¡ESCÁNDALO QUE LA PERSIGUE! Gabriela Rivadeneira, salpicada por el Caso Sobornos.
El Caso Sobornos 2012-2016 destapó una de las tramas de corrupción más escandalosas de Ecuador: millones en sobornos y aportes ilegales de empresas como Odebrecht a cambio de contratos millonarios durante el gobierno de Rafael Correa. La Fiscalía presentó pruebas demoledoras —audios, correos y la famosa “Arroz Verde”— que revelaron cómo altos funcionarios habrían cobrado fortunas por facilitar negocios turbios, dejando al país con una herida de desconfianza que aún sangra.
Gabriela Rivadeneira, poderosa presidenta de la Asamblea en esa época, quedó envuelta en las sombras de la investigación. Aunque no fue condenada como Correa, Glas o Mera (quienes cayeron con 8 años de cárcel), su nombre apareció ligado a contribuciones políticas dudosas y posibles irregularidades en la fiscalización legislativa. El escándalo la obligó a defenderse, pero el daño fue irreversible: su imagen quedó marcada para siempre por esa red de cohecho que muchos llaman el mayor saqueo institucional del correísmo.
Hoy, pese a que no hay sentencia firme en su contra —lo que el correísmo denuncia como “lawfare”—, el hedor del Caso Sobornos regresa cada vez que Rivadeneira sube al ring político. Sus críticos la acusan de hipocresía al atacar la “corrupción” ajena mientras ella misma escapó de una condena que pudo haberla hundido.
El fantasma de los sobornos sigue persiguiéndola como una sombra imposible de borrar.
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