lunes, 29 de diciembre de 2025

 IMPOSIBLE TAPAR EL CHÉRNOBIL AMAZÓNICO CON ARBITRAJES

O como el caso Chevron- Texaco pone al mundo patas arriba

Por Alberto Acosta

Celebrar una derrota como que fuera un triunfo resulta aberrante. Eso acaba de suceder en tierras ecuatoriales. El gobierno de Daniel Noboa y la Procuraduría General del Estado festejaron como un éxito que el Estado ecuatoriano solo tenga que pagar 220 millones de dólares a la petrolera Chevron, heredera de la Texaco. La aspiración de la transnacional era obtener unos 3,3 mil millones de dólares a través de un nuevo arbitraje internacional. Es cierto que ese monto se redujo considerablemente. Mas ese no es el punto: la petrolera fue sentenciado en Ecuador a pagar por lo menos 9,5 mil millones de dólares por los inocultables destrozos -documentadamente demostrados- que ocasionó en la Amazonía.

Ese hecho es el punto de partida o al menos debería serlo, entendiendo que las víctimas -representadas por el Estado ecuatoriano- no tienen que pagar nada... al contrario, es la petrolera la que tiene asumir la reparación y la restauración de los daños provocados.

La magnitud del desastre ambiental dejado por Texaco ha llevado incluso a que se lo describa como una de las mayores catástrofes ambientales asociadas a la actividad petrolera, como se reconoció en The New York Times. El legado de contaminación y destrucción ecológica configura un verdadero Chernóbil amazónico. De hecho, entre 1964 y 1992, Texaco, responsable directa de todas las operaciones en su concesión, utilizó inclusive prácticas de perforación y eliminación de desechos prohibidas desde 1939 en el estado de Texas.

Aparte de los estragos ambientales, las afectaciones humanas fueron brutales. Desaparecieron pueblos originarios como los tetete y sansahuari. Se produjeron crueles impactos a la salud, la alimentación, la territorialidad, la dignidad y la cultura de los pueblos siona, secoya, cofán, kichwa y waorani; así como, a la vida de las comunidades de colonos.

La inoperancia y hasta complicidad del Estado han impedido que la transnacional indemnice a las comunidades afectadas y restaure los destrozos a la Naturaleza. En síntesis, más allá de las discusiones jurídicas, lo de fondo es el inocultable desastre social y ambiental causado por Texaco, hoy Chevron-Texaco, durante su operación en la Amazonía ecuatoriana.

Como consecuencia de tanta depredación se abrió la puerta a un largo proceso de litigios liderados, en una lucha incansable, por los pueblos y las comunidades de colonos afectados. Luego de recabar evidencias del desastre socio-ambiental, que acabamos de enunciar, el 3 de noviembre de 1993 un grupo de 88 indígenas y colonos presentaron una primera demanda en contra de Texaco en la corte de White Plains en Nueva York (donde se ubicaba la sede de la petrolera) en representación de 30 mil habitantes de la Amazonía afectados por las actividades de la empresa. Si bien en un inicio se aceptó la competencia para que la corte del Distrito Sur de Nueva York conozca la demanda, la presión de Texaco logró que en el 2002 se rechace la jurisdicción en los Estados Unidos; sin embargo, la Corte de Nueva York dictaminó que la empresa se someta a las cortes ecuatorianas y cumpla la sentencia que éstas emitan.

En 1995, buscando evitar dicho juicio, Texaco realizó una supuesta “remediación ambiental” de apenas 40 millones de dólares, con la que apenas se cubrió con tierra un 16% de las 916 piscinas que la petrolera dejó abandonadas. Tal “remediación”, realizada bajo un “Contrato para la ejecución de trabajos de reparación medioambiental y liberación de obligaciones, responsabilidades y demandas” fue aceptada por el gobierno, al punto que en 1998 se suscribió un acta final de entrega con la cual el Estado liberaba de responsabilidades a Texaco. Y desde entonces, casi sin excepción, la norma fue la postura cómplice de los gobernantes y de varias instituciones del Estado ecuatoriano.

Años más tarde, el 14 de febrero de 2011 la Corte Superior de Nueva Loja falló a favor de los demandantes y condenó a Chevron a pagar 9.500 millones de dólares, montó que se debía duplicar si Chevron no pedía disculpas a las dos semanas de conocerse el fallo (cosa que la petrolera no hizo). Tal fallo incluía la obligación de embargar los bienes que la Chevron llegara a mantener en el Ecuador e inclusive fuera del país… algo que se intentó, pero fracasó en el Ecuador, como veremos a continuación, y en el exterior inclusive por la complicidad con la Chevron de otros gobiernos, tal como sucedió en Canadá y Brasil, inclusive en Argentina durante el gobierno progresista de Cristina Kirchner.

Desde entonces, Chevron desató una campaña -cargada muchas veces de infundios y desinformaciones- buscando embarrar la sentencia acusándola de fraude procesal; argumentos asumidos a pie juntillas por los defensores criollos de los intereses transnacionales; defensores que no tienen empacho alguno en construir una lectura sesgada acusando del actual fallo a Rafael Correa de ser el responsable de la derrota en el arbitraje… por haber organizado en su gobierno la campaña la Mano Sucia de Chevron, justo después de haber dispuesto la explotación del petróleo en el Yasuni-ITT en agosto del 2013. Vale mencionar que en el laudo arbitral no se han encontrado afirmaciones de interferencia política en el juicio cuestionado por Texaco. Es más, el laudo arbitral parte de los documentos suscritos por el Estado y Texaco en los años 90, en los gobiernos de Sixto Durán Ballén y Jamil Mahuad.

Lo que pretenden los felipillos al servicio de los intereses transnacionales es proteger al capital extranjero, procurando, en este caso concreto, que se ignore olímpicamente los brutales destrozos que cometió la Chevrón-Texaco y por cierto las acciones y omisiones cómplices de anteriores y posteriores gobernantes. Y todo para mantener una imagen favorable a las inversiones extranjeras.

Vale la pena recordar que, en el año 2016, durante el gobierno de Correa, en uno de los arbitrajes en contra del Estado, se dispuso el pago a la transnacional de 112 millones (96 millones de la indemnización y 16 millones de intereses). Ese dinero no llegó a los afectados, puesto que el gobierno presionó a los afectados por Chevron para que levanten una orden de embargo sobre los recursos de la petrolera en Ecuador; recursos que legalmente les correspondía. Recurriendo al peregrino argumento de evitar que Chevron “quiebre” al país, afectando las negociaciones financieras internacionales, el gobierno evitó el embargo y pudo colocar 2 mil millones de dólares en bonos soberanos en el mercado.

Recordemos que no cumplir la disposición judicial del 2011, creo el año 2016 un grave precedente: el Estado al no viabilizar el embargo aceptó el proceso de arbitraje, aún cuando la Constitución de Montecristi -vigente desde el 2008: artículo 422- prohíbe estas instancias de arbitraje internacional; prohibición que ha sido ratificada en dos ocasiones en las consultas populares de abril del 2024 y de noviembre del 2025, cabría anotar.

No cumplir con la sentencia del 2011 apuntaló, una vez más, una aberración jurídica: recordemos que Texaco concluyó sus actividades en el año 1992 y que el Tratado Bilateral de Inversiones con Estados Unidos, firmado en 1993, entró en vigencia desde 1997. De hecho, los arbitrajes derivados de dicho tratado, en la práctica, han servido para que Texaco no cumpla con sus obligaciones con las comunidades y la Naturaleza; arbitrajes en contra del Estado, en los que, para completar este esquema perverso, las personas afectadas no tienen derecho alguno para participar.

Esperemos que eso no se repita en la actualidad lo del año 2016. La Justicia debe ordenar inmediatamente el embargo de los 220 millones de dólares. Cumpliendo con la sentencia del 2011, ratificada por la Corte Constitucional el año 2018. Ese dinero que el laudo arbitral dispone entregar a la transnacional por parte del Estado constituye un activo que debe ser embargado en beneficio de los afectados, más aún teniendo en cuenta que dicha sentencia prevalece sobre dicho laudo.

Lo peor que puede pasar es que el silencio y la complicidad permitan que se termine nuevamente pisoteando la soberanía del país. El caso Chevron-Texaco devela la lógica perversa con la que funciona el capital transnacional, contando, muchas veces, con la complicidad de gobernantes nacionales, acompañados por el coro de la fanaticada neoliberal y el infaltable respaldo de la gran prensa mercantil. Lógica que también se expresa en la sistemática destrucción de la Amazonía transformada en una zona de sacrificio para seguir buscando el imposible desarrollo.

En resumen, mientras la Chevron-Texaco no page su deuda social y ecológica no hay absolutamente nada que celebrar.

 

#Ecuador|| ¡La "batería" se está agotando rápido! El consultor energético Jorge Luis Hidalgo, muy activo en sus análisis técnicos, ha puesto el dedo en la llaga con una advertencia seria: ​"Lo preocupante no es solo el nivel actual, sino la velocidad con la que nos estamos consumiendo las reservas. Si no llueve pronto y seguimos gastando agua a este ritmo, la estabilidad que nos prometen podría ser muy corta." Además, otros técnicos como Gabriel Secaira recalcan que la única salvación real es tener "energía firme" (plantas de gas o diésel que funcionen 24/7), porque depender solo de si llueve o no es como jugar a la lotería con el país. ​Aunque la Ministra de Energía, Inés Manzano, asegura que el nivel del embalse de Mazar es óptimo (está arriba del 85%), los datos técnicos cuentan otra historia. En lo que va de diciembre, el nivel del agua ha bajado más de 10 metros debido a la falta de lluvias en el Austro. Los expertos coinciden en que el país necesita 360 MW nuevos cada año solo para empatar el consumo. Si no se instalan a tiempo, el déficit vuelve.

 NO HAY DEUDA QUE NO SE PAGUE, NI PLAZO QUE NO SE CUMPLA.

Ni el "Loco" Valdez se atrevió a tanto. Una vez más, pretendió simular locura, estar desquiciado, para ver si de esa manera lograba convencer al juez para que le conceda una feliz estadía en un hospital o en su casa. Sus asesores le aconsejaron que se alborote los cabellos, mientras más alboratados mejor, y así lo hizo, el atrapado sin salida, se hizo la víctima, que le torturan, que no tiene atención médica oportuna, que el ruido, que la soledad (pero no la Padilla), que las enfermedades le suben por los pies, que los hongos, que la conciencia no le deja dormir, que los damnificados del terremoto de Manabí le acosan a toda hora; que escucha las voces del coimador Conceicao Santos y de su tío Ricardo Rivera, contando los millones que pagó Odebrecht en sobornos para conseguir contratos millonarios.
Que sueña con los millones que empuñó con manos limpias, mentes lúcidas y corazones ardientes, y que no los puede disfrutar por culpa de esa perversa justicia que le cayó con todo, que le negó el privilegio de salir de la cárcel, como antes salío, un par de veces, con la complicidad de jueces corruptos que fueron procesados, destitudídos y sancionados.
Decía el pelos alborotado, cuando disfrutaban de las delicias del poder corrupto y corruptor: hay que hacer bien las cosas, no hay que dejar huella, nada por escrito, porque después de diez años nos van a meter presos. Y, vaya que la premonición se cumplió a cabalidad.
El Observador.
"Es curioso como el que falla siempre encuentra una forma de hacerse la víctima".
Resume una observación común sobre la psicología humana: en lugar de asumir la responsabilidad, las personas que cometen errores a menudo manipulan la situación, crean excusas, buscan culpables externos y se presentan como inocentes, desviando la atención de su fallo. Esta actitud, frecuente en dinámicas tóxicas o con rasgos narcisistas, es una estrategia para evitar la confrontación, el reconocimiento del error y la culpa, incluso si eso implica erosionar la confianza y la paz de los demás, mostrando una falta de madurez para reconocer y aprender de los propios fallos.


 GLASS Y EL FRAUDE DE LA VICTIMIZACIÓN:

La Salud no es un Salvoconducto para la Impunidad
​Por: Froilan Casco
Opinión critica
28 de diciembre del 2025.
​El fallo del juez Jean Valverde, al negar el habeas corpus correctivo a favor del exvicepresidente Jorge Glas, no es solo una victoria jurídica; es un acto de higiene democrática.
El Ecuador asiste, entre la indignación y el asombro, a un espectáculo dantesco donde la mentira se disfraza de diagnóstico médico y la calumnia se utiliza como un ariete para derribar las instituciones del Estado.
#La Fábrica de Patologías
​Sostener la existencia de 18 diagnósticos clínicos simultáneos y alegar un abandono absoluto por parte del Ministerio de Salud Pública (MSP) no es una estrategia de defensa legítima; es un fraude procesal a cielo abierto. Esta narrativa, construida en los laboratorios del cinismo, busca insultar la inteligencia de un país que conoce bien el prontuario de quienes hoy se dicen "víctimas".
#No estamos ante un enfermo en desamparo, sino ante un delincuente sentenciado que intenta instrumentalizar el sistema humanitario para evadir la justicia ordinaria. La supuesta falta de medicinas es el último recurso de quienes, tras saquear los recursos públicos, pretenden ahora que el Estado al que tanto daño hicieron pida perdón por aplicar la ley.
#El Ataque a la Institucionalidad
​Detrás de estas calumnias contra el Ministerio de Salud Publica del Ecuador no hay una preocupación médica, sino un objetivo político perverso: #erosionar la credibilidad del Gobierno y sus instituciones. Al mentir deliberadamente sobre la atención recibida, Glas y su entorno buscan:
#Deslegitimar al Ejecutivo ante organismos internacionales.
#Provocar caos y descontento social mediante la desinformación.
#Forzar una impunidad que no pudieron obtener en las urnas ni en los tribunales.
​"El delincuente disfrazado de político no busca justicia, busca impunidad; y para lograrla, no duda en escupir sobre las instituciones que sostienen la República."
​La justicia no puede ser un camino de una sola vía. Si el sistema judicial ha ratificado que las condiciones de reclusión son legales y que el MSP ha cumplido con su deber, la consecuencia debe ser inmediata: #Jorge Glas debe ser enjuiciado por calumnias contra el Estado ecuatoriano.
#Permitir que un sentenciado difame gratuitamente a los servidores públicos y a la administración estatal es sentar un precedente nefasto. #La mentira debe tener un costo. Quien atenta contra la verdad para desestabilizar a un país debe enfrentar la rigurosidad de una nueva sentencia por su desfachatez y sus falsedades.
​El Ecuador ya no tiene espacio para el chantaje emocional de los corruptos. La resolución de este domingo 28 de diciembre es un mensaje claro: la ley se respeta y la salud no es un disfraz para eludir la cárcel. Es hora de que el Estado pase a la ofensiva legal y procese a quienes, desde su celda, pretenden seguir gobernando a punta de engaños y ataques a la institucionalidad. Basta de impunidad disfrazada de tragedia.