domingo, 21 de junio de 2026

 


 FELICITACIONES RENÉ, Y A TODAS LAS PERSONAS DE BUENA VOLUNTAD QUE ENTREGARON SU TIEMPO Y CONOCIMIENTOS PARA LA DEFENSA DEL ARCHIVO NACIONAL DE HISTORIA, NÚCLEO DEL AZUAY.


 Los concejales de mayoría tienen una enorme deuda con el electorado cuencano porque lejos de cumplir con su rol de legislar y fiscalizar concentraron su papel al adulo de la gestión del alcalde a cambio de privilegios y canonjías (palanqueos de puestos de trabajo para amigos y familiares, viajes, turismo y recreación)

Sus reportes en la rendición de cuentas es pobrísimo en contenido y en gestión no hay señales de fiscalización, tampoco resultados y en materia legislativa han ridiculizado su papel con ordenanzas absurdas
La Concejal Pesántez desde su comisión con un actuar opaco ni siquiera ha dado respuesta a nuestro colectivo "Cuenca Rural Viva" que hace meses le entregamos una propuesta de ordenanza de Participación Ciudadana.
Dr. Eloy Gutama
Colectivo Cuenca Rural Viva


 


Hemos ayudado a 420 000 personas en Sudán

Comida, medicamentos, refugio y asistencia médica urgente financiada con las donaciones de los miembros de Avaaz
Actúa ahora
"Esta bolsa evitó que mis hijos murieran de hambre. Tras varios meses sin prácticamente nada que llevarnos a la boca, tuvimos una comida digna que me dio fuerza para seguir adelante y ocuparme de otra cosa que no fuera alimentar a mis hijos."

— Una madre sudanesa de una aldea del distrito de Um Al Qura.



Hola, jaime:

En un país devastado por la guerra, los miembros de Avaaz abrieron un camino para la esperanza. He tenido el honor de leer los informes que nos llegan de las comunidades sudanesas a las que hemos respaldado y estoy profundamente conmovida.

En algunas de las zonas más golpeadas por la violencia y el hambre, los comedores comunitarios están sirviendo miles de comidas al día gracias a las donaciones de los miembros de Avaaz y al trabajo altruista de los voluntarios, en su mayoría también desplazados por el conflicto, que se organizan para picar la verdura, guisar y ofrecer un plato digno a las miles de familias que lo han perdido casi todo.

La solidaridad de los miembros de Avaaz del mundo entero ha permitido que 420 000 personas reciban ayuda humanitaria, desde comida caliente y medicamentos, hasta atención médica a madres y recién nacidos o materiales para improvisar un techo bajo el que dormir.

La crisis de desplazados de Sudán es la mayor del planeta, pero además, no deja de agravarse cada día. Millones de personas han tenido que renunciar a su vida y escapar con lo básico.
Desde que comenzó la guerra hace tres años, más de 14 millones de personas se han visto obligadas a dejar su casa y la mitad de la población pasa hambre severa. Es la mayor crisis humanitaria del planeta, pero la comunidad internacional no ha estado a la altura y la ayuda humanitaria no llega a quienes tanto la necesitan.

Por eso las comunidades sudanesas han tejido sus propias redes.

La ciudadanía se organizó para montar comedores comunitarios y consultorios médicos gestionados por voluntarios. También coordinaron la distribución de alimentos y productos de primera necesidad a familias enteras que huían de una violencia difícil de imaginar. En muchos lugares del país, estas iniciativas comunitarias, en las que participan vecinos, madres o médicos, han sido la única red de seguridad.

Por eso el apoyo de los miembros de Avaaz ha sido tan importante: porque ha puesto recursos directamente en manos de quienes se juegan la vida por ayudar a los demás.


Una imagen vale más que mil palabras. Esta mujer recibió ropa de cama y una tienda de campaña en uno de los puestos de atención comunitaria en Darfur Central, donde el hambre y los desplazamientos se han cobrado incontables vidas. Gracias al apoyo de los miembros de Avaaz, la ayuda ha llegado a 420 000 personas. Y seguimos en ello.
La generosidad de nuestro movimiento ha dotado de medios a decenas de comedores y puestos de atención comunitaria. Hemos ayudado a la población civil a huir de los bombardeos, asistido a mujeres que han dado a luz en plena guerra y hemos llevado alimentos a lugares que llevaban meses prácticamente olvidados por el mundo.

Puede que no hayamos conseguido borrar el sufrimiento de Sudán, pero gracias a los miembros de Avaaz que no quisieron mirar hacia otro lado, cientos de miles de personas recibieron ayuda cuando más la necesitaban.

La magnitud de esta crisis es enorme y aún queda mucho por hacer, pero también es inmensa la valentía de quienes siguen en primera línea, haciendo lo imposible por ayudar. Por mi parte, sé que desde Avaaz también seguiremos al pie del cañón, colaborando en lo que podamos.

Gracias de corazón por hacer este trabajo posible.

Marigona y todo el equipo de Avaaz

* Debido a los riesgos de seguridad, hemos omitido deliberadamente nombres, ubicaciones exactas y otros detalles que pudieran servir para identificar a los voluntarios y las redes comunitarias que están detrás de toda esta labor.