jueves, 28 de abril de 2016

LAS CASAS QUE REGALÓ EL GOBIERNO DE ECUADOR A CUBA







560 DE LAS 1600 CASAS OFRECIDAS POR EL GOBIERNO DE RAFAEL CORREA A LOS DAMNIFICADOS CUBANOS POR EL HURACÁN SANDY YA SE ENTREGARON EN JULIO PASADO. LA INVERSIÓN TOTAL QUE SE CONTEMPLA ASCIENDE A USD 16 MILLONES Y CONTRARIO A LO QUE SE HABÍA ANUNCIADO MESES ATRÁS, EL PRESIDENTE ECUATORIANO NO ESTUVO PRESENTE EN LA FECHA DE INAUGURACIÓN DE LOS EDIFICIOS HABITACIONALES, LEVANTADOS POR EL CUERPO DE INGENIEROS DEL EJÉRCITO DEL ECUADOR.
LOS CUBANOS BENEFICIADOS ESTÁN FELICES CON LA GENEROSIDAD DE LA REVOLUCIÓN CIUDADANA. LO QUE CONTRASTA CON EL MALESTAR Y LAS PROTESTAS QUE SE DAN EN EL PLAN HABITACIONAL QUE EL GOBIERNO EJECUTÓ EN GUAYAQUIL, SOCIO VIVIENDA II, EN DONDE LO QUE MÁS HAY SON PROBLEMAS.

Sin bombos y sin platillos. Contrario a lo que se había anunciado tiempo atrás, el gobierno de Rafael Correa hizo la entrega gratuita de las primeras 560 casas -de un total de 1600- a los cubanos de Santiago, víctimas del huracan Sandy, sin mayores aspavientos. Se había dicho que el propio presidente ecuatoriano estaría presente en el acontecimiento, que se desarrolló el pasado 26 de julio. “Al Presidente Rafael Correa le complacería mucho viajar a Cuba para poder entregarlas”, dijo el ministro de Defensa Fernando Cordero, en su última visita a Santiago de Cuba para constatar las obras, previo a la entrega formal de los departamentos. “Ojalá muy pronto, regrese a Santiago de Cuba el Presidente Rafael Correa y pueda constatar que ecuatorianos y cubanos, codo con codo, se esforzaron para cumplir con su mandato y el compromiso contraído con el heroico pueblo santiaguero”, señaló, por su parte, el embajador ecuatoriano en Cuba, Édgar Ponce.
Paradójicamente, los constructores llamaron a las persianas instaladas en las casas de Cuba como de tipo "Miami".
Paradójicamente, los constructores llamaron a las persianas instaladas en las casas de Cuba como de tipo “Miami”.
“Al Presidente Rafael Correa le complacería mucho viajar a Cuba para poder entregarlas”, dijo el ministro de Defensa Fernando Cordero, en su última visita a Santiago de Cuba para constatar las obras, previo a la entrega formal de los departamentos.
Por alguna razón, el presidente no viajó y no hizo la inauguración oficial de estas casas, parte de un proyecto de solidaridad con Cuba, pagado con fondos públicos del Ecuador por un monto de USD 16 millones.

Los baños tienen cerámica desde el piso hasta el techo. Uno de los detalles de las casas que construyó Ecuador para los afectados del huracán Sandy.
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La grifería funciona en perfectas condiciones. Así lo detallaron los constructores del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Ecuador.
“Se trata de 560 viviendas con todos los detalles de terminación: enchapado de baños y cocina, además de tomacorrientes, interruptores, lámparas, focos, etc., distribuidas en siete manzanas de cuatro edificios cada una, en el centro urbano Abel Santamaría, con las que se reafirma la hermandad entre ambos pueblos”, publicó el portal radiomambi.cu, de la línea oficial de la revolución cubana.
Todo esto, según dijo el canciller, ahora de vacaciones, Ricardo Patiño, cuando estuvo en el inicio de las obras, como una forma de retribuir todo lo que ha hecho Cuba por Ecuador.
“Son 560 viviendas confortables donadas por el pueblo de Ecuador y 436 Petrocasas”
“Son 560 viviendas confortables donadas por el pueblo de Ecuador y 436 Petrocasas, en áreas del Centro Urbano Abel Santamaría, con lo que se va complementando el Plan de Ordenamiento Urbano para que Santiago de Cuba sea cada vez más una ciudad bella, ordenada, higiénica y disciplinada. Por el medio milenio de fundada la otrora villa, el 25 de julio venidero, y los 62 años del asalto al Cuartel Moncada, el próximo 26 de Julio, se incrementa en la Ciudad Héroe la entrega de domicilios a los afectados por el ciclón que azotó la región el 25 de octubre de 2012, informaba de su lado el portal sierramaestra.cu, también vocero de la información del gobierno que lidera Raúl Castro, bajo la atenta mirada del comandante de la revolución Fidel.
La obra fue ejecutada por el Cuerpo de Ingenieros del Ejército del Ecuador, que estuvieron muy complacidos por la tarea desarrollada. El Mayor Javier Espinosa expresó su “gran satisfacción por la oportunidad de cooperar en una obra tan humana como esta. Los miembros de nuestro contingente ponen todo su interés, empeño y tesón para que la obra se realice con la mayor prontitud y calidad, como se merece el noble pueblo cubano, en especial, el santiaguero que sufrió el impacto del huracán”, se publicó en un comunicado oficial de la cancillería del Ecuador.
El área interna de los departamentos para los cubanos de Santiago.
El área interna de los departamentos para los cubanos de Santiago.
“Gran satisfacción por la oportunidad de cooperar en una obra tan humana como esta. Los miembros de nuestro contingente ponen todo su interés, empeño y tesón para que la obra se realice con la mayor prontitud y calidad, como se merece el noble pueblo cubano” Mayor Javier Espinosa
tanques de abastecimiento y presión de agua sobre las terrazas
Tanques de abastecimiento y presión de agua sobre las terrazas
“Destacable es en este empeño el esfuerzo solidario de la República del Ecuador, cuyo Cuerpo de Ingenieros del Ejército asumió la construcción de 28 edificios, de 20 apartamentos cada uno, mediante el sistema constructivo Forsa, muros de hormigón armado, reforzados con mallas electrocortadas y moldes de aluminio, que brindan una estructura resistente ante sismos y otros fenómenos de índole natural”, detallaba radiomambi.cu
Uno de los cubanos beneficiados por el gobierno de Correa, en la puerta de su departamento.
Uno de los cubanos beneficiados por el gobierno de Correa, en la puerta de su departamento.
Los cubanos beneficiados por la generosidad del presidente Correa ocuparon de inmediato los departamentos donados. En las imágenes se pueden apreciar plásticos protectores en las puertas, tanques de abastecimiento y presión de agua sobre las terrazas, ventanas tipo Miami, área social en cada departamento, grifería en perfecto estado y funcionamiento, y los baños con cerámica colocada desde el piso hasta el techo.
SOCIO VIVIENDA II, LA OTRA CARA DE LA MONEDA
Focus publicó un reportaje anterior sobre las casas que se construían gratuitamente en Cuba mientras en Guayaquil se ejecutaban desalojos en la cooperativa Mélida Toral, sector de Monte Sinaí. Eso fue el 10 de abril de 2015.

Protesta en Socio Vivienda II, Guayaquil, el pasado 31 de agosto. La lucha de sus moradores comenzó por el agua potable, pues cuando recibieron sus casas no tenían el líquido. Foto cortesíawww.eluniverso.com
Sus moradores en los últimos días han protagonizado protestas que incluyeron el cierre de la vía principal, la quema de llantas y hasta la retención de una funcionaria pública

Ellos exigen la construcción de una vía y más seguridad, ya que son víctimas permanentes de asaltos en las calles y estruches en sus casas – Foto cortesía www.eluniverso.com
Las noticias locales ahora se han enfocado en los serios problemas que atraviesa el plan habitacional ejecutado por el gobierno de Correa Socio Vivienda 2, también en Guayaquil. Sus moradores en los últimos días han protagonizado protestas que incluyeron el cierre de la vía principal, la quema de llantas y hasta la retención de una funcionaria pública, la subsecretaria de Educación, Valentina Rivadeneira. Ellos exigen la construcción de una vía y más seguridad, ya que son víctimas permanentes de asaltos en las calles y estruches en sus casas. Gloria Guerrero, presidenta de Socio Vivienda II, aseguró que los habitantes esperarán hasta este jueves 3 de septiembre una respuesta a sus reclamos. “Caso contrario volveremos el viernes a la protesta”, advirtió.
Recién en junio de 2014, la Gobernación del Guayas mandó tanqueros para que provean de agua a estas familias, eso después que el propio presidente Rafael Correa sintió en persona los airados reclamos durante una visita.
En Socio Vivienda II, las dificultades para sus moradores se dieron desde su llegada, cuando advirtieron que por sus redes instaladas de agua no bajaba el líquido vital. La provisión de agua potable no estuvo contemplada y eso mereció los primeros reclamos. Recién en junio de 2014, la Gobernación del Guayas mandó tanqueros para que provean de agua a estas familias, eso después que el propio presidente Rafael Correa sintió en persona los airados reclamos durante una visita. Y en marzo de este año, se aprobó un crédito de USD 17,6 millones “con la finalidad de que la Empresa Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Guayaquil, EMAPAG – EP, inicie la construcción del quinto acueducto en los tramos III y IV, el cual permitirá incrementar la cobertura de agua potable del 28% al 100%, en Socio Vivienda I y II, Monte Sinaí y otros sectores populares aledaños”, informaba un boletín del Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda.
Cinco aulas fueron destruidas, así como equipos de computación y documentación de archivo. Se estima en más de USD 100.000 de pérdidas
Cinco aulas fueron destruidas, así como equipos de computación y documentación de archivo. Se estima en más de USD 100.000 de pérdidas – Foto cortesía www.eluniverso.com
Tal es el nivel de inseguridad en este sector que el pasado viernes, unos jóvenes incendiaron la escuela que funciona en el sector
Las quejas de inseguridad van desde supuestos casos de sicariato y robos hasta el expendio y consumo de drogas. O la atención médica que reciben de un solo subcentro de salud, lo que resultaría insuficiente para la cantidad de habitantes, que se calcula en 54.000 entre las dos etapas. Tal es el nivel de inseguridad en este sector que el pasado viernes, unos jóvenes incendiaron la escuela que funciona en el sector. Cinco aulas fueron destruidas, así como equipos de computación y documentación de archivo. Se estima en más de USD 100.000 de pérdidas.
Los planes habitacionales de Socio Vivienda se destinaron, principalmente, a familias desalojadas de sectores de riesgo ubicadas en los márgenes del Estero Salado. No se entregaron gratis. Sus moradores, calificados en extrema pobreza, tienen que poner una contraparte de USD900. Desde que se pobló la primera etapa, en 2010, hubo quejas sobre la calidad de las construcciones y se publicó que algunas viviendas tenían filtraciones de agua, cerámicas mal pegadas, pisos con defectos y paredes fisuradas. El Miduvi atendió ciertos reclamos.

Sobre los reclamos planteados estos días por los ciudadanos, la ministra de Vivienda María de los Ángeles Duarte respondió esto a diario El Universo:
¿Cuál es la forma de pago de los $ 900 por las casas? Moradores dicen que se les descuenta $ 15 del bono.
Las viviendas son en su mayoría otorgadas como bono de reasentamiento a las personas de zonas de protección ecológica o invasores que lo hicieron hasta antes del año 2010 (…). Una vez más, una responsabilidad de control y política urbana que debió asumirla el Municipio de Guayaquil (…). A las personas de estos grupos se les exige un copago de $ 900, para las viviendas que están sobre los $ 15 mil. Ellos acordaron distintas formas de pago, entre las que se incluye descuento del bono. Los pseudodirigentes pretenden, en base a desinformación, que el pago de esta ínfima contraparte sea motivo de reclamo. Los pseudodirigentes irresponsables se embanderan de reclamos porque deben pagar luz, teléfono (…) y pronto tendrán que pagar los consumos de agua. Es inconcebible que se pretenda instaurar el caos en una población que aprende a vivir en comunidad y que debe aceptar que si goza de los servicios públicos, debe pagar.

¿Cuándo se les entregará algún documento que indique que la vivienda les pertenece?
Se les ha entregado un certificado de posesión, hasta que el Municipio e Interagua aprueben el plan urbanístico. Solo con esta aprobación se podrán entregar escrituras. Pero con o sin escrituras, los moradores deben cumplir con unas exigencias para mantener este recurso otorgado por el Estado, por ejemplo, no pueden alquilar ni vender sus casas…
¿Se prevé vender viviendas a familias que tienen muchos parientes en una misma casa, como ellos piden?
El destino de las viviendas es de exclusiva potestad del Miduvi. Sí se ha pensado vender. El problema es que cierta dirigencia irresponsable les hace pensar a las jóvenes que van teniendo hijos, que basta dar a luz para hacerse acreedoras, sin costo, a una vivienda. Obviamente esto no es así.
Los residentes reclaman por ofrecimientos de parques, terreno para el centro de salud y más…
El Gobierno no “ofrece”, simplemente informa de la planificación. Los parques se están construyendo, la planta de tratamiento ya está en funcionamiento…
  
Pedernales: lo que se ha derrumbado es la noción de futuro
Este es el relato de un médico, Víctor Hugo Sevilla, residente en Pedernales, y que vivió minuto a minuto la tragedia desde su campamento médico improvisado. Él, junto a centenares de rescatistas y profesionales, atendieron a un pueblo devastado. Cada persona con la cual conversó, le puso al tanto de su personal tragedia.
25 de abril del 2016
JUAN CARLOS CALDERÓN / PLAN V
Victor Hugo Sevilla
Médico patólogo. Administrador hospitalario e investigador.
"Yo me libré del remezón, y además nunca me imaginé su dimensión. A los diez minutos del temblor en Quito, me llama la hermana de un amigo mío, la cual estaba hablando con él desde los Estados Unidos. Ella estaba hablando con su hermano y empiezan los gritos y el ruido y ella escucha eso en el teléfono hasta cuando se corta la señal. Y ella me llama desesperada a decir que la casa de sus padres se cayó, que ahí estaba toda la familia y que les ha pasado una desgracia. Me advierte de la situación y me señala que era en Pedernales. Intenté comunicarme con Pedernales, lo cual fue imposible, y poco a poco logro enterarme, tras comunicarme con una familia de allá y me cuentan todo". Así empieza su relato el médico patólogo Víctor Hugo Sevilla. Radicado desde hace año y medio en Pedernales, el reconocido doctor tenía en ese balneario costero un laboratorio clínico y un consultorio. Él estaba en Quito, de descanso, cuando sucedió el terremoto. Retornó de inmediato hacer lo que pudiera. Con un equipo básico consiguió de inmediato  donaciones de medicinas y el prestamo de unidades médicas y atendió a más de 130 pacientes diarios; comió atún todos los días, desayuno, almuerzo y merienda...
Sevilla es una fuente de primera mano. Por su consulta pasaron centenares de hombres y mujeres que lo perdieron todo, pero él cree que la pérdida más grande es la noción de futuro. Él traza una ruta a mediano plazo para este pueblo y advierte sobre el impacto de la tragedia sobre una población de 55 mil personas que se asentó en la informalidad, la desigualdad y la industria del camarón. Esta es su historia.
Tu estabas en Quito durante el terremoro.  No tenías información sobre el tema. Las primeras imágenes que aparecen en las redes sociales son las de Guayaquil…
Sí, el puente caído, los Supercines, pero ya se sabía que el epicentro fue a la altura de Pedernales y que la ciudad estaba desolada. Ya había esa situación. La casa de estos amigos, caída; el edificio donde tuve mi primer laboratorio desapareció. Ya tenía toda esa información. Entonces, decido regresar de inmediato a Pedernales.
¿Qué ves en el camino?, supongo que ahí te vas dando cuenta…
Yo tenía toda la imagen y las versiones de un amigo o de otro que en Quito habían sentido el temblor tan fuerte y largo y mi primer impacto fue en Santo Domingo. Precisamente en la salida a El Carmen había una casa que ya estaban derrocando, con el equipo caminero. Eso fue como a la una de la tarde. Es la primera imagen que me llega de que hay un grave problema. Llego a El Carmen y en el cruce hacia Pedernales había dos casas adosadas destruidas. Y en la ruta me impacta el éxodo, que ya se empieza a percibir. Veías cómo salía la gente en las camionetas y camioncitos típicos de Manabí, con los colchones y los electrodomésticos arrumados.  Era gente de Pedernales y cuando llego a un paradero, en una bomba de gasolina muy grande me bajé del carro a preguntar a la gente. Y una familia de ahí me decía que se iban pero no sabían a dónde. Ellos iban a Santo Domingo para ver si sus familiares los acogían. No había rumbo, lo importante era salir. Esa caravana era inmensa. Ya había en la ruta carros pequeños que iban con ayuda. Todos íbamos llevando algo, yo tenía el auto repleto de cosas. Pero aún no había camiones muy grandes, y el tráfico de ida a Pedernales era suave, pero el de salida era impresionante: lleno de vehículos con gente que llevaba sus pertenencias. Que huía.  En el kilómetro 34 se armó una enorme congestión por un derrumbe que obstruyó el paso casi toda la semana. Era un éxodo y era el domingo. Eso se ha mantenido, creo que hasta el sábado pasado Pedernales se convirtió en un pueblo fantasma.
"Me llamó la atención una casa que se había movido hacia la mitad de la vereda, estaba intacta pero en la mitad de la vereda. Y empezamos a ver los sitios donde se había muerto el amigo, la familia conocida, la paciente..."
¿Llegas el domingo en la tarde y ya estaban los rescatistas?
Llego y ahí estaba el destrozo. Y los rescatistas ya estaban, había una buena dotación de gente en labores de rescate; los bomberos de Chile, de Quito. Veo una destrucción total, y es cuando vas viendo los puntos de referencia de la ciudad, la casa esta, el negocio, el amigo, ves todo caído; y no importa el tipo de casa. Siempre observaba antes el hábito diario de la gente de Pedernales, que sale a la vereda, con sus asientos, a tomar el fresco de la tarde, el resuello suelen decir. Y era eso mismo pero en todas las veredas, todas las familias, hileras de personas sentaditas y perdidas, con esa expectativa de saber qué pasará. Eso duró el domingo y el lunes, y con la instalación de los albergues eso cambia.
¿Qué es lo primero que hiciste?
Fui a descargar y a entregar las cosas que traía. Fui donde esta familia amiga que no había comido durante todo el día. Ellos armaban ya su campamento de supervivencia y luego fui a ver mi laboratorio. Soy uno de los pocos afortunados, porque las piezas, los instrumentos estaban intactos aunque todo en el piso y mi departamento era un desastre. No estaba destruido para nada, pero estaba como si una cuadrilla hubiera entrado a rebuscarlo todo, los muebles patas arriba, todo en el piso, la cama corrida al extremo del cuarto. Yo vivía en el tercer piso de un edificio, de los más bonitos de la ciudad, además en el centro, pero está intacto comparativamente. Luego me di la vuelta por el parque, por el centro, con montañas de escombros; edificios con las lozas una sobre otra, como libros en una estantería. Me llamó la atención una casa que se había movido hacia la mitad de la vereda, estaba intacta pero en la mitad de la vereda. Y empezamos a ver los sitios donde se había muerto el amigo, la familia conocida, la paciente (calla). Ese dolor. Me fui al centro de salud a ponerme a las órdenes, pero curiosamente estaba abandonado. Todo se habían llevado al estadio, que estaba a reventar. Trabajé ahí el domingo en la tarde, con los médicos a cargo, pero ya se veían solo heridas pequeñas.
¿Qué tipo de heridas?
Algunas fracturas, más bien pequeñas. Laceraciones, golpes, alguna sutura en la cabeza. Ya todos los heridos graves habían sido evacuados. Hasta ese momento se habían atendido 1200 pacientes, se habían evacuado 230 por tierra; y dos por helicóptero. 
¿Estaba ya instalado el servicio de salud en el estadio?
Ya estaba y se veía un movimiento frenético de toda la gente. Me parece que hubo una respuesta bastante rápida. 
¿Además de la atención médica, qué más se podía hacer?
Me dediqué a buscar ayuda. Estuve dedicado a encontrar gente e insumos que nos apoyaran con atención médica, que me parecía insuficiente. Ver esa desolación (calla). El reflejo era esa familia que no había comido, 30 personas. El lunes a las once de la noche ya recibí el furgón para atender a la gente. Ahí teníamos cuatro consultorios, un área de farmacia, con medicamentos gratuitos donados por empresas privadas. Hicimos gestiones para que no se atendiera a los pacientes en el estadio de Pedernales. El lunes, martes y miércoles, a más de esa destrucción, el sol era una cosa espantosa. Creo que esto se dio porque esta dimensión tan grande del terremoto superó ampliamente la capacidad de organización. No solamente era gente inexperta en terremotos, porque nunca hemos tenido uno así, sino también en organización. Me encontré con neófitos, hasta desagradables, en ese punto. Era gente del Ministerio de Salud. Tuve la oportunidad de llevar esa unidad móvil, llevé una unidad quirúrgica, que llegó desde Cuenca, y una unidad odontológica. Efectivamente, en Pedernales ya no había heridos graves, pero había poblaciones más allá, personas que fueron rescatadas por motos. Y las estaban llevando a Santo Domingo, a Bahía de Caráquez y el trayecto a Pedernales era mucho más corto. Menos traumático. Pero pusieron el centro de atención en el estadio, donde estaba saturada toda la atención del desastre. El miércoles recién armaron los campamentos médicos cerca del centro de salud. En los pueblos había mucha gente herida.
¿Cuál era la razón técnica para atender a los pacientes en el estadio?
Pudo haber sido una razón de seguridad. Porque ningún edificio daba seguridad. Otra razón pudo haber sido que ahí estaba el centro de atención de emergencias, y se buscaba incluirse en todo ese movimiento, donde estaba todo el Estado, el Municipio, los rescatistas, y hasta los muertos. Me pareció un desatino poner ahí a los pacientes. Las personas eran atendidas en el césped, los sueros se instalaban en los tubos de las carpas, y el centro de salud estaba abandonado. Fuimos a limpiar el centro de salud, estaba hecho un desastre pero lo limpiamos y adecuamos a la unidad médica y empezamos a atender ahí a unos 130 pacientes diarios.
¿Y psicológicamente, emocionalmente, cómo estaba la gente? ¿Hablabas con ellos, qué decían?
No podías hablar a la gente sobre el día de mañana. Llegaba, por ejemplo, un caso de hipertensión. Y no podías decirle a esa señora que debía hacer un tratamiento de quince días. Ellos no veían una perspectiva de quince días. No pues doctor, me voy a morir era la respuesta.  No, le decía uno, usted va a seguir viviendo y tenemos que mejorar la vida, así que usted tiene que controlarse. La gente no admitía que tenía un futuro. Eso fue como... (calla).
Como el fin del mundo, no admitía que la vida continuara...
Como que todo se acabó, como que no había perspectivas de otra vida. Les decía: mire señor, tiene que bajar de peso. Pero para qué voy a bajar de peso, si el edificio se me cae encima, para qué voy a cuidarme. Y esa era la respuesta de todo el mundo, esa resignación. Y eso fue todos los días, incluso cuando pasó ya la primera emergencia. La gente no asumiá un futuro para sí. No encajaba en el futuro, era un espacio vacío (calla). Me preguntaba: y usted de dónde es, como que te trataban de ubicar, como para decirte si usted no vive esto, para qué me recomienda. Era terrible, no hubo personas que no expresaran eso, y era mucho más notable en gente mayor de cincuenta años. 
¿La gente sentía eso por las pérdidas, por la incertidumbre, por el impacto...?
Todo el mundo decía que lamentaba su casa y las pérdidas humanas, y eso significaba, por ejemplo, que era la tía que traía a los dos niños que habían quedado huérfanos, que los cuidaba. Es decir, que debieron hacerse cargo no sólo de sí mismos sino de familiares sobrevientes. Ahí te iban contando todo el detalle de sus pérdidas. Hablábamos también con los líderes comunitarios y traíamos a la consulta a la gente de las comunidades. Pasamos el jueves y viernes atendiendo a grupos de las comunidades. Y la gente se había organizado de tal manera que había madres encargadas de los niños. 
"Inicialmente olía a mierda, a cloaca. Sin duda Pedernales no tenía agua potable ni alcantarillado antes del terremoto. Entonces habían pozos ciegos o tubería de aguas servidas que se habían roto".
¿En el impacto que esto tiene, cómo fueron resolviendo el tema de las medicinas, cuál era la medicación más común?
Creo que el gobierno enfrentó bien la situación inicial de medicinas. Lo que ahí se necesitaban eran analgésicos. El paracetamol era todo. Usamos también medicamentos para enfermedades crónicas que aparecen con más frecuencia en estos casos. Los dolores musculares de los diabéticos se agudizan terriblemente y la gente se desespera. A partir del jueves 21 ya cambió la consulta, ya no eran los golpes, eran las diarreas. Así que llevamos mucha cantidad de sales orales. Y el viernes aparecieron las enfermedades respiratorias. No te imaginas la presencia del polvo. Primero que estábamos a la interperie, todo el mundo durmiendo sobre la tierra, luego el polvo de las máquinas trabajando sobre los escombros, el polvo del transporte pesado, las volquetas. Ese era el panorama visual, pero lo olfativo era terrible. Fue mudando progresivamente.
¿A qué olía, a cadáveres?
Inicialmente olía a mierda, a cloaca. Sin duda Pedernales no tenía agua potable ni alcantarillado antes del terremoto. Entonces habían pozos ciegos o tubería de aguas servidas que se habían roto. Tenías fugas de esos líquidos en todas partes y un marcado olor a cloaca. Eso fue el domingo y el lunes, y ya el martes eso ya olía a muerte. Una intensidad imposible de soportar. No podías caminar por Pedernales por la putrefacción. Si el olor de un perro muerto huele como huele, imagínate lo otro. Pero el miércoles ese olor a muerto disminuyó. Y el día jueves ya casi no había, solo en algunos puntos.
Eso por la recolección de los cadáveres, ¿cómo se actuó en ese sentido? ¿Se usó la cal, finalmente? Muchos la pedían en las redes sociales...
Yo no ví que hacían con los cadáveres, pero todo el mundo tomó su fallecido, lo identificó, llenó el registro de defunción y lo enterró. Honestamente no sé dónde se enterraban, solo sé las historias que contaba la gente, como la de mi asistente, una enfermera, muy eficiente, una mujer extraordinaria. Me estaba contando cómo se cayó su casa en Pedernales, y al final de esa larga jornada del domingo, noté algo en su mirada, como de reclamo. Y me dice: "imagínese que yo pasé en el centro de salud hasta las dos de la mañana pero en mi vereda ya estaban los cuerpos de ocho parientes muertos.  Y por último, a las diez de la noche del otro día, ya tuvimos las partidas de defunción de diez de mis familiares".  Ocho se murieron en su casa y dos en otro lugar. Y ella estuvo trabajando, atendiendo a los sobrevivientes con su diez muertos sobre su alma y no dijo nada, no se quejó nunca. Estuve impactado y admirado (calla). Diez familiares y su mejor amiga muertos. Ahora, el rescate de la gente también es doloroso. ¿Cómo sacaban un cuerpo o un sobreviviente? Porque había un pariente que decía: esta es la casa de mi tío y mi tío estaba aquí. Así avisaban y orientaban a los rescatistas y al equipo caminero. ¿Y los que no reclamaban? ¿Qué pasaba donde habían muerto todos? Había sitios en los que te orientabas por el olor a muerto. 
Comentabas al inicio de esta entrevista sbre el éxodo de la gente de Pedernales y quería atarlo a la pérdida, porque pierdes seres queridos, amigos, familia, trabajo...
Pierdes horizonte. 
Casi muy poco se habla sobre lo que era Pedernales antes del terremoto y todo lo que se perdió para decenas de miles de personas. 
Mucha gente, que no lo conoce, pensaba que Pedernales era un pueblito pequeño, una caleta de pescadores artesanales. Una gente de Bolivia que me entrevistó me dijo que la ciudad era de construcción muy precaria y por eso se destrozó. Pero no es así. La actividad camaronera era la fuente de ingresos de la ciudad. Y produjo un efecto nocivo. Es una sociedad muy productiva, pero se trabaja solo tres o cuatro días al mes. La pesca en camaronera se da pocos días al mes. Y los camaroneros tienen ya su cuadrilla. La gente pobre trabaja en una o dos camaroneras y con eso viven, y el resto del día no hacen nada. La actividad de la gente pobre de Pedernales es muy informal y precaria. Los varones van a la pesca y las mujeres al procesamiento del camarón. Pero no es un trabajo fijo ni constante. Son muy pocos los que tienen estabilidad en esa actividad. En general, notas a la gente como muy conformes, muy calmados, como que las cosas no sucedían en Pedernales. Y es lo mismo con el turismo. Porque solo funcionaba en temporada. Ese modo de vida construye una sociedad difícil, porque tampoco es que se notara la pobreza. Ves esos edificios, los hoteles, pero la pobreza en Pedernales es muy profunda. Muchos informales entraban a mi consultorio y no podían pagar. 
"La actividad de la gente pobre de Pedernales es muy informal y precaria. Los varones van a la pesca y las mujeres al procesamiento del camarón. Pero no es un trabajo fijo ni constante".
Pedernales, con más de cincuenta mil personas es grande para la zona, es por la industria camaronera...
Cincuenta mil solo el casco urbano y doscientas mil personas, en la zona de influencia. Las cuatro parroquias y lo circundante. Pero es la cuarta zona de mayor pobreza del país. Es una contradicción terrible y produce, creo, el 12% del camarón exportable del país. (En la zona de Pedernales hay 11 000 hectáreas de piscinas de camarón en producción. Cada hectárea produce entre 15 a 20 quintales. Representa al menos que el 9% de la producción total del país). Eso representa entre 60 y 80 millones de dólares al año en la zona, pero no se ve para nada en Pedernales, esa riqueza no se ve.
¿Esas camaroneras entiendo que se perdieron?
El mayor daño es en todo lo que es obra física. Los laboratorios de larva se destruyeron, igual que los hoteles, porque eran mal hechos. En las camaroneras hay los muros, que son de tierra y piedra. Fui testigo de la destrucción de dos camaroneras. Era como si la energía del terremoto hubiera pasado por ahí. Rompió, abrió los muros, y se fue la pesca. Pero también hubo camaroneras que no se dañaron pero el camarón murió, porque no solo es la fractura de la tierra sino la expulsión de gases. De todos los que conozco, camaroneros, pueden rescatar una parte unos, nada otros.
¿Y la gente, a dónde va, en qué va a trabajar?
El éxodo se dio por eso además. Salieron sin saber dónde iban a parar. El dueño de la tienda más grande de la ciudad se fue para el Coca, con lo que pudo rescatar. Asumo que al menos tres de cada 10 personas se van, se fueron. 
¿Y las perspectivas de los que se quedan?
Pedernales creció en una bonanza imposible de entender.  Su espíritu era que podían hacer cualquier cosa, conseguir cualquier cosa. Había casas muy fastuosas, los carros de los adinerados eran gigantescos. Había una actitud prepotente, y nunca pensaban en el pueblo. Y creo que esto, este terremoto les hizo pensar en que todos los excesos los terminó el terremoto, de una sola. La gran preocupación de ellos era comenzar como hace treinta años, pero sin las ventajas de hace treinta años. Hubo un camaronero que me dijo: mira, cuando comencé invertía mil y cosechaba cien mil; ahora, siembro mil y saco mil trescientos. Además es un negocio de familia. Para mi no hay otra alternativa porductiva que el camarón. 
¿Y el turismo?
Esa es una pregunta muy dura. ¿Cómo recuperas los hoteles? De una veintena quedaron dos. Solo en Pedernales.  Pero anda y ve si alguien quiere hospedarse ahí.
¿Cómo viste la organización de la ayuda?
Después de esto tengo cierta confianza, no solo por la solidaridad enorme sino por la respuesta institucional. Los días del rescate había gente de todas partes del país, había apoyo institucional de Loja, de Guaranda, de Ibarra, mucho de Tulcán, de todo el Ecuador; vi empresas eléctricas del Coca, de Imbabura, de Quito; de Zamora llegó una brigada municipal que instaló el agua, en fin. Creo que la movilización del país fue espectacular, y eso muestra que tenemos una capacidad para responder. Eso es posible verlo ahora, no es solo cuestión de los burócratas que estaban ahí, muchos sin hacer nada o deambulando sin sentido. Quiero decir con esto que la organización tuvo fallas. Por ejemplo, Todo concentraron en el estadio de Pedernales, y la presión de la gente por comida era enorme, miles de personas gritando por agua y comida. Pero entonces ahí, en ese estadio entró todo el mundo y en el momento que se quizo dar entrada a la gente para que accedan a las vituallas y alimentos se armó el zafarrancho. Entonces tuvo que intervenir la Policía, parar, volver a empezar la columna, ordenar todo eso. Precisamente por ese absurdo criterio de concentrar todo, hasta los muertos. Luego se dieron cuenta, y ya separaron las donaciones del lugar, y ya no había la presión. Estaban en ese estadio la OMS, la Unicef, la Acnur, la Cruz Roja, los Médicos Sin Fronteras. Todo el mundo...
Pero se ordenó todo eso...
Te puedo decir que alguien puso un orden. El lunes y martes eso era un caos. Y me refiero específicamente a la atención a la gente.
Era complicado todo esto, y tanbién ordenar el tema de las donaciones y los voluntarios.
Había muchísimo voluntario y donaciones, cada uno por su lado, y los damnificados se dieron cuenta de inmediato. Entonces dividieron la familia y a la mamá la mandaron a un centro de distribución, al papá al otro, al hijo al otro. Acumularon lo que más pudieron, sin orden alguno. Y la gente se daba la vuelta en las columnas para recibir varias veces.
¿Eso afectó a otros sectores, a los rurales, donde aún se reclama que no hay ayuda?
"Los "vivos" ya estuvieron instalados desde el principio. Era la gente que acumulaba y acaparó la ayuda, porque tenían posibilidades de hacerlo".
Sin duda. La cuestión es que era correcto que se hiciera un solo centro de acopio y distribución. He estado en contacto con tres brigadas de apoyo. Una, de una empresa farmaceútica, que entregó muchas medicinas. La otra era de una constructora importante, que montó por su cuenta dos contenedores con alimentos, vituallas y medicinas, y fueron a entregar por su cuenta en Jama, Cojimíes, Chamanga. Y estoy seguro que nunca pudieron entregar bien, y creo que entregando en un solo centro de acopio y distribución, la gente tenía mayores oportunidades de recibir equitativamente. Porque los "vivos" ya estuvieron instalados desde el principio. Era la gente que acumulaba y acaparó la ayuda, porque tenían posibilidades de hacerlo. A nuestro lado alguna brigada de ayuda entregaba colchones y la gente se daba la vuelta y hubo personas que llevaron cuatro colchones cada una. 
Hubo críticas por la postura de los militares de que los damnificados se inscribieran para recibir las donaciones, y eso era complicado en esas condiciones. Y por eso las filas, los reclamos y las denuncias de los voluntarios en redes sociales de que les impedían llegar de modo autónomo o les requisaban las donaciones o las etiquetaban.
No vi nada de eso, En el centro de acopio, en el más grande no vi una sola etiqueta. Pero creo que debía haber orden. Había gente que traía solo atún. Comimos atún todo el tiempo. De mañana, tarde y noche. El último día encontramos unos vegetales, hicimos una ensalada y nos la comimos ...con atún.  
¿Con cuánta gente trabajaste en la atención de salud?
Tuve tres médicos, dos auxiliares de enfermería, mi hija Maricarmen, que es una maravilla, ayudó en todo. Y nadie más. 
¿Cómo ves el futuro?

Cuando llegué a Pedernales, en el 2014, advertí que era una sociedad sin estructura social. Y es notorio incluso en el liderazgo local. En Pedernales aparecía un negocio y luego desaparecía muy rápido. Veo a Pedernales como que sufrió una poda. Un corte al facilismo con que la gente obtenía y disponía de las cosas. La gente con alguna posibilidad no se hacía atender su salud en Pedernales. Se iba a Santo Domingo, Bahía, Guayaquil. Igual las compras no se hacían ahí. La gente que obtenía su riqueza de Pedernales no miraba a Pedernales. Si esta situación tan dramática hace que la gente se reconozca como sociedad, creo que Pedernales va a mejorar mucho. Los edificios, lo material se reconstruye, pero lo que no puede quedar en el piso es el tejido social, la comunidad, la identidad. Hay que levantar eso, empezando por terminar con la informalidad y la precariedad laboral. Hay que crear estabilidad. Si hay verdaderamente la intención de reconstruir Pedernales, la presencia de los técnicos, de los constructores, de los profesionales va a ayudar mucho. Hay que comprometerse en ese sentido de modo permanente. Hay que reconstruir la ciudad, las ciudades, pero no solo físicamente, sino con una base social que antes no ha habido. Si no teníamos nada en la corteza hay que encontrar lo que hay en el fondo. Pedernales es crucial para el país. La geografía y las comunicaciones lo ponen en un punto central y alternativo entre Manta y Esmeraldas. Pero lo veo difícil. Hubo un tiempo, el de mayor riqueza camaronera, que Pedernales no tenía vías, porque a la gente no le interesaba. Había tanta plata que preferian viajar a Guayaquil en avioneta, a depositar en los bancos. Y había un aeropuerto. Y la gente sacaba la plata en avioneta. Los hijos iban a estudiar en Guayaquil y Manta. Pero muchos hijos de camaroneros no reciben ese estímulo académico para sus hijos. Estuve con uno de ellos, cien hectáreas de camarón; le quedaba un millón doscientos mil dólares anuales de ganancia en el peor de los casos. Y decía que no le interesaba que su hijo estudie, si él no pasó el tercer curso y tenía tanta plata.  A una parte de la élite de Pedernales no le interesa la educación ni el tejido social, y eso se reproduce. El peor peligro para Pedernales es ese. El futuro yo lo veo por ahi, pero ahora hay que que resolver este grave problema del terremoto, esta aparente oscuridad, y luego luchar porque ojalá haya algo de luz.

Los tres videos del voluntario autoritario



La cárcel ha sido todo un emblema de los casi diez años de gobierno de Rafael Correa. Es en la cárcel donde muchos de los conflictos políticos han terminado. Por uno u otro motivo, figuras de la oposición y la disidencia están o estuvieron presas. Le ha ocurrido a Fernando Balda, Galo Lara, Cléver Jiménez, Fidel Araujo, César Carrión, Manuela Picq, los 10 de Luluncoto, los 12 del Central Técnico, los 20 de El Arbolito… pero también ha habido ciudadanos retenidos que le han hecho alguna seña que no ha sido de su gusto durante el paso de su caravana. Incluso usuarios de redes sociales, como Sebastián Cevallos y Jannine Cruz, han pasado por una cárcel.
La idea de la cárcel no ha estado ausente de los días posteriores al terremoto. Al menos en tres ocasiones, Rafael Correa ha amenazado, en la zona del desastre, con encarcelar a quien grite o llore en su presencia. Estos episodios, grabados en Tv. o teléfono inteligente, han circulado en redes sociales de una forma impactante. Precisamente en ese página se recogen tres de esos videos. Los dos primeros ocurrieron en Muisne y el tercero en Manta.
Esto prueba que no es un ex abrupto. Correa usa en todos los casos un lenguaje parecido. No reacciona en forma improvisada: ya tiene un libreto ante el llanto, los gritos y el dolor de las personas afectadas. Su primer mensaje es señalar que no los soporta. Segundo mensaje: admite que lloren o expresen su dolor las personas que tienen parientes fallecidos. Esas manifestaciones funcionan, entonces, como umbrales que han llevado a más usuarios de las redes sociales a plantearse preguntas. ¿Esas manifestaciones ponen al Presidente ante los problemas evidentes de desorganización de su gobierno en esta tragedia? Coarta esas señales porque no las ve como la expresión más evidente del dolor sino como las pruebas irrefutables del fracaso gubernamental en este terremoto.
Es evidente que el llanto y las muestras de dolor son incontrolables. Vulneran a quien estén cerca. Correa, que es el orden, debe ser imperturbable. Abusa entonces del poder, para mantener el control. Y él solo concibe una forma de hacerlo: suscitar miedo. El mensaje es tan explícito como inequívoco: solo él decide qué quiere oír y ver. Él, que es el único que sabe qué hacer incluso ante el dolor, no quiere ser perturbado por personas que dejan que sus emociones o sentimientos fluyan…
Correa ha cuestionado a aquellos que lo han criticado afirmando que en el video la gente lo aplaude tras amenazar de meter presos a las personas que lloran o gritan a su paso. Para él es una muestra de que tiene la razón. No puede ser de otra manera. Es incapaz de ver que, ante la miseria, muchos ciudadanos estarán prestos a besar la mano que se le tiende… así porte un látigo.
Amigos observadores muy buenos días: el hijo abogado le dice al papá abogado: papá enséñame la técnica que utilizas para robarles legalmente a tus clientes, y enriquecerte a base de engaños. Yo quiero ser como tú papá. Eres genial. Papá enséñame cómo le robaste el dinero a tu hermano, para yo también hacer lo mismo con mi hermano. Eres genial papá. Yo estoy siguiendo tu camino. Papá enséñame cómo engañas a tus clientes, cuando éstos te dan un poder para que los defiendas, y tú terminas robándote todo lo que puedes, Eres genial papá. Papá tu moral es tan grande como tu cuerpo. Esta historia continuará cuando los juzgados respectivos emitan las sentencias. Hasta siempre.
  
Una élite de 38.700 funcionarios gana más de USD 3000 al mes
El peso total de este sector en el conjunto de las remuneraciones del sector público sería de alrededor de USD 2.248,4 millones. Es decir, algo más de la cuarta parte (25,5%) del total de remuneraciones del sector público del año 2016. Es esta elite de funcionarios quienes concentran el ingreso del gasto corriente en remuneraciones. La propuesta es poner un techo a sus ingresos. Con eso el país ahorra más de USD 600 millones, para financiar la reconstrucción.
27 de abril del 2016
PABLO DÁVALOS
El terremoto que asoló las provincias de Esmeraldas y Manabí, a mediados de abril de 2016, se constituyó en el argumento más importante que utilizó el gobierno ecuatoriano de Rafael Correa para proponer la: “Ley de Solidaridad y Corresponsabilidad Ciudadana por los afectados del Terremoto”. Esta ley contempla una serie de medidas tributarias entre ellas, y quizá la más importante, el incremento en dos puntos porcentuales del Impuesto al Valor Agregado (IVA), que pasaría del 12% al 14%. La argumentación oficial utiliza como criterios de legitimidad para esta Ley, la solidaridad con las víctimas y damnificados por el terremoto, y la necesidad de reconstrucción, reparación y rehabilitación de las infraestructuras afectadas y destruidas. Sin embargo, el régimen no tiene aún una idea precisa del monto real de esa afectación, ni tampoco ha diseñado un programa o un plan de reparaciones y reconstrucciones para las áreas afectadas.
El argumento de la solidaridad es fuerte, sobre todo en circunstancias en las cuales la sociedad ecuatoriana se movilizó para ayudar a las víctimas y los damnificados por el terremoto por fuera de todo canal estatal. Sin embargo, semanas antes el régimen ya había enviado a la Asamblea Nacional la “Ley Orgánica para el Equilibrio de las Finanzas Públicas”, en las que proponía una serie de incrementos a las bebidas azucaradas, bebidas alcohólicas, y cigarrillos, amén de una serie de exenciones y cambios tributarios que incrementaban a la población susceptible de pagar tributos. El argumento que esa vez utilizó el régimen fue que las bebidas azucaradas se constituían en un peligro para la salud humana porque eran causantes, entre otras patologías, de la diabetes. En esta ley, amén de estas medidas tributarias, constaba también la motivación para que la población utilice en sus transacciones el dinero electrónico, una moneda emitida directamente por el gobierno y sustentada en un tipo de cambio convertible con el dólar (Art. 94, Código Orgánico Monetario Financiero, R.O. No. 332, sept. 2014). A pesar de las referencias a la salud pública y la diabetes, el régimen nunca presentó un plan de salud pública orientado a la prevención de la diabetes.
El problema radica en que los problemas de liquidez de la economía acotan los márgenes de maniobra a cualquier política de shock. Las medidas propuestas por el gobierno trasladan la liquidez desde los hogares hacia el sector público.
En ambos casos, se utilizaron argumentos que convocaban a la sociedad porque trataban temas sensibles (la solidaridad con las víctimas de un desastre natural, en el un caso; los problemas de salud pública de la principal causa de morbi-mortalidad en el país, en el segundo caso), pero en ninguno de ellos se creó la institucionalidad correlativa que sirva de soporte a las medidas planteadas; por ejemplo, nunca se propuso un plan de reconstrucción para las zonas afectadas por el terremoto, y tampoco nunca se planteó un plan de salud pública para contener la epidemia de la diabetes. En realidad, fueron argumentos que se utilizaron estratégicamente y cuyo objetivo final era netamente recaudatorio.
Esas propuestas de ley se correspondían a la búsqueda de recursos para financiar el déficit fiscal de 7.261 millones de USD (8% del PIB del 2016). La vía de financiamiento que el gobierno había utilizado hasta entonces era la de entregar recursos naturales en contra de anticipos de explotación petrolera. Empero, esa vía tenía sus límites y el gobierno utilizó la catástrofe natural de abril de 2016, para imponer un programa de ajuste fiscal dentro del esquema clásico de las políticas de shock económico. El problema radica en que los problemas de liquidez de la economía acotan los márgenes de maniobra a cualquier política de shock. Las medidas propuestas por el gobierno trasladan la liquidez desde los hogares hacia el sector público, pero generan desempleo, recesión y pobreza.
Ahora bien, el régimen ha cerrado al mismo tiempo el debate sobre las alternativas que existirían para financiar la reconstrucción y ayudar a las víctimas del terremoto. De una u otra manera, el debate se ha centrado en expandir los recursos fiscales a costa de los contribuyentes y de la economía en su conjunto. No obstante, hay alternativas viables, que no tienen un mayor costo económico para la sociedad y que se inscriben directamente dentro de la redistribución de la riqueza, la equidad y la solidaridad.
Una de esas medidas hace referencia, precisamente, a la solidaridad que pueda generar la élite del partido de gobierno, Alianza País, y que, en su gran mayoría, forma parte del sector público.
En el siguiente gráfico puede apreciarse la expansión del gasto en sueldos y remuneraciones desde que Alianza País llegó al poder en el año 2007:
$2.248 
millones anuales se usan para pagar a 38.700 burócratas del nivel jerárquico superior que gana sueldos mensuales mayores a 3000 dólares.
De la misma manera, el sector público del gobierno central creció de 332.035 funcionarios y empleados en el año 2006 a 487.885 en el año 2015, para las cinco funciones del Estado y 168 organismos públicos creados por Ley. Si se añaden los empleos públicos del sector público financiero, de las empresas públicas y de los gobiernos autónomos descentralizados, la nómina pública en el Ecuador, para el año 2016, superaba los 600 mil empleados y funcionarios (7,5% de la PEA). El régimen justifica el incremento en el rubro de sueldos y salarios en el aumento correlativo en contratación de médicos, personal de salud, educación y seguridad interna y externa, empero de ello, el crecimiento del presupuesto en nómina es mayor (de 3.6 mil millones a 9.9 mil millones de USD en nueve años), que el incremento en personal contratado en esos sectores y, además, los sueldos y salarios de la mayor parte del sector público están congelados desde el año 2012. En consecuencia, el incremento de 3.6 mil millones de USD a 9.9 mil millones, obedece al hecho de que hay un sector del sector público que gana más que el resto y cuyas remuneraciones acaparan una parte importante del presupuesto en gasto corriente.
El marco jurídico que regula al empleo público es la Ley Orgánica del Servicio Público (LOSEP), y las escalas de remuneración del empleo público, a su vez, se rigen por dos instrumentos legales: la escala de remuneración mensual unificada para dignatarios, autoridades y funcionarios del nivel jerárquico superior y que tiene diez grados y va de los 2.115 USD (Grado 1), a los 6.261 (Grado 10) ; y la escala de 20 grados para los empleados públicos que no son de libre remoción y que va en una escala de 500 USD (Grado 1) a 3.360 (Grado 20) .
6,45%
de la burocracia estatal recibe sueldos entre USD 3000 y USD 8000 mensuales. 
Esta información es pertinente porque el partido de gobierno, Alianza País, ha cooptado la función pública y la ha convertido en un mecanismo que consolida su hegemonía política. En el distributivo de remuneraciones del Ministerio de Finanzas , un cálculo conservador indica que aproximadamente un 6,45% de empleados y funcionarios perciben remuneraciones mensuales superiores a los 3.000 USD. Muchos de ellos forman parte del nivel jerárquico-superior. Esto significaría una cantidad de alrededor de 38.700 funcionarios y empleados con remuneraciones superiores a los 3.000 USD mensuales y que, en promedio, tendrían una remuneración anual de 58.100 USD.
Muchos de ellos adscriben al proyecto político de Alianza País de grado o por fuerza, y forman el sustrato clientelar más importante que tiene este partido político. Muchos de esos altos funcionarios son también los cuadros políticos más importantes del partido de gobierno. Ahora bien, el peso total de este sector en el conjunto de las remuneraciones del sector público sería de alrededor de 2.248,4 millones de USD, es decir, algo más de la cuarta parte (25,5%) del total de remuneraciones del sector público del año 2016. Es esta elite de funcionarios quienes concentran el ingreso del gasto corriente en remuneraciones. De esta manera, el gobierno replica un fenómeno que también se produce en la sociedad: la concentración del ingreso en un grupo reducido de personas.
Ahora bien, si se pusiera un techo de remuneraciones a este sector en 3.000 USD , por un año, de tal manera que ningún funcionario público, tanto del nivel jerárquico superior, cuanto de las escalas más altas de los empleos públicos de carrera, pudiese ganar más allá de 42.000 USD anuales, se generaría un ahorro de alrededor de 623,07 millones de USD en ese año. En esta iniciativa constarían, por supuesto, todas las autoridades electas, incluyendo el ejecutivo, el legislativo y los gobiernos autónomos descentralizados.
US$ 623
millones podrían ir a los damnificados por el terremoto si se pone un tope de USD 3000 mensuales para la burocracia dorada.
Si a esos 623,07 millones de USD, se añaden los 600 millones de USD de las líneas de crédito para emergencias que activaron para el Ecuador las Instituciones Multilaterales de Crédito, sobre todo BID y BIRF, se tendrían más de 1.223 millones de USD para resolver las necesidades más emergentes de la reconstrucción y el apoyo a las víctimas y damnificados por el terremoto de la costa ecuatoriana, y sería el primer fondo semilla para contingencias e imprevistos en la década.
Una iniciativa como ésta trasladaría la solidaridad directamente a los operadores políticos de la Revolución Ciudadana y sus aliados, y, al mismo tiempo que permitiría aliviar económicamente a la población más pobre de impuestos regresivos como el incremento del IVA, permitiría obtener liquidez inmediata para empezar con un fondo de contingencias e imprevistos. Empero, existe un requisito adicional y sería la voluntad política de separar los recursos de este fondo de la cuenta única del tesoro, de tal manera que esos recursos de contingencia no puedan ser utilizados como recursos de libre disponibilidad para gasto corriente.
Nota al margen, de León Roldós Aguilera, dirigida a Alfredo Pinoargote
ENTRE EL ASCO Y LA VERGÜENZA
Estimado Alfredo:
Preguntabas la mañana de hoy sobre la razón de ser del Art. 8 del proyecto de ley de nuevas cargas tributarias, que no lo entendías:
"Crédito tributario por donación.- Las donaciones en dinero que hubieran realizado las personas naturales en relación de dependencia hacia las cuentas oficiales del Estado creadas para atender la emergencia nacional, desde el 17 de abril del 2016, serán consideradas como crédito tributario, para la presente contribución, conforme a las condiciones y los requisitos establecidos mediante resolución por el Servicio de Rentas Internas"
No lo había analizado en el documento que preparé sobre dicho proyecto, porque me generaba entre asco y verguenza ajena.
Desde el mismo sábado del terremoto, 16 de abril del 2016, miles y miles de ciudadanos estuvimos dispuesto a aportar lo que pudiéramos para atender a las víctimas del terremoto. Casi literalmente, los ecuatorianos de a pie, estaban dispuestos a entregar la camisa para otro que la necesite más.
Los paquetes de agua, latas, ropas, medicinas, quizás por valores que superaban el 50% de las remuneraciones de algunos se entregaban para enviar a Manabí. Para nada ni siquiera identificación de las persopnas, peor cámaras de televisión o rueda de prensa.
Un grupo de legisladores y funcionarios de Alianza País se hizo presente el domingo 17 de abril y ofreció el 10% de su remuneración mensual, equivalente a tres días de trabajo. Esto ante cámaras de televisión. Este es el valor que se convierte en crédito tributario para que lo recuperen "los donantes" del 17 de abril del 2016.
¿Algún ciudadano -que no sean de aquellos donantes del 10%, comparativamente insignificante en relación a lo entregado por otros donantes- ¿pensará que el Estado debe devolverle como crédito tributario lo que entregó por amor y solidaridad a los compatriotas afectados por el terremoto?. NINGUNO ES LA RESPUESTA.
¿Podrán decir que ahora será "obligatoria" la donación de un día de sueldo, hasta por cinco meses?. ¿No les parece que con eso quieren que todos los ecuatorianos en relación de dependencia paguen la contribución, para así recuperar el 10% que los asambleístas y funcionarios de Alianza País donaron ante cámaras de televisión?.
Mucho más del 10% de un mes de sueldo ya entregó la gran mayoría de ecuatorianos y no está esperando que se les devuelva lo donado "mediante crédito tributario".
Otra cosa es el paquetazo tributario, de un mil millones de dólares, o más, que el gobierno quiere introducir aprovechándose de las secuelas del terremoto. Para esto -y de futuro si-, en sustitución, ábrase un plan de inversión con recursos facilitados por los ecuatorianos, con créditos tributarios no aplicables en un plazo menor a dos años, o reembolso del valor a no menos de cinco años.
Cordialmente
León Roldós


El Observador: 18 años de una “aventura periodística”

Publicado el 2016/04/22 por PVI
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Como “una aventura periodística” define Jaime Cedillo Feijoo, su labor como director-editor de la revista cuencana El Observador, que este mes está de aniversario, ya que cumple 18 años de existencia. Este medio de comunicación, que circula de forma bimensual, nació con el objetivo de hacer un periodismo que marque la diferencia “que denuncie con santo y seña la corrupción pública…”, comenta su director, quien recuerda que en enero de 1998 se reunió con un grupo de compañeros para hablar sobre la posibilidad de iniciar esta “aventura” y fue en abril de ese año cuando se publicó el primer número con una portada dedicada a monseñor Luis Alberto Luna Tobar. “Me duele no saber quichua” se tituló al reportaje hecho a Luna Tobar por Belén Andrade, quien junto con Rodrigo Aguilar Orejuela, Jorge Durán Figueroa, Florencia Neira y Patricio Muñoz Vega, conformaron el primer grupo de colaboradores de El Observador. Si bien la revista se enfoca principalmente en la política, también tratan temas sociales y se da importancia a la cultura, es así que cuenta con el espacio “Cultura y creación”, a cargo de Marco Robles López, quien publica el análisis de obras literarias de escritores locales, nacionales y extranjeros. A decir de Cedillo, el financiamiento ha sido lo más duro, sin embargo, desde hace 18 años, cada número de El Observador ha salido ininterrumpidamente. Actualmente, a más de la revista, desde hace tres años cuenta con una radio online en Internet, con dos noticieros diarios, que lleva el mismo nombre de la revista; además tiene una página web, blog y está en las redes sociales como Facebook y Twitter. Andrés Cedillo Pinos, hijo de Jaime Cedillo, es quien se encarga del diseño de la revista y la parte tecnológica, tanto en la web y redes sociales. El equipo de El Observador actualmente está integrado por 15 personas. (PVI)-(I)
ARTICULISTAS
– Juan Cordero, Gabriela Astudillo, Francisco Escandón, Jorge Morales, Dalila Patiño, Rodrigo Pesántez, Marco Robles López, Armando Sacta y Manuel Vallejo, son los colaboradores de El Observador.