasta las 16:00 continuaba enlistando la información que tiene en contra de los procesados.

Caso Balda: Correa ahora sí se siente perdido

  en Conexiones4P/Elenfoque  por 
El proceso en contra de Rafael Correa por el secuestro a Fernando Balda cobró hoy un giro inesperado: apenas comenzó la audiencia preparatoria de juicio –es decir cuando la jueza evalúa si hay elementos suficientes para procesar al ex presidente por la autoría intelectual del secuestro– el abogado de Balda, Felipe Rodríguez, lanzó la bomba: Diana Falcón, la ex agente de inteligencia que participó en el secuestro en Bogotá fue visitada la víspera en la cárcel 4 por la asambleísta Sofía Espín y por Diana Cadena, asistente Cuapolicán Ochoa, abogado de Correa.
A partir de ahí, la audiencia cambió. El abogado de Balda y los otros sujetos procesales que estaban en la sala, lucían peturbados por la noticia. Luego, durante un receso declarado por la jueza Camacho, fue el mismo Fernando Balda quien dio más detalles de la denuncia. Según él, le ofrecieron a Diana Cadena protección de las Naciones Unidas en el caso de que se retracte de todo lo que ha dicho. Ella se ha declarado culpable de coordinar el secuestro en Bogotá.  Ella y el otro ex agente Raúl Chicaiza, son las dos piezas clave en el proceso. Los dos se han confesado autores del delito y han dicho que cumplían órdenes superiores que salían de la Secretaría Nacional de Inteligencia y de la Presidencia de la República. Sin ese testimonio, Correa podría respirar un poco más tranquilo.

Según Balda, Cadena es una operadora correísta que trabaja con Ochoa y tiene muchos vínculos políticos con el asambleísta Virgilio Hernández que también estaba en la sala. Incluso mostró fotos suyas. El caso se complicó para la defensa de Correa porque la asambleísta Espín reconoció en la Asamblea haber visitado a Falcón en la cárcel. Arguyó haberlo hecho por simple preocupación por sus derechos humanos.
Luego de la denuncia de Balda se presentó ante la prensa el abogado Caupolicán Ochoa. En una sobresaltada rueda de prensa, él no negó que Yadira Cadena, su asistente, hubiera ido a la cárcel a visitar a Diana Falcón. Ochoa llegó a preguntarse dónde están los movimientos que defienden los derechos humanos de las mujeres para que vayan a proteger a Falcón que, según él, ha sido sometida a una presión de los abogados de Balda y de la Fiscalía para declararse culpable. Ochoa no quiso reconocer que Paredes trabaja con su estudio jurídico pero cuando los periodistas prácticamente lo encerraron para que conteste la pregunta se limitó a decir que Cadena, “no tiene una relación de dependencia conmigo”. La declaración de Ochoa se produjo luego de que casi todos los periodistas habían visto a Cadena en la sala, junto al sitio donde el abogado de Correa estaba sentado.
CAUPOLICÁN OCHOA EN SU RUEDA DE PRENSA / FOTO: 4P
El momento más intenso del escándalo se produjo cuando habló el abogado de Falcón, Diego Chimbo. Visiblemente afectado, dio más detalles que, según él, le compartió la propia Falcón. Espín y Cadena le dijeron a la ex agente que si se retracta y dice que mintió durante todo el proceso, ellas le podían garantizar una protección de las Naciones Unidas y un asilo en Bélgica. Chimbo dijo que los ofrecimientos de Espín y Cadena son falsas pues ni las Naciones Unidas pueden dar protección ni ellas podían ofrecer asilo en Bélgica, donde vive Correa.
Chimbo dijo que era evidente el intento de fraude procesal por parte de Espín y Cadena y que pondrá una demanda en contra de ellas. “Se está tratando de presionar y de engañar a mi defendida”, dijo Chimbo quien aseguró asimismo que su otro defendido, el ex agente Raúl Chicaiza, también ha recibido ofertas por parte de operadores del correísmo para que cambie de posición dentro del proceso.
 Según el abogado de Balda y de Falcón, lo ocurrido es una grave intromisión de la defensa de Correa en el proceso por lo que dijeron la Fiscalía debería actuar. Tanto Felipe Rodríguez como Diego Chimbo dijeron que resultaba muy extraño que la defensa de Correa se interese en los derechos humanos de Falcón precisamente cuando faltaba un día para la audiencia y no durante los meses del proceso en los cuales ha estado en la cárcel.
La noticia que se destapó en la audiencia sin duda expresa la angustia por la que atraviesa la defensa de Correa. Sin argumentos para sostener la inocencia del ex presidente, que significaría que ni supo ni participó en el diseño del operativo, sus abogados se han limitado a tratar de anular el juicio o poner trabas formales como decir que el fiscal Pérez Reina no tiene nombramiento o que la jueza Camacho no es competente por ser parcial.
La única forma en que el proceso diera un cambio radical a favor de Correa sería que tanto Falcón como Chicaiza cambien de posición. Ellos han decidido acogerse a un proceso de colaboración con la Fiscalía admitiendo su participación en el caso y dando toda la información que tienen. Es precisamente su versión la que tiene a Correa tan comprometido en el caso.

Prohibido recordar

  en Columnistas/Influencers4P  por 
El mantra de la última década fue “prohibido olvidar”. Con ese imperativo se nos hacía revivir cada sábado, cada lunes, o cada momento que le convenía al expresidente y sus seguidores, los errores, desaciertos, o malos manejos del pasado –muchas veces de manera exagerada– para tapar los problemas reales que existían y que no se querían tratar o para distraer la atención del público ante el destape de corrupciones en su gobierno. Tan exitoso fue en su doctrina, que hoy nos es imposible olvidar los errores, desaciertos y malos manejos de la década pasada. Los revivimos cada vez que sale a la luz un nuevo escándalo, cada vez que alguno de sus seguidores insiste en reclamar justicia por los mismos abusos que ellos cometieron cuando estaban en el poder, o cada vez que los escuchamos defender lo indefendible. La persistencia de la memoria a la que tanto apeló el expresidente es ahora su peor enemiga.
Pero, aunque recordar es importante, y la construcción de memoria colectiva es un ejercicio fundamental en la construcción de una sociedad, pues es a partir de esta que construimos historia, el ejercicio de la misma en negativo; esto es, olvidar, es igual de importante como herramienta de sanidad. En este tema, como en muchas otras cosas, los romanos tenían muy claro como proceder.
Inteligentes estadistas que eran, los romanos construyeron una rica historia imperial de triunfos alrededor de millares de monumentos que elevaban sus conquistas al nivel de eventos divinos. Así, para fines de propaganda, las victorias de sus líderes y notables no eran simples eventos políticos o militares sino la manifestación de la voluntad de los dioses. El gran premio para un emperador, general o senador, no eran las riquezas, sino el monumento: aquel objeto por medio del cual su nombre se perpetuaría y por medio del cual pasaría de ser un individuo a un eslabón visible en la construcción histórica del imperio.
Aunque Roma y Ecuador son diametralmente distintos en su esencia las motivaciones de los políticos, hace dos mil años y hoy, son bastante parecidas: el control de las masas, la influencia y el ejercicio del poder, son tareas que buscan más la recompensa a partir de ocupar un espacio en la memoria colectiva que aquella de tipo económico. Amén de esto, siempre ha habido quienes, abusando de su lugar de privilegio como líderes del pueblo, han robado, perseguido, manipulado y al hacerlo se han convertido en enemigos del pueblo
Cuando un individuo atentaba contra Roma, esto es, contra el pueblo de Roma, el precio que debía pagar era ser borrado de la memoria colectiva. Para esto, el Senado emitía un decreto conocido como la damnatio memoriae, literalmente, la condena de la memoria. Una vez decretada esta condena, todas las inscripciones, monumentos, monedas, y demás objetos que llevaran el nombre o imagen del condenado eran borradas, destruidas, o fundidas. En algunos casos inclusive el uso mismo de su nombre quedaba prohibido. Independientemente del poder que hubiera ejercido, de la influencia que hubiera tenido o del rango social del que hubiera disfrutado, una vez condenado, este individuo cesaba de existir en todos los planos.
El daño que nos han hecho los políticos, no solo de la década pasada sino de todas las décadas, ha sido el revivir constantemente el recuerdo del fallo, no nuestro, sino el de ellos mismos como líderes elegidos para llevarnos a la mejora como sociedad. Vivimos las pugnas políticas como si fueran nuestras y gran parte de nuestros días son gastados discutiéndolas como si fueran algo más que una realidad inventada para vivir del sector productivo. Tan convincentes son sus emotivos discursos que nos envuelven alrededor de ideologías que no hacen más que dividir, enemistar, irrespetar. ¿Qué sucedería si a todos ellos les aplicáramos una herramienta similar al damnatio memoriae?
Imaginémonos por un momento como sería el día si ninguno de nosotros leyera a, o sobre, el Mashi y sus seguidores. Imaginémonos por un momento que sucedería si todos lo bloqueáramos del twitter, el Facebook, si los temas concernientes a él y a todos los que vinieron antes, no fueran discutidos en absoluto ni en el periódico ni las noticias ni en ningún otro espacio. Efectivamente, el Mashi cesaría de existir y tanto él quedaría aislado por completo de nosotros como nosotros de él. Qué mayor castigo para una persona que se ha alimentado de la atención del público por un gran porcentaje de su vida adulta, que ser olvidado.
Ojo, no hablo de que ni él ni tanto otro corrupto quede impune, o de que caigamos en los mismos errores del pasado por no haber aprendido de los mismos. Hablo de que el proceso de la justicia que pueda haber contra todos ellos se lleve como con otros ciudadanos que transgreden las leyes y no salen en las noticias. Hablo de dar vuelta a la página por completo en el ámbito social para poder sanar el trauma que ha sido para el sector productivo una década de ataques constantes, de ser llamado traidor, de ser escaneado en público todas las semanas como parte del teatro político del mayor caretuco de la historia ecuatoriana. Hablo de expurgar nuestra memoria colectiva de la persistencia del trauma de la corrupción como ejercicio de madurez social.
Jorge Gómez Tejada es Director de Estrategia, Desarrollo Universitario de la USFQ.
No mirar solamente atrás
¿Es cierto que antes en el país se vivía en paz? ¿Que las cosas de la vida eran más humanas, más sencillamente seguras? ¿Que chicas y muchachos eran más sanos, que no fumaban marihuana ni base ni droga alguna? ¿Qué los hijos eran todos respetuosos y obedientes, que la autoridad paterna era ciertamente autoridad?
24 de septiembre del 2018
POR: Rodrigo Tenorio Ambrossi
Doctor en Psicología Clínica, licenciado en filosofía y escritor.
Difícil entender cómo el pre-sidente Moreno podría estar total-mente fuera del correísmo si en su entorno hay quienes, sotto-voce, aun rezan a su ídolo".
Antes, el país no era tan violento como ahora. Antes se respiraba un aire de paz, más aun, se vivía la paz. Antes. La población no era o, por lo menos, no parecía ser tan violenta como ahora, hoy nadie está seguro en ninguna parte, ni siquiera en su propia casa. Hoy estamos completamente desprotegidos. Lo dicen y lo repiten a porrillo, absolutamente convencidos de que se trata de una verdad incuestionable. Antes nadie mataba a nadie por quítame esas pajas. Hoy se asesina casi por deporte.
¿Es cierto que antes en el país se vivía en paz? ¿Que las cosas de la vida eran más humanas, más sencillamente seguras? ¿Que chicas y muchachos eran más sanos, que no fumaban marihuana ni base ni droga alguna? ¿Qué los hijos eran todos respetuosos y obedientes, que la autoridad paterna era ciertamente autoridad? ¿Sabían antes los padres en dónde estaban sus hijos y qué hacían? ¿Que había unidad familia pues las parejas se casaban porque realmente se amaban porque el matrimonio no era un pasatiempo ni solo una fiesta de bodas como ahora?
Antes las autoridades públicas eran honradas. Se podía confiar en ellas porque se dedicaban a realizar obras con el poco dinero con que contaban los ministerios, las alcaldías, los gobernadores. No pensaban, como ahora, en enriquecerse lo más pronto posible. Porque ahora lo primero que hacen ahora es robar, estafar e irse fuera del país con el santo y la limosna. Antes quienes ejercían el poder no eran corruptos como ahora. Antes no había alcaldes, gobernadores, ministros, vicepresidentes, presidentes acusados de corrupción. Los funcionarios públicos eran honorable de verdad y no de mentira como ahora.
¿Cuál es ese antes? Un mito pues carece de fecha y de historia, un relato mal contado, una historia en la que propositivamente se han suprimido todos aquellos párrafos que tienen que ver con la maldad, la corrupción, la violencia, el odio. Con frecuencia, los juicios sociales y políticos se sostienen, a sabiendas, en aquello de que cualquiera tiempo pasado fue mejor. Así se pretende negar la historia sustituyéndola con falacias.
“Con tal de que haga obra, no importa que robe.” Expresión eminentemente cruel producida desde una fatalidad social e histórica asumida como una suerte de paracaídas salvador en la debacle moral que ha caracterizado la política, la nuestra, esa que nunca se ha cansado de llenarse la boca con la rimbombancia de las enunciaciones de marras. Esa misma que siempre ha terminado ocultando, incluso tras velos de virtud, toda clase de corrupciones y de corruptos de todos los tiempos. De Velasco Ibarra se alababa su honradez, se decía hasta el cansancio que él nunca robó un centavo la prueba es que murió prácticamente en la indigencia. Pero sus ministros regresaban a casa con los bolsillos llenos. ¿Es eso honradez política? Yo no he robado nada, que me busquen, proclama Correa, mientras sus ministros y altos funcionaron huyen del país y otros, como excepción, ya están en la cárcel.
Hoy como ayer. Mañana como hoy. Y siempre igual. Jorge Manrique no se refería a la política sino a los sentidos, a veces huecos y dolorosos, de la vida con los que se pretende negar la realidad que a veces es cruel. Pero sus versos se tornan actuales cuando se mira lo que acontece en los procesos políticos y sociales del país atravesados y sostenidos por la corrupción que gobernó en la década correísta y que, por desgracia, no se ha convertido en pura historia. ¿Por qué el presidente Moreno no se ha descorreizado totalmente para permitir que lo corrupto de su antecesor se margine de su propia gestión política? ¿Por qué no lo hace para permitir que el país termine de salir de ese inmenso hueco oscuro al que lo arrojaron Correa y sus patrañas?
Porque ya no bastan las enunciaciones. Ya no son suficientes los relatos oficiales para que el país dé un giro consistentemente cierto hacia la honorabilidad, la verdad y la justicia. De hecho, hay un halo de incertidumbre que se cierne sobre la conciencia política del país. Porque sencillamente, no resulta fácil ni lógico sostener esa supuesta descorreización cuando se trabaja con quienes fueron ojos, miradas, boca, discursos, manos y obras del expresidente. De un expresidente que finalmente empieza a ser involucrado en crímenes, en asesinatos, en la más grande de las corrupciones de que tenga memoria el país. ¿Cómo trabajar con quienes fueron sus ojos y sus manos, su eco y las huellas de sus pisadas?
¿En dónde estuvieron, qué hacían, de qué hablaban, qué miraban, qué callaban, de qué se olvidaban los correístas que ahora manejan el país? ¿En qué consiste ser cómplice y encubridor? Duele ver cómo la viuda del general Gabela transita prácticamente sola el laberinto de la corrupción, de la ignominia y de la crueldad, el laberinto correísta de la justicia que hará todo lo habido y por haber para que no aparezcan los verdaderos asesinos. ¿Acaso no están en el gobierno algunos que conocieron el informe total del perito, ese informe que fuera propositivamente mutilado para proteger a los culpables?
Ese es el laberinto previamente diseñado y construido por el correísmo. El correísmo es una obra macabra diseñada y minuciosamente construida por Correa y los suyos. Difícil entender cómo el presidente Moreno podría estar totalmente fuera del correísmo si en su entorno hay quienes, sottovoce, aun rezan a su ídolo.
La alegación de defensa de Correa de que no son competentes los jueces ecuatorianos para conocer el caso de secuestro a Balda y asociación ilícita, es tan fácilmente rebatible. 1. En caso de graves violaciones a DDHH (secuestro) siempre existió jurisdicción ampliada Art 188 CPP
*CON CORREA O CON MORENO, LOS VERDES SIGUEN PENSANDO EN ETERNIZARSE EN EL GOBIERNO DEL ECUADOR
Ahora, el promotor del tranvía de Cuenca, dice que quiere que Moreno siga siendo presidente.
¿Será que le necesita al cuántico para seguir escondiendo el fracaso de la mayor estafa en la historia de esta ciudad?
*(Escuche lo que dice Granda y la sorpresa de Andrés Carrión al oír semejante propuesta. - En la publicación anterior a esta-.)
2018-09-24