¿QUÉ PASA CUANDO EL BARCO EMPIEZA A HUNDIRSE?
Por Jaime Cedillo F.
La mayoría de concejales alzamanos, se pasaron más de tres años, ciegos, sordos y mudos, obedeciendo las órdenes del mayordomo de la hacienda municipal. Ahora que el mandamás cayó en desgracia, asoman para tratar de aparentar que cumplen con sus deberes de legisladores y fiscalizadores, de una gestión que causó daños irreparables a la buena imagen de la ciudad de Cuenca.
La mayoría de concejales alzamanos, también son responsables por omisión, porque cuando debieron actuar para frenar la desaforada corrupción, no lo hicieron, a cambio recibíeron prebendas, cargos y contratos para familiares, agnados y cognados, viajes de placer al exterior con fondos de la ciudad, pasajes aéreos, viáticos, gastos de representación, y todo lo inmoral e ilegal era posible, porque así compraba las conciencias el moribundo politiquero, otrora todopoderoso, el amo y señor del equipazo.
Bailaban y empinaban el codo a placer, en las interminables parrandas que armaban para celebrar los contratos direccionados, los desvíos de los sagrados dineros de los cuencanos; aplaudían a rabiar, zapateaban con euforia en plazas, parques y calles, donde se instalaba (Sodoma y Gomorra).
Ahora, se presentan con caras de compungidos, admirados, mostrando remordimiento, tratando de lavar sus caras y manos de lo que debieron hacer y no lo hicieron, creyendo que el pueblo es desmemoriado, que se ha olvidado del triste y pobre papel que han cumplido en el seno del Concejo Cantonal de Cuenca, donde han pasado sin pena ni gloria. He dicho.
"Mucha gente, especialmente la ignorante, desea castigarte por decir la verdad, por ser correcto".
El Observador
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