ARTURO JARRÍN: LO CAPTURARON VIVO EN PANAMÁ… Y 26 AÑOS DESPUÉS ABRIERON SU TUMBA
Arturo Jarrín murió en 1986, pero su historia no terminó cuando enterraron su cuerpo. Durante décadas quedó una versión oficial sobre su mu3rt3. Décadas después, una investigación hizo algo que volvió a poner el caso sobre la mesa: abrió su tumba para buscar respuestas. Y lo que rodeaba aquella muerte comenzó a verse de otra manera. 
Jarrín había nacido en Quito el 10 de enero de 1957. Estudió en La Salle y posteriormente ingresó a Sociología en la Universidad Central del Ecuador. Era joven cuando comenzó a involucrarse en organizaciones políticas y, en 1983, se convirtió en uno de los fundadores y máximo dirigente de Alfaro Vive Carajo, AVC. Desde entonces pasó a la clandestinidad y se convirtió en uno de los hombres más buscados del país.
Su historia ya parecía sacada de una película. El 15 de junio de 1984 fue capturado después del asalto al Banco del Pacífico y terminó en el penal García Moreno. Pero el 28 de abril de 1985 logró escapar junto a otros militantes a través de un túnel construido bajo la prisión. Volvió a la clandestinidad y la persecución continuó.
En septiembre de 1986 salió nuevamente de Ecuador. Pasó por Colombia y llegó a Panamá el 7 de octubre. Su intención, según la investigación de Fiscalía, era continuar hacia Europa. Pero el viaje terminó el 24 de octubre.
Ese día, mientras realizaba llamadas telefónicas internacionales, fue detenido en Panamá. Fiscalía investigaría posteriormente que la captura habría sido ordenada por el entonces presidente panameño Manuel Antonio Noriega, a pedido del presidente ecuatoriano León Febres Cordero. Jarrín fue llevado al aeropuerto y entregado a autoridades ecuatorianas. Lo importante es que salió de Panamá con vida.
Después ocurrió lo que convirtió este caso en uno de los episodios más polémicos de la historia reciente del Ecuador.
Según la investigación posterior de Fiscalía, Jarrín no fue puesto inmediatamente a órdenes de una autoridad judicial. Fue trasladado hasta La Remonta, en Tambillo, donde funcionaban instalaciones policiales. Fiscalía sostuvo que allí fue t0rtur4d0. Luego fue llevado hasta Carcelén, al norte de Quito.
La noche del 26 de octubre de 1986 apareció muerto.
Pero la explicación de aquella época era completamente diferente. La Policía sostuvo que Jarrín había mu3rt0 durante un enfrentamiento armado. Según esa versión, agentes que patrullaban Carcelén encontraron a tres hombres, les ordenaron detenerse y estos habrían respondido con d!spar0s. En el intercambio de fuego, Jarrín habría mu3rt0.
El problema es que la historia no quedó enterrada para siempre.
En 2012, exactamente 26 años después de su muerte, la Fiscalía exhumó sus restos en el cementerio Parque de los Recuerdos. El perito peruano José Pablo Baraybar participó en el análisis forense. Se revisó el antiguo protocolo de necropsia de 1986 y se practicó un segundo examen sobre los restos. Incluso apareció un objeto metálico que podía corresponder a un proyectil y fue enviado para análisis.
La investigación continuó. En 2016, casi tres décadas después de aquella noche, Fiscalía procesó a 18 personas por el caso, investigándolo como detención ilegal, t0rtur4 y ejecución extrajudicial en un contexto de lesa humanidad. Entre los procesados apareció incluso Manuel Antonio Noriega, quien fue vinculado a la causa mediante asistencia penal internacional.
Y ahí queda la parte que todavía provoca discusión.
En 1986 se dijo que Arturo Jarrín murió en un enfrentamiento. Años después, Fiscalía reconstruyó otra ruta: Panamá, Quito, La Remonta y finalmente Carcelén. La Comisión de la Verdad también cuestionó la versión oficial y documentó el caso dentro de las graves violaciones de derechos humanos investigadas.
Arturo Jarrín murió con 29 años.
Pero la pregunta que quedó después de abrir aquella tumba sigue siendo incómoda: ¿fue realmente un enfrentamiento policial o la última parte de una historia que durante años se contó de otra manera?
¿Qué versión te parece más convincente?






