miércoles, 2 de abril de 2025

 EL JUEGO POLÍTICO COMO POLÍTICA PÚBLICA:

“Tu me dices yo te digo, y los demás que se convenzan que la Institución nos interesa”.
Estas maniobras políticas han dejado un Ecuador 🇪🇨sin aire que respirar: ni quienes han representado y representa al Ministerio de Cultura y Patrimonio ni el presidente de Casa de la Cultura Ecuatoriana Fernando Cerón junto con su gran “director” de la Casa de la Cultura del Azuay, Martin Sánchez Paredes han respondido laboralmente a sus competencias, atribuciones y obligaciones, pero nunca se les ha escuchado de que su sueldito estatal no les llega.
El Ecuador 🇪🇨 es muy permisivo… lo destrozan y les pagan como autoridades para ello, no muy lejos ni olvidado está el hecho de la botada de paredes del edificio patrimonial de la Casa de la Cultura del Azuay en manos de su director, y ¿quien ha movido un dedo emitiendo las sanciones correspondientes?, NADIE.
El Ministerio de Cultura y Patrimonio ha permitido que los referidos presidente y director hagan de la Institución lo que han querido en sus visibles acciones y omisiones, al igual que este Ministerio se ha hecho de la vista gorda omitiendo hacerse presente y ejercer su rectoría sobre la Casa de la Cultura.
Cada quien lleva sobre sus hombros la responsabilidad del DESPROPÓSITO desinstitucional al que obedecen.
Quiénes todavía fingen y fungen de autoridades de la Casa de la Ecuatoriana y del Núcleo del Azuay les queda únicamente TRES MESES 👏👏👏 para dejar sus cargos, mientras tanto dejan una CASA devastada, muy venida a menos, casi desaparecida como Institución de Cultura, y solo nos queda la esperanza de mejores días con nuevas autoridades que si le quieran al Ecuador 🇪🇨 y su CULTURA.
Ceci Ortega

 QUE PASA CON EL TRANVÍA DE CUENCA

INCIA LA CONSTRUCCIÓN DE LA OBRA: 12 DE DICIEMBRE DEL 2013
• FECHA DE CULMINACIÓN DE LAS OBRAS: 2AÑOS SEGÚN EL ALCALDE GRANDA
• FECHA DE CULMINACIÓN DE LOS TRABAJOS: 2019 ( SEIS AÑOS DE CONSTRUCCIÓN)
• FECHA DE OPERACIÓN DEL TRANVÍA: 20 DE SEPTIEMBRE DEL 2020 ( UN AÑO SIN FUNCIONAR)
• COSTO INCIAL DE LA OBRA: 232 MILLONES DE DOLARES
• COSTO FINAL DE LA OBRA: 295 MILLONES DE DOLARES
• NUMERO DE PASAJES ESTIMADOS AL DIA: 120.000
• NUMERO DE PASAJES AL DIA EN LA ACTUALIDAD: ENTRE 25 MIL A 28 MIL PASAJES DE LUNES A VIERNES; FINES DE SEMANA ESTE NUMERO ES DE 10 A 15 MIL PASAJES.
• DEFICIT ANUAL PROEMDIO: 4 MILLONES DE DOLARES.
• VALOR TÉCNICA DE LA TARIFA: 0.82 DÓLAR;
• VALOR DE LA TARIFA POLITICA: 0.30 DÓLAR
• PERSONAS AFECTADAS POR LA CONSTRUCCIÓN DEL TRANVÍA: SE ESTIMA UNA DOS MIL FAMILIAS
• PÉRDIDAS ECOÓMICAS A LOS AFECTADOS POR EL TRAVÍA: SUPERAN LOS 25 MILLONES DE DOLARES
• COSTOS DE LAS DEMANDAS REALIZADAS POR RECINDIR EL CONTRATO: SUPERAN LOS 35 MILLONES.
• PAGO DEL PRESTAMO AL GOBIERNO FRANCES: 5 MILLONES ANUALES DURANTE 5 AÑOS.
• RESPONSABLES: NADIE DA LA CARA. SE DEBE EJERCER EL DERECHO DE REPETICIÓN A LOS CULPABLES DE ESTE DAÑO ECONÓMICO A LA CIUDAD.
NOMBRE DE LOS ALCALDES QUE TIENEN QUE VER CON LA CONSTRUCCIÓN DEL TRANVÍA.
• PAUL GRANDA LOPEZ : 31 DE JULIO DE 2009 AL 14 DE MAYO DEL 2014
• MARCELO CABRERA PALACIOS: 14 DE MAYO DE 2014 AL 14 DE MAYO DEL 2019
• PEDRO PALACIOS ULLAURI: 14 DE MAYO DEL 2019 AL 14 DE MAYO DEL 2023
• CRISTIAN ZAMORA MATUTE: 14 DE MAYO DEL 2023 HASTA LA ACTUALIDAD.
NOMBRE DE LOS FUNCIONARIOS DEL MUNICIPIO DE CUENCA QUE FUERON CONCEJALES EN ESTE PERÍODO:
• CARLOS ORELLANA: PERÍODO: 2009 – 2014; 2014 - 2019
• CRISTIAN ZAMORA MATUTE: 2014 – 2019; 2019 – 2023.
• ALFREDO AGUILAR ARÍZAGA: 2019 – 2023.
Juan Bustillos
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martes, 1 de abril de 2025

 

El helicóptero: un colibrí entre las máquinas

 

Una reflexión lírica sobre el helicóptero y la poesía del vuelo. Fue publicada el 26 de mayo de 1948. Además de sus acostumbradas greguerías, el autor incluye una referencia a Las mil y una noches, especialmente a las alfombras mágicas que años más tarde tendrán una aparición estelar en Cien años de soledad junto a los gitanos que llegan a Macondo.

 

     Yo podría decir: ya vienen los helicópteros. Decir que a nuestro paisaje le está haciendo falta su presencia de pájaro fantástico, legendario. Que los niños campesinos sentirán el rumor de su vecindad por el hilo de las cometas. Que lo verán venir, absortos, abanicando el cielo de los árboles, a posarse sobre la tierra recién arada, a la orilla del agua, como un barco descendido.

     Recordaría Las mil y una noches. Diría el hechizo de las alfombras mágicas que con sólo oír una voz se llevaban al hombre por encima de los camellos y las montañas. Anotaría que el viajero iba glorioso, bello y transfigurado, por entre las espadas del aire, respirando un olor de lejanía, mientras soltaba su canción luminosa y ancha como un alfanje.

     Podría hablar de la aventura del vuelo. Decir que su embriaguez es la revelación de nuestra escondida bondad. Que cuando sentimos el avión suspendido sobre los hombros del aire, descubrimos inesperadamente que aún nos queda la capacidad de angelizarnos. Recordaría entonces las cosas que hemos visto otras veces desde nuestra elevada estatura arcangélica. Hablar de aquella aldea anónima pastoril, que pasó una vez a la orilla de nuestro viaje. Diría que el vientre de la aldea estaba curvado. Lleno de una gravidez frutal, de un silencio que se parecía en algo al de una madre dormida. Que más allá, desenvuelto, estaba el río indispensable. Y que venía mansamente, habitado de racimos y de niños, como si no corriera el paisaje sino por la memoria de la aldea.

     Podría recordar ahora, como aquella vez, lo mucho de falsa, de artificial, que había en esa beatitud. Decir que hay un doloroso desequilibrio entre la velocidad de la máquina y la tranquilidad del espíritu. Que el trepidar de los motores, el ansia de la ruta que se va prolongando hacia el atrás como una sed insaciable, no puede proporcionarnos aquella blancura, aquella limpieza del alma.

     Podría, ahora sí, volver al helicóptero. Decir que él tiene sobre el avión no sólo las ventajas de que puede anclar a la ribera de un árbol, descender hasta la espalda de la yerba, quedarse suspendido del aire, pensativamente; sino que tiene -y ésta es la principal- la ventaja de lograr la serenidad. Me acordaría de los pájaros y diría que lo poético, lo musical del helicóptero, es lo poco que tiene de máquina y lo mucho que tiene de colibrí.

     Yo podría decir todas estas cosas y mucho más, y quedar al final con la desolada certidumbre de no haber dicho nada.

 

El acordeón, un animal triste

 

La historia del acordeón: desde sus orígenes inciertos hasta su implementación popular en el valle del Magdalena, en el Caribe colombiano. La nota fue publicada el 22 de mayo de 1948. En ella Gabo introduce un tema determinante para la concepción estética de su universo literario: el vallenato. Un par de décadas después, el escritor dirá que Cien años de soledad, una de sus novelas insignes, “no es más que un vallenato de 450 páginas”.

 

     No sé qué tiene el acordeón de comunicativo que cuando lo oímos se nos arruga el sentimiento. Perdone usted, señor lector, este principio de greguería. No me era posible comenzar en otra forma una nota que podría llevar el manoseado título de «Vida y pasión de un instrumento musical». Yo, personalmente, le haría levantar una estatua a ese fuelle nostálgico, amargamente humano, que tiene tanto de animal triste. Nada sé en concreto acerca de su origen, de su larga trayectoria bohemia, de su irrevocable vocación de vagabundo. Probablemente haya quien intente remontarse por el árbol inútil de una complicada genealogía musical hasta encontrar en no sé qué ignorado sitio de la historia al primer hombre que se despertó una mañana con la necesidad inminente de inventar el acordeón. A nosotros, señor lector, nada de eso nos interesa. Debemos conformarnos con creer que -como todos los vagabundos decentes- este instrumento se presentó ante nuestros ojos sorprendidos sin partida de nacimiento y sin certificado de conducta. Tuvo -esto sí es indudable- una adolescencia disipada, oscura, rayada de amaneceres turbulentos. Sus mejores años discurrieron en el rincón anónimo, subido de vapores, de una taberna alemana. Allí, mientras la cerveza se trepaba por la sangre de los hombres, buscando la cima de la reyerta, él aprendió a decir su musiquita nostálgica, intrascendente, al oído de las mujeres derrumbadas. Él hizo de lino crudo, de cáñamo indómito, el sueño de la hembra a quien le ardía el hipo en el corazón y tenía, sin embargo, la dolorosa certidumbre de que nunca bajaría hasta su cintura.

     Así, con esa implacable lección de humanidad, siguió meciendo la fiebre de los suburbios, desdoblando su vientre en todos los puertos como cualquier marinero irremediable. El vals francés pasó por sus pulmones diciendo esa carga de tristeza, esa irreparable melancolía que tumbaba luceros en los ojos de las Mignon y las Margot.

     El acordeón ha sido siempre, como la gaita nuestra, un instrumento proletario. Los argentinos quisieron darle categoría de salón, y él, trasnochador empedernido, se cambió el nombre y dejó a los hijos bastardos. El frac no le quedaba bien a su dignidad de vagabundo convencido. Y es así. El acordeón legítimo, verdadero, es este que ha tomado carta de nacionalidad entre nosotros, en el valle del Magdalena. Se ha incorporado a los elementos del folklore nacional al lado de las gaitas, de los «millos», y de las tamboras costeñas. Al lado de los tiples de Boyacá, Tolima, Antioquía. Aquí lo vemos en manos de los juglares que van de ribera en ribera llevando su caliente mensaje de poesía. Aquí está con su vieja vestimenta de mari­nero sin norte. Como sé que no le faltan enemigos, he querido escribir esta nota que tiene principio y tendrá final de greguería.

     Oiga usted el acordeón, lector amigo, y verá con qué dolorida nostalgia se le arruga el sentimiento.

 

Poesía contra el toque de queda

 

El primer artículo de García Márquez publicado en El Universal. Una parte se imprimió en la página 4 del periódico y otra en la página 7. Tiene como punto de partida el toque de queda impuesto por las autoridades colombianas en todo el país a raíz de la violencia que ocasionó el homicidio de Jorge Eliécer Gaitán. Allí también se menciona por primera vez al pirata Francis Drake, un personaje recurrente en la futura prosa del escritor.

 

     Los habitantes de la ciudad nos habíamos acostumbrado a la garganta metálica que anunciaba el toque de queda. El reloj de la Boca del Puente, empinado otra vez sobre la ciudad, con su limpia, con su blanqueada convalecencia, había perdido su categoría de cosa familiar, su irremplazable sitio de animal doméstico. En las últimas noches ya no iban nuestras miradas a preguntarle por el regreso enamorado de aquella voz que nos quedó sonando en el oído como un pájaro eterno; o por el rincón temporal donde cortamos el hilo tenso de la aventura, sino que tratábamos de impedir, de detener con un gesto último y desesperado aquella marcha lenta, angustiosa, que iba precipitando las horas contra una frontera conocida que era, a su vez, la orilla tremenda donde se doblaba nuestra libertad. Diariamente, a las doce, oíamos allá afuera la clarinada cortante que se adelantaba al nuevo día como otro gallo grande, equivocado y absurdo, que había perdido la noción de su tiempo. Caía entonces sobre la ciudad amurallada un silencio grande, pesado, inexpresivo. Un largo silencio duro, concreto, que se iba metiendo en cada vértebra, en cada hueso del organismo humano, consumiendo sus células vitales, socavando su levantada anatomía. Hubiera sido aquel buen silencio elemental de las cosas menores, descomplicado; ese silencio natural y espontáneo, cargado de secretos que se pasea por los balcones anónimos. Pero éste era diferente. Parecido en algo a ese silencio hondo, imperturbable, que antecede a las grandes catástrofes. Hundidos en él sólo oíamos el ruido rebelde, impotente, de nuestra respiración, como si allí afuera en la bahía, estuviera aún Francis Drake, con sus naves de abordaje.

     La madrugada -en su sentido poético- es una hora casi legendaria para nuestra generación. Habíamos oído hablar a nuestras abuelas que nos decían no sé qué cosas fantásticas de aquel olvidado pedazo del tiempo. Seis horas construidas con una arquitectura distinta, talladas en la misma substancia de los cuentos. Se nos hablaba del caliente vaho de los geranios, encendidos bajo un balcón por donde se trepaba el amor hasta el sueño de los muchachos. Nos dijeron que antes, cuando la madrugada era verdad, se escuchaba en el patio el rumor que dejaba el azúcar cuando subía a las naranjas. Y el grillo, el grillo exacto, invariable, que desafinaba sus violines para que cupiera en su aire la rosa musical de la serenata.

     (…)

     Desde ayer, afortunadamente, no oímos el toque de queda. Ha sido suspendido precisamente cuando se había incorporado a las costumbres de la ciudad. Muchos sentían nostalgia por esa destemplada y obligante serenata. Otros volverán -¿vol­veremos?- a las visitas, recuperaremos nuestra agradable disciplina para esperar la madrugada olorosa a bosque, a tierra humedecida, que vendrá como una nueva Bella-Durmiente deportiva y moderna. 0 tal vez, seguros de que ya nada nos im­pedirá trasnochar, nos iremos a dormir mansamente -extraños animales contradictorios- antes de que los relojes doblen la esquina de la medianoche.

 Y, llegó abril, trayendo aguas mil. Y, llegó abril, trayendo frío y vientos.Y, llegó abril, y los árboles de eucalipto ya no están. Y, llegó abril, y los pájaros ya no están. Y, llegó abril, y el paisaje ya no está. Y, llegó abril, y los burócratas arrasaron con todo. Y, llegó abril, y ya están contando las ganancias. Y, llegó abril, y el silencio es cómplice...

El Observador
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 Prisión, multas y reparación del bien para destructor de una casa patrimonial en Cuenca

Cuatro años de prisión, una multa por 14 salarios básicos, la reparación integral del inmueble patrimonial destruido y disculpas públicas, son las sanciones impuestas al propietario de una casa patrimonial que fue destruida en agosto de 2019, en las calles Hermano Miguel 7-52 entre Mariscal Sucre y Presidente Córdova en el Centro Histórico de Cuenca.
La declaración de responsabilidad para el ciudadano cuyas iniciales son V Q. C. fue notificada la semana pasada, por parte del Tribunal de Garantías Penales del Azuay con sede en el cantón Cuenca.
Según documento oficial se determinó la responsabilidad del acusado por la destrucción de bien patrimonial cultural y la ruptura de sellos de clausura, ambos delitos que están tipificados en el Código Orgánico Integral Penal (COIP).
Esta vivienda patrimonial era de adobe, pisos de ladrillo, madera, además de otros elementos de la arquitectura antigua, cuyo diseño original consta en planos y fotografías que tiene la dirección de Áreas Históricas del Municipio de Cuenca.
La casa sería anterior a 1872 y fue la vivienda de la hermana de Hortencia Mata, Carmen Mata Lamota y su esposo Víctor Vintimilla quienes se casaron alrededor de 1872. La edificación era de características vernáculas.
El detalle de las penas impuestas al infractor del bien patrimonial son las siguientes:
Sanciones
- Por la destrucción de bien patrimonial: 3 años de prisión.
- Ruptura de sellos de clausura: 1 año de prisión.
Los cuatro años de prisión deben ser cumplidos en Centro de Rehabilitación Social Regional Sierra Centro Sur Turi.
Multas:
- Por el delito de destrucción de bien patrimonial, se impuso una multa de 10 salarios básicos.
- Por el delito de ruptura de sellos, se impuso una multa de 4 salarios básicos.
- En total se deberá pagar 14 salarios básicos en concepto de multa.
Reparación integral:
- Además se ordena reconstruir la casa patrimonial destruida, ubicada en la ciudad de Cuenca, de acuerdo con los planos y directrices de la Dirección de Áreas Históricas y Patrimoniales.
- También se debe tramitar los permisos correspondientes para llevar a cabo la reconstrucción.
Disculpas Públicas:
El sentenciado también deberá dar disculpas públicas: a la ciudad de Cuenca por el daño al patrimonio cultural, lo cual se realizará en un periódico de circulación nacional.
Costas y ejecución de la sentencia: Además se condena al pago de costas procesales y se ordena el cumplimiento de la sentencia, enviando copias a las autoridades correspondientes para su ejecución.