martes, 4 de agosto de 2026

 EL MISMO LIBRETO

Por Jaime Cedillo F.
La justicia tarda pero llega, dice el refrán. Una coincidencia o una estrategia bien planificada para hacerse las víctimas, un libreto bien elaborado, pero sin resultados favorables.
El caso de los tres políticos que en su momento vivieron días de "éxito", de "fama" desde las funciones públicas que llegaron a ocupar, nunca imaginaron que el destino les tenía preparado no el cielo, sino el infierno, infierno que están viviendo en la misma tierra, pagando por sus excesos, por los delitos cometidos cuando ostentaban el poder político, pensando que eran intocables, que el brazo de la ley jamás los alcanzaría.
Jorge Glas, el mano derecha del prófugo de la justicia, está recluido en la cárcel de máxima seguridad denominada El Encuentro, acumula una pena de 27 años de prisión, por tres sentencias por corrupción: seis años por asociación ilícita (caso Odebrecht), ocho años por cohecho (caso Sobornos), y 13 años por peculado (caso Reconstrucción de Manabí).
Varias veces intentó evadir las sentencias, con la complicidad de jueces corruptos, escondiéndose en la embajada de México, con el cuento de que es perseguido político, y, haciéndose el moribundo, para que le saquen de la cárcel y le lleven a una clínica privada, con todas las atenciones que se merece un segundo mandatario que fue parte de la tragedia que vivió el país, en más de una década de manos limpias, mentes lúcidas y corazones ardientes.
El otro, el que decía: "soy chúcaro, bien arrecho", está en la misma cárcel, con prisión preventiva, fue alcalde de la "Perla del Pacífico", de nombre Aquiles Álvarez. Enfrenta procesos judiciales por comercialización ilegal de combustibles, delincuencia organizada, lavado de activos e incumplimiento de decisiones legítimas (caso grillete).
Igual que su coideario Glas, se hizo el agonizante, que ya no aguanta, que la vesícula, para que le lleven a una clínica privada, para ser atendido con todos los honores. Pero le dijeron nones señor, mejor le llevamos a un hospital público para que le extirpen lo que se le está pudriendo por dentro. Al quejoso eso no le gustó, y se sanó de milagro. A que vean que los milagros sí existen.
Zamora, el del blindado, el de los contratos direccionados, el que tenía un equipazo de colaboradores intocables, el que administraba la ciudad patrimonial, a su antojo y conveniencia, derrochando el dinero a manos llenas en conciertos, tarimas y borracheras; el que cobraba cuotas dependiendo de la jerarquía de los puestos (directores, gerentes, asesores, coordinadores, etc); el mismo que acordó entregar más de cinco millones de dólares a una empresa privada para dar por terminado el contrato por mutuo acuerdo de los radares "truchos"; el que nunca mostró respeto por sus conciudadanos, el que insultaba al que se le cruzaba en su tortuoso camino, al que le pedía cuentas claras; sus víctimas preferidas fueron las mujeres ( es que es obsesivo, compulsivo) ellas recibieron una andanada de mofas, ofensas, insultos de todo calibre, sin medir las consecuencias, consecuencias que llegaron gracias a la decision valiente y firme de una de ellas, la concejal Diana González, presentó la denuncia ante el Tribunal Contencioso Electoral, y cuando lllegó la sentencia, se le vino el mundo encima, se le acabaron las ínfulas de insultador de barrio, y dejó el cargo con el rabo entre las piernas, para nunca más volver, esperemos que sea así.
Al igual que Glas y Álvarez, quiere mostrarse como la víctima y no como el victimario. La campaña de mi pobre angelito está en marcha: misas, oraciones y súplicas por la salud del que se desvivió por Cuenca. Una declaración pública por las redes para tratar de conmover, de impresionar, hasta le han compuesto una canción para que toque los corazones de la Contraloría y de la Fiscalía, que avanza en las investigaciones con indicios de responsabilidad penal, enriquecimiento ilícito, y por montar un troll center, es decir, una oficina clandestina para el manejo de cuentas falsas en redes sociales, para manipular a la opinión pública, para atacar a opositores y periodistas. Quién puede alegrarse sobre el deterioro de su salud, nadie. Le deseamos una pronta mejoría, para que rinda cuentas a la justicia.
"El problema de los idiotas es creer que el poder es eterno".
El Observador




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