lunes, 24 de agosto de 2026
domingo, 23 de agosto de 2026
"YO NOMBRO AL QUE ME DA LA GANA"
"El mal ejemplo cunde» es un conocido refrán popular que significa que las acciones malas o indebidas se imitan y se extienden con mucha más rapidez que las buenas. La gente tiende a copiar la falta de ética o las malas costumbres al ver que otros las hacen sin recibir castigo"
Por Jaime Cedillo F.
La designación del señor Martín Sánchez, como director de Cultura del Municipio de Cuenca, ha levantado una serie de cuestionamientos y críticas en la comunidad cultural de la ciudad.
La responsabilidad recae directamente en la alcaldesa subrogante Marisol Peñaloza, por cuanto es ella la que pone el visto bueno final para nombrar a sus colaboradores directos. Cómo puede ser posible que para un cargo de tanta responsabilidad vaya una persona que ni siquiera ostenta un título universitario, es simplemente, despreciar y menospreciar a profesionales con título de tercer y cuarto nivel, que se han formado en universidades locales, nacionales y extranjeras; pero son decisiones políticas, en donde cuentan más las argollas, los resultados suelen ser lamentables. "El primer acto de corrupción de un funcionario es aceptar un cargo para el que no está preparado".
Pero no es la primera ni será la última vez que la politiquería haga y deshaga a su antojo con el manejo de la cosa pública, con los nombramientos de libre remoción. El antecesor de Peñaloza, o sea Zamora, dijo de la forma más irrespetuosa y despreciable: "yo nombro al que me da la gana", eso expresó frente a la mayoría de inútiles concejales (levantamanos). Nombró de directora de comunicación a una gastrónoma, cuando dentro de la propia administración municipal hay eficientes profesionales de la comunicación social, con maestrías (no todos, porque también hay burócratas buenos para nada).
Ya sabemos cuáles fueron los resultados de esa política insana de comunicación, no para informar como la ciudadanía se merece, sino para derrochar el dinero a manos llenas con contratos inflados, direccionados, a la voz del carnaval, muchos al margen de la ley, sin respaldos. Se entregaron cientos de miles de dólares con adjudicaciones ilegítimas, por tráfico de influencias, manipulando requisitos, y claro, como en arca abierta el justo peca, vaya que pecaron sin medir consecuencias. La Contraloría está auditando esa farra de "pactos" bajo la mesa.
La señora alcaldesa Peñaloza, también se dio el lujo de nombrar a un ingeniero agrónomo, como director de la Fundación Municipal Turismo. Se merece Cuenca, el turismo, la cultura, esto, creemos que no, son decisiones equivocadas, porque tanto el turismo como la cultura, necesitan gente especializada en cada área, y los que están al frente de las dos importantes direcciones, no tienen ni la formación académica ni la experiencia necesaria para ubicar a la cultura y al turismo en el sitial que se merece Cuenca, Patrimonio Cultural de la Humanidad.
El Observador pidió la opinión de ciudadanos respetables, intelectuales, para conocer qué piensan sobre estas desacertadas decisiones. A continuación los pronunciamientos de la Historiadora, doctora Ana Luz Borrero, y del Museógrafo, licenciado René Cardoso Segarra:
Me parece deplorable la nominación del señor Martín Sánchez a la dirección de Cultura del Municipio de Cuenca.
Hay muchas razones:
Desde que ganó las elecciones para director de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, Núcleo del Azuay, cabe recordar a la ciudadanía, que ganó con votos que él consiguió de “gestores culturales” inscritos por él, desde su cargo en el Teatro Carlos Cueva, y que no poseían los méritos para ello, eran jóvenes estudiantes de colegios de la ciudad, entre ellos del Técnico Salesiano, que llegaron a formar parte del padrón electoral de manera misteriosa.
Con esos votos ganó la primera vez a una lista sólida presidida por Iván Petroff; dificultades para imputar, hicieron posible su triunfo, un triunfo poco claro. Luego ya en ese cargo trató de perseguir y desatender a la mayoría de los antiguos miembros de la Casa de la Cultura, muchos de ellos, no volvieron para nada, pese a haber dado importantes aportes a esta institución.
Hizo todo lo posible por generar un pésimo ambiente para elegir sus únicas propuestas. Luego cometió un terrible error al creerse propietario del Archivo Histórico Nacional sede Cuenca. De mero custodio pasó a sentirse propietario. Razón por la cual procedió a firmar un convenio con los mormones, es decir, con la filial de esta Iglesia “Family Search”, que no es una organización sin fines de lucro como afirman, para permitir la digitalización de todo el archivo que es patrimonio cultural del Estado, de Cuenca, de los cuencanos y el país, sin que estén claras las obligaciones y responsabilidades, convirtiéndose esto en una pérdida del dominio de este patrimonio que viene desde 1563 hasta 1950.
Cuando realizamos una acción de protección para salvaguardar este patrimonio, conjuntamente con el Lic. René Cardoso y el abogado doctor Felipe Durán, los amicus curiae y la Corte nos dio la razón. Así que en agosto de 2025 ganamos el caso, sobre este particular dijimos que estamos de acuerdo, aceptamos y defendemos totalmente la sentencia del Tribunal Penal del Cantón Cuenca, que con fecha 8 de agosto del 2025, a las 16h14, dictó la sentencia en al caso asignado con el No. - 01904-2025-00036, donde acepta la Acción de Protección y declara la nulidad del “convenio” suscrito por el Director de la Casa de la Cultura Benjamín Carrión, Núcleo del Azuay, Martín Sánchez Paredes y con FamilySearch International.
Las razones son claras, sobre todo por la vulneración de los derechos constitucionales, y en base a la inalienabilidad del Patrimonio documental del Archivo Histórico Nacional, que se custodia en Cuenca por esta institución, y que forma parte de la red de archivos nacionales, bajo la coordinación del Archivo Histórico Nacional. Un convenio que como señalamos con anterioridad no cumple los requisitos para ser considerado como tal, tampoco cumple con las normas de la legislación ecuatoriana.
Nos respaldamos en los informes de las curadoras y restauradoras, que analizaron una muestra de los libros y los conjuntos documentales que fueron “digitalizados”, mientras ejecutaban el descuidado convenio, e incluso ya dictada la sentencia, con lo que la Casa de la Cultura Ecuatoriana, Núcleo del Azuay, al tener bajo su custodia bienes patrimoniales y culturales, que forman parte el importante acervo del Archivo Nacional de Historia, esta Institución pública faltó a su deber como responsable de bienes bajo la responsabilidad del Estado, deberes que aunque hayan apelado a la Corte, no deben ser eludidos por esta institución, creemos firmemente que debe estar siempre presente en su accionar las siguientes consideraciones, completamente alineados a los criterios técnicos y sensibles, apegados a la Ley y a la norma, en relación a los bienes que salvaguarda.
Luego ante una apelación de Family Search, a través de un abogado apellidado Cisneros desde Quito, volvimos al Tribunal de Apelaciones, a segunda instancia, a demostrar que teníamos la razón, porque en tan alto tribunal la sentencia fue favorable para nosotros los que defendemos el patrimonio cultural de la ciudad, de la región y del país.
Allí quedó claramente establecido en la sentencia, que lo actuado por el señor Martín Sánchez, no era lo correcto.
Utilizó en su momento horas de horas en redes sociales para desacreditarnos y tratarnos de manera muy grosera. Alguien que tenga una formación académica sólida y que tiene méritos para estar en altos cargos culturales, no lo haría.
En la apelación también ganamos. Para mayo de este año los tribunales de apelación nos dieron la razón. Actuaron por el
lado de los demandantes como abogado el doctor Felipe Durán y como demandante Ana Luz Borrero; se presentó solo el
abogado de la Casa de la Cultura Ecuatoriana Núcleo del Azuay, y el abogado Cisneros por Family Search.
OTRA QUEJA
Redujeron, en la época de Sánchez, a la mínima expresión el número de funcionarios que cumplían una labor enorme cultural en ese espacio. Cerraron las puertas y desatendieron la Biblioteca de la Casa de la Cultura, la Hemeroteca, dejaron de publicar sus sólidas revistas, y lo que es peor, querían cerrar el Archivo. La galería de arte y publicaciones desatendidas, parece que los libros no son de su interés, tal vez solamente la danza tradicional. Que en sí mismo es importante, pero que no debería ser la única actividad que sí llamará su atención durante su larguísimo periodo.
Dra. Ana Luz Borrero.
HISTORIADORA
Confundieron la bulla y el desorden multitudinario con la cultura. Las borracheras en masa, con cultura. Los conciertos pachangueros, con cultura. Y según ellos, quienes reclamaban ese derroche y descontrol, debían quedarse en sus casitas. El grito de guerra era “a reventar el centro histórico”. Un grupo de ciudadanos nos atrevimos a dirigir una carta respetuosa, propositiva, a la máxima autoridad municipal. Nunca nos respondió. La reacción del alcalde, en un medio radial, fue la de calificarnos de giles. Y de estos desafueros con dineros públicos sabía muy bien la actual alcaldesa de la ciudad.
Las consecuencias están a la vista: el desmantelamiento de las partidas dedicadas a la gestión municipal de la CULTURA, entendida como tal la inversión en museos, bibliotecas, centros culturales, casas patrimoniales, auspicio a eventos de calidad como el teatro, la música, las artes visuales, las artesanías y artes populares, etc. Y ojo, esta crónica enfermedad financiera de la cultura no es solamente del GAD Municipal de Cuenca, pues todos sabemos que la misma situación de calamidad económica la tiene también la Casa de la Cultura, Núcleo del Azuay. Para muestra basta ver el estado de deterioro de su edificio, incluyendo su teatro; la imposibilidad que tuvo de gestionar un museo bajo su custodia, y hasta la casi entrega de su Archivo Histórico a una entidad extranjera.
La señora alcaldesa tuvo la oportunidad única, antes de nombrar a un nuevo director de cultura, de evaluar la real situación cultural de la ciudad, sus necesidades más urgentes, las responsabilidades institucionales, la concreción de un plan o estrategia para el diseño de políticas culturales. De estos análisis, estoy seguro, hubiese salido un modelo ciudadano de gestión cultural que señale metas compartidas claras y concretas de las instituciones culturales existentes, de la academia, de la empresa privada y la de los propios ciudadanos; además, de identificar una forma administrativa diferente a la actual “Dirección de Cultura”, con mayores fortalezas de gestión financiera, inversiones en capacitación de su personal, acciones técnicas en museos y bibliotecas, proyectos de investigación, gestión de nuevos públicos.
Poner en viejas casillas enmohecidas a improvisadas caras, no cambiará en nada la situación precaria actual, peor si consideramos que pronto se vienen las elecciones seccionales y el nuevo alcalde llegará con su propio “equipazo”.
Lcdo. René Cardoso Segarra
Museógrafo
13 de junio de 1996
Nueva York
Querido Borges:
Dado que siempre situaron su literatura bajo el signo de la eternidad, no parece demasiado extraño dirigirle una carta. Si alguna vez un contemporáneo parecía destinado a la inmortalidad literaria, ése fue usted. Fue en gran medida el producto de su tiempo, de su cultura y, sin embargo, supo cómo trascender su tiempo, su cultura, de un modo que parece del todo milagroso. Esto tenía algo que ver con la amplitud y la generosidad de su atención. Fue el menos egocéntrico, el más transparente de los escritores, así como el más ingenioso. Algo tuvo que ver igualmente con una pureza natural de espíritu. Aunque vivió entre nosotros durante un tiempo más bien largo, perfeccionó las prácticas de la exigencia y la indiferencia que también lo convirtió en un experto viajero mental a otras épocas. Tuvo un sentido del tiempo diferente del de los demás. Las ideas comunes de pasado, presente y futuro parecían nimios bajo su mirada. A usted le gustaba decir que cada momento del tiempo contiene el pasado y el futuro, citando (según recuerdo) al poeta Browning, que escribió algo así como “el presente es el instante en el cual el futuro se derrumba en el pasado”. Eso, por supuesto, era parte de su modestia: su gusto por encontrar sus ideas en las ideas de otros escritores. Esa modestia era parte de la seguridad de su presencia.
Querido Borges:
Dado que siempre situaron su literatura bajo el signo de la eternidad, no parece demasiado extraño dirigirle una carta. Si alguna vez un contemporáneo parecía destinado a la inmortalidad literaria, ése fue usted. Fue en gran medida el producto de su tiempo, de su cultura y, sin embargo, supo cómo trascender su tiempo, su cultura, de un modo que parece del todo milagroso. Esto tenía algo que ver con la amplitud y la generosidad de su atención. Fue el menos egocéntrico, el más transparente de los escritores, así como el más ingenioso. Algo tuvo que ver igualmente con una pureza natural de espíritu. Aunque vivió entre nosotros durante un tiempo más bien largo, perfeccionó las prácticas de la exigencia y la indiferencia que también lo convirtió en un experto viajero mental a otras épocas. Tuvo un sentido del tiempo diferente del de los demás. Las ideas comunes de pasado, presente y futuro parecían nimios bajo su mirada. A usted le gustaba decir que cada momento del tiempo contiene el pasado y el futuro, citando (según recuerdo) al poeta Browning, que escribió algo así como “el presente es el instante en el cual el futuro se derrumba en el pasado”. Eso, por supuesto, era parte de su modestia: su gusto por encontrar sus ideas en las ideas de otros escritores. Esa modestia era parte de la seguridad de su presencia.
Fue un descubridor de nuevas alegrías. Un pesimismo tan profundo, tan sereno como el suyo no precisaba de indignación. Más bien, tenía que ser inventivo... y usted era, sobre todo, inventivo. La serenidad y la trascendencia de la identidad que usted encontró son, para mí, ejemplares. Usted demostró que no es necesario ser infeliz, aunque se pueda ser completamente esclarecido y desengañado sobre el terrible estado de todo. En alguna parte usted dijo que un escritor –delicadamente agregó: todas las personas– debe pensar que toda cosa que le sucede es un recurso. (Estaba hablando de su ceguera.)
Usted ha sido un gran recurso para otros escritores. En 1982 –es decir, cuatro años antes de su muerte– dije en una entrevista: "En la actualidad no hay otro escritor que importe más a otros escritores que Borges. Muchos dirían que es el escritor vivo más importante... Muy pocos de hoy no han aprendido de él o lo han imitado". Eso sigue siendo cierto. Todavía seguimos aprendiendo de usted. Todavía lo seguimos imitando.
Usted le ofreció a la gente nuevas maneras de imaginar, al tiempo que proclamaba una y otra vez nuestra deuda con el pasado, sobre todo con la literatura. Afirmó que le debemos a la literatura casi todo lo que somos y lo que hemos sido. Si los libros desaparecen, desaparecerá la historia y también los seres humanos. Estoy seguro de que tiene razón. Los libros no son sólo la suma arbitraria de nuestros sueños y de nuestra memoria. También nos ofrecen el modelo de la propia trascendencia. Algunos creen que la lectura es sólo una manera de evadirse: una evasión del mundo diario “real” a uno imaginario, al mundo de los libros. Los libros son mucho más. Son una manera de ser del todo humano.
Lamento tener que decirle que los libros en la actualidad son considerados una especie en extinción. Por libros también quiero decir las condiciones de la lectura que posibilitan la literatura y sus efectos en el espíritu. Pronto, nos dicen, tendremos en “pantallas-libros” cualquier “texto” a nuestra disposición, y se podrá cambiar su apariencia, formularle preguntas, “interactuar” con él. Cuando los libros se convertirán en “textos” con los que “interactuamos” siguiendo criterios utilitarios, la palabra escrita se habrá convertido simplemente en otro aspecto de nuestra realidad televisada regida por la publicidad. Este es el glorioso futuro que se está creando, y que nos prometen, como algo más “democrático”. Por supuesto, ello implica nada menos que la muerte de la introspección... y del libro. Esta vez no habrá necesidad de una gran conflagración.
Los bárbaros no tienen que quemar los libros. El tigre está en la biblioteca. Querido Borges, créame que no me satisface quejarme. Pero ¿a quién podrían estar mejor dirigidos estas quejas sobre el destino de los libros –de la lectura misma– que a usted?
Todo lo que quiero decir es que lo echamos de menos. Yo lo echo de menos. Su influencia decisiva continúa. La época en que ahora estamos entrando, este siglo 21, pondrá a prueba al espíritu de maneras nuevas. Pero, se lo aseguro, algunos no vamos a abandonar la Gran Biblioteca.
Y usted seguirá siendo nuestro patrón y nuestro héroe.
.
Susan Sontag, Cuestión de énfasis
La pista roja representa la ubicación aproximada del área de un hectáreo en el Parque Nacional de Yasuní, Ecuador, donde un estudio revisado por pares registró aproximadamente 655 especies de árboles. Esto es más de las aproximadamente 600–620 especies de árboles nativos encontradas en todo el territorio continental de los Estados Unidos y Canadá combinados. Aunque América del Norte tiene más de 1.000 especies de árboles cuando se introducen y cultivan, el área de estudio de Yasuní contiene más de 1.130 especies de árboles, destacando la extraordinaria concentración de biodiversidad en el bosque tropical de la Amazonia.
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