jueves, 8 de octubre de 2026

 El Baúl Oscuro

ARTURO JARRÍN: LO CAPTURARON VIVO EN PANAMÁ… Y 26 AÑOS DESPUÉS ABRIERON SU TUMBA
Arturo Jarrín murió en 1986, pero su historia no terminó cuando enterraron su cuerpo. Durante décadas quedó una versión oficial sobre su mu3rt3. Décadas después, una investigación hizo algo que volvió a poner el caso sobre la mesa: abrió su tumba para buscar respuestas. Y lo que rodeaba aquella muerte comenzó a verse de otra manera. 🕯️
Jarrín había nacido en Quito el 10 de enero de 1957. Estudió en La Salle y posteriormente ingresó a Sociología en la Universidad Central del Ecuador. Era joven cuando comenzó a involucrarse en organizaciones políticas y, en 1983, se convirtió en uno de los fundadores y máximo dirigente de Alfaro Vive Carajo, AVC. Desde entonces pasó a la clandestinidad y se convirtió en uno de los hombres más buscados del país.
Su historia ya parecía sacada de una película. El 15 de junio de 1984 fue capturado después del asalto al Banco del Pacífico y terminó en el penal García Moreno. Pero el 28 de abril de 1985 logró escapar junto a otros militantes a través de un túnel construido bajo la prisión. Volvió a la clandestinidad y la persecución continuó.
En septiembre de 1986 salió nuevamente de Ecuador. Pasó por Colombia y llegó a Panamá el 7 de octubre. Su intención, según la investigación de Fiscalía, era continuar hacia Europa. Pero el viaje terminó el 24 de octubre.
Ese día, mientras realizaba llamadas telefónicas internacionales, fue detenido en Panamá. Fiscalía investigaría posteriormente que la captura habría sido ordenada por el entonces presidente panameño Manuel Antonio Noriega, a pedido del presidente ecuatoriano León Febres Cordero. Jarrín fue llevado al aeropuerto y entregado a autoridades ecuatorianas. Lo importante es que salió de Panamá con vida.
Después ocurrió lo que convirtió este caso en uno de los episodios más polémicos de la historia reciente del Ecuador.
Según la investigación posterior de Fiscalía, Jarrín no fue puesto inmediatamente a órdenes de una autoridad judicial. Fue trasladado hasta La Remonta, en Tambillo, donde funcionaban instalaciones policiales. Fiscalía sostuvo que allí fue t0rtur4d0. Luego fue llevado hasta Carcelén, al norte de Quito.
La noche del 26 de octubre de 1986 apareció muerto.
Pero la explicación de aquella época era completamente diferente. La Policía sostuvo que Jarrín había mu3rt0 durante un enfrentamiento armado. Según esa versión, agentes que patrullaban Carcelén encontraron a tres hombres, les ordenaron detenerse y estos habrían respondido con d!spar0s. En el intercambio de fuego, Jarrín habría mu3rt0.
El problema es que la historia no quedó enterrada para siempre.
En 2012, exactamente 26 años después de su muerte, la Fiscalía exhumó sus restos en el cementerio Parque de los Recuerdos. El perito peruano José Pablo Baraybar participó en el análisis forense. Se revisó el antiguo protocolo de necropsia de 1986 y se practicó un segundo examen sobre los restos. Incluso apareció un objeto metálico que podía corresponder a un proyectil y fue enviado para análisis.
La investigación continuó. En 2016, casi tres décadas después de aquella noche, Fiscalía procesó a 18 personas por el caso, investigándolo como detención ilegal, t0rtur4 y ejecución extrajudicial en un contexto de lesa humanidad. Entre los procesados apareció incluso Manuel Antonio Noriega, quien fue vinculado a la causa mediante asistencia penal internacional.
Y ahí queda la parte que todavía provoca discusión.
En 1986 se dijo que Arturo Jarrín murió en un enfrentamiento. Años después, Fiscalía reconstruyó otra ruta: Panamá, Quito, La Remonta y finalmente Carcelén. La Comisión de la Verdad también cuestionó la versión oficial y documentó el caso dentro de las graves violaciones de derechos humanos investigadas.
Arturo Jarrín murió con 29 años.
Pero la pregunta que quedó después de abrir aquella tumba sigue siendo incómoda: ¿fue realmente un enfrentamiento policial o la última parte de una historia que durante años se contó de otra manera?
¿Qué versión te parece más convincente?


 Buenas noticias: negada libertad bajo fianza y arresto domiciliario a Cilia Flores


 


 Los últimos días de Gabriel García Márquez:

Rodrigo García, hijo de Gabriel García Márquez, nos comenta como la demencia afectó sus últimos años de vida.
«No se dijo públicamente pero, como no se recluía, todo el que lo trató se dio cuenta. Él se vestía y comía, pero ya no reconocía a nadie. Leía sus propios libros, que no recordaba haber escrito: «Hubo dos etapas. Primero, los leía sabiendo que eran suyos, pero absolutamente sorprendido de no acordarse de nada, decía ¿de dónde carajo salió todo eso?. Luego, ya leía entendiendo poquísimo y no se daba cuenta de que era su libro hasta el final, cuando veía su foto en la contraportada. Hubo momentos incluso en que recordaba a su esposa pero llegó a creer que la mujer que tenía frente a él era una impostora. En otra ocasión, pidió ir a ver a su padre, yo tengo una cama junto a él, decía, y se refería en realidad a su abuelo, que lo cuidó de niño y, en efecto, entonces dormía en un colchón en el suelo junto a la cama de aquel hombre, al que no veía... ¡desde 1935!».


 Andrea Aguilar

Madrid - 08 OCT 2026 -
Anne Carson gana el Premio Nobel de Literatura 2026
La poeta y ensayista canadiense Anne Carson, de 76 años, ha ganado el Premio Nobel de Literatura 2026 “por su obra audaz e inventiva que, en un diálogo lúdico con la tradición clásica, ha creado nuevas formas para la literatura contemporánea”. El galardón, anunciado este jueves y que será entregado el 10 de diciembre en Estocolmo, está dotado con un millón de euros y es la máxima distinción literaria mundial.
La noticia, según ha explicado la secretaria permanente de la Academia Sueca, Ingrid Carlberg, ha llegado a Carson mientras estaba en Islandia “escuchando el viento”, y aunque “sorprendida, estaba contenta”. “Creo que están todos locos, es una locura”, dijo Carson al ser preguntada por sus sentimientos respecto a la concesión del premio. Desde 2022 ella y su marido, el artista Robert Currie, tienen la nacionalidad islandesa. Autora de obras tan rompedoras e imaginativas como la novela en verso Autobiografía de Rojo (Pre-textos), La belleza del marido (Lumen) o Nox (Vaso roto) —el libro que dedicó a su hermano fallecido presentado en una caja y con las hojas unidas en un largo texto—, entre las múltiples distinciones que ha recibido está el premio Princesa de Asturias en 2020. En el discurso que pronunció al recibirlo recordó el viaje que hizo por el Camino de Santiago en 1983.
Especializada en filología clásica y con un amplio conocimiento de las lenguas clásicas, la poeta y traductora ha compaginado la escritura con la docencia y en sus libros ha logrado conectar a los clásicos griegos con la intimidad de su poesía. Lúdica e irónica, clásica y moderna, el trabajo de Carson ha marcado un antes y un después. El fragmento y la traducción, el tiempo y la relectura son ideas clave en su trabajo, que nunca es ajeno al humor ni al amor. El suyo es uno de los grandes nombres de la poesía anglosajona del siglo XX, con una voz y una perspectiva absolutamente personal, como demuestra, por ejemplo, Norma Jean Baker de Troya, la obra que indaga en el origen de la palabra guerra y discurre por la libre asociación para tratar la violencia, la gloria o la ceguera. Coetánea de Louise Glück (1943-2023), la poeta estadounidense que obtuvo el Nobel en 2020, Carson es la segunda canadiense que obtiene este premio, después de Alice Munro (1931-2024), que lo recibió en 2013.
Tal y como ha destacado el jurado del Nobel, la obra de Carson desprende una enorme libertad. Ella escribe en el poema Podría 1: “Si no eres la persona libre que quieres ser, busca un lugar donde puedas contar la verdad sobre ello. Contar cómo te va con todo. La franqueza es como una madeja que se produce a diario en el vientre; tiene que desenrollarse en algún lado (...)”.
Un libro sobre la vida de santos, unos poemas de Safo en edición bilingüe, la obra de Emily Brontë y, sobre todo, el encuentro con una profesora de latín a quien cita siempre que tiene ocasión, marcaron su destino literario y su pasión por las letras clásicas. Publicó su primer poemario a los 42, cuando ya era doctora en filología clásica. Su espíritu audaz la ha llevado a explorar colaboraciones en otros campos artísticos (ópera, performance) sin restar peso, ni profundidad a su trabajo. Entre sus fans se cuenta Rosalía, a quien la poeta ha dedicado un artículo recientemente tras asistir a su concierto en Chicago. “Es una encarnación, a sus 33 años, del glamur y la fuerza femeninos. Sabe hacer pucheros, posar y parodiar su propia seducción: esto es el nuevo feminismo. Me fascina”, ha escrito Carson sobre la cantante.
Discreta, menuda, algo misteriosa, la pasión en los poemas de la canadiense no es cosa del pasado sino que está en constante diálogo con el tiempo presente, y con su vida, ya sea su divorcio o la muerte de su hermano, a quien llevaba décadas sin ver. Nadie como Carson ha logrado traer la épica y la tragedia grecolatina hasta hoy con tanta elegancia, sentido y profundidad, no hay nada encorsetado o frío en su trabajo “lúdico e irónico”, como han apuntado este jueves en Estocolmo. Carson insufla inteligencia y nueva vida a los clásicos, reflexiona sobre la traducción y los fragmentos a los que queda reducido el mundo, cualquier mundo. “La poesía es probablemente más útil que la prosa ahora, porque todo el mundo tiene prisa. Es buena porque es breve”, ha declarado esta mañana tras conocer que era la ganadora del premio.
Hace dos años la poeta escribió un conmovedor texto en el que explicaba que había sido diagnosticada con la enfermedad de párkinson y que sentía que su caligrafía se desintegraba. “Enderezarse contra una corriente que nunca deja de tirar: los libros me dicen que preste atención consciente y continua a acciones como caminar, escribir, cepillarme los dientes, si quiero inhibir o retrasar el fallo de las neuronas en el cerebro. Es difícil vivir en un esfuerzo constante. Es difícil vivir dentro de la palabra “degenerativo”, que significa que, por mucho que me esfuerce, no gano". La Academia Sueca, de alguna forma, le ha llevado la contraria.
Creado por Alfred Nobel, el premio fue entregado por primera vez en 1901 y hasta la fecha lo han recibido 122 autores. En siete ocasiones quedó desierto y en cuatro lo recibieron dos autores el mismo año. El anuncio de este jueves concluye un largo proceso en el que instituciones y académicos son invitados por la Academia Sueca a presentar nominaciones. Se reciben más de 200 propuestas, pero tras sucesivas cribas del Comité Nobel, integrado en la actualidad por siete miembros, quedan cinco finalistas. Los 17 miembros de la Academia han votado finalmente al ganador y le han comunicado el fallo poco antes de producirse el anuncio.
El húngaro László Krasznahorkai (2025), la coreana Han Kang (2024) y el noruego Jon Fosse (2023) han recibido el galardón en los últimos años, sumando sus nombres a la larga lista de premiados que incluye, entre otros, a Gabriel García Márquez, Samuel Beckett, Thomas Mann o William Faulkner.